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20-04-2017
El diario Extimo de Jacques-Alain Miller N°14

EDITORIAL
10:15. Regresé de la Maison de la Radio hace una hora. No es tan fácil hacer que en un abrir y cerrar de ojos el gran público capte conceptos lacanianos refinados y no obstante muy operatorios, pero hacerlo mientras nos interrumpen y nos maltratan y nos amenazan desde los tribunales es como hacer malabares con cabezas de alfiler sobre carbones ardientes, mientras nos hacen cosquillas en el trasero (en el France Cul, no decimos el agujero del culo) con una pluma de pavo.
Mañana –ya estoy resignado– dirán de mí lo que Finky de Christine Angot: que desprecié toda decencia, recato, conveniencia, buenos modales, buena educación. Que arruiné el espacio neosagrado del debate democrático. O peor, que repudié todo aticismo para satisfacer mis pulsiones asianistas.
Ferdinand, mi querido, cuando puedas prescindir apenas un minuto de tu metralleta de judíos –"escritural, Sr. Miller, aclare que su metralleta de judíos es solamente escritural", precisa el Prof. Goddardt, del "Céline Recovery Center for Textual Murderers"–, tal vez yo también tenga algunas tonterías que decir para una masacre.
Querida Madeleine, estaré con usted en cuanto haya puesto por escrito el núcleo racional o la quintaescencia de la argumentación que intenté presentar esta mañana.
Último punto: recibo una carta urgente de mi hermano, a quien ubico bajo la rúbrica de los Amigos. Te responderé, Gérard, lo antes posible.

LA PRESIDENCIAL: 1/ EL PROCESO SIN LEY
Partamos de las modalidades aristotélicas según Lacan las redefinió:
lo necesario: no cesa de escribirse;
lo posible: cesa de escribirse;
lo imposible: no cesa de no escribirse;
lo contingente: cesa de no escribirse.
Sostengo –digamos que conjeturo– que "el discurso común" sobre la elección se ordenó de entrada en función de la modalidad de lo imposible, antes de caer bajo la dominación de lo contingente.
Expongo las razones de mi conjetura. Hace mucho tiempo que todos los comentarios aceptaron como postulado o enunciado del tipo verum index sui que era imposible que Marine Le Pen accediese a la función presidencial. Ahora bien, a partir de un punto T de nnnn, que un estudio de historia inmediata permitiría fechar con precisión, pudo constatarse que "el discurso común" había mutado. No es que la elección de MLP deviniera segura, ni siquiera probable, sino simplemente que cesaba de estar excluida (en términos de Lacan, cesaba de no escribirse).
Al salir del régimen de lo imposible, el proceso electoral entró, tal como lo prevé el cuadro lacaniano de las modalidades, en el de lo contingente. Ahora bien, en el sentido de Lacan, un mundo modal que pasa de la imposibilidad a la contingencia es estructuralmente lawless, sin ley.
Este calificativo está tomado de las matemáticas de la escuela intuicionista, escuela incluida en el constructivismo. Reseña en Wikipédia: "El constructivismo es una posición frente a las matemáticas que considera que no podemos demostrar efectivamente la existencia de objetos matemáticos más que proporcionando una construcción de los mismos, una sucesión de operaciones mentales que conduce a la evidencia de la existencia de esos objetos".
Así (se nota que abrevio), distinguiremos dos tipos de secuencias, las lawlike y las lawless. Las primeras pueden ser descritas exhaustivamente.
Es, por ejemplo, el caso de la sucesión de los enteros naturales, cuya construcción puede ser objeto de una descripción completa a partir de la constante 0 (cero) admitida como número natural, y de la función S llamada sucesor (que forma parte de los axiomas de Peano), según la cual, para todo entero natural n, S(n) es un entero natural. A esto agregamos dos axiomas más, que aseguran que S es inyectiva (es decir, una función biunívoca que preserva el carácter distinto, discreto, del elemento) y que no hay entero natural cuyo sucesor sea 0.
En cambio, una secuencia lawless (sin ley, o libre) no está predeterminada. El ejemplo canónico es la secuencia de los números generados por sucesivas tiradas de dados. En cada instante T, no podemos saber de antemano los valores futuros de la secuencia.
