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Newsletters | N° 12 - 27 de agosto de 2014
 

En este número del Newsletter les acercamos algunos fragmentos de una entrevista imperdible, realizada a Miquel Bassols a fines de mayo en "La casa de la Paraula" de Barcelona.
Se trata de una conversación extensa en la que el actual presidente de la AMP recorre, con una claridad ejemplar, muchas de las problemáticas que hacen a la actualidad de nuestra práctica. De allí les ofrecemos los párrafos en los que aborda puntualmente el tema de nuestras próximas jornadas; la entrevista completa se puede leer en el siguiente enlace: http://miquelbassols.blogspot.com.ar/2014/05/somos-una-epidemia-que-quiere-curarse.html
Buena lectura!!

"El propio lugar del psicoanalista fue indicado por Lacan como un lugar más bien femenino".

Lacan decía que "las mejores psicoanalistas eran mujeres. También las peores". ¿La mujer será importante para sostener, ya no sólo la práctica analítica, sino también otros discursos del siglo XXI?
Con respecto al psicoanálisis está clarísimo: el propio lugar del psicoanalista fue indicado por Lacan como un lugar más bien femenino. Digamos que los tres lugares que han sufrido la mayor segregación en nuestra cultura: la infancia, la locura y la feminidad, han ido cambiando de lugar. En el siglo XX el lugar de la mujer ha cambiado no solo en la familia, sino en todo el ámbito social, en la cultura, en la ciencia. La feminización del mundo contemporáneo es un tema de trabajo recurrente para nosotros y es algo que alcanza todos los ámbitos de la realidad. Hay una feminización que, leída según la lógica de la sexuación elaborada por Lacan, da cuenta de este cambio, entendiendo lo femenino como aquello que introduce en el discurso contemporáneo una lógica no fálica. La feminización introduce una nueva lógica que tiene que ver tambié ;n con lo que hablábamos ahora sobre lo Uno y lo Múltiple. Es una forma de reintroducción de lo Múltiple en lo homogéneo. Y estamos viendo múltiples fenómenos en la actualidad de la dificultad que tenemos hombres y mujeres para entender y hacer algo con la feminización del mundo contemporáneo. Uno de los temas sobre el que últimamente ha intervenido la AMP en el marco de la ONU —la AMP es un órgano consultivo suyo— ha sido el de la violencia contra las mujeres, un tema que preocupa internacionalmente como una verdadera epidemia. No hablo ya de España donde es un tema de primera página de los periódicos de cada día. Es un fenómeno que toma un carácter nuevo precisamente por las dificultades que los v&i acute;nculos sociales, familiares, y también profesionales, tienen con la aparición del fenómeno de la feminización del mundo. Estamos en un momento donde la presencia de lo femenino y de la mujer cambia los ejes de coordenadas del sujeto contemporáneo en su relación con el goce. Las próximas Jornadas de la NEL (Nueva Escuela Lacaniana) en Lima a las que asistiré tratarán sobre este tema: "Lo femenino no es solo asunto de mujeres". Lo femenino no importa ni está solo en las mujeres, toca los vínculos entre los sexos y los de la relación de cada sujeto consigo mismo. En ese sentido, hay que recordar el lugar que Lacan encontraba en la mujer como Otra, no solo para el hombre, sino también como Otra para sí misma. Dicho de otra manera, el lugar de lo femenino se está revelando como un lugar fundamental donde cada sujeto se convierte en una alteridad para sí ; mismo, lo que no siempre es fácil de soportar.

¿Qué es lo que hay de femenino en cada sujeto que lo convierte en otro para sí mismo? Del lado masculino las cosas se plantean de manera distinta. En la historia del patriarcado, en la tradición más edípica y patriarcal, lo fálico, lo paterno, lo masculino imperaba con una homogeneización que implicaba una segregación de ese lugar de lo femenino. Es el psicoanálisis, en contra de lo que muchas veces se dice, el primero que se dio cuenta de eso. Freud entendió enseguida que ahí había algo que se cruzaba en la tradición patriarcal. Aunque no supiera muy bien cómo localizarlo, lo llamó "el continente negro", dio cuenta ya de esta nueva geografía que se abría paso en el siglo XX.

 

¿Cuál sería el mapa de lo femenino en el siglo XXI?

