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El pase
Enseñanzas de Los carteles

Enseñanzas de pase [*]
Hebe Tizio
 

El dispositivo del pase enseña pero para mí fue necesario un cierto tiempo para ver las trazas profundas que había dejado. Puedo decir, retrospectivamente, que cambió mi manera de pensar la clínica. Lo que considero la huella mayor tiene que ver con las estructuras clínicas y el síntoma. Por eso el título escogido porque ha sido una enseñanza de pase de la estructura al síntoma para entender que el síntoma permite considerar de otra manera la estructura.

1. El relieve
El pase, como ha señalado Miller[1], es el procedimiento donde se explica la última historia sobre lo real. Por ello esta última historia tiene toda su importancia. Hablar del pasado, pues de eso se trata en el pase[2], es ver el relieve de lo producido. Es diferente la historia que el relieve, no es lo que se cuenta sino lo que se muestra de un funcionamiento que deja su marca.

He podido escuchar diferentes formas de contar esa historia y cabe agregar que esto va más allá de las intenciones del pasante. Hay historias con cúmulos de datos, sin realce porque el relieve no es algo que aparece per se sino que es producto de un recorrido. Las hay que se acompañan de un cierto relieve que permite ver que hay una buena orientación pero que se detiene en la construcción fantasmática y esa significación lo aplasta. En estos casos suelen presentarse confusiones con el objeto a como sentido gozado dado que remite al propio cuerpo y se ubica en el fantasma.

Finalmente hay alguna historia que analiza el relieve de los decires bajo transferencia analítica y que al mismo tiempo muestra. Esta modalidad del relato implica una enunciación que se separa de la historia y toca algo de lo real. En ese movimiento hay agujeros que producen efectos de pase y logran una transmisión. Dicho de otra manera, el pasante se deja engañar por la historia porque sabe que hay una real en juego y alguna chispa de ese fuego sorprende en el procedimiento.

2. El tejido
No es solamente el relato, como ya he señalado, sino que hay algo que se muestra y que es diferente a la articulación significante…. En esa historia encontramos que existe un "hilo conductor". Es el síntoma que permite organizar los entrecruzamientos de los registros, los agujeros.. Porque las tres dimensiones devienen necesarias para sostener algo, para hacer un entramado. Esa preeminencia del tejido es esencial para la valoración de lo que es la tela de un análisis[3].

En esa tela se recortan la marca traumática, la interpretación del inicio que anudó el síntoma analítico y la transferencia, los puntos donde la represión se ha levantado y los bordes del desconocimiento de un real fuera de sentido. Esta historia orientada por el síntoma se agota en su relato para dejar un resto que da cuenta de una pragmática y de la ética consecuente. Por eso es necesario un tiempo de conclusiones después del pase clínico. Es un tiempo didáctico que marca el pasaje del no saber hacer del pathos al savoir y faire con el síntoma. Es, un cambio en el funcionamiento, lo que quiere decir redistribuciones libidinales, cambio de registro del malestar al placer. La idea de que hay que velar por ese funcionamiento porque hay una tendencia que insiste no ha sido abordada por ningún pasante.

3. El funcionamiento
Las elaboraciones doctrinales de cada momento tienen efectos sobre los pasantes. Estos dan cuenta de las diferentes resoluciones subjetivas a partir de lo que entienden como su final de análisis. La mayoría de los testimonios que pude escuchar estaban conceptualmente ordenados en lo que podríamos llamar la clínica clásica. Sin embargo, algunos hablaban de otra cosa que excedía esos marcos. Esto me permitió darme cuenta de que en el pase, sea cuál sea el testimonio, no se habla de la estructura sino del funcionamiento. Es por la vía del síntoma que puede mostrarse el funcionamiento de la estructura.

En cierta medida el pase verifica las categorías que utilizamos. La estructura no es operatoria si no se tiene en cuenta el síntoma, es más, no van separados porque la estructura no es un previo sino una construcción sobre lo real. El trauma, el síntoma infantil son algunos de los hitos de esa relación entre los registros que se anudan sintomáticamente. Lacan en 1973[4] se refería a esta cuestión cuando decía que el niño está hecho para aprender algo para que el nudo de haga bien. La creencia es el punto en que el síntoma se anuda al inconsciente y es este el tejido que sostiene la posibilidad de dejarse engañar. [5]

4. La variedad
En mi experiencia pude ver el peso que había tenido la clínica de la clase que da elementos para todos y lo que aporta la clínica del síntoma que pone en primer plano lo más singular de cada pasante. Una clínica que es más acorde al pase porque lo que el analizante dice esperando verificarse no es la verdad sino la variedad del síntoma [6].

