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02-05-2017
El diario Extimo de Jacques-Alain Miller N°19

EL TRIUNFO DEL DIABLO

Me disponíaa seguir el consejo que Françoise Giroud daba antaño a los periodistas en ciernes y a poner en lo más alto de mi cesta, en la primera plana de este Journal, la más bella fresa que había recolectado en la jornada del sábado, a saber, una idea mía que había iluminado para mí la lógica que buscaba de la famosa "desdiabolización", cuando Rose-Marie Bognar-Cremniter me trajo lo que acababa de transcribir sobre lo planteado por Alain Finkielkraut durante su última emisión dominical en Radio J, en relación con la visita de Emmanuel Macron al Memorial de la Shoah en París.

***

Estupefacción e incredulidad fueron mis primeros sentimientos. Lo veo y no lo creo.

Tuve que rendirme a la evidencia, y el sentimiento dominante fue entonces el abatimiento. Si incluso un Alain Finkielkraut, que ha anunciado que vota a Macron, profesa tanto odio a lo que este representa a sus ojos que abre el camino al voto Le Pen en el espíritu de su electorado, entonces Marine Le Pen va a pasar. Tiene la partida ganada.

La lógica de la desdiabolización ha llegado a su termino. Es ahora el turno del adversario electoral del FN de ser diabolizado, mientras que la normalización del FN, considerada como un hecho consumado, se sublima poco a poco en una especie de santificación laica del partido nacionalista.

***

No soy amigo personal de Alain Finkielkraut. Es un chico de mi generación con el que nunca me he cruzado ni en mi juventud ni en mi edad madura. He seguido de muy lejos su carrera.

El primer y único de sus libros que he leído fueLa derrota del pensamiento, publicado en 1987. Podía compartiralgunas de sus ironías, no me reconocía ni en el tono depresivo, melancólico, de la obra, ni en el diagnóstico heideggeriano que hacía sobre el malestar contemporáneo en la civilización, y me sentía en todos los sentidos más próximo de la obra que sin duda le había inspirado, el best seller del profesor Allan Bloom, The closing of the American mind, 1987,amplia crónica carnavalesca de un mundo universitario recorrido por movimientos sociales delirantes e invadido por una locura de pureza que traduce una llamada desesperada al Nombre-del Padre. Era la obra de un gran universitario gay del tipo "gran loca", antiguo alumno de Leo Strauss, y profesor encendido e incendiario de Platón y de Rousseau en los campus de élite americanos.

Habría mucho que decir de este erudito fuera de toda norma. La revista Commentaire le ha dedicado un número de homenaje que he guardado cuidadosamente, pero que no encuentro en mi desorden. Inspiró a Saul Bellow una maravillosa novela en clave del que es el personaje principal: Ravelstein.

Más cerca de nosotros, si me hubiesen pedido mi opinión durante el debate que provocaron las reformas de Mme. Najat Valaud-Belkacem, habría dicho que compartía la mayoría de las opiniones expresadas por Alain Finkielkraut. A menudo había admirado la valentía que mostraba cuando batallaba a contracorriente, a lo largo de estos últimos años, a favor de Israel, incluso cuando hubiese tenido que hacer referencia a ciertos desacuerdos si hubiésemos tenido la ocasión de intercambiar. He sido sensible al talento que ha sabido desplegar durante un áspero debate televisivo frente a mi amigo Edwy Plenel, el elocuente abogado de la solidaridad incondicional con los oprimidos y, en primer lugar, los musulmanes depaíses desarrollados.

Finalmente, hace dos años, en junio de 2015, tuve el placer de ser invitado por él a su celebre emisión "Repliques" en France Culture, con el fin de proseguir en las ondas un debate que yo había iniciado por revista interpuesta con mi antiguo camarada althusseriano Jacques Rancière. Este hizo notar que, en el punto que se debatía, Finkielkraut y yo estábamos del mismo ladocon relación a él, Rancière.

***

¿Qué ha dicho entonces Alain Finkielkraut que es tan terrible? No quisiera por nada del mundo mutilar o deformar las palabras que, me atrevo a decir, se bastan por sí mismas.

