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El Tribuno | Salta | Lunes 14 de Julio de 2008
Más cerca del grito que del llamado. Inés Sotelo y Guillermo Belaga
 

Por Rodolfo Ceballos

El síntoma generalizado de la época es el miedo. Y cada ciclo de la sociedad hace imprescindible situar el trauma que daña a las personas. En ese sentido, vienen trabajando desde el hospital y la cátedra, Inés Sotelo y Guillermo Belaga, psicoanalistas e investigadores examinan el problema del miedo a todo. En la investigación PROINPSI, dependiente de la Secretaria de Investigaciones (Facultad de Psicología-UBA) titulada "Análisis de la demanda e intervenciones en la urgencia en salud mental: Investigación en el Hospital Central de San Isidro", abordan el pánico de las grandes ciudades. Los psicoanalistas recuerdan que Paul Virilio en su estudio sobre la megalópolis, denominada también "Ciudad pánico", explica que la ciudad, que alguna vez fue el corazón de la civilización, se ha vuelto el corazón de la desestructuración de la humanidad. Sotelo y Belaga analizan que "la inseguridad será una patología propia de las megalópolis, donde se mezcla catástrofe técnica, accidente individual o colectivo, violencia urbana, terrorismo, etc.

El "peligro" conduce a los sujetos a la inseguridad indeterminable e incalculable".

Desde el punto de vista de la curación, Sotelo y Belaga dan cuenta que existe una "conexión entre trauma, urgencia y ansiedad" de los pacientes. Por los datos recogidos en las entrevistas, los clínicos advierten que los diagnósticos más frecuentes son los siguientes: 21% consumo de sustancias; 18% trastorno de ansiedad y 16% trastorno depresivo, presentándose un 11% de trastornos delirantes. El resto de las modalidades clínicas que se han presentado son menores al 10%.

Los investigadores al caracterizar estos sufrimientos mentales desde lo que Freud llamó "malestar de la cultura", observan que "el hombre va perdiendo su pertenencia, y la sobremodernidad tal como lo llama Marc Augé, desaloja a los sujetos en tanto tales con sus múltiples experiencias y propuestas de soledad, abandono y pérdida de lazos". El estudio de la UBA infiere que los servicios de urgencia atienden con mayor frecuencia crisis de ansiedad, pánico, angustia, conducta violenta y riesgo de suicidio, a las que habría que añadir todas las relacionadas con la ingesta de tóxicos. La crisis de angustia, ese afecto que no engaña, es uno de los motivos más frecuentes de consulta en la urgencia.

El estudio describe cómo es el perfil del sujeto de la época: "compelido a la búsqueda de bienes y de felicidad que lo conduce al "malvivir" frenético y ansiógeno. Vacío, miedo y la sensación de peligro e inseguridad indeterminable e incalculable lo conducen a la consulta en un estado de ansiedad insoportable. Llegando más cerca del grito que del llamado".