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Freud en su mito de Tótem y tabú teoriza aquello que funda el lazo social: el sentimiento de culpabilidad retroactivo de los hijos luego de matar al padre que abre la posibilidad de un lazo fraterno basado en una prohibición y en una pérdida. Se inaugura así un lazo bajo la égida del culto al padre muerto que nombra el padre simbólico, aquél que trasmite un nombre e introduce a sus hijos en un linaje.

En Psicología de las masas y análisis del yo, a partir del síntoma histérico, Freud conceptualizó tres modalidades de identificación como mecanismos fundantes de la subjetividad. La primera identificación, al padre por incorporación, instaura el primer lazo al Otro, anterior a cualquier relación de objeto. De este modo, identificación y lazo al Otro constituyen las dos caras de la misma moneda. No podemos pensar una sin la otra. No hay relación de objeto sin identificación. El síntoma es presencia del significante del Otro además de ser signo de goce en el cuerpo.

En la civilización contemporánea asistimos a la declinación cada vez mayor, no sólo de la figura del padre y del ideal, sino de la función paterna como tal. Función que ordena, pacifica y permite que el ser hablante se oriente. Efectivamente, la caída del padre trae aparejado la endeblez de lazo social.

¿Qué sucede cuando la institución familiar se quiebra? La figura del padre ya no cumple la función de interdicción del goce en exceso como en la época freudiana. En la actualidad asistimos a la proliferación de sujetos a los que la sociedad les propone que dejen de lado la vergüenza. ¡Cuenta tu manera de gozar, no tengas vergüenza!, pareciera ser el imperativo de la época vociferado desde las pantallas de televisión. Hoy todo goce vale. A cada uno le corresponde elegir el suyo entre los que ofrece el mercado para todos. Como consecuencia de ello nos encontramos ante individuos desinhibidos, sin vergüenza, desorientados.

El debate contemporáneo pone sobre el tapete la pertinencia de pensar el lugar del padre en esta nueva coyuntura. Pero también cómo pensamos la familia con sus modificaciones y qué modos de presentación, patológicos o no, se hacen efectivos en los novedosos lazos sociales.