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Revista Ñ | Martes 30 de Octubre de 2012
Jacques-Alain Miller: ¿Romney es tan diferente de Obama?
 

Por Pablo E. Chacón

El psicoanalista francés Jacques-Alain Miller escuchó con atención los tres debates entre el actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y su contendiente, el republicano y mormón Mitt Romney. Sus conclusiones no van por el lado de la ideología, ni por los intereses que representan sino por la capacidad de persuasión, la templanza para encajar los golpes y la velocidad del contraataque.

 

SALUDOS DE RIGOR. Barack Obama y Mitt Romney antes del primer debate.
En la sociedad del espectáculo importa más el voto de los indecisos y los indiferentes que la cultura, la educación, la salud, la catástrofe económica europea, el crecimiento de China y la India o el potencial peligro nuclear que representarían Rusia y Corea del Norte. Pruebas de un mundo en mutación. ¿Hombres para un mundo en mutación?

A las pruebas: si Obama aventajó a Romney en los dos últimos debates, fue entonces que se decidió a hablar de Europa. "No podemos dejar caer a España", dijo. Y de inmediato también se puso al frente de la campaña que intenta minimizar los daños que el huracán Sandy, un convidado de piedra, viento y granizo, está haciendo en la costa este de su país. Es un presidente en funciones, que suspende actos y se preocupa por los suyos. "No estoy preocupado por las elecciones, mi prioridad es salvar vidas". Es el "voluntario social", según la ultraderechista Sarah Palin, que entra en acción un poco a destiempo. O no entra, o entra escandalosamente tarde como después de los incidentes en Benghazi, donde murió el embajador de los Estados Unidos, Chris Stevens, aparentemente a manos de un activista del radicalismo islámico, versión, en principio, negada (o falseada) por la administración demócrata, que parece no estar convencida del todo de que la "primavera árabe" empieza a tomar, después del entusiasmo criminal de franceses, italianos y alemanes, una cierta orientación hacia el fanatismo.

"La primera impresión es que el debate no modificará los resultados. Obama saca ventaja. Pero esa no es la cuestión esencial. Lo importante es saber si Romney atravesará lo que un sitio político llamó el "psychicthreshold", el umbral psicológico que le permitirá aparecer como un presidente creíble. La respuesta es afirmativa.

Desde Francia, el hecho sobresaliente es la ausencia de Europa, jamás evocada, ni siquiera en forma velada, como si no existiera. Ni se pronunció la palabra. El debate giró solamente en torno al Medio Oriente (la "primavera árabe", Al-Qaeda y el terrorismo, Israel, Irán), y se aludió constantemente a las vías del crecimiento económico norteamericano, una condición necesaria para su supremacía. Nada sobre el resto del mundo, sólo diez minutos sobre China, al final, y una mención al pasar sobre Rusia y Corea del Norte.

El contraste fue total entre las posturas adoptadas por los protagonistas. Romney, que hasta el momento se había presentado belicoso, se mostró tranquilo y centrado. Logró darse un aura de hombre de paz, al punto de presentarse tímido en el mismo debate. Sin dudar, se adaptó al presidente. Y más de una vez estuvo de acuerdo con él. Mientras que todo el mundo esperaba que lo atacara por el descontrol tras el incidente de Benghazi. No hizo nada de esto.

Obama, por el contrario, confinó a su adversario a la belicosidad y a la incompetencia, de allí su actitud agresiva de entrada. Cada vez, una cuchillada. Dos veces le arrojó a Romney que su política era wrong and reckless, errónea y peligrosa. ‘Cada vez que emitió una opinión, se equivocó’, dijo. Lo acusó de seralloverthemap, de cambiar constantemente de posición, de ser ambiguo, confuso, incoherente, de desconcertar a los aliados de Estados Unidos; de pensar el plano estratégico y militar en términos obsoletos, de volver a la política económica de los años 20. Hasta le reprochó haber invertido personalmente en una compañía de petróleo china, confabulado con Irán. No hubo ninguna réplica por parte de Romney, hasta que por fin dijo que atacarlo, a él, no era posible.

En Internet, el mapa del mundo según el debate Obama/Romney.
Hold-up a la esperanza
Recién al cabo de una hora hubo un intercambio más enérgico. Romney le reprochó a Obama haber tomado distancia de Israel, quien replicó que nunca hubo una cooperación tan estrecha entre los dos países. El rival le echó en cara al presidente haber empezado su mandato pidiendo disculpas por los errores pasados de la política norteamericana. Obama se jactó de haber tenido el apoyo de la comunidad internacional para su política de sanciones a Irán. La conclusión de Romney fue más elocuente. Para él, Estados Unidos es ‘la esperanza de la Tierra’. Le arrebató a Obama la palabra ‘hope’ (esperanza), que había sido, cuatro años antes, la marca registrada de su rival.
¿Cuál será el efecto de este juego de roles sobre la ‘talla presidencial’ de uno y de otro? ¿Gustará más la combatividad de Obama o la actitud cool de Romney? Con este debate, los partidarios de los dos campos podrán alquilar a su campeón. Pero ¿qué pasará con los independientes, hacia quienes se dirigen todas las miradas?

Romney, opción posible y tentadora
Esa incertidumbre muestra que Romney no flaqueó en el terreno de la política extranjera, donde era un novato. Con maestría, el equipo de campaña de Obama había logrado, a fuerza de anuncios publicitarios en la televisión, hacer de Romney un retrato tan repulsivo, que al terminar el verano era una alternativa impensable. Esta estrategia se desmoronó en el primer debate, generando pánico en el campo demócrata. Obama frenó su caída ganando el segundo partido. Ahora, Romney abandona su postura belicosa para reinventarse como un Obama bis, más determinado, no sólo ‘fuerte’ sino también, como lo recalcó, ‘muy fuerte’. A pesar de sus esfuerzos por empujarlo, Obama no pudo descalificar a su rival, ni impedir que se imponga como una opción posible [1]. Y por eso tentadora, ya que la economía mejora lentamente. A los norteamericanos les gusta lo nuevo –aunque nadie sepa bien de qué presidente Romney se trata, porque desde hace un año ha dicho todo y lo contrario.
Es divertido pensar que todos esos bellos discursos tienen como desafío práctico convencer a los habitantes de Ohio [2] (a eso se debe la gran controversia sobre la industria del automóvil en medio de la política extranjera). Se harán sondeos apasionados en este estado [3] para saber si Romney mejora o no la pequeña ventaja que sigue teniendo Obama. Dadas las reglas del juego, allí se jugará la elección que le interesa al mundo".

 
 
Fuente: Revista Ñ

Notas

  1. Un sondeo de la CNN de electores inscriptos muestra una leve ventaja de Obama, 48 contra 40.
  2. Un sondeo PPP de los electores de los ‘Estados decisivos’ (‘swing states’) da a Obama ganador 53 contra 42.
  3. A causa de Sandy, el encargado de reemplazar a Obama en Ohio estos días, será el ex presidente Bill Clinton.