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Tercera Noche Preparatoria

Roberto Mazzuca se refirió a Las identificaciones en Freud y Lacan. De la Patología a la normalidad" presentando su diversidad así como la diacronía de sus transformaciones e indicó una dirección comparativa entre uno y otro. Situó su exposición en continuidad con lo trabajado en las noches anteriores. Del recorrido de las identificaciones en Freud verificó la hipótesis presentada por F. Naparstek en tanto van de la patología al inicio de la obra a la normalidad cuando concluye la segunda teoría del aparato psíquico. Referido a la teorización lacaniana de las identificaciones ubicó que si bien Lacan parte de Psicología de las masas y análisis del yo" hace un viraje en el que superpone las identificaciones propias de la formación de la masa con el segundo tipo de identificación freudiana a la que designa identificación al rasgo. Se agrega a esto otro desplazamiento en Lacan en tanto la identificación de cada miembro de la masa es con un rasgo del líder. Si bien en Freud se distinguen identificación y elección de objeto en Lacan la identificación con el objeto está en el fondo de toda relación con él. El recorrido de las identificaciones en Lacan va de la patología a la anormalidad ya que consideró la identificación con el síntoma del final del análisis la cual incluye un núcleo de goce propio del sujeto que no responde a ninguna norma. Apuntó en cuanto al tema de las jornadas en Freud las identificaciones edípicas formadoras del Yo y Superyó y en Lacan la identificación con el padre formadora del Ideal del Yo sustituída luego por la identificación con el significante amo. Ubicó en Lacan diferentes momentos para la elaboración del Edipo freudiano en un recorrido que va del estructuralismo hasta la teoría de los nudos, haciendo hincapié que para Lacan la implicación del sujeto a las estructuras se realiza siempre a través de alguien que intervenga con su deseo y su goce. Consideró el legado de Lacan como una teoría apta para usarse en estos tiempos de transformaciones familiares. Tomó el concepto de mismidad para dar cuenta de lo que ocurre en la parentalidad en tanto intenta anular toda diferencia sexual, pero aclaró que no deben confundirse los conceptos sociológicos con los psicoanalíticos. Extrajo de la enseñanza de Lacan el concepto de Padre Síntoma en tanto nominación y anudamiento. Para el psicoanálisis dijo, pesan más los rasgos particulares caso por caso que diferencias jurídicas o genéricas. Acentúo en la actualidad la incidencia de un goce prevalente o permanente en él o los padres más que las identificaciones a los tipos ideales de los sexos, goces que refieren al padre síntoma.

Mónica Torres tituló su ponencia El analista debe intervenir en lo real o el analista como suplencia de lo real del padre". Partió de considerar puntos de coincidencia con la exposición de Mazzuca si bien aclaró que para ella las identificaciones son siempre patológicas. Trabajó los debates contemporáneos sobre el lazo familiar y propuso avanzar un poco más. Para ello invirtió el planteo formulado en otro momento en cuanto los conceptos lacanianos de padre deseante y lo femenino hacen obstáculo a la parentalidad preguntándose si ésta no subvierte por completo conceptos freudianos y sino los lacanianos. Destacó la incidencia de la ciencia al tocar lo real del cuerpo. Esto, planteó, afectó dos cuestiones: la virilidad y lo femenino; la familia y los lazos de parentesco. Se preguntó que ocurre cuando de lo que se trata es de la ausencia radical de la palabra paterna. Tanto el niño como el inconsciente pueden inventar nuevos significantes ficcionales para poner orden donde hace falta, instalar una norma para no ser comido por el cocodrilo materno. A su criterio, el verdadero problema está en lo que llamó el RSI del lazo familiar. Para el niño nacido de la parentalidad están garantizados lo imaginario y lo simbólico pero no se sabe que hará con lo real. Lo real del padre, agregó, es necesario para un psicoanálisis. Propuso como solución el analista como partenaire síntoma supliendo al padre deseante cuando no lo hay y haciéndose garante de la diferencia cuando el Otro sexo ya no la sostiene.

Osvaldo Delgado habló de El futuro anterior y la identificación" y trabajó la relación del tiempo y la identificación Para la lógica del tiempo en psicoanálisis distinguió serie de secuencia en tanto la primera aspira al todo, no admite la contingencia, mientras la segunda introduce un agujero. Todo análisis, planteó, debe hacerse en un futuro anterior, requiriendo el acto analítico de la caída de lo necesario que se escribió contingentemente como respuesta a lo imposible. De Heidegger tomó el concepto de tetradimensión en la que se verifica la copertinencia del tiempo y el ser. El acto analítico sólo es posible en tanto el analista se haga producir de objeto a. Este objeto a no será la cuarta dimensión sino que marcará qué le falta a las otras tres. El analista al semblantear el objeto a da tiempo al ser. Esta tetradimensión da lugar a un tiempo agujereado que como secuencia objeta al determinismo e incluye el consentimiento. El futuro anterior como aprés coup implica la caída del tiempo como sentido. El corte de sesión desarticula tiempo y duración estructurándola como unidad asemántica. Desarticular tiempo y duración afecta la identificación, des-identifica. Finalmente ilustró su exposición teórica con un recorte clínico de un paciente perverso en el que ubicó la identificación en juego y la fijación a la escena de goce. Finalizadas las exposiciones se produjo un amplio y fructífero debate.

Silvia De Luca