APP EOL para móvilesAPP EOL para iOSAPP EOL para Android
Publicaciones
On line

Virtualia
Entrelibros
Cuatro+Uno
El Caldero Online
Lacan Quotidien | Lacan Cotidiano
e-textos
Otras publicaciones on line
Dossier sobre la Comisión de Garantía de la AMP
Jacques-Alain Miller on line
 
Entrevista de actualidad 18

Martes 18 de noviembre de 2008
Jean-Pierre Deffieux: Sobre los grupos de investigación
Sophie Gayard: Los "Encuentros de formación", hay que suspenderlos
Judith Miller: PIPOL

JUDITH MILLER
EL ACRÓNIMO PIPOL
El acrónimo Pipol lo inventó Jacques-Alain Miller, siendo delegado general de la AMP, en una reunión en casa de un colega y amigo en Bruselas en 2002 dos días antes del III° Congreso de la AMP. Se lo comunicó a los miembros presentes en el cócktail de apertura.
La puesta en marcha de ese programa comenzó al año siguiente con el Primer Encuentro Pipol (14 y 15 de junio 2003), que concretaba a la vez el desdoblamiento del Encuentro Internacional del Campo freudiano en dos Encuentros: el europeo y el americano, y el hecho que tendrían lugar a uno y otro lado del Atlántico, en los años impares, alternando con los Congresos de la AMP.
Los tres Encuentros europeos del Campo freudiano siguieron escrupulosamente lo formulado en el acrónimo PIPOL en el momento de su invención: Programa Internacional de investigaciones sobre el Psicoanálisis aplicado de Orientación Lacaniana, en sus argumentaciones, sus afiches, sus trabajos y los volúmenes correspondientes (Pertinences de la psychanalyse appliquée (Seuil), Les effets thérapeutiques rapides en psychanalyse. Conversation de Barcelone Navarin éditeur, el N° 20 de Mental. Revue internationale de santé mentale et de psychanalyse appliquée).
Lo que expresa el acrónimo PIPOL puede ser modificado, y debe serlo para desarrollar mejor el programa que designa. No implica que se corrija algún error, permite actualizar ese programa, en el momento requerido.
No dudo que la Comisión del Encuentro PIPOL IV°, de la que formo parte, lo tomará en cuenta para tratar rigurosamente su tema, planteado en la intervención de Jacques-Alain Miller "Hacia PIPOL IV°", al finalizar el Encuentro PIPOL III°, el 1° de julio de 2007, "Clínica y pragmática de la desinserción en psicoanálisis", los días 11 y 12 de julio de 2009 en Barcelona.
13 de noviembre 2008

JEAN-PIERRE DEFFIEUX
LA CONSTITUCIÓN DE LOS GRUPOS DE INVESTIGACIÓN DE LA ESCUELA
Hace ya dos años que existían tres carteles de investigación de la ECF, uno sobre esquizofrenia, uno sobre el autismo y uno sobre el sujeto entre las lenguas. Un grupo de investigación sobre la psicosis ordinaria ya estaba en funcionamiento.
Hugo Freda me propuso agregar cinco temas: la depresión, la obesidad, los progresos de la ciencia y su incidencia en el sujeto contemporáneo, la precariedad y la adolescencia.
A continuación, en una carta a ECFdébats, en marzo de 2008, les propuse a quienes desearan inscribirse allí, que me lo notificaran a través de un mail. Todos los ya estaban trabajando en distintos grupos en esos temas y que quisieron unirse a los grupos de investigación de la ECF tuvieron que escribirme uno por uno pidiendo su admisión.
Por último, en las siguientes semanas o meses, cuatro personas se ofrecieron para animar grupos de investigación sobre los siguientes temas: los tratamientos cortos y los nuevos síntomas, mujeres maltratadas, clínica de la exclusión y adicciones.
Algunos de esos temas ya habían sido trabajados en el seno del CPCT-Chabrol. A cada uno de los responsables se les dijo claramente en forma oral y por escrita, que si querían crear un grupo de investigación en el seno de la Escuela, ese grupo debía estar totalmente disociado de los grupos del CPCT, por otra parte a esos grupos se sumaron otras personas que no tenían ningún lazo con los CPCT.

