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Entrevista de actualidad 4

Jueves 16 de octubre de 2008
Una contribución de Yasmine Grasser

Yasmine Grasser, que dirige una Unidad en el CPCT-Chabrol, me escribió diciendo que mis intervenciones del domingo y la lectura de mis dos entrevistas con Jorge Forbes la llevaron a interpretar "algunos efectos más bien positivos del psicoanálisis aplicado dentro y fuera del CPCT". Rredactó ayer, miércoles, un texto cuyo contenido completo presento acá debido a su calidad y su carácter tópico.

¿Del uso de la formación de analistas en un CPCT?
1. ¿Un AE pierde su alma al inscribir una de sus acciones en el CPCT? Contesto NO.
2. ¿Un AE busca sólo complacerse en el CPCT cuando se inscribe en ese movimiento de defensa del psicoanálisis puesto en marcha por J.-A. Miller? Contesto NO.
3. ¿Un AE garantiza el automaton de un terapeuta nuevo del CPCT formado en una clínica del bricolaje del síntoma por la aplicación del psicoanálisis en 16 sesiones? Contesto NO.
4. ¿Es función de un AE aprender a leer el goce del síntoma de los otros? Contesto NO.
Hay o hubo algunos AE, en ejercicio o ex AE, en el CPCT, cada uno de los que quisieron obtener ese título solo puede testimoniar acerca su formación, de su relación a la Escuela y al psicoanálisis. De allí este texto.

I. Hay una aplicación de la formación del analista en el CPCT: en la consulta
Un ejemplo, a partir de una corta viñeta clínica:
- Una joven se presenta a su primera entrevista preguntando si hay únicamente atención psicoanalítica, porque psicoanálisis es justamente lo que no quiere hacer.
Rectifico y equilibro diciendo: solo hay psicoanalistas, pero acá no proponen una cura analítica, lo que, por otra parte es imposible en 16 sesiones.
Ella continua perfectamente bien informada: ¿pero sus psicoanalistas son analistas que se están formando?
Contesto: totalmente, todos los analistas del centro están en formación, es decir, cada uno se ha comprometido en su experiencia analítica personal y también se forma siempre un poco más cada vez que se encuentra con alguien por primera vez, porque ningún sufrimiento, ningún síntoma es parecido a otro y cada vez el problema que se debe resolver entre dos es diferente.
Ella encadena: no quiero hacer un análisis porque conozco bien mi caso, el origen de mis dificultades y ya hace tiempo que no necesito psicoanalistas para eso. No quiero hablar más de mi pasado. He visto a muchos psi desde que era chica, hasta estuve un año yendo a lo de un psicoanalista de la SPP, ¿conoce la SPP?, no contestaba mis preguntas. Lo único que hizo fue recostarme en un diván. Yo vengo por un problema de conducta, y quiero que se me responda lo que pregunto.
Contesto: si me permite, le diré que el psicoanálisis implica buscar una causalidad, no un origen en el pasado, es difícil de explicar, pero si quiere darme un ejemplo de conducta quizás podría hacer que me comprenda mejor al contestarle, sabiendo ambas que esto no la comprometerá posteriormente.
Acepta y me explica: siempre quiero tener razón, no puedo aflojar. Es algo que me hace sufrir porque solo obtengo conflictos con los demás.
Le propongo que me explique con todo detalle cómo se da un conflicto.
Piensa y después dice: quiero verificar que me aman.
La interrumpo: entonces primero de lo que se trata en el conflicto es de verificar que el otro la ama.
Ella continua: puedo ir más lejos, quiero tener razón, no puedo aflojar, mis amigos me lo reprochan.
La interrumpo nuevamente: entonces segundo, no quiero aflojar.
Ella retoma: si, pero cuando me doy cuenta que fui demasiado lejos porque el otro explota, me pregunto qué pasa.
Hago la cuenta: entonces tercero, no soporta que el otro sufra por causa suya.
- A veces me vengo abajo cuando me doy cuenta, no siempre.
Digo: entonces, cuarto, afloja. Retomo los cuatro puntos y le digo que constituyen su sistema y su sistema está construido como una conducta. Pero que me parece accesible. Le pregunto si quiere probar deshacer ese sistema que la hace sufrir en 16 sesiones, especificando que no será conmigo.
Me dice que sí, pero repite: a condición de que sea con alguien que me conteste.
Accedo: quiere a alguien que esté vivo que le responda. Pero sabe que hay algo aleatorio que depende de los horarios suyos. Por otra parte como para esta primera entrevista, ya que me dice que tuvo que cambiarla y postergarla. Pero puedo asegurarme para que para usted sea con alguien "a medida". Con estas palabras nos despedimos.
¿De qué manera puse mi formación al servicio de este sujeto? Diría primero siendo dócil a su demanda de no "ser analista" con ella, pero esto no sin que esté en juego algo "del analista objeto" sabiendo esquivar su demanda de conflicto. A lo que había que apostar era a que tuviera en cuenta esta entrevista. Por otra parte, apenas percibido lo que se jugaba en el amor de transferencia para este sujeto, decido no estimularlo y dejo que me abandone sin una mirada, como un desecho. Pero le ofrezco la posibilidad de tratar de desanudar su sistema hablando con algún otro mediante la contingencia de una entrevista que solo dependa de su propia disponibilidad. Esto le conviene porque, me dice, lo aleatorio que le hizo encontrarme le convino. No debe haber en juego amor hacia ella en el CPCT, para no asumir el riesgo de hacerle recargar sus armas contra el psicoanálisis. En ese sentido el "a medida" es una especie de promesa analítica, pero nunca hay que dar nada por sentado.