Con el declive de la imago paterna y con la pluralización de los Nombres del Padre anunciada por Lacan más allá del Edipo freudiano, la geografía ha cambiado y seguirá cambiando. Cada vez existe menos la figura del padre como representante de la ley y de la autoridad simbólica, la ley del todo o nada, sostenida en la lógica binaria del uno y del cero. Si seguimos con la metáfora geográfica, el "continente negro" se va revelando hoy como un lugar que descompleta a cada país en sus fronteras simbólicas, por otro lado cada vez menos seguras y precisas. Inútil poner puertas al campo. Lo Otro penetra en lo Uno y el nuevo lugar de la feminidad y de la mujer, tanto en la familia como en los distintos ámbitos sociales, se hace ab solutamente imprescindible para entender las nuevas coordenadas de la cultura contemporánea. La no paridad entre lo sexos es ya impensable en lo 'políticamente correcto'. Para decirlo con los términos de la lógica lacaniana, nos introducimos en la lógica del no todo más allá de la lógica del todo. Eso plantea problemas muy nuevos porque a la vez persiste una inercia donde el discurso de la homogeneización, el discurso fálico, aprieta por otro lado de manera persistente. Algunas religiones, también algunas políticas identitarias, y muy especialmente las culturas islámicas reaccionan de modo cada vez más radicalizado. La añoranza del padre, que Freud igualó a la idea de Dios, no anuncia nada bueno. De modo que este es ya un tema fundamental, tanto en la clínica como en la política, y va a serlo cada vez más. Depende de cómo hom bres y mujeres entendamos ese nuevo lugar de lo femenino en la experiencia subjetiva que podremos darle un destino u otro. Digamos que un análisis se puede definir también como la exploración en cada sujeto de esa zona del no todo, de esa zona de lo femenino en su vida, en su experiencia y en su vínculo con los otros. En ese punto la experiencia analítica es un laboratorio de investigación crucial para situarse frente a estas nuevas formaciones de la feminización del mundo contemporáneo. El inconsciente en el siglo XXI es eminentemente femenino, Eurídice dos veces perdida para Orfeo, para seguir el mito que Lacan retomó en su Seminario.

 

En este punto me gustaría distinguir y diferenciar qué es lo femenino porque hay muchos movimientos feministas que parten más de la lógica fálica o de la homogeneización que de lo femenino. ¿Habría que poner un interrogante para distinguir desde qué lógica parten fenómenos como las Femen [1] u otros movimientos feministas, por ejemplo?

Sin duda. Las mujeres mismas han sido muchas veces las mejores portadoras del discurso fálico, a veces reivindicando una reciprocidad y una simetría entre lo sexos que el psicoanálisis siempre ha puesto en cuestión. Hay que estudiar cada movimiento feminista en su diferencia porque en el propio feminismo ha habido corrientes muy diversas. Por otra parte, el discurso de la igualdad es un discurso muy contemporáneo: "todos somos iguales". Es ya una manera de cerrar el problema cuando, precisamente, se trata de saber de qué manera cada uno es diferente de los otros. Justamente lo femenino aparece como la diferencia radical. Hay discursos del feminismo que han sabido elaborar esta diferencia pero hay otros, en efecto, que se han quedado en la reivindicación de la l&oa cute;gica fálica, del "vale y debe valer para todos". Nos encontramos aquí con una paradoja que viene ya de la Ilustración. La Ilustración, por fortuna por un parte, introdujo el "todos somos iguales ante la ley, todos tenemos los mismos derechos, los derechos humanos son universales", pero a la vez se encuentra con un problema, con una paradoja ya que con eso se oblitera también la singularidad y la diferencia que introduce lo femenino. Es interesante seguir desde ahí la historia de la mujer y de lo femenino porque aparece siempre como un contrapunto a la lógica del "todos somos iguales". La diferencia sexual es irreductible, eso es lo que descubrió el psicoanálisis desde sus orígenes. Cuando se trata ya no del sujeto representado por la ley civil sino del sujeto en relación al goce sexual, el problema no es entonces si somos todos iguales sino de qué mane ra cada uno se sitúa de manera singular en relación a la diferencia sexual. Ahí es donde la cuestión de lo femenino aparece como un obstáculo a cualquier lógica del todo. Hay que matizar muy bien esto porque a veces con el discurso de la reivindicación se reintroduce y refuerza aquello que se pretendía criticar. Por eso el discurso reivindicativo no es siempre el más efectivo. Hay que detenerse para ver en qué está uno implicado y en qué participa de aquello de lo que se queja. En los conflictos y malestares de la relación entre los sexos, los psicoanalistas lo escuchamos cada día.

Entrevista publicada en "La Casa de la Paraula" por Marta Berenguer.
Autor de la fotografía: Albert Roig.

 

Notas

  1. Femen es un grupo radical feminista que ha conseguido fama mundial a costa de acciones espectaculares, caracterizadas por presentarse sus miembros desnudas de cintura para arriba y utilizar sus pechos para escribir mensajes reivindicativos, forma de protestar que sus activistas denominan sextremismo.