El carácter contingente, imprevisible y sin ley del proceso electoral en curso no ha cesado de afirmarse hasta esta noche en que los cuatro candidatos se encuentran en un pañuelo, como se dice. Y nadie sabe quién llorará en ese pañuelo. Por esto, también, esta elección es tan tensa y tan apasionante, a pesar del segundo rasgo que subrayaré ahora, a saber, el fenómeno que denominaré "la promoción de los desastrosos" a los puestos de dirección del proceso.
Antes de ir a otro sitio para mirar el programa de esta noche en France 2, debo interrumpir esta exposición, cuyo hilo retomaré cuando regrese a casa.

LOS AMIGOS DEL DIARIO ÉXTIMO
TESTIMONIOS AMISTOSOS

Querido Jacques-Alain Miller, me gustó mucho escucharlo esta mañana. Por su opinión ilustrada, por la elección de sus palabras antes y después de la cólera de su interlocutor, y por su enunciación. Le va mal a Francia por ya no hablar más que de manera encubierta. Ello podría poner un freno a toda veleidad. Bajo la policía de las palabras, lo peor pasa. Seguirlo en este impulso vivo, en esta posición, me agrada, si bien exacerba en mí la cólera por lo actual. Sinceramente. Un abrazo. Karine Mioche.
Querido JAM, en France-Culture rutina, sin lugar para un decir, tal como Lacan lo define: "se elige hablar la lengua que efectivamente se habla. De hecho, uno no hace más que imaginarse que la elige. Y lo que resuelve la cosa es que, a fin de cuentas, esta lengua se crea. Se crea una lengua en la medida en que en cualquier momento se le da un sentido […]. Si cada acto de habla es la sublevación de un inconsciente particular, es completamente claro que […] cada acto de habla puede esperar ser un decir. Y el decir desemboca en eso cuya teoría existe, la teoría que es el soporte de todo tipo de revolución, a saber, una teoría de la contradicción". Y me vienen a la cabeza estas palabras sufíes: "If you need enough and you want little enough, you will have delicious food". Sin duda, este Señor Leal sólo estaba encaprichado: tener a JAM en su estudio. Pero ¿dónde estaba su deseo, como para que pareciera que no había querido probar el alimento que usted le ofrecía? – Stella Harrison.
Mil gracias, mi querido Jacques-Alain, por haberme publicado a continuación de tu blog de campaña, en ese Instante de ver… Sí, bien, eso me agrada. ¡Habiendo escuchado la segunda parte de tu entrevista con ese Señor X (yo debería saber quién es) por France-Culture, yo, que creía que el invitador debía ser respetuoso con el invitado, lo encontré totalmente desagradable y de un moralismo muy chato! Todo buen razonamiento lo ofende, en apariencia, como decía Stendhal, él invoca la idea que se hace del psicoanálisis para retirarla de inmediato (¡me imagino que sólo atiende a personas normales!), y, para terminar, debió de hacer reír a todos los maricas de Francia y de Navarra al censurar el término marica [pédé]. ¡Es divertido! Un abrazo. François.
Querido Jacques-Alain, ¿Y por qué no un foro sobre los periodistas, con periodistas? La pareja presidenciable-periodista apasiona. Esa pareja, en la que uno interroga y se supone que el otro responde con la mayor transparencia, ¿no encarnaría acaso el ideal democrático del lazo tan particular que liga a un presidente con sus conciudadanos? Este lazo social basado en el interés común debe, por supuesto, excluir la reciprocidad. Allí está la dificultad, pues la cuestión es evitar la facilidad de la reciprocidad. ¡Vaya! ¿Acaso no vemos al periodista, en efecto, extraer sus preguntas de lo que circula como prejuicios, rumores, fake news, de lo que plantean las cifras de los sondeos y también de los programas? ¿Acaso ese mismo periodista no espera, y nosotros con él, que el interrogado desmienta o complete, rechace o remodele sus proposiciones, y diga –¿qué?– lo que "todo francés quiere saber"? Sin duda, al final todo da igual, y ya nadie comprende nada. En vano podrá repetirse "hay que hablar del fondo", pero, si la forma falta a la cita, no quedará más que caricaturas. De ahí que se nos incite a votar según los afectos que, en adelante, compartiremos con tal o cual periodista: el fino-impecable agrada, el joven-favorito molesta, el orador-poeta conmueve, la mujer-diablesa atrae, etcétera. — Yasmine Grasser.
