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La Prensa | Lunes 11 de octubre de 2010
LOS DESAFÍOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS SON CADA VEZ MAYORES PARA SUS USUARIOS, QUIENES DEBEN ADAPTARSE RÁPIDAMENTE A ESTOS CAMBIOS
Redes sociales: ¿ventanas indiscretas?
 

A través de su uso se puede dar a conocer la propia vida y espiar la intimidad de los demás. Si bien no son herramientas negativas, su mala utilización puede ocasionar muchos problemas.

Redes sociales: ¿ventanas indiscretas?Las redes sociales llegaron para quedarse. A pesar de que ya existen desde hace varios años, y revolucionaron el uso de Internet, todavía quedan muchas cuestiones por comprender sobre su funcionamiento.

Su uso está extendido mayormente entre los jóvenes. Los adultos para enseñar y aconsejar a los adolescentes deben conocer sus herramientas y sus riesgos. Como en la película "La ventana indiscreta" de Alfred Hitchcock, en donde un hombre observa el mundo a través de una ventana, las redes sociales actúan como esas aberturas que permiten observar y ser observados. A través de estas ventanas se puede "mirar" la vida virtual de los demás y exponer aspectos de la intimidad.

DATOS
La mayoría de quienes están en alguna red social son jóvenes. El 80 por ciento de los usuarios de redes en todo el mundo, tiene entre 12 y 30 años. Y la frecuencia de su uso entre los adolescentes es muy alta. El 50 por ciento de los chicos visita la red día por medio, el 30 por ciento la visita a diario y el 20 por ciento la visita una vez por semana.

Cada día más adolescentes eligen unirse a una red social. Su crecimiento en los últimos años llegó de la mano de la llamada Web 2.0, que propuso un nuevo uso de Internet. Hasta el año 2000, la red permitía básicamente buscar información. La Web 2.0 posibilita, además, la producción y el intercambio de contenidos por y entre los usuarios. Los adolescentes están en las redes sociales por dos motivos: porque quieren construir supropia página web y para tener más amigos.

Además, existen redes de todo tipo.

Las hay artísticas, profesionales, musicales, etcétera. Existen redes para cada tema. Sin embargo, las más populares en los últimos años no responden a un tema específico. Son redes cuyo objetivo es reencontrarse con viejos amigos o conocer gente nueva. Las más visitadas por los jóvenes y con mayor crecimiento en los últimos años son Facebook, MySpace y Twitter.

Al año 2009, más de 850 millones de personas en todo el mundo, estaban en alguna red social. Facebook tiene más de 400 millones de usuarios, de los cuales 7 millones corresponden a la Argentina. MySpace tiene 274 millones de usuarios y Twitter 150 millones.

Lo que más valoran los adolescentes de sí mismos es la popularidad, y para ello necesitan "amigos". La identidad de los adolescentes no puede entenderse sin sus amigos. Y sin ellos tampoco es fácil comprender los usos que hacen de los medios y las tecnologías. Los especialistas enfatizan que los chicos de hoy, aun rodeados de pantallas, valoran a los amigos tanto como los de ayer. Sólo que Internet generó nuevas maneras de relacionarse, nuevas formas de sociabilidad.

Para comunicarse, esta generación puede hablar por teléfono de línea o celular, enviar un mensaje de texto, mandar un email, chatear, bloggear, encontrarse en una red social, etcétera. Variadas maneras de llegar a otra persona que antes no existían.

Los chicos quieren aumentar su lista de "amigos" y para conquistarlos, a veces comparten información personal. El concepto de "amistad" virtual y real, no es el mismo, y ellos lo saben. Pero los amigos de la red son también amigos. Y suman. Para el adolescente el anonimato y la intimidad ceden ante el deseo de fama y popularidad.

Cuando un adolescente construye su blog o su perfil en una red social, suele pensar que sólo lo ven sus amigos, o quienes están interesados en lo que dice. No piensan que cualquiera que navegue en la red, conocido o no, puede ver lo que escribió. Los chicos no creen en los riesgos de Internet porque se sienten "autoinmunes" o porque piensan sólo en sus amigos. Por eso la responsabilidad de orientarlos es de los adultos.