Encontrarán al final de este número las transcripciones que me fueron aportadas por mi asistente y amiga Rose-Marie. Supongo que se puede tener acceso al replay de la emisión en la web de la revista Causeur y en la de Radio J.

En resumen:

  1. primero está el hecho: Emmanuel Macron, candidato a las elecciones presidenciales, uno de los dos candidatos presentes en la segunda vuelta, va al Memorial de la Shoah, en el 17 de la calle Geoffroy-L'Asnier en el barrio del Marais, el último domingo de abril, donde se celebra la Jornada nacional del recuerdo de la deportación.
  2. Está la objeción moral: "No se puede hacer de la exterminación de los judíos un argumento de campaña".
  1. Está la objeción política: no es ni legítimo ni muy sensato "movilizar al electorado judío contra Marine Le Pen ya que no son los jóvenes militantes del FN los que imposibilitan la enseñanza de la Shoah en las escuelas o los que van a buscar hechos alternativos en los campos de la muerte".

En fin, asoma una simpatía por el FN. Un "cordón sanitario", dice Finkielkraut, se estableció "alrededor del FN bajo pretexto de protegernos"

Elisabeth Lévy: "Pero es para protegernos también de las preguntas que hace y de las demandas de sus electores."

Alain Finkielkraut: "Exactamente".

Este fajo, un hecho más tres enunciados, explica según Finkielkraut el detonante de su cólera, y el hecho de que "el hijo de deportado en mí(AF) gritaba."

***

En el momento de mecanografiar esta líneas, ya no estoy en el instante-de-ver, he entrado en la secuencia de lo que Lacan llama "el tiempo-para-comprender", que exige un poco más de serenidad, "el silencio de las pasiones" habría dicho Jean-Jacques.

Sin embargo, sigo estupefacto por la debilidad mental que testimonian tales palabras y por la abyección política a la que llevan derecho a Finkielkraut.

Finkielkraut votará a Macron a título personal, pero simultáneamente hace todo lo posible para que sus lectores, esos que en él confían, interpreten su deseo más allá de las palabras que le obligan a decir lo "políticamente correcto" – y voten efectivamente a Le Pen, tentación que trabaja, lo sabemos, en los medios judíos radicalizados de derecha, y que la revista Causeur de Elisabeth Lévy tiene particularmente como objetivo.

El enfoque de Mélenchon no es diferente: construir desde cero un casus belli con Macron, de forma que los electores que adulan al jefe de la Francia insumisa terminen por decirse que no tienen otra solución que no sea depositar en una urna una papeleta Le Pen, tentación que se ha abierto camino en múltiples ocasiones.

La conjunción de las tentaciones, la doble tentación ejercida por la Bestia inmunda, puede hacer que se elija a Marine Le Pen presidente de la República. Faltan pocos días para exponer ante el pueblo francés la formidable presa en la que su libertad se encuentra aprisionada y amenazada de ser aplastada.

¡Paso de Mélenchon! La única cuestión que le concierne es saber durante cuanto tiempo los medios harán de avestruz antes de descubrir la trampa de su filiación hitlero-trotskista y lo que esto explica sobre sus maniobras presentes para desarmar a la juventud y entregarla a sus enemigos.

En lo que se refiere a Alain Finkielkraut, habrá que intentar comprender. Comprender como un espíritu elocuente y sutil, colmado de los más altos honores por la República, ha podido caer en un discurso en el que la estupidez se disputa con la canallería.

A partir de esta noche, después de haber leído este texto en la velada anti-Le Pen que organiza el mundo de la cultura en el Théatre des Bouffes du Nord, y en la que he sido invitado a tomar la palabra aunque no sea un artista, empezaré a exponer mis primeras hipótesis.

En realidad nunca habría sospechado que Alain Finkielkraut tuviese el cerebro de un schlémil.Este vocablo yiddish designa a un pobre de espíritu, un simplón. En los Cuentos de Hoffmann de Offenbach, el llamado Schlémil se hace robar su sombra por el Diablo. Es esto lo que le ha ocurrido a ese corazón que se creía suficientemente inteligente como para ir de juerga con Satanás. Pero es Satanás quien lleva la batuta en el baile de los lepenotrotskistas, pobre Alain, y eres el chivo expiatorio de una farsa en la que crees ser el realizador.