Los pedidos de subvención
Durante la primera reunión de los responsables de los grupos de investigación, en París el 17 de mayo 2008, en presencia del Presidente y del Bureau de la ECF, se habló de un pedido que se le había hecho a la Sra. Bachelot referente a la investigación sobre el autismo como también el de una asociación posible entre el grupo de investigación sobre el autismo y el CPCT en un proyecto de investigación acción. Se propuso constituir una comisión de dos o tres personas para encontrar pedidos de ofertas en salud mental.
Tras reflexionar y desde que redacté el informe de esa reunión, decidí no continuar por esa vía y enseguida se abandonó cualquier proyecto de subvención en el seno de los grupos de investigación de la ECF.

Respecto de los efectos de grupo
Lacan denunció los "efectos de grupo" e inventó el cartel para, al mismo tiempo, dar un lugar al grupo en el seno de la Escuela y allí canalizar los efectos. De hecho, salvo un autismo total, no vemos como evitaríamos el grupo, que comienza con dos. No trabajar sino solo iría contra la idea de una Escuela. Se han tomado serias precauciones para moderar los efectos de grupo en los grupos de investigación: si bien éstos no tienen una duración definida, no deben continuar más allá del tiempo necesario para obtener los resultados que se fijaron, una vez alcanzado el objetivo, se disuelven y se constituyen otros.

El futuro
Cuando se crearon estos grupos, la idea era que los carteles en la Escuela trabajaban preferentemente temas de psicoanálisis "puro", textos de Lacan, y los grupos de investigación temas de psicoanálisis aplicado que apuntaban a defender nuestras posiciones clínicas frente al invasor cognitivo.
Pero ya modificamos un poco ese enfoque, se acaba de crear un grupo sobre el tema del deseo del analista. ¿Por qué no crear, junto a lo que ya existe, grupos de investigación sobre diferentes temas que llevarían a pensar sobre el pase hoy?
Dos sectores en los grupos de investigación de la ECF: un sector, ya existente, sobre la clínica y los nuevos síntomas y un sector futuro sobre una investigación respecto a la formación del analista.

SOPHIE GAYARD
LOS "ENCUENTROS DE FORMACIÓN ", HAY QUE SUSPENDERLOS
Para contribuir al debate actual sobre el CPCT que nos conduce a reexaminar todos sus elementos, quizá no sea inútil recordar algunos puntos concernientes a los "encuentros de formación". No se trata de cuestionarlos ni de defenderlos, sino más bien de hacer una evaluación, en lo posible disipar algunos malos entendidos, tratar de captar la lógica en la que se sustentan, distinguir las eventuales dificultades y extraer las consecuencias.
Me parece que es la tarea que nos invita a realizar Jacques-Alain Miller: es una oportunidad. Por mi parte, hasta ahora no me había parecido en qué medida esos "encuentros de formación" estaban intrínsecamente ligados a la concepción general que se podía tener del CPCT, y por lo tanto encontrarse en el centro de tantas contradicciones.

Evaluación
Desde hace tres años el CPCT-Chabrol ha puesto en marcha los "encuentros de formación". ¿De qué se trata? Son tardes de trabajo que se refieren a la formación permanente, actividad para la cual el CPCT está autorizado. En ese marco el CPCT puede, por consiguiente, proponer actividades de formación para profesionales del sector médico-social, sanitario, educativo, interesados en el psicoanálisis de orientación lacaniana y en la experiencia clínica del CPCT. Cada "encuentro de formación" está organizado alrededor de un tema. Una introducción ubica los enfoques teóricos, las ponencias de casos clínicos ilustran la problemática que se ha sometido al estudio, y que es retomada en la conclusión tratando de articular clínica y teoría y de afinar las cuestiones que se evocan.