Este jueves 20 de abril, Les Matins de France Culture invitaba a Jacques-Alain Miller a comentar la actualidad de las elecciones presidenciales. Tres días antes de la primera vuelta de comicios, Francia contiene su respiración porque Marine Le Pen puede llegar al Elíseo. Un increíble concurso de circunstancias puso fin a lo que, desde la Segunda Guerra Mundial, se consideraba imposible: la extrema derecha a la cabeza del país y, para peor, llevada al poder por las urnas. La opinión ilustrada esperaba del psicoanalista que ayudara a pensar esto impensable. Pero el interés del periodista Guillaume Erner estaba en otro lugar. Ardía por saber cómo el psicoanalista interpreta al "presidente normal". Esta primera pregunta indica de inmediato la decisión tomada de dejar a un lado la situación absolutamente inédita que hoy vivimos. ¿Cómo interpretar este acto fallido del periodista? Notemos de entrada que la pregunta apunta a las elecciones presidenciales, pero el "presidente normal" concierne a las de 2012 y no a las de 2017. Luego, cualquiera recuerda que François Hollande se había engalanado con ese eslogan para romper con la imagen de hiperpresidente de Nicolas Sarkozy, a quien él aspiraba a remplazar. Ahora bien, desde que la extrema derecha está a las puertas del poder, el mundo de estos dos últimos presidentes está perimido. Una vez deshecha la metáfora del "presidente normal", la actualidad candente para el periodista sólo puede concernir a lo normal. Un lapsus, al igual que un síntoma, está sobredeterminado. Aquí no retenemos más que el exceso de atención del periodista a esa pregunta mediante la cual él comienza la entrevista. ¿Acaso no indica la huella de lo que ha sido reprimido y que es inédito en estas presidenciales, a saber, no lo normal, sino la patología de la democracia? El interés por lo normal ¿no viene acaso a velar esa paradoja de la democracia que puede llevar al poder a un partido político habitado por el odio a la democracia? Sin duda, el oficio de periodista se paga con intranquilidad, especialmente en este momento. Pero ¿no cabe esperar de él que se esfuerce por recordar y nombrar las diferencias de cada partido político? La extrema derecha siempre ha sido el sepulturero de la democracia. La voluntad de abolir sus diferencias para tornarla normal es una negación de lo real que está en juego en estas elecciones presidenciales. Esta situación es absolutamente inédita en Francia. ¿Por qué reprochar al psicoanalista por circunscribir ese real traumático para tres de cada cuatro franceses, cuando el inconsciente es lo que decide a favor o en contra del mal absoluto con la papeleta del voto? – Agnès Aflalo.
Papá, les serviste sushi en el desayuno. En vivo, me desconcertaste bastante. En el podcast, capté la articulación lógica y tu arte condensado zanjando esto crudamente: todos desastrosos, pero yo voto. Yuxtaposición: nazi, Le Pen, mal absoluto, ya no imposible, azar que depende del voto de cada uno. No se puede votar a Le Pen siendo judío (CRIF). No se puede votar a Le Pen siendo cristiano (palabra bíblica). No se puede votar a Le Pen siendo ateo (diablo estructural). No se puede votar a Le Pen siendo homosexual (su tradición antirrepublicana los agrede). A posteriori, la incapacidad del entrevistador de ver la urgencia más allá de su causa cotidiana (civilizar, definir, educar sin elitismo, evitar la estigmatización) ilustra tus palabras. Su aversión por sus enemigos (los antirrepublicanos, Eric Zemmour) lo ciega y lo deja impotente para conquistar a la opinión. "Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere"; y, por diversión: "entonces, cuando resolví aplicar mi espíritu a la política, mi propósito no fue descubrir nada nuevo ni extraordinario, sino apenas demostrar mediante razones seguras e indudables o, en otros términos, deducir de la condición misma del género humano, algunos principios perfectamente de acuerdo con la experiencia; y, para llevar en este orden de indagaciones la misma libertad de espíritu que se usa en matemáticas, me abstuve cuidadosamente de poner en ridículo las acciones humanas, de sentir compasión u odio por ellas; sólo quise comprenderlas". Esto me hace dudar de mi grado de vigilancia intelectual como oyente de France Culture. Por otro lado, escucho más la radio desde que yo podcast. Vuelvo a escuchar lo que me interpela. Tu hijo, algo lento de reflejos, que te escucha y vuelve a escucharte – Luc.