No eres más que "la marioneta viviente" de tu fantasma.

Traducción: Carmen Cuñat

LOS AMIGOS DEL DIARIO ÉXTIMO
HAY URGENCIA

El texto de esta petición no fue dirigido al Diario éxtimo por sus promotores; me lo comunicó Stella Harrison, miembro de la Escuela de la Causa freudiana de París.

Petición en vista de la segunda vuelta de la elección presidencial

Nos pareció que valía la pena dar a conocer a los lectores de "Dieumaintenant" [Diosahora] la iniciativa que tuvieron algunos cristianos muy conocidos: "Hay urgencia en ponerle un dique a la progresión del Frente Nacional".

Encontrarán a continuación el texto de la petición. Para firmarlo cliqueen en el enlace siguiente:

Il y a urgence

¡Hay urgencia! Nuestro país va a tener que escoger entre dos proyectos políticos radicalmente diferentes. Algunas personas, reivindicando su identidad católica anunciaron que votarían por Marine Le Pen, y otras, que se negaban a escoger entre los dos finalistas. Respetamos su elección: entre la pertenencia cristiana y las escogencias políticas no hay continuidad sino un discernimiento, un riesgo, determinados por las sensibilidades y solidaridades de vida. Ahora nosotros, que también somos cristianos, deseamos enunciar las razones que nos llevarán a votar por Emmanuel Macron el próximo 7 de mayo.

Marine Le Pen pretende hacerse la vocera del grito y de los sufrimientos de aquellas y aquellos que se sienten excluidos de las oportunidades de la mundialización, despreciados e ignorados por la "Francia de arriba". Hay que tomar en serio el desamparo de estas personas, pero es preciso hacer ver que las soluciones que propone Marine Le Pen son peligrosas y nefastas para aquellos mismos que ella dice que quiere defender. El fortalecimiento de la seguridad que descanse en la exclusión de otras personas en situación de fragilidad aumentaría el rencor social. La denuncia de las élites no es más que oportunismo. Esas soluciones no pueden satisfacernos. Más allá de las implicaciones morales, nos parecen de por sí peligrosas para la armonía social y para la dinámica económica.

Desde un punto de vista internacional, la salida de la Unión europea y de los grandes tratados tendría consecuencias económicas catastróficas. En la historia reciente, los nacionalismos económicos y políticos siempre llevaron a la guerra. En los años treinta como en la actualidad reciente, los líderes populistas se apoyan unos a otros para conquistar el poder antes de enfrentarse una vez convertidos en amos del terreno de juego internacional. La paz mundial que conocemos desde 1945 descansa en mecanismos de seguridad colectiva y de cooperación internacional que solo pudieron ver la luz a costa de dos guerras mundiales, en las cuales hubo más de 60 millones de víctimas.

La proposición de Marine Le Pen de neutralizar religiosamente el espacio público nos parece aberrante. Atenta contra las libertades individuales, y alimentaría las luchas por el reconocimiento reforzando los comunitarismos. Lo mejor de nosotros mismos se lo podemos dar al colectivo que nos acoge cuando somos reconocidos en nuestra identidad profunda. Si bien el discurso fue educado, si se hizo un esfuerzo de respetabilidad en lo tocante a estos candidatos, no podemos ignorar las muchas conexiones que siguen existiendo, en especial en Internet, entre el Frente Nacional, la esfera neo pagana de los Identitarios, y todos los que convierten la alimentación de los odios y los miedos en su especialidad comercial.

Como ciudadanos libres, emitimos sobre Emmanuel Macron juicios contrastados. Algunos somos sensibles a su voluntad de sosiego y de reconciliación, su capacidad de pensar la complejidad, sus cualidades de empatía. Nos reconocemos en su proyecto de sociedad inclusiva. Otros somos más reservados y criticamos una forma de liberalismo societal insensible a los más frágiles. Como el candidato de "En Marcha!" lo dijo repetidas veces, la misión de un presidente de la República radica en garantizar el respeto de la constitución, la continuidad del Estado y el buen funcionamiento de las instituciones. Determinar la política de la nación y gobernar le corresponderá al primer ministro, proveniente del partido que haya encabezado las elecciones legislativas del mes de junio.

