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Entrevista de actualidad 15

Contribuciones de Dalila Arpin, Philippe De Georges, Éric Laurent, Jean-Loup Morin, Simone Souto et Angèle Terrier

Jueves, 13 de noviembre de 2008

PIPOL. Me he percatado de que, a veces el acrónimo PIPOL creado en 2002, se utilizaba erróneamente para significar: «Programa internacional de psicoanálisis aplicado de orientación lacaniana». Se trata de hecho de la abreviatura de la expresión : « Programa Internacional de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana?. Este programa no otorga en absoluto ningún privilegio a las aplicaciones del psicoanálisis a la terapéutica sinó que apunta a promover el psicoanálisis en su conjunto. Se trata por supuesto de un error descriptivo. J.-A.M., a 5 de noviembre de 2008.

Eric Laurent : ¿Que significa ser “Psicoanalista del CPCT” ?
Querido Jacques-Alain,
Aprendo mucho leyendo las «Entrevistas de actualidad », cuyo nombre resulta muy acertado. Más allá de la cualidad de los que trabajan en el CPCT, más allá de los « efectos de grupo » destacados por Daniela Fernandez, me ha llamado la atención el uso repetido de un sintagma : « el psicoanalísta del CPCT ». ¿De qué se trata ?

Según el contexto en el que se use, se le pueden atribuir dos características. Por una parte, existe y por otra, ninguna experiencia conocida puede dar cuenta de ello. En este sentido, es el revés del « psicoanalista de la Escuela », que se define por no existir (« El psicoanalista no existe ») y, entonces, tan solo es verificable en la experiencia prevista para este efecto (el pase). Por lo tanto, todos los analistas en la Escuela no son « de la Escuela ».

¿El analista del CPCT? se verificaría por sus obras (sus resultados), correría entonces el riesgo de ser « nombrado para... ».

Atentamente,

El 24 de octubre de 2008

Jean-Loup Morin : No minimizar la presencia efectiva solicitada en el CPCT.
La orientación que le confiere a las « Entrevistas » me conviene perfectamente. He podido comprobar, en Nantes, que ya han surtido efectos. Algunos colegas dicen estar aliviados por el hecho de que un debate así tenga lugar. Otros descubren que hay obstáculos. Unos pocos tan sólo fingen indiferencia.

No se podría minimizar la presencia efectiva solicitada en el CPCT. Aquí, a parte de las dos horas semanales de consulta o de tratamiento, se nos pide dos reuniones de dos horas mensuales, además de una participación, incluído el domingo, a unos encuentros con los representantes locales de diversas asosiaciones. Además de la atención telefónica en ausencia de la secretaria que trabaja a media jornada y durante las vacaciones anuales. Además de llevar la contabilidad del CPCT sobre el tiempo de las consultas. Verá, querido Jacques-Alain, que todavía falta mucho camino por recorrer.

No se desanime y hasta pronto.

El 3 de noviembre de 2008

Angèle Terrier: ¿Qué formación se requiere para los jóvenes profesionales del CPCT ?
Querido Jacques-Alain Miller,

El debate que ha abierto sobre el CPCT me despertaba por las noches hasta que decidí escribirle. En este sentido, tiene un efecto saludabe, porque me empuja a dar testimonio de los efectos de formación que he extraído de mi experiencia CPCT. Deseo también comentarle que este frenazo que está dando me alivia mucho..

Esta formación comenzó hace exactamente 7 años cuando entré en la APA invitado por docentes de la Universidad Paris 8, donde acababa de obtener el Diploma de Estudios Avanzados en Psiconálisis. Nunca había escrito ni presentado ningún caso, quitando la intimidad de las sesiones de control, labor que había iniciado un año antes después de haber conseguido mi primer puesto de psicóloga en el hospital psiquiátrico. La secuencia de casuística en el programa de la APA me introdujo en la presentación de casos y su discusión en grupo.

A raíz de estos dos años de estudio en la APA, entré en el CPCT de la calle Chabrol que llevaba 6 meses abierto. A sabiendas de la suerte increíble que tenía para formarme allí, me impliqué de lleno en las actividades clínicas del Centro así como en todas las tareas administrativas relacionadas con su funcionamiento.