Querido Jacques-Alain, cuando hace unas semanas escuché a Guillaume Erner recibiendo a Gilbert Collard, lamenté el falso diálogo que se había instaurado y que había permitido al invitado servir a la causa de la extrema derecha y además no encontrar contradictor alguno. Era un monólogo. Usando todos los artificios de lo políticamente correcto, Collard literalmente arrinconó al presentador, lo cual ocurre, por desgracia, con demasiada frecuencia cuando el FN es invitado a un estudio. El FN ya está tan a la defensiva que toda pregunta o intervención del periodista es transformada en ataque desleal o infundado. Esta mañana, en cambio, lamenté que las numerosas interrupciones de Guillaume Erner no permitieran que usted despliegue sus argumentos. Mientras que lo políticamente correcto le impide oponerse al discurso de un político, él lo emplea contra los intelectuales que no se ubican en el mismo registro ni en el mismo discurso que los políticos. No haber distinguido los registros es lamentable, asimismo, porque no pudo escucharse plenamente lo que usted tenía para decir, que es, a la inversa, lo que perjudica al periodista para dialogar con los políticos taimados. Suya –Deborah.
Ayer, en Nantes, Cohn-Bendit tuvo algunas palabras sentidas: le parecía que el joven que asciende –es decir, EM– merece que se lo distinga, que se apueste a su capacidad de modificar nada menos que nuestras costumbres. Es lo que experimenté en su meeting de Bercy: un modo, la fuerza de un estilo que resuelve, y será, si los dioses permanecen con él…, capaz de imponerse. Así como eso me gustó, sentí una forma de terror insidioso en el yugo de decoro que hace estragos en FC y en el cual Guillaume Erner quiso meterlo a usted. No se dice se dice. Eso es la cultura, servicio público según lo decía una periodista muy contenta de ver que su cadena era distinguida, elegida y hasta sobrevalorada esta mañana. La cultura según Lacan… resto de restos, como Wajcman nos dice que fue la materia de su novela L'Interdit. El poema que queda a nuestro cargo lo objeta decididamente. Quedan entonces la distancia para las soledades (gongorinas), los márgenes que el discurso analítico permite franquear, inopinados, nuevos otra vez, la apuesta paradójica, como usted decía, a la contingencia, vecina de la docta ignorancia, si no me equivoco (demasiado), y, sobre todo, a la ironía tan delicada que hay que poner en práctica. – Nathalie GL.
Querido Jacques-Alain, esta emisión era el no-encuentro contingente entre el guardián de lo políticamente correcto y el comentador insumiso. El clash daba lugar a momentos divertidos. Tuyo, Éric.

UNA CARTA DE GÉRARD MILLER
Querido Jacques-Alain, Hace algunos días, circula por las redes sociales un texto firmado por François Heilbronn, profesor asociado de Ciencias Políticas, en el que se denuncian "los deleites de Jean-Luc Mélenchon por las manifestaciones antisemitas del verano de 2014". Llamo tu atención (y asimismo la de nuestros colegas) sobre el hecho de que este texto es una pura infamia, el tipo de porquería que algunos adoran muy particularmente difundir en los últimos momentos de una campaña electoral. ¿De qué se trata en realidad? Mélenchon toma la palabra a fines del mes de agosto de 2014. Dos meses después, se desencadena la denominada "guerra de Gaza", con su terrible cuota de muertos, heridos y destrucciones. Él quiere entonces denunciar lo que ocurre en ese territorio enlutado, y, más exactamente, los sufrimientos padecidos por los palestinos desde el comienzo del mes de julio ante "la indiferencia de la comunidad internacional". Evocando asimismo las manifestaciones de apoyo a los palestinos que tuvieron lugar en Francia (es evidente que él habla de manifestaciones a favor de Palestina y en absoluto de manifestaciones antisemitas como los ataques antijudíos que hubo en Sarcelles un mes antes), evocando pues esas manifestaciones que la gran mayoría de los participantes anhelaba que siguieran siendo democráticas, pacíficas, él felicita a "la juventud que supo movilizarse en defensa de los desdichados, víctimas de crímenes de guerra en Gaza". Y entonces dice de estos jóvenes (y para nada de los agresores antijudíos de Sarcelles –ésta es la porquería de la manipulación) que "lo hicieron con una disciplina perfecta mientras de todos lados se los empujaba a los excesos. Supieron mantenerse dignos y encarnar mejor que nadie los valores fundadores de la República, esos valores que hacen que siempre estemos del lado del débil y el humillado". ¿Odiosas palabras? ¿Antisemitas? ¿Pero a quiénes apunta Mélenchon cuando dice que "de todos lados se empujaba a esos jóvenes a los excesos", sino a aquellos que utilizan los sufrimientos del pueblo palestino para justificar, llegado el caso, exacciones antijudías?