Para poner un ejemplo, no es lo mismo pensar la duda, elemento clásico en la neurosis obsesiva, en su fenomenología significante que ubicar los registros que la sostienen y lo que la cortocircuita. De este punto ha salido para mi una enseñanza porque hoy no es tan común en la clínica con jóvenes obsesivos encontrar la duda bien formada. El funcionamiento de la duda es diferente en cada caso, por ejemplo, en un caso la duda se aborta al inicio por una precipitación que transforma la duda incipiente en acting. Otro ejemplo es la presentación del no-Todo del lado femenino, en algunos casos el síntoma opera como un cierto límite a la infinitización y en otros hay un rechazo al síntoma que abre la angustia en su expresión más fuerte.

5. Las condiciones de lo mental
Cuando entré en contacto con el dispositivo del pase hacía ya tiempo que tenía la dificultad de que el diagnóstico estructural no alcanzaba para dar cuenta de las cuestiones que se presentaban en la clínica. Por eso durante mucho tiempo hablaba de los recursos del sujeto, posteriormente entendí que se trataba de una forma de hacer y que tenía que ver con el funcionamiento. Efectivamente, a veces ciertas neurosis van hacía lo peor y algunas psicosis salen magníficamente adelante. Por ello tenía la idea de que había algo previo que llamaba la relación que cada uno tiene con su inconsciente. Y que era esta relación la que lleva o no a un análisis, que marca la elección del analista y por qué no decirlo el alcance de la cura.

Para dar otra vuelta sobre esta cuestión tuve que tomar la definición del inconsciente como una relación complicada entre el cuerpo y lo simbólico. Eso es lo mental que es débil porque no pone en relación directa con lo real. La estructura de lo mental es entonces una construcción en la que los registros se anudan sintomáticamente. Lacan señala que hay que aceptar las condiciones de lo mental caracterizado por su debilidad. Este punto, las condiciones de lo mental, es lo que se presenta como lo singular en cada pasante.

De lo que habla cada uno es del síntoma aunque a veces no se ve claramente porque las bases del inicio del análisis no han sido claras. Lacan define el análisis como un "encamina-miento" [7] (chemin ment) porque en las mentiras del camino se enredan los pies. Es un camino de giros y el inconsciente es la cara real de eso en lo que se está enredado. El análisis no consiste en que se esté liberado del "sinthome", sino en que se sepa porqué se está enredado en eso. Lo simbólico es el lenguaje: se aprende a hablar y las consecuencias no son otra cosa que el "sinthome", lo que funciona a falta de un punto de capitón.

6. Elucubraciones
A raíz de lo expuesto puedo decir que el dispositivo del pase tiene la medida de nuestras elucubraciones sobre lo real.

Lo que muestra la distinción teoría-práctica es que una cosa es la experiencia y otra la formalización. Esto me ha posibilitado ubicar un cierto desfasaje en la lectura de los testimonios por el aparato conceptual utilizado. Esta dificultad es la prueba de que en el dispositivo del pase siempre se produce algo nuevo.

Porque, cómo evaluar la tela de un análisis, cómo ubicar el relieve que va del trauma al síntoma, el pasaje del no saber hacer con eso al savoir y faire como pragmática de la estructura si no avanzamos en la última enseñanza de Lacan. Este pasaje permite entender que la clínica clásica y la última clínica de Lacan son dos momentos de elaboración y que esta última responde a los impases de la primera en la actualidad del siglo XXI.

La doctrina del pase como travesía del fantasma ha sido producida en el 67, hoy se trata del funcionamiento de la estructura por la vía del síntoma, de la estructura como elucubración sobre lo real.

 
 
Notas
* Publicado en Pase y transmisión 7- Colección Orientación Lacaniana
1- Miller, J-A.(2002)  "Lo real no tiene ley". Freudiana 33. p.23
2- Lacan  13-11-73. Inédito.
3- Lacan, J. 9.5.78. Inédito.
4- Lacan, J. 11-12-73. Inédito.
5- Lacan, J.(1981) "RSI". En: Ornicar? 3. êtrel. Barcelona.
6- Lacan, J. 19 de abril de 1977. Inédito.
7- Lacan, J.  10 de mayo de 1977. Inédito.