De esta suerte increíble precisarmente quiero destacar dos puntos :

1) En primer lugar, el de haber sido elegida para participar en esta contra-experiencia que reunía a cuatro analistas muy experimentados que habían realizado el pase, y a ocho jóvenes colegas en formación.

La presentación del caso, sesión tras sesión, con el acento puesto sobre las intervenciones del analista en formación, constituye un ejercicio que empuja al rigor y a la precisión. Pero bastante más allá, cuando estos cuatro analistas muy formados comprenden, cada uno a su manera, el embrollo subjetivo del analista en formación, puedo decirle que tiene efectos que remiten directamente al diván y al trabajo del incosciente.

2) A continuación, el haber tenido la posibilidad de participar en la construcción de una Unidad con un analista que ha sido AE.

Trabajar de manera estrecha con alguien que sabe de que está hecho su ser de objeto a constituye una experiencia difícil pero muy rica. De hecho, es formarse con alguien que por su experiencia analítica se ha convertido en un real. Y perseverar frente al real pone invevitablemente en la vía de su deseo.

En este sentido, la experiencia en el CPCT ha sido para mi más que una formación clínica porque ha acelerado algo en mi experiencia analítica. Este algo es del orden del deseo de saber sobre la partida que se juega para mi cuando trato con el real. De modo que puedo decir que mi paso por el CPCT ha afirmado mi deseo de realizar el pase.

Les agradezco mucho de verdad que hayan provocado este debate que se presenta como un real para el CPCT de Chabrol.

Reciba un saludo cordial,.

El 29de octubre de 2008

Dalila Arpin : El analista-técnico
El momento de reflexión actual sobre la acción de los CPCT nos ha llevado a plantearnos una pregunta en relación a la posición del psicoanalista. Es cierto que no hemos pretendido creer que saldríamos formados como psicoanalistas en el marco de una práctica restringida a 16 sesiones y sin coste para el paciente. Sin embargo, un rasgo de la formación psicoanalítica aplicada en el CPCT me parece haber sido la deriva que podía tomar al ser reducida a un saber hacer, un saber técnico. Centrada en el beneficio terapéutico a corto plazo, el deseo del analista en el CPCT se ha convertido en la voluntad de conseguir un efecto terapéutico. El acento está puesto en la mejoría y el alivio del sufrimiento, el analista se « aplicaba » a impedir la apertura del incosciente y el desarrollo de la transferencia. Con el tiempo, llegamos a determinar que si el paciente deseaba continuar con el trabajo iniciado en el CPCT, era recomendable derivarlo a otro colega, aunque sea también miembro del CPCT. Hemos tenido de nuevo en cuenta el Otro social : el acceptar continuar el trabajo fuera del centro nos ponía bajo la sospecha de buscar « clientela ». La transferencia tenía lugar con el CPCT, no con nosotros.

Cuando me incorporé en el CPCT, al comienzo de la experiencia, deseaba con esta acción poner una piedrecita en el zapato pesado y ruidoso de las TCC que avanzaban a pasos agigantados. Volver a despertar el gusto por el psicoanálisis a ciertos sujetos que no habían tenido la ocasión de encontrarse con él o que habían tenido malos encuentros en el pasado era un bonito proyecto, demasiado bonito incluso para ser cierto. Pero muy rápido se ha convertido en una « puesta al día » del psicoanálisis y sobretodo, en una adaptación deseada a los ideales de nuestra época : trabajar bien, en poco tiempo y al menor coste. Y después trabajar cada vez más para seguir sin ganar nada.

Este tiempo de reflexión interpreta nuestra experiencia y nos interpreta a nosotros. Ha llegado el tiempo de evitar unirse a lo que Eric Laurent denomina « psicopatía de la evaluación » (Lost in cognition, Nantes, Ed. Cécile Défaut, 2008) : los intentos de hacer pasar las psicoterapias psicoanalíticas como válidas habida cuenta de su bajo coste.