Es la hora de escoger la personalidad que pueda presidir de manera sosegada y que pueda reparar una Francia dividida y herida. Solo Emmanuel Macron nos da esas garantías.

***

  • François Ernenwein, periodista, presidente de Confrontations AIC [Asociación de intelectuales cristianos]
  • Hervé Legrand, teólogo, vicepresidente
  • Françoise Parmentier, socióloga, miembro del buró
  • Jean-Louis Piednoir, matemático, presidente honorario
  • Guy Coq, filósofo, miembro
  • Geneviève Dahan-Seltzer, socióloga, miembro
  • François Euvé, teólogo, miembro del buró
  • Bertrand Galichon, médico, miembro
  • Isabelle de Lamberterie, jurista, miembro del buró
  • Marc Leboucher, editor
  • Laurent Lemoine, psicoanalista, miembro del buró
  • Charles Mercier, historiador
  • Florian Michel, historiador
  • Michel Sot, historiador, miembro del buró
  • Christophe Henning, periodista, miembro
  • Antoine Sondag, miembro
  • Antoine Paumard s,j., director en Francia del Servicio Jesuita de los Refugiados (JRS France)
  • Pierre Arlaud, jurista, miembro del buró
  • Dominique Chivot, periodista, miembro
  • Catherine Withol de Wenden, directora de investigación en el Centro Nacional de la Investigación Científica, CNRS
  • Guy Aurenche, abogado honorario
  • Catherine Gremion, socióloga, CNRS
  • Patrick Boulte miembro fundador de Nuevas Solidaridades frente al Desempleo y miembro
  • Gauderique Traub, ex-alumna de Sciences Po, Escuela de Ciencias Políticas de París, miembro

 

EDWY RESPONDE A JACQUES-ALAIN

Estimado Jacques-Alain,

Le respondí de antemano, en un enlace que está a continuación y que dura 13 m. Fue en el canal de televisión LCI el jueves en la mañana, y desde entonces circula muchísimo en las redes sociales, y hace mucho más (y con mucha más eficacia) para el voto Macron contra la amenaza Le Pen que las conminaciones arrogantes de todos los responsables del ascenso del FN, por indiferencia culpable a lo democrático y a la urgencia social en juego:
https://www.youtube.com/watch?v=yuL8auEDRrI

Por lo demás, basta leer (o escuchar cuando es en vivo) para saber dónde, en Mediapart, nos situamos, sin farfullar ni rebuscar, ante la amenaza de una victoria de la extrema derecha. "Frente al fascismo, estoy dispuesto a aliarme con el diablo y su abuela" (Leon Trotsky). Ilustrado aquí el miércoles en la noche por el matemático Michel Broué :
https://www.youtube.com/watch?v=rO4LguPLelA

Y en lo siguiente, con escucha, intercambio racional y pedagogía colectiva:
https://www.youtube.com/watch?v=nzmK77m3auk

Por último, las cosas la tenemos tan claras que ya por desgracia en enero de 2015 (en ¿Qué hicieron de nuestras esperanzas? editorial Don Quichotte), escribíamos lo siguiente, alarma que lejos de que Hollande-Valls la atendieran fue seguida por su huida hacia adelante autoritaria, desigualitaria e identitaria —es decir, exactamente lo que le sirve de estribo al FN—:

« Francia está a merced de un accidente histórico: la elección a la presidencia de la Republica, en 2017, de la dirigente de extrema derecha Marine Le Pen. No se trata ni de pronóstico, ni de previsión, menos aun de apuesta. Sencillamente de un análisis frío de la amplitud sin precedentes de la crisis de representación política, de la desvitalización de nuestra democracia, del agotamiento de los proyectos tanto en el seno de la derecha republicana como de las izquierdas de gobierno o radical. Sí, ese desajuste político primordial vuelve posible el accidente electoral."

En suma, creo que usted se equivocó un poco de dirección: si algún periódico lleva hoy a cabo un combate a la vez informativo e intelectual contra el FN, es efectivamente Mediapart, donde usted postea a veces sus siempre interesantes reflexiones.

Con mi amistoso recuerdo,

Edwy

Traducción: Juan Luis Delmont