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NOCHES EN LA ESCUELA
Biblioteca
 

7 de Noviembre de 2013 | 21:00 hs.
Cuarta Noche de Biblioteca
Presentación de los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller Piezas sueltas

Reseña de Graciela Brodsky

Reseña de la 4° Noche de Biblioteca

* Traducción: Gerardo Arenas
Establecimiento del texto: Graciela Brodsky

"Un libro siempre abre nuevas expectativas… Se extravía en la biblioteca con más delicadeza o gravedad que los apuntes fotocopiados o las páginas de la impresora abrochadas con un clip. En fin, cuando se lo edita, un libro como este existe de otra manera que el curso oral que le dio origen. Y por eso su edición merece una presentación". Así abría su exposición Mauricio Tarrab que junto a María Leonor Solimano y Gerardo Arenas fueron convocados por la Secretaría de Biblioteca y el Directorio de la EOL para la presentación de Piezas sueltas. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, que se desarrolló con la coordinación de Mónica Wons ‒por entonces responsable de la Secretaría‒ en la cuarta Noche de Biblioteca realizada a fines del año pasado.

Tal como lo señalaba Mónica Wons en la apertura de la Noche, Piezas sueltas fue el titulo escogido por Jacques-Alain Miller para su curso ‒llamado de la orientación lacaniana y que viene sosteniendo desde 1981‒ de los años 2004-2005, momento en el que establecía y publicaba la edición francesa del Seminario 23, El sinthome, de Jacques Lacan, y momento también de un intenso debate, vigente aún, en el que el psicoanálisis de orientación lacaniana encabezado por J.-A. Miller se posicionaba frente a la promoción de políticas públicas de evaluación.

Como lo recordaba Mauricio Tarrab en su presentación ‒y también en la contratapa de la reciente edición‒, "piezas sueltas" es una expresión que Lacan utiliza en el Seminario 10, La angustia, para aproximarse al objeto a y que J.-A. Miller extrae de allí para darle otro uso: el de esclarecer y elucidar, como lo ha hecho a lo largo de sus cursos, la enseñanza de Lacan, esta vez en relación a lo que se conoce como el último Lacan, siendo el Seminario 23 una de sus expresiones. "Lacan toma la mano de Joyce como Dante toma la de Virgilio para visitar el infierno, el purgatorio y el paraíso, entonces J.-A. Miller nos da su mano y recorremos El sinthome", nos decía M. L. Solimano.

Gerardo Arenas explicitaba el proceder de J.-A. Miller en este curso. Los temas allí tratados son diversos: critica a las TCC y a la psicología, sitúa las coordenadas de nuestra civilización, hace una relectura de las fórmulas de la sexuación, nos habla del cuerpo y, por supuesto, del síntoma, el inconsciente y el Nombre del Padre tomados desde la perspectiva de la última enseñanza de Jacques Lacan, y la enumeración podría proseguir. "El curso hace honor a su nombre: se presenta como un puñado de piezas sueltas…". Hablar de piezas sueltas, nos indica J.-A. Miller, es dar prioridad a la contingencia sobre la coherencia. Y es en este punto donde Gerardo Arenas situaba lo que llamó "un espléndido fracaso" en relación al curso: lo que en una primera lectura puede parecer como un bricolaje, resulta ser una maquinaria, plenamente articulada, de engranajes múltiples, en la que cada pieza está al servicio de la causa analítica. J.-A. Miller mismo "funciona como una máquina al servicio de esa causa…, mostrando en acto el modo en que la función del analista en el consultorio se entronca con la del analista en la ciudad".

De la diversidad de los temas expuestos por J.-A. Miller, tanto María Leonor Solimano como Mauricio Tarrab ponían especial énfasis en la distinción entre comunicación y nominación, en la que podemos situar la puerta de entrada a la última enseñanza de J. Lacan, allí donde J. Lacan le suelta la mano a Freud para tomar la de Joyce mostrando que "las formaciones del inconsciente no son más que bordados en torno del cogollo de lo real". En la experiencia analítica de lo que se tratará entonces es de hacer caer ese bordado para aislar trozos de real, piezas sueltas, para obtener finalmente lo que J.-A. Miller llama aquí "el estado Joyce del síntoma", lo que implica que del síntoma no puede hacerse más que obra. Es lo que en nuestra comunidad verificamos con el pase.

Este cambio de paradigma en torno al síntoma en el que pasa de ser considerado como formación del inconsciente, bajo la égida del Nombre del Padre, a ser tomado como pieza suelta ‒es decir, como aquello que ya no sirve para nada, que está fuera de sentido y, por eso mismo, puede prestarse contingentemente a distintos usos‒ es la respuesta a la convocatoria realizada por Mónica Wons para la presentación de Piezas sueltas, bajo la consigna de cuál era la enseñanza fundamental de este curso y qué efectos tenía para nuestra práctica.

Alejandra Antuña


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