PROBLEMAS
Si bien la nueva Web 2.0 genera más espacios y millones de oportunidades, también plantea diferentes problemas. Depende del uso, se puede aprovechar sus ventajas o caer en sus amenazas.

Redes sociales: ¿ventanas indiscretas?El lenguaje de estas redes tiene características muy especiales. En Facebook se tienen "amigos", y en Twitter "seguidores". Para Blanca Sánchez, psicoanalista, miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana, corresponsable del Departamento de Estudios Psicoanalíticos Sobre la Familia Enlaces,"hay toda una cuestión de cierta depreciación de lo simbólico. Se usan lenguajes cada vez más minimizados y más dialogados. Se ha transformado en una especie de diálogo monosilábico, donde no hay mucho recurso simbólico. Esto tiene que ver con el predominio de la imagen hoy en día."

El concepto de amistad toma nuevas formas en los contactos virtuales. Diana Litvinoff, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), autora del libro "El sujeto escondido en la realidad virtual" opina que "en general lo que se busca muchas veces es una señal de reconocimiento.

La idea es que cuantos más ‘amigos’ tenés, más popular y más reconocido sos. A veces el usuario de Facebook se confunde, y se siente muy querido o muy popular porque tiene 200 contactos.

Pero, por otro lado le provocan una señal de acompañamiento, porque le comentan sus fotos, le mandan un saludo, o le mandan un mensaje. Uno podría decir que llena un vacío, en el sentido de que siempre estás en contacto o en comunicación con alguien aunque a lo mejor lo conozcas muy poco."

El doctor Jorge Schvartzman, miembro titular de la APA, coordinador de la Comisión de Cultura de la entidad explica: "En realidad estos son amigos ficticios. El tema aparece cuando alguien puede llegar a creer que realmente estos son sus amigos. Yo siempre cuento un caso clínico. Me consultó una chica de 17 años. Primero me llamaron los padres por problemas de comunicación con ella. Luego la chica me contó los problemas que tenía con sus padres, y agregó que tiene muchos amigos virtuales. Seguimos teniendo entrevistas y me hablaba de sus amigos, y que tenía una gran vida social. Yo seguí indagando, y me di cuenta de que en realidad esta chica se estaba refiriendo a los amigos por todos estos amigos virtuales. En el fondo la patología era una gran fobia: ella salía muy poco y se hizo la fantasía de que todas esas personas que contactaba eran amigos. Era una persona que estaba totalmente aislada socialmente."

Blanca Sánchez agrega: "Otra de las cuestiones es el hecho de la pérdida de la intimidad. Se puede hacer una comparación entre ‘La ventana indiscreta’, la película de Hitchcock, y las pantallas que son ventanas indiscretas. Pero son ventanas indiscretas en las que no sólo el otro se pone a espiar sino que cada uno se pone a mostrar. Hay como un disfrute no sólo en espiar al otro sino en darse a ver."

Schvartzman coincide con Sánchez: "Favorece el voyeurismo. Muchos, y esto yo lo veo con pacientes míos, se pasan horas indagando lo que hacen los otros, qué amigos tienen, qué amigos no tienen, etcétera. Esto me recuerda a la película ‘La ventana indiscreta’ de Hitchcock. Una pareja estaba por casarse y él en lugar de estar con ella, se la pasaba mirando por la ventana lo que hacían los otros. Es exactamente lo mismo. Determinadas personas en lugar de contactarse realmente con otras personas viven a través de espiar lo que hacen los otros. Crean una especie de mundo virtual."

Al ser los contactos virtuales, pueden darse fenómenos de construcción de falsas identidades. Para Sánchez "lo que está pasando es que estas identidades son excesivamente virtuales, en el sentido de que antes la identidad de las personas se armaba en relación a ideales simbólicos de mucho peso. Los ideales no tienen hoy el peso que tenían antes. Entonces las identidades están sostenidas más en torno a la imagen. Lo cual las hace más frágiles y más endebles."