Jean-Luc Mélenchon evoca luego el hecho de que todos los pueblos tienen iguales derechos, incluido el pueblo palestino, y allí recuerda que ningún pueblo es superior a los demás y que todos los pueblos tienen derecho a la paz. "Superior", ¡ah!, bien lo ves, utilizó el adjetivo "superior"; por lo tanto, apunta al pueblo judío, "seguro de sí mismo y dominador", como decía el general de Gaulle. No exageremos… A continuación, recuerda el pasado en que "se vio a pequeñas comunidades humanas masacradas por el solo hecho de su pertenencia a una comunidad (¿a qué se refiere aquí, sino a la Shoah?)", y añade: "Por fidelidad a esas luchas del pasado, por fidelidad a esos asesinatos en masa que han sido cometidos en el pasado, nos hemos situado en la delantera del apoyo a esa desdichada población de Gaza". Como diatriba antijudía hay cosas mucho peores, ¿no? Pero entre decenas y decenas de discursos pronunciados por Mélenchon, entre decenas y decenas de discursos en que él testimonia su antirracismo visceral, ¡he aquí los pasajes que los manipuladores van a buscar y difundir ad libitum para tratarlo de antisemita! Ok, puede no gustarnos su tono ("No le tememos a nadie, no intenten hacernos agachar la mirada…"), pero es el tono que utilizó en muchas otras ocasiones, y lo intolerable es suponer que utiliza ese tono… porque apunta a judíos. Ok, cabe reprocharle que apoye a los palestinos y no a la extrema derecha israelí, pero ¿no es acaso una infamia hacer de él, por ello, un Dieudonné o un Soral bis? En todo caso, esto es justamente lo que explica el furor de Jean-Luc Mélenchon en ese fin de mes de agosto de 2014: las calumnias del CRIF, las tan hirientes calumnias del CRIF, que como mínimo se expresó como una organización "comunitaria" algo "agresiva" y a la cual él tenía perfectamente derecho de responder, incluso severamente. Tuyo. Gérard.
PS. Al releerme, agrego una palabra acerca de mi último párrafo. Es exacto que los antisemitas se acostumbraron a esconderse tras el antisionismo, al menos para no caer bajo el peso de la ley, y es más que necesario denunciar, en cada ocasión, esta patética artimaña. No obstante, ¡todos aquellos que denuncian los sufrimientos padecidos por los palestinos (y yo entre ellos) no pueden ser sistemáticamente presentados como antisemitas o acusados de olvidar los crímenes cometidos por Hamas! ¡Todos aquellos que denuncian al gobierno actual de Israel (y yo entre ellos) no ponen automáticamente en tela de juicio la existencia misma de Israel! Ahora bien, en su legítima voluntad de perseguir a los antijudíos reales, el CRIF hizo, y en numerosas ocasiones, declaraciones tan injustas cuanto hirientes –lo digo con mucha moderación… Incluso hace poco, el CRIF se rehusó a invitar al "extremista" líder de Francia insumisa, mientras que Fillon (y Sarkozy antes que él) sí contribuyeron a validar tesis de los Le Pen sin que el CRIF encontrará gran cosa que decir.

Traducción: Gerardo Arenas