Éxito
Es indiscutible, desde el comienzo estos "encuentros de formación" tuvieron éxito. Lo demuestra el número de inscripciones, alrededor de 150 por vez. Sin duda contribuyeron a que se conozca el CPCT.
Es un éxito en varios órdenes:
1) Un aporte financiero importante para el CPCT, lo que constituyó una de las razones que presidieron su creación.
2) La satisfacción del público, corroborada por su número, su fidelidad al participar nuevamente en los "encuentros de formación" siguientes, y sobre todo su interés manifestado en la animación de los debates con los que intervienen. Se verificó la expectativa de profesionales que buscaban puntos de vista que puedan ayudarlos a orientarse en los problemas que afrontan en su práctica e interpelan al psicoanálisis.
3) La satisfacción de los colegas del CPCT: los colegas a quienes se lo solicita están siempre muy dispuestos a participar en ellos.

Razones entremezcladas
¿A qué se debe este entusiasmo por parte del CPCT? Creo que ahí encontramos varios elementos entremezclados:
1) De entrada estuvo presente el deseo de dar a conocer algo de la original experiencia que representa el CPCT en el campo del psicoanálisis aplicado. La "experiencia CPCT" no parecía poder concebirse sin la transmisión de esta experiencia. Quizás sea un primer aspecto que se deslizó en la concepción de esos "encuentros de formación": el riesgo de que se convirtieran con demasiado privilegio en el lugar de transmisión de la experiencia del CPCT. Entonces el problema es el del destinatario, disfrazado por la demanda proveniente del campo social.
2) Los "encuentros de formación" también sirvieron para dar cuenta del trabajo clínico efectuado en el CPCT, para tratar de formalizar lo mejor posible las aristas, extraer enseñanzas. En este sentido se podría decir que participantes del CPCT participaron en la "formación" haciendo trabajar a cada uno de los que intervenían.
3) Pero también, o quizás sobretodo, los "encuentros de formación" contribuyen a la presencia del psicoanálisis en el campo médico-social, sanitario o educativo que actualmente tiende más bien a desecharlo. En ese sentido, participan, aunque sea modestamente, en nuestro combate en defensa del psicoanálisis. La idea fue pues de apostar sobre los efectos de après-coup de esos encuentros, siempre imprevisibles ciertamente pero posibles, en el lazo al psicoanálisis de los participantes presentes en esas tardes de trabajo.

Medio o fin en sí mismo
Así los "encuentros de formación" desde su creación me parecieron estar en la línea de la concepción que me había forjado de lo que era el CPCT: un instrumento, y más exactamente un instrumento de la Escuela, un instrumento entre otros, para el psicoanálisis. Los "encuentros de formación" eran entonces un pequeño instrumento del CPCT, y este, a su vez, un instrumento de la Escuela, al servicio del psicoanálisis, aunque no fuera en el campo restringido del psicoanálisis aplicado a la terapéutica. ¡Por lo tanto no había problemas! Y sin embargo Jacques-Alain Miller nos deja entrever que hay un problema. ¿Cómo formularlo? ¿Acaso el CPCT no tenía buenas razones para lanzarse a realizar esa actividad? Realmente, nadie entre nosotros, que yo sepa, en el CPCT, se opuso. El asunto es más bien, y nosotros sin duda no lo pensamos lo suficiente: ¿de quién se hace partenaire el CPCT en esta empresa de los "encuentros de formación"?
Bajo ese aspecto el asunto de los "encuentros de formación" se une entonces al núcleo del cuestionamiento actual sobre lo que es efectivamente el CPCT, sobre lo que quisiéramos que fuera, sobre lo que se espera o no de él, sobre el lugar que debería ocupar, sobre su función, modesta al comienzo, y que no debe ser un fin en sí mismo, sobre su articulación con la Escuela, los diferentes grupos del Campo freudiano, la Sección clínica, etcétera.