Sin embargo, para Litvinoff "la distancia lo que favorece es que cada cual pueda mostrar una personalidad distinta, dentro de lo que puede ser el juego hasta la delincuencia.

Hay gente que juega y cumple un deseo, presentándose como una persona distinta. Porque tenemos deseos y queremos ser distintos de lo que somos. Y en el mundo virtual es mucho más fácil cumplir ese tipo de deseos."

La especialista agrega que "cuando uno cuando habla por Internet no sabe con quién está hablando; por eso hay que tener cuidado y no creerse todo lo que el otro dice.

También cuando nos encontramos con alguien cuerpo a cuerpo tampoco sabemos con quién estamos, porque nosotros no nos mostramos como somos tal cual, ni nos abrimos totalmente. El ser humano también tiene sus máscaras. Lo no visual colabora con eso, y la distancia."

Schvartzman también afirma que "todo esto estimula la imaginación. Vos cuando te contactás virtualmente con alguien, te podés imaginar quién es y jugás con la fantasía. Pero por otro lado, el otro aspecto negativo, es que favorece un engaño total, de quién soy, cómo soy, qué es lo que hago.

Favorece en determinadas personas el engañar. La tecnología permite que todos estos juegos fantásticos se desarrollen. Antes la persona lo hacía en su cabeza, no lo podía desarrollar."

La exhibición de la intimidad, de los pensamientos y de aspectos de la vida privada de las personas se convirtieron en una de las características más fuertes de las redes. Sánchez explica que "uno siempre tiene la duda de si eso que se exhibe es la verdad, si es cierto eso que se muestra.

Hay algo de cierta satisfacción en exhibirse. Yo creo que no es nuevo, lo que pasa que lo que es nuevo es que hay más medios para hacerlo.

La noción de lo privado y lo público ha ido cambiando a través de los siglos. El efecto de los medios masivos de comunicación fue el de ir desdibujando esa frontera. La presencia de la mirada, de ser mirado y de hacerse mirar ya se veía venir. La nueva tecnología produjo un efecto de la omnipresencia de la mirada. Uno se pone un poco como objeto de ese aparato que lo mira todo el tiempo."

MENOS PUDOR
Schvartzman señala que esto se relaciona con la falta de pudor: "Otra cosa que también se ve es un mayor exhibicionismo y menos pudor.

El cambio de la intimidad en la gente joven. Parecería como que cambiaron las barreras del pudor.

El pudor es un elemento necesario psíquicamente, de protección de la intimidad, de la seducción." Todavía no pueden saberse cuáles serán los verdaderos cambios a futuro de toda esta revolución tecnológica."

Yo sostengo que estamos en un momento de cambio tecnológico gigantesco que provoca toda una serie de cambios psíquicos en las personas -analiza Schvartzman-.

Redes sociales: ¿ventanas indiscretas?Lo que se está viendo mucho es la dispersión y la dificultad de la concentración.

Los chicos hacen un montón de cosas al mismo tiempo, como ver los mails, chatear y estar en una red social. Por un lado, desarrollan nuevas capacidades. Pero al mismo tiempo les cuesta concentrarse en una sola cosa."

Litvinoff reflexiona sobre estos cambios: "Conexión no es lo mismo que comunicación y contacto no es lo mismo que amigo. Es importante hacer la diferencia pero también entender que esta es una época de aislamiento, de soledad, de individualidad, donde cada cual se cuida a si mismo. No es una época en la que está muy de moda la solidaridad, la comunidad, sino más bien el individualismo."

La especialista concluyó: "Internet es un medio de comunicación que ha facilitado muchísimo la comunicación, el buscar información pero en sí no produce un cambio.

Produce un cambio en la velocidad de la comunicación, facilita el ocultamiento, facilita la expresión de la fantasía. Los cambios se ven en los seres humanos y los medios de comunicación son usados por las personas, los cambios en todo casos son de la época."

