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perfil.com | Sábado 27 de junio de 2009
CASO MARK SANFORD
Cayó en su propia trampa
 

Por Silvia Ons [*]

Una periodista del diario Perfil le formuló a Silvia Ons el viernes último las siguientes preguntas, como respuesta ella escribió la columna que figura a continuación y que se publicó en el Sector Ideas de dicho periódico el día sábado 27 de junio de 2009, Año III, N 376.

• ¿Es posible que haya una vocación autodestructiva en la decisión de un político de mantener un affaire que, de ser descubierto, le costará la carrera política y su familia?
• ¿Cree que puede haber una relación con el llamado ‘viejazo’, o crisis de los 40 o de los 50, en el hecho de que un hombre se exponga así?
• Siempre se afirma que el poder es afrodisíaco. ¿Habría en este caso en el gobernador una batalla entre la atracción sexual y la atracción por el poder?
• Hay una relación entre estas situaciones y el hecho de que se trate de un político particularmente conservador, que votó contra la unión civil de homosexuales y a favor del impeachment de Bill Clinton por su escándalo sexual?

¿Por qué nos deja tan perplejos el accionar de Mark Sanford? ¿No hubo acaso en la historia otros casos de renuncia al poder en pos de un amor? Ciertamente no existen demasiados ejemplos, por ello no me refiero a los numerosos escándalos recientes, ya que en ellos no era claro el tema del "amor imposible" -pero podemos contar con uno muy conocido-. Piénsese en esa historia que ha conmovido a tantos corazones, me refiero a la de Enrique VIII nombrado rey de Inglaterra y emperador de la India que, enamorado de la divorciada estadounidense Wallis Simpson, abdica a los honores.

¿Hay acaso en los relatos de ciertas claudicaciones al poder una semejanza con el comportamiento de Sanford? Diremos que no, en primer lugar por tratarse de un político, es decir que, a diferencia del monarca ha elegido y ha dedicado toda su vida al poder, este no le ha sido dado, sino buscado y con mucho esmero. En segundo lugar, Sanford no renunció a su cargo tomando una decisión explícita, asumida, conciente, sino que se manejó por un impulso, diría irrefrenable, sin ningún cálculo de las consecuencias. Literalmente, dejó su país para venir a la Argentina y vivir unos días de pasión con María Belén, claro que según parece no pensaba ni dejar a su esposa ni a su cargo, sabía que se trataba de un amor imposible que supuestamente estaba dispuesto a sacrificar. En una palabra: no se trató de una pasión asumida sino de un impulso que pondrá en juego su carrera y su familia. Ahora pide perdón a todos.

Lo notable del caso es que se trata de un hombre que ha sido gran defensor de los valores de la familia, gobernador de uno de los estados más derechistas de los Estados Unidos que integra el llamado Cinturón de la Biblia. Allí el puritanismo protestante a diferencia del catolicismo está plenamente encarnado al modo de vida tal como nos lo ha enseñado Max Weber. Para entenderlo, deberíamos decir que el trabajo, la disciplina, la moral del sacrificio se acopla a la idea de éxito capitalista. En la religión luterana, el cumplimiento de los deberes intramundanos es el único modo de complacer a Dios, la profesión es una tarea puesta por el Creador. Mark Sanford estaba formado por tales principios y llevaba adelante todas sus prescripciones, siendo uno de los primeros políticos que cuando estalló el "sexgate" de Clinton, pidió inmediatamente su renuncia. El apodo de "santo de la tela que nunca encoje" representaba también cual metáfora su imperturbable identidad, inmodificable durante tanto tiempo. El psicoanálisis nos enseña que cuanto más rígida es la moral, cuanto más ascética es la vida, cuanto más severos los sujetos, cuanto más censores de los otros, mayor el sofocamiento de sus propios impulsos. De pronto llega un momento en el que las pulsiones así reprimidas, salen a la luz de manera incontrolada. Tal vez el "Cinturón de la Biblia" aprieta demasiado, sujeta de más y cuanto mas oprime el cuerpo estalla, la tela ya no es impecable. Dicen las noticias que para El Partido Republicano se trata, literalmente, de un gran "revés" y el psicoanálisis lacaniano le daría la razón, es sí, en verdad el revés de los discursos que intentan dominar totalmente a las pasiones humanas. Luego ellas irrumpen "alocadamente", por no haber sido mejor canalizadas. Y digo "alocadamente", no por tratarse de alguien que se juega por una pasión que lo lleva a dejar una carrera que podría conducirlo a la presidencia, ya que ello no sería por sí mismo "autodestructivo" sino, en todo caso, el producto de una elección. Ocurre que en este caso no hay nada de ello, ya que el gobernador parece que estaba dispuesto a dejar a su amante-amor imposible- pero hace todo para ser descubierto y luego confiesa cual pecador, dejando así que…los otros decidan. Notablemente vuelve a insertarse en el régimen pecado-punición que gobernó su vida: ahora, lejos de reconocer alguna verdad en ese síntoma, lo único que quiere es el perdón y la reconciliación.

En cuanto al "viejazo", no creo que se pueda reducir todo al "climaterio masculino" pero si es cierto que a cierta altura de la vida se da en el hombre un querer revivir el "amor de primavera", ya que su otoño lo acerca al invierno de la vejez. Por otra parte, nos dice Freud que en esa etapa de la vida hay una reactivación pulsional que emparenta, en un punto, tal momento con el de la adolescencia. No deja de interrogarnos el que los asuntos privados tengan en el mundo actual tal incidencia en la vida pública, en lo diarios hasta figuran los mails que intercambiaban los amantes. ¿Puede decidirse un futuro político por un asunto personal, en lugar dirimirse por cuestiones relativas al bien público, a la ética en la capacidad para gobernar? Claro que en el caso de Sanford, fue su propio discurso valorativo de las cuestiones privadas del político, quién le tendió su propia trampa.

 
 
Notas
* Analista. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).