Simone Souto: El CPCT de Belo Horizonte
Querido Miller,

Teniendo en cuenta el momento actual y como responsable de la coordinación del CPCT-MG, quisiera darle algunas noticias sobre el funcionamiento del CPCT Belo Horizonte, y también quiero expresarle unas palabras sobre mi manera de comprender hasta ahora la función que el CPCT puede tener para la Escuela.

El CPCT de Belo Horizonte participa, de una manera efectiva, en la EBP-MG. Está incluído en los estatutos de la institución constituída por la EBP-MG y su coordinación está sometida tanto al Directorio como al Consejo. El CPCT-MG está sostenido por la EBP-MG y por el IPSM-MG y funciona en la misma sede, lo cual permite reducir los gastos de mantenimiento de su funcionamiento a un nivel bien modesto y además no sobrecarga el presupuesto ni de la Escuela ni del Instituto. No recibimos ningún tipo de subvención.

El equipo del CPCT-MG se compone de los miembros de la EBP y de los adherentes que han querido participar en esta experiencia, algunos socios y de 8 becarios (estudiantes del Instituto que, por ahora no reciben pacientes y sólo participan en las discusiones de casos y reuniones generales). Tanto los socios como los alumnos del IPSM-MG han sido seleccionados entre los más destacados y que mantienen un vinculo de formación con la EBP-MG. El equipo del CPCT-MG cuenta con 60 personas y, a pesar de ser un equipo relativamente grande, cada uno sólo está disponible una hora por semana para su práctica en el CPCT. Los que participan en el equipo de tratamiento reciben uno o dos pacientes. Tenemos dos actividades mensuales : una reunión de discusión de casos que se realiza en pequeños grupos y una reunión general donde realizamos discusiones clínicas y tratamos de cuestiones relativas al funcionamiento. Contamos también con sesiones de revisión individual que se pueden solicitar a cualquier miembro de la Escuela que pertenezca al equipo de consultas del CPCT- MG. El Seminario de Orientación Lacaniana en el que acompañamos y discutimos las elaboraciones que ha hecho en su curso en Paris, forma parte de la formación permanente del equipo del CPCT-MG.

Por lo tanto, en opinión mía, el CPCT-MG acaba de sumarse a las acciones ya existentes en la EBP-MG y el IPSM-MG en el contexto de la acción lacaniana, y no me parece que aquí en ningún momento la inversión en el CPCT haya tomado proporciones exageradas, ni haya significado una reducción de la inversión y de la participación de las personas en otros ámbitos de la vida de la Escuela o incluso del Instituto. Observamos más bien lo contrario. El CPCT ha introducido un cierto movimiento que ha renovado la transferencia de trabajo entre nosotros.

Como en otros lugares, el CPCT no es unanimidad y no pienso que tenga que serlo. En mi opinión, situar el CPCT, en lo que se refiere a la aplicación del psicoanálisis a la terapéutica, como una experiencia, es fundamental ya que quiere decir que debemos poner a prueba los resultados que somos capaces de producir en relación tanto a los resultados como a los efectos de esta formación en los becarios y también con el Otro social. En este sentido, considero particularmente bienvenido este debate que está promoviendo y que tiene resonancias importantes entre nosotros.

Estoy de acuerdo con una prudencia en cuanto a la concepción del lugar que el CPCT ocupa en relación a la Escuela. No podemos convertir el CPCT en un lugar de autorización y, en cuanto a la formación, hay que dejar claro, que en el ámbito de la Escuela, la experiencia con el psicoanálisis aplicado no sustituye ni se superpone a la que resulta del psicoanálisis puro, esto es, del análisis personal y del pase Lo cual no quiere decir que, una vez que tengamos esto claro, no podamos reconocer la contribución que la práctica en el CPCT puede tener en la formación clínica de los que participen en ella. Dicho esto, si por una parte, hay que tener cuidado para que, como bien lo ha señalado, el crecimiento de los CPCT no termine por corroer el discurso analítico, también pienso que no debemos retroceder ante la posibilidad propiciada por la experiencia del CPCT, de cosechar las consecuencias de la introducción del discurso analítico en el ámbito del discurso universal..