Conocerlas ayuda a correr menos riesgos
El mayor riesgo en Internet es que los niños y adolescentes no siempre son conscientes de lo que puede ocasionar un uso no responsable de la web. La confianza que tienen en ellos mismos es superior a la posibilidad de pensar en situaciones difíciles que puede generar la red. Esto hace que las prevenciones y los recaudos que los chicos toman sean menores.

Un estudio entre adolescentes argentinos reflejó que el 95 por ciento de ellos no cree en los riesgos de Internet, el 90 por ciento se siente inmune frente a lo que puedan encontrar, el 75 por ciento cree en todo lo que dice la red, el 60 por ciento cree que sólo amigos ven su página personal y el 90 por ciento dice que en su casa no hay reglas de uso.

Aun quienes tienen información sobre los riesgos no siempre trasladan lo que saben a la acción.

En general, se sienten seguros de lo que hacen en Internet.

Compartir información personal y encontrarse con desconocidos en la vida real son los mayores riesgos del uso de las redes sociales.

Otros riesgos de las redes son: abrir los sitios para que cualquiera los pueda ver, dar información personal, subir fotografías propias o ajenas que reflejen situaciones de intimidad, hacerse ‘amigos’ de gente que no conocen, encontrarse en persona con ‘amigos’ que sólo conocieron en la red.

En Estados Unidos, una investigación de 2008 reflejó que el 30 por ciento de los adolescentes que usan Internet se comunican on line con personas que no conocen.

Y un diez por ciento de ellas ha establecido vínculos más estrechos.

Un estudio entre países de la Unión Europea determinó que el 50 por ciento de los adolescentes suele dar información personal en Internet y casi un diez por ciento se encuentra personalmente con gente que conoció en la Web.

Una encuesta internacional realizada entre los más jóvenes para saber qué contenidos incluyen en sus sitios personales, dice que en sus páginas el 80 por ciento menciona su ciudad, el 60 por ciento sube fotos propias, el 30 por siento da el nombre de su escuela, el 20 por ciento admite el consumo de alcohol, el diez por ciento reconoce el consumo de cigarrillos y el diez por ciento usa su nombre completo.

RECOMENDACIONES
La principal recomendación para los adultos es siempre el diálogo.

Conversar con los chicos acerca del uso que hacen de Internet, estar al tanto de las páginas que visitan, y saber con quiénes chatean y qué información suben a sus sitios. Estas recomendaciones son la mejor manera de acompañar a los más jóvenes ante cualquier situación difícil que se les pueda presentar.

- En relación a las redes sociales las sugerencias específicas son: no dar información personal, no subir fotos privadas a la web, no publicar fotos de otros sin su permiso, no contactarse con desconocidos, no encontrarse con gente que hayan conocido en la red.

- Ordenar los contactos en distintos grupos: Separarlos por conocidos, familia, amigos, escuela, etcétera. Y así, cuando las listas estén armadas, el usuario puede decidir quién puede ver qué cosas.

- Decidir qué se permite ver: configurar la lista de manera de determinar quién podrá ver la información que se sube a la red social. Hay datos que sólo podrán ver los familiares, otros los amigos y los menos privados, los que no comprometen, los conocidos.

- Dirección y teléfono: Lo ideal, dicen los especialistas, es no subir a una red social la dirección ni el número de teléfono. Para aquellos que aun así prefieren hacerlo, lo mejor es que seleccionen cuidadosamente quiénes podrán ver esos datos.

- No estar siempre disponible: No es necesario, y a veces no es conveniente, estar siempre disponible en una red social. El usuario puede configurar su página para que sólo los amigos, o sólo los familiares puedan encontrarlo. Y de esta manera evitar a los menos conocidos.

- Además los adultos de la familia pueden: informarse antes de crear el perfil de usuario y hablar con los adolescentes sobre lo que significa la privacidad, conversar con los chicos para distinguir juntos qué tipo de información puede ser pública y quién puede llegar a verla, explicarles los riesgos de subir fotos personales y de otros a Internet, ingresar como adultos a la red e interiorizarse respecto de su funcionamiento para poder dialogar más sobre ello con los chicos.

 
 
Notas
* Fuente: La Prensa