Laboratorio y experiencia o institución y funcionamiento
Según la idea que uno tenga del CPCT, efectivamente los "encuentros de formación" serán o no pertinentes. Si el CPCT es el pequeño laboratorio experimental que J.-A. Miller explica que deseaba al comienzo, entonces no se justificaba el proponerle a un público tan numeroso secuencias que se refieren a la formación permanente. El CPCT en ese momento, solo tendría que informar sobre los resultados de su experiencia a un círculo más restringido, a la Escuela que sostuvo su creación y debía por lo tanto recoger los frutos eventuales de la experiencia. Si por lo contrario el CPCT se convertía en una institución que, a pesar de su particularidad, se hacía un lugar en el espectro general de las instituciones y por ende en el campo social, actuaba otra lógica. Era entonces necesario que el CPCT se conociera y una de las maneras era la de hacerse lugar en el "mercado" de las formaciones que es un desafío importante (todos los colegas que trabajan en instituciones de salud saben muy bien que estos últimos años todas las formaciones que se referían al psicoanálisis han casi desaparecido de los planes de formación de los establecimientos).

¿Confusión?
El debate es viejo y se ha suscitado desde el comienzo de los "encuentros de formación", ¿el término "formación" se presta a confusión? Por mi parte, yo no lo pienso. Creo que cada uno tenía claro en el CPCT que esos "encuentros de formación" no tenían que ver con la formación del analista, sino que se inscribían en el campo de lo social en el rango de lo que muchas instituciones proponen a título de la formación permanente. En fin, nunca se trató de darle a nadie recetas clínicas, sino al contrario, de defender una clínica del caso por caso, de tratar de valorar su rigor y seriedad, que según mi apreciación nunca estuvo ausente en ninguna ponencia, clínica o teórica, presentada en el marco de esos "encuentros de formación", de recordar que solo es posible gracias a una larga formación analítica personal de los practicantes.

Actualidad
El tercer y último "encuentro de formación" del año 2008 será dentro de menos de un mes, el sábado 29 de noviembre con el título "Depresión(es) cuestionada(s)" tema elegido a continuación del coloquio Depresión de febrero de 2008. Era una forma de mostrar que las fuertes reacciones del momento no eran flor de un día, marchita enseguida, sino que los psicoanalistas seguirían oponiéndose firmemente a las confusiones y a uniformar los diagnósticos bajo la tiranía del "trastorno" y a las prácticas preconizadas por los cognitivistas presionados por los laboratorios farmacéuticos, proponiendo por lo contrario, otro enfoque clínico susceptible de dar cuenta de lo pertinente de su método y de sus resultados.
Pienso que a pesar del cuestionamiento actual del CPCT hay que mantener ese "encuentro de formación". No me parece oportuno provocar un eventual descrédito sobre lo que se ha hecho hasta ahora mediante una anulación ruidosa, difícilmente justificable frente a un público con escaso conocimiento del momento que estamos atravesando.

Hay que suspenderlos
Por lo contrario, me parece necesario suspender la prosecución de esos "encuentros de formación" en el 2009, y entonces detener el automaton en el que empezaban a ser tomados. Puede que ese sea uno de los puntos que nos hacen sufrir en el CPCT: el funcionamiento inevitablemente se adelantó a la experiencia, esto se liga al factor temporal (una experiencia se modifica a lo largo de los años) y al factor numérico (el número de quienes intervienen modifica la organización y también los lazos entre ellos).
Ya nos piden el programa del año que viene, ya se podrían tomar inscripciones: por el momento digamos que no.
Más que continuar respondiendo a la demanda que se nos dirige, nos privémonos de la satisfacción de responderlas y suspendamos nuestra respuesta a la reflexión general en curso sobre el CPCT. Puede que desemboque en una situación nueva, en una nueva oferta mejor articulada a una política de conjunto del psicoanálisis de orientación lacaniana de la que espero que el CPCT siga formando parte.

Recibido el 5 de noviembre 2008.

 
Traducción: Gabriela Roth