En opinión mía, en la experiencia del psicoanálisis, lo que puede producir ganancias epistémicas y contribuir a la formación de los analistas para hacer vivir al psicoanálisis del siglo XXI es precisamente nuestra disposición para recoger de la práctica del psicoanálisis todo aquello que aún desconocemos. Esto guarda relación tanto con el psicoanálisis aplicado como con el psicoanálisis puro. Espero que seamos capaces de mantener abierta esta ventana por la que puede entrar óxigeno.

Para terminar, quisiera decirle que estamos programando en el CPCT-MG, para diciembre de 2008, una Jornada interna, en la cual deseamos realizar una evaluación de nuestro funcionamiento y debatir las cuestiones que ha planteado sobre los CPCT. Nos gustaría contar con su presencia Si accepta nuestra invitación y si este mes no le conviene, desearíamos considerar otra fecha que haga su presencia posible entre nosotros.

Atentamente,

El 21 de octubre de 2008 (recibido el 30 de octubre)

Philippe De Georges : Un tiempo para comprender para todos nosotros
Nuestra última conferencia insititucional reabría el amplio debate sobre la formación de los psicoanalistas, situándolo en el contexto del siglo XXI. El Consejo de la Escuela impulsado por su Presidente, se empeña en que todos los miembros de nuestra asociación elaboren una política que nos permita de hacer frente a todos los desafíos actuales. Los debates han girado fundamentalmente en torno al o a los CPCT, confirmando a veces el interés de cada uno por esta experiencia todavía nueva y por la preocupación de todos por asegurarse que una nueva deriva perjudique a la Escuela y a través de ella al psicoanálisis.

Diversas contribuciones han llevado así a Jacques-Alain Miller a afirmar la necesidad de una auditoría de la Escuela sobre los CPCT. Desde entonces, ha suscitado una reflexión muy amplia que se concretiza en las « Entrevistas de actualidad » en la red y que impulsa a los diferentes equipos que se han lanzado en la aventura de organizar jornadas de trabajo (la primera en Burdeos el último fin de semana, la siguiente tendrá lugar en Antibes el 6 de diciembre...) a las cuales está invitado. Nos encontramos todos nosotros, por lo tanto, en un tiempo para comprender, donde podemos rescatar las cuestiones más candentes que están viendo la luz.

Nominación

En uno de los primeros textos difundidos (Entretiens d?actualité, número 4), Yasmine Grasser evoca un caso clínico que le permite presentar su punto de vista a partir de la experiencia concreta adquirida en la rue Chabrol. Su punto de vista es cuanto más interesante ya que forma parte de los que han participado en el proyecto de lanzamiento. También es antigua AE, como muchos de los que han iniciado esta empresa y aportan hoy su luz al debate. Es bueno subrayar, en esta ocasión, que los relatos más demonstrativos que hemos podido oír hasta el día de hoy, relacionados con la clínica de los CPCT, emanaban de antiguos AE, lo cual explica sin duda aquello. Del caso que nos presenta, rescataría un fragmento : « Una jóven muchacha se presenta en su primera cita en el CPCT preguntándole si no habrá psicoanálisis porque es precisamente lo que no quiere hacer. Rectifico y pondero diciendo : sólo hay psicoanalistas, pero aquí no proponen una cura anlítica, además en 16 sesiones es imposible. Y más que bien informada sigue: pero, ¿sus psicoanalistas son psicoanalístas en formación ? Contesto : absolutamente : todos los psicoanalistas del centro están en formación, lo cual quiere decir que están inmersos en una experiencia analítica personal y se forman siempre un poco más cada vez que se encuentra con alguien por primera vez porque ningún sufrimiento, ningún síntoma se parece a otro, y el problema a resolver entre los dos es cada vez diferente ». Tan sólo hay psicoanalistas. Este es el problema. Esta fórmula vale a mi juicio a modo de nominación, y es cuanto más performativa que procede de una antigua AE. Allí donde la Escuela utiliza la más extrema prudencia, remitiendo en su anuario a los Analistas en Prácticas a su única autorización para un término que la Escuela no hace más que transcribir, existe el riesgo de que el CPCT se convierta en un lugar donde se nombra a psicoanalistas. ¿No es este precisamente el riesgo que señala Dominique Laurent, cuando habla de efecto « empuje al analista » ? ¿Y no es a esto a lo que asistimos cuando en las Jornadas abiertas se exponen casos en los que el interviniente del CPCT relata la menor de sus intervenciones (« el analista dice »...), calificadas por los ecos que ha tenido en el paciente de « acto analítico » ? Me parece que lo que está operando entonces es una gran confusión, que no es más que uno de los aspectos de lo que denominaba en ECF-debates, antes de la elección del Consejo, el riesgo de la CPCTización. La responsabilidad no incumbe a los intervinientes noveles en cuestión, sinó a nosotros que estamos como siempre animados por las mejores intenciones. Así en la entrevista apasionante entre Jacques-Alain Miller et Francisca Biagi-Chai (Entrevistas de actualidad, número 9) : « Los denomino « analistas » o « analistas en formación ». No quiero que se haga una separación interna. Digo bien « analista en formación » : son jóvenes »... ¿ ¿Se trata de una separación interna que habría que evitar o de un deslizamiento en el uso de un significante ?

