APP EOL para móvilesAPP EOL para iOSAPP EOL para Android
Prensa
América

2017
2016
2014
2013
2012
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
1999
La Capital | Domingo 29 de agosto de 2010
ENTREVISTA
Los lazos amorosos se volvieron líquidos
 

Anorexia, bulimia, adicciones a los tóxicos, fracaso y violencia escolar, ataques de pánico, dolores del cuerpo (fibromialgia), depresiones severas y problemas de pareja son los síntomas más frecuentes del siglo XXI. Todos conflictos que alejan a las personas del bienestar. ¿Qué hacer para vivir mejor? Para la psicoanalista Graciela Giraldi, descifrar el síntoma en un análisis permite usar singulares herramientas para vivir en forma digna y satisfactoria.

La psicoanalista está brindando un curso sobre Eros y los Síntomas del Siglo XXI, en la librería Homo Sapiens, donde justamente la idea es reflexionar sobre estos temas junto a los participantes del curso. Eros en la mitología griega era el dios del amor, el sexo y la fertilidad; un mito que retomó Freud en el psicoanálisis para referirse a la pulsión de la vida. En diálogo con este diario, Giraldi, quien es miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, se explayó acerca de las características de los vínculos humanos actuales, la relacion de las personas con el amor, el deseo y el goce, y resaltó al goce excesivo del consumo de los objetos como una de las características de nuestra civilización.

—¿Qué representa Eros?
—El psicoanálisis, inventado por Freud en el siglo XIX, incorporó aspectos de la mitología. Para referirse al amor, el deseo, el goce en la vida erótica, el doctor Sigmund Freud se apoyó en el mito de Eros: dios del amor, el sexo y la fertilidad, quien se casa con Psique: el alma, el inconsciente para el psicoanálisis.

—¿Cuál es la posición actual de las personas ante el amor, el deseo y el goce?
— El deseo hoy día está orientado hacia los objetos y la gente muchas veces queda presa del consumo. En relación al amor, dejaron de tener vigencia los amores prohibidos de antes (como la historia de Romeo y Julieta), actualmente las personas eligen con libertad a quien amar. Hoy la gente está liberada de las represiones y prejuicios de hace dos siglos, y del peso de los ideales paternos. Nuestra civilización sabe que el amor es contingente y si el amor de la pareja se evapora, ellos se separan. En cambio, antes había mujeres que permanecían toda una vida al lado de un hombre que no las quería, ni ellas amaban. En cuanto al goce más allá del placer, están quienes apuestan todo al goce, como el drogadicto, llegando a exponerse incluso al riesgo de la muerte.

—¿Mujeres y varones se comportan igual en relación al trípode: amor, deseo, goce?
—No, es diferente la posición masculina de la femenina. Para las mujeres el amor y el deseo van unidos, porque el goce en ellas se teje con amor; para el varón no necesariamente porque para desear ellos no necesitan estar enamorados. Aunque a veces las mujeres sostienen una posición masculina, como las que sufren de histeria o las que se identifican con los hombres y coleccionan aventuras sin amar a ningun hombre. En cuanto a la sexualidad, el asumirse en un sexo u otro no depende del sexo anatómico, sino de posiciones subjetivas en el amor, el deseo y el goce.

—¿Cómo ha cambiado el vínculo entre hombres y mujeres?
—En los últimos años se vienen dando mutaciones relacionadas con prototipos del género y los roles sociales: los varones participan de las tareas del hogar, ayudan a sus mujeres con la crianza de sus niños y las mujeres sostienen semblantes muy viriles: trabajan fuera del hogar como también se ocupan de su maternidad. Están mutando los “trajes” con los cuales hombres y mujeres nos vestimos. Otra característica de hoy día sobre los lazos entre los sexos es el miedo a ponerle el cuerpo al amor, eso empobrece la vida erótica. Las personas muchas veces se relacionan a través de internet, pero evitan encontrarse. Venimos de una liberación sexual y en vez de tener una vida erótica más rica, por ahí se empobrece, a favor del consumo de pornografía que aplasta las fantasías eróticas de cada quien. Las dificultades en la vida erótica manifestados en los problemas de pareja son uno de los síntomas del siglo XXI: desamor, violencia y maltrato al partenaire, peleas constantes, apatía, imposiblidad de formar una pareja en ocasiones donde el sujeto no sabe aun si le gustan las mujeres o los hombres.

—¿Cómo abordar los problemas de pareja desde el psicoanálisis?
—Para el psicoanálisis no hay un modelo de pareja, sino que cada pareja es única, ya que no existe un programa o un saber inconsciente que nos diga como ser un hombre y una mujer; ni como relacionarnos sexualmente con otro ser humano, por eso no creemos en la psicoterapia de pareja. El psicoanálisis aloja a aquel que quiere vivir mejor y puede preguntarse por qué no puede dejar de sufrir en su cuerpo, en sus pensamientos, en sus relaciones con los otros. Están quienes hicieron su análisis personal y testimonian sobre cómo cambió su vida, su capacidad de amar y desear. Freud ya nos decía que amar y trabajar dignificaban a las personas; valores que siguen siendo importantes actualmente.

—¿Además de los problemas de pareja, cuáles son los síntomas del siglo XXI?
—Anorexia, bulimia, adicciones a los tóxicos, fracaso y violencia escolar, ataques de pánico, dolores del cuerpo (fibromialgia), depresiones severas y problemas de pareja son los síntomas más frecuentes del siglo XXI. Dichos sufrimientos subjetivos expresan el debilitamiento de Eros a favor de Thanatos (pulsión de muerte). Los ataques de pánico son frecuentes, no sólo en los adultos, también en los niños. Hay chicos que le tienen pánico a la escuela y están las personas que no pueden ir a trabajar, ni caminar por la calle, porque de golpe se encuentran paralizadas. Nuestra época se caracteriza por la liquidez de los lazos amorosos, en términos del pensador Zygmunt Bauman, donde se debilitan los lazos de amor de la pareja como la familia y la escuela. Según Bauman, en los comienzos de la modernidad los valores eran sólidos y las instituciones eran fuertes porque había referentes que ordenaban las relaciones entre las personas. Lo sólido mutó a la liquidez de los lazos sociales actuales, predominando el individualismo y la falta de solidaridad para con los demás.

— ¿Qué hacer para vivir mejor?
—Se trata de atender al síntoma, de leerlo, y descifrarlo en un análisis, donde el saber del inconsciente pasa a decirse; lo que permite hacer uso de singulares herramientas para poder vivir dignamente y satisfactoriamente

 
 
Notas
* Fuente: La Capital