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Página/12 | Jueves 18 de febrero de 2010
EL ORDENAMIENTO DEL INCONSCIENTE EN LA EXPERIENCIA ANALITICA
Hablemos del inconsciente
 

Por Rolando G. Gianzone [1]

El autor de la nota dictará un seminario de Freud a Lacan en la EOL Rosario. Freud no sólo es el descubridor del inconsciente, sino también el inventor del discurso analítico. El punto de partida de Lacan es el sujeto como noción imposible de eludir.

Para hablar de un inconsciente
freudiano hay que reconocer las fuentes
de las cuales se nutrió Freud.

El término inconsciente es anterior al uso que hace de él Freud en su extensa obra. La noción de inconsciente comenzó a esbozarse a fines del siglo XVII. Se definió más claramente en el XVIII, donde aparece la palabra en inglés -unconscious y en alemán -bewubtlos ; y a mediados del XIX forma parte del lenguaje cotidiano. Fue un desarrollo impreciso y a veces poco coherente del sentido del término, que puede precisarse como concepto, definiéndolo: una representación psíquica no consciente.

Freud no descubrió el inconsciente y se vale del término difundido en su época para trabajarlo y no dejar de modificar el sentido de la noción a lo largo de sus investigaciones clínicas. Habría, entonces, varios inconscientes freudianos: el de La interpretación de los sueños (1900), Lo inconsciente (1915), El yo y el ello (1923). Si se pudiera hablar de un inconsciente freudiano habría que reconocer muchos rasgos que provienen de diferentes fuentes de las cuales se nutrió Freud.

Jacques Alain Miller establece que es necesario separar el descubrimiento del inconsciente de la creación del discurso analítico. Freud no sólo es el descubridor del inconsciente, sino también el inventor del discurso analítico, al establecer el ordenamiento del inconsciente en la experiencia analítica. Exactamente, como discurso analítico. Lacan en el Seminario 11 habla de "El inconsciente freudiano y el nuestro". Esto ya plantea una reformulación del concepto de inconsciente.

El inconsciente freudiano es la gramática, y la gramática sólo se revela en el lenguaje con la escritura, no con la palabra. Sólo en la experiencia analítica el lenguaje del inconsciente se ordena según un discurso. Esto obliga a distinguir rigurosamente el discurso del lenguaje.

El discurso determina principalmente el efecto de significado y se construye sobre esto, mientras que no se puede decir que un lenguaje se dirija necesariamente a alguien. Esto obliga a revisar con más precisión los conceptos lacanianos del inconsciente estructurado como un lenguaje y el inconsciente como discurso del Otro.

El punto de partida de Lacan es el sujeto como noción imposible de eludir y de esta manera permitió que el psicoanálisis se libere de la prisión del ego. Significó el pasaje esencial del ego hartmaniano de la ego psicology al sujeto lacaniano del inconsciente. En los primeros años de la enseñanza de Lacan, el inconsciente aparece como lenguaje, y como palabra. Acentúa la estructura que implica, el discurso que emite y constituye, al punto que Lacan lo califica de sujeto. El inconsciente es sujeto.

Primera época de su enseñanza, en la que Lacan describió siempre el inconsciente principalmente como un orden, una cadena, una regularidad. Al comienzo del Seminario 11 lo reubica sobre la discontinuidad, pero no solo sobre lo que es equivalente con el ordenamiento significante; describe el inconsciente como un borde que se abre y se cierra.

Vuelve al inconsciente homogéneo a una zona erógena, para mostrar que hay una comunidad de estructura entre el inconsciente simbólico y el funcionamiento de la pulsión. Lacan pasa de un inconsciente en relación al significante a un inconsciente relacionado con la pulsión y por lo tanto a un cuerpo que goza. Esto le permite plantear en el Seminario 17 que el significante es aparato de goce. Ya no se trata de una teoría del inconsciente sino de una teoría de la práctica analítica, en la que el sujeto está implicado.

En los últimos años de la enseñanza de Lacan, síntoma e inconsciente aparentan estar en disyunción. El inconsciente se demuestra ligado a la verdad y el síntoma a lo real. La propuesta de Lacan de separar el inconsciente de lo real, es la de separar al inconsciente de toda intencionalidad relacionada con la conciencia. Esto obliga a pensar un inconsciente en relación con el Otro y la idea de destino (inconsciente transferencial), y un inconsciente que es del Uno y a merced de la contingencia y el azar (inconsciente real). Nos vemos obligados a replantearnos si este inconsciente real podemos llamarlo inconsciente.

 
 
Notas
* Fuente: Página/12
1- Psicoanalista. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL), Sección Rosario y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).