Formación

Porque con el significante que viene a representar aquí al sujeto para otro significante, hay que subrayar que este otro es precisamente el Otro social, ávido de títulos y cualificaciones. De ahí el vínculo íntimo entre nuestras reflexiones sobre los CPCT y la cuestión de la formación de la cual se preocupa el Consejo de la Escuela, alrededor de Hugo Freda, desde su entrada en función. Es cierto que se trata de pensar esta cuestión a la luz de la actualidad, de la posmodernidad. Pero, mucho se ha dicho ya sobre este punto que hay que tener en cuenta y que debería estar adquirido. Estoy pensando en un comunidado realizado por Jacques-Alain Miller en el local de la Escuela, al final de los años 80, donde aparecía la lógica lacaniana de lo que es esta formación... que en realidad no lo es.

Se ha recordado estos últimos días, era el objeto de un número de la revista La Cause freudienne, número 52, titulada « La formación entre comillas de los psicoanalistas ». ¡Todo se resume en estas comillas que dicen que el analista es el producto de una cura y no de un cursus !

En este punto también puede seguir habiendo confusión. Subrayo así las propuestas de un colega interviniente en la SESIÓN- JAM en el CPCT de Burdeos, el 18 de octubre de 2008 : « convertirse en psicoanalista no es solamente formarse en la clínica ( ...) sino también en otra dimensión, en la del acto analítico cuya audacia (y horror) no se aprenden en absoluto de la misma manera ». Pero ¿dónde formarse y cómo hacerlo ? ¡Hay que precisar aquí que por el horror del acto, Lacan se refiere a lo que el analista sabe, de que su deseo resulta de su cura, de los momentos del pase que ha atravesado y de los efectos de destitución subjetiva que le son correlativos ! Y esto fue dicho para que lo tomaramos como norma hace exactamente cincuenta años, en año 67-68 del Seminario.

Estamos todos, sin duda, de acuerdo en que calificar de formación no es más que la suma o la serie disparatada de un rosario de efectos de formación : lecturas, trabajo, seminario, encuentros, intercambios, experiencias, prácticas... que tan solo tienen valor por tener como centro o como fondo la experiencia personal de la cura pura. Sin duda, es necesario volver a decirlo.

Clínica

Una de las originalidades esenciales de los CPCT reside en la elaboración permanente de casos. En Antibes, Franck Rollier ha adoptado la forma puesta a punto en la rue Chabrol. De modo que se habla de Clinica, para designar a pequeños grupos, que de hecho tienen la estructura de carteles donde cada uno presenta y somete a debate los casos de su práctica. Para cada uno de nosotros, estas clínicas son momentos de revisión. Para una revisión, aquellos que lo deseen pueden tener un encuentro con algún miembro de la Escuela de su elección. Pero en grupo, intentamos de elaborar la experiencia paso a paso : diagnóstico, entrevistas iniciales, posibilidad de proponer un tratamiento, el objetivo central del mismo, momentos de inflexión, intervenciones del practicante, objetivos y metas, conclusión, seguimiento... Los relatos de caso de IRMA (Ornicar ? n° 40, en particular p. 5 y 6) nos han servido de paradigma. Creo poder afirmar que esto tiene efectos de formación, tanto para los consultores del grupo A como para los intervinientes del grupo B, aquí mezclados y que intercambian su experiencia sin preocuparse lo más mínimo de la prestación, ayudados por un colega (de la Escuela) que asume la función de más-uno y no de revisor.