II. La susodicha formación del CPCT
Me cotrarían las alusiones a una llamada formación de analistas en el CPCT que se hicieron en la conferencia institucional. Cada uno sabe, uno por uno, dónde se forma, o donde ha sido formado: a saber, en su experiencia propia del análisis con un colega de la École. Desde ese punto de vista, no es exacto decir que la École dispensa una formación, hay que aclarar en ese caso, como lo hizo el domingo J-A Miller, que se trata de la École en tanto sujeto supuesto saber y no la École como asociación. En cuanto al CPCT no es un sujeto y no prepara para hacer el pase. Esta idea rara que circula es extraña, nunca fue enunciada por los responsables del CPCT. Contrariamente, la École sujeto, en tanto empuje a la transferencia de saber no puede ser sino un empuje al pase. Siendo el pase, claramente, lo mejor que tiene la École para ofrecer a los analizantes en transferencia, que están, al final de la experiencia, sufriendo por la salida de la transferencia.
También me contraría que en la misma conferencia se haya dicho que el CPCT ha desviado la libido del pase. A mí me nombraron AE en el 2002. Para la École el pase ya no existía después del 2003. Un AE sin Escuela no es en el fondo sino una especie de SDF (sin domicilio fijo, nombre dado a quienes viven en la calle). SDF, tomo este significante del discurso contemporáneo, no afecta a mi pudor. El AE es un residuo de la operación analítica, no el residuo de su Escuela, no hay que confundirse. Luego la entrada al pase fue suspendida en el2005, no a causa de la creación del CPCT. El CPCT, creado en el 2003 fue un pulmón para la École en el contexto de la reglamentación de la profesión "psi", y de la demanda de Utilidad Pública, ya que era posible todavía hablar del psicoanálisis, del nuestro, ya sea del psicoanálisis aplicado, gracias a Hugo Freda que tuvo la energía para ponerlo en marcha y hacerlo funcionar, mientras que en la École el pase estaba dormido.

III. La dialéctica con el Otro social
Hay que haber recibido una formación suficiente en el propio análisis para buscar subvenciones, para no dejarse seducir por el lenguaje de las administraciones frecuentemente inhospitalarias, al menos en Paris. Las primeras subvenciones fueron obtenidas a fines del 2005 y no sin dificultad. Entre nosotros, los más nuevos no son tan aguerridos como para sostener el discurso analítico sin concesiones, y los más experimentados no logran forzosamente acostumbrarse. La École no se interesó para nada en ese aspecto de "la cosa CPCT", sin embargo allí tenemos un verdadero instrumento a considerar si lo queremos utilizar en nuestro combate por el psicoanálisis. Me parece que ciertas derivas respecto a lo que se dice de la "así llamada formación CPCT" hay que referirlas al trámite de la búsqueda de subvención, no suficientemente bien organizada, para decirlo rápido. El CPCT, si dice que es un lugar de tratamiento psicoterapéutico, incluso psicoanalítico, no recibirá nunca ninguna subvención, es un hecho. Por el contrario, se puede traducir una acción psicoanalítica precisa, identificable, en términos de prevención. Cuando no está forzosamente destinada a durar en el tiempo, cuando está construida a medida para ser aplicada a sujetos con síntomas, y no a una clase de individuos, es factible y eso hasta divide al Otro social que, entonces se deja subvertir.

IV. Conclusión
Hablemos claramente: sin subvenciones no hay CPCT, no hay psicoanálisis aplicado a la terapéutica, no hay medios para defender en lo público lo singular del sujeto, no hay agujero en el Otro social para sostener la autonomía del discurso analítico. Y, además, es un recomenzar incesante. Entonces, ¿qué es lo que queremos?

 
Traducción: Gabriela Roth