APP EOL para móvilesAPP EOL para iOSAPP EOL para Android
Prensa
América

2017
2016
2014
2013
2012
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
1999
Perfil.com | Domingo 13 de diciembre de 2009
ENTREVISTA CON JUDITH MILLER
"No hay fronteras en el país del campo freudiano"
 

Por Analía Hounie

Hija de Jacques-Lacan y esposa de Jacques-Alain Miller, filósofa y presidenta de la Fundación del Campo Freudiano, estuvo de visita en Buenos Aires en ocasión del IV Encuentro Americano del Psicoanálisis Aplicado de la Orientación Lacaniana. En esta entrevista habla sobre el pasado, el presente y el porvenir del psicoanálisis, se opone al discurso cientificista imperante en la época actual y agrega: "El psicoanálisis es una práctica que debe dar cuenta de sus efectos. No pretende constituir una ciencia".

Primer paso. "El punto de partida del análisis es la división del sujeto, la creencia en el inconsciente."

Si en estos "tiempos líquidos", parafraseando a Zygmunt Bauman, existe un gran quiebre en el tejido social, ¿considera que el psicoanálisis tiene alguna incidencia en los lazos sociales?
Preguntarse si el discurso analítico incide en los lazos sociales es preguntarse si el discurso analítico funciona. El lazo social analítico es un lazo nuevo que tiene sólo un siglo de existencia; es una invención de Freud. Los otros discursos son más viejos: el discurso de la histérica tiene la misma edad que el discurso del amo, y el discurso universitario existe a partir del siglo XII. La novedad del discurso analítico radica en que interviene necesariamente en los otros discursos. De una manera general, podría decirse que es el discurso que, gracias a Freud, ha ubicado cómo se articula el malestar en cada cultura y que puede pretender tratar en cada uno los efectos de este malestar. El peligro yace, precisamente, cuando debe responder a la demanda del otro social si la demanda social es la demanda del amo… Es verdad que la contradicción del discurso del amo –que consiste en decir lo que no hace y en hacer lo que no dice– ofrece al discurso analítico una fuerte incidencia en lo social. Así, cuando el aparato estatal dice que va a luchar contra la segregación en nombre de los derechos humanos, refuerza con los medios que él elige la segregación.

Hablando del impacto del discurso analítico en el discurso universitario, ¿qué es la Universidad Popular de Psicoanálisis Jacques-Lacan, creada muy recientemente en París?
No es una institución estatal, sino una institución de derecho francés que se llama asociación sin fin de lucro. Jacques-Alain, en su discurso de inauguración, ha indicado que es un polo de enseñanza a partir de un saber adquirido, pero un saber que puede también estar renovado. Y ha hablado de educar al pueblo francés sobre el descubrimiento freudiano. Si hay escuelas y redes que están trabajando afuera de Francia, se trata en verdad de una educación de los pueblos; en este sentido, es una universidad popular.

¿Qué es la educación freudiana del pueblo?
Ya el psicoanálisis existe en la cultura universal. Pero quizás esté un poco amputado de su singularidad. Cuando era jovencita, por ejemplo, el Ello estaba traducido como los instintos, el Yo como la persona, y el superyó como la moral. Y esto es una falsificación total. Si Freud propuso un segundo tópico fue porque su propia clínica le exigió mover un poco la primera. Pero la segunda no invalida la primera, como puso en evidencia Lacan. Reducir su enseñanza al segundo tópico es una manera de taponar el descubrimiento freudiano… Es cierto que lo que se puede difundir es de qué se trata la clínica. Que no hay clínica del universal, que la clínica pasa por el caso por caso. Lejos de rechazar la excepción, cultiva la singularidad de cada uno. Salido del anonimato, es importante subrayar que las estadísticas, el régimen de la cifra, como dice Jacques-Alain, provienen del discurso del amo.

¿Qué lugar tiene el psicoanálisis en una época que usted definió como la del "Otro de la globalización y el mercado planetario que hoy se conjuga con el Otro de la ideología cientificista"?
Ese es exactamente el punto del régimen. Lo que se llama cientificismo es, precisamente, hablar en nombre de la ciencia sobre cosas que no están verificadas científicamente. La ausencia de verificación es un reproche que los epistemólogos le han hecho a Freud. Pero el psicoanálisis es una práctica que debe dar cuenta de sus efectos, no pretende constituir una ciencia. Lacan dice que hay que esperar el momento donde la ciencia va a tomar en cuenta al psicoanálisis.

¿Cuáles son las peculiaridades de los países que usted visita regularmente como presidenta de la Fundación del Campo Freudiano en relación con el psicoanálisis de orientación lacaniana?
Mi lema es no que hay fronteras en el país del campo freudiano. Si bien cada país dice que tiene una peculiaridad, que cada uno tiene una experiencia diferente del universal, tiene su historia, su idioma…, no puedo decir que los principios freudianos o lacanianos sean diferentes de un país a otro. Hay otro lema que me gusta mucho: firmeza sobre los principios y sorpresa en la práctica. Pero esta sorpresa en la práctica no conduce a hacer cosas en contradicción con los principios. Ciertamente, el punto de partida de cada trabajo de orientación analítica es la división del sujeto, la creencia en el inconsciente; después hay que ver el desarrollo.

¿Cuál es, según usted, el porvenir del psicoanálisis?
Los psicoanalistas son los encargados de ese porvenir. Su tarea es difícil y es doble: tienen que mantener los principios y acoger la sorpresa, como decía. Cuando Lacan habla de la reconquista del campo freudiano, se trata, precisamente, de una reconquista sobre sí mismo en primer lugar.

Por último, ¿qué podría decir como hija de Lacan?
Un principio fundamental es distinguir el hombre privado del público, ¿no? Creo que el privado debe permanecer privado (risas).

 
 
Notas
* Fuente: Diario Perfil