Selección

La mayoría de los que han escrito estos días (me refiero a Esthela Solano y a Alain Merlet en particular) nos hacen percibir que los CPCT podrían ser aspirados por el Otro social a causa del éxito que están cosechando. La pendiente es que el trabajo administrativo absorbe nuestro tiempo en detrimento de la construcción clínica, y de las demandas que afluyen hasta el punto de empujar a reclutar a ciegas nuevos intervinientes, y que la búsqueda de subvenciones lleva a plegarnos a las exigencias de la evaluación contra las que tanto militamos. Porque no basta con decir que nos evaluaremos a nosotros mismos y según nuestros criterios : ¡no hay ejemplos de que esto sea posible ! Es el que paga el que controla, y los criterios son, por lo tanto, necesariamente tarde o temprano los suyos. Es también urgentemente necesario precisar los criterios que cada dirección de CPCT aplica para seleccionar los que entran. El reglamento de Rennes es sin duda una posibilidad, aunque no sea transferible tal cual a otras ciudades. Pero comprendemos bien la importancia que los practicantes de los CPCT hayan sido o estén siendo analizados por miembros de la Escuela, y revisados por ellos ; que hayan participado durante un tiempo bastante largo en las actividades de las secciones clínicas y del círculo Uforca ; que la opinión del analista sea tomada ...

Hace dos años, se lanzó la idea de que cada ciudad donde existiera una sección así como un CPCT, creara un anudamiento (Taller de Psicoanálisis Aplicado, idealmente). Una estructura así permite a Uforca poner sus medios al servicio del CPCT, bajo la forma de una formación específica pero no suficiente. La idea de generalizar las APA no tuvo continuidad (salvo en Burdeos como lo hemos descubierto hoy), la sección clínica de Niza realiza un seminario ad hoc que intentará cumplir esta función.

Suspensión

Para concluir provisionalmente, quiero expresar hasta qué punto soy partidario de los CPCT, deseo que tengan mucho éxito y estoy convencido del interés que presenta esta novedad. Estamos empezando a cosechar sus frutos que contribuirán a la iniciación de los analistas de mañana y la materia clínica de esta experiencia va a modificar a término la práctica psicoterapeuta en general. Estoy empeñado al mismo tiempo en que la Escuela siga preocupándose por la particularidad del psicoanálisis. Extraer de la experiencia todo lo que puede dar de si no justifica ni pensar que el análisis puro va a resultar transformado, ni tampoco el pase ; ni que la intervención del tratamiento corto, limitado y gratuito equivaldría a la sesión corta de Lacan ; ni que todos los que no participen deban ser considerados como guardianes fosilizados de dogmas anticuados o defensores constreñidos de un modelo del pasado. Sino sería Racamier, en este caso, quien hubiera tenido razón junto con los analistas sin diván, y todos los que acusaban a Lacan y su escuela de proponer un análisis « puro y duro » : elogio de la flojera y la impureza, sin duda... Conviene recordar que la IPA se comprometió muy pronto en las vías que le ofrecía el Otro social : la Universidad y sus cátedras prestigiosas pero también el Sector XIIIº y todas las formas de integración en un sistema de tratamientos y de orientación. La maquinaria ha triunfado sobre el psicoanálisis ortodoxo adormeciéndolo bajo los honores y el reconocimiento, los títulos y el dinero. A fuerza de respetabilidad, los maestros de ayer han entregado las armas, al ceder en los conceptos, los principios, la doctrina. Ya ni siquiera existen actualmente.

¿No es acaso nuestro deber llevar a cabo una contra-experiencia ?

El 20 de octubre de 2008

 
Traducción: Dora Maestre, con la colaboración de Carmen Cuñat
Publicado 74, Rue d? Assas en Paris 6º por JAM.