|
Mónica Prandi: En tu opinión
¿cuál es el lugar de Jacques Lacan en USA?
Alicia Arenas: Básicamente Lacan en los Estados
Unidos es conocido en ciertos departamentos de las universidades,
ya sea de literatura inglesa, filosofía o arte, e incluso
en estudios sociológicos; es decir, gente que lleva
a cabo investigaciones y que lo toma como un autor, pero no
son clínicos, sino universitarios e investigadores.
Yo diría que allí es donde Lacan ha entrado
desde hace muchos años en este país y donde
ciertamente interesa; lo que ocurre es que está muy
encerrado dentro de los recintos universitarios y no llega
a la clínica.
Es
notable que eso que se investiga no se ponga de ningún
modo en relación con las áreas de psicología
o, al menos, de salud mental...
No llega a los departamentos de psicología. Supongo
que tiene que ver con que la clínica y los departamentos
de psicología están más orientados a
formar gente para trabajar en instituciones. El psicoanálisis,
en la clínica, está descalificado, se considera
algo anticuado, superado. Tampoco se estudia; no se estudia
Freud y son pocos los post-freudianos que interesan.
Es
decir que el psicoanálisis no tendría vigencia
en USA, pero sí Lacan como autor, dentro de determinados
marcos universitarios no analíticos. Sin embargo, sabemos
que hay analistas lacanianos en el país, ¿podrías
trazar un mapa de los que trabajan en relación al Campo
Freudiano?
Del Campo Freudiano hay muy pocos viviendo en el país.
En este momento está la colega María
Cristina Aguirre, miembro de la AMP, que se acaba de mudar
de Guayaquil a Nueva York, y allí realiza su práctica.
También en esa ciudad está Josefina
Ayerza, quien tiene el mérito de llevar adelante
desde hace años una página
web muy visitada y la publicación de la revista
Lacanian Ink. En Pennsylvania está Bruce
Fink, un americano formado en París, miembro a
título extranjero de la Ecole
de la Cause Freudienne, y su práctica clínica
la efectúa en Pittsburg, además de ser profesor
universitario de psicología en la universidad de Duquesne.
Pero él mismo dice que enseña Freud y Lacan
como puede enseñar cualquier otro autor, ya que eso
no tiene incidencia en la clínica, no lo pueden articular
clínicamente porque las exigencias del Departamento
no lo permiten. Explica que le ha resultado difícil,
pero sin embargo tiene su práctica clínica y
trabaja con americanos. Yo estoy en Miami desde 1996, y espero
que pronto tengamos otros miembros de la AMP en USA.
A
propósito de tu experiencia, ¿cómo se
arraigó y creció la orientación lacaniana
en Miami?
Cuando llegué a Miami no había nadie que trabajara
desde esa orientación en esta ciudad; comencé
a ir a algunos lugares, a contarle a alguna gente lo que decía
Lacan sobre la clínica, y estuve asistiendo a las reuniones
clínicas de una institución durante dos años,
donde se presentaban y discutían casos. Eso me permitía
hacer algunos diagnósticos, que para ellos eran sorprendentes,
porque realmente no tenía nada que ver con lo que habían
escuchado antes. Así, de a poco, hubo alguna gente
que se interesó, aunque no la mayoría. A muchos
les podía resultar interesante y atractivo, pero en
general están muy apegados a las exigencias institucionales.
Así es que con algunos de los más interesados
conformamos un grupo de estudio, donde comenzamos leyendo
el Seminario 1 de Lacan y luego el 11. Algunos han venido
de distintos lugares de Latinoamérica y no hace tanto
que están viviendo acá. La llegada de Juan
Felipe Arango, por ejemplo, ahora miembro de la Nueva
Escuela Lacaniana y de la AMP, fue muy importante, porque
ya venía con una marca de su trabajo en el Campo Freudiano
puesto que estudió en París. Del mismo modo
se incorporó Liliana
Kruszel, también nombrada miembro de la Escuela
y de la AMP, quien vivía desde hace tiempo en USA y
que ya había participado en grupos de estudio de psicoanálisis
en Nueva York. Somos un grupo pequeño, ya que el psicoanálisis
no es masivo por estos lados, pero al menos hay un espacio
para la orientación lacaniana y realmente me alegra
mucho cuando viene gente a instalarse en Miami y desea participar,
encontrando de este modo un lugar donde pueden venir a oír
y a hablar de lo que les interesa.
Bien,
pero esto ahora toma un giro porque se acaba de constituir
la Nueva Escuela Lacaniana (NEL), con sede en Miami. ¿Podrías
contar de qué se trata?
La creación de la NEL ha sido muy sorpresiva para todos
nosotros y estamos muy entusiasmados; su fundación
ocurrió en Buenos Aires, en julio pasado.
Después
del Encuentro Internacional del Campo Freudiano hubo una reunión
de todos los grupos que en Latinoamérica estaban asociados
de algún modo a la Escuela del Campo Freudiano de Caracas,
en disolución. Se buscaba la manera de encontrar un
modo de asociación nuevo, diferente del que había
existido anteriormente con la Escuela del Campo Freudiano.
Todo el mundo pensaba que era necesaria una nueva forma de
trabajo y así surgió la idea de fundar una Escuela
federativa, es decir una Escuela de sedes, no una Escuela
de un país como estamos acostumbrados. Se decidió
que donde hubiera un grupo, allí habría una
sede, constituyéndose inmediatamente ocho: Caracas
y Maracaibo en Venezuela; Lima en Perú; Guayaquil en
Ecuador; La Habana en Cuba; tres en Colombia: Medellín,
Bogotá y Cali, y al final de la reunión Jaques-Alain
Miller propuso fundar una sede en Miami, dado que teníamos
un grupo en actividad (Logos), asociado a la AMP desde 1998.
La idea nos pareció fantástica y por supuesto
en seguida la llevamos a cabo. Así, salimos de esa
reunión de Buenos Aires con una nueva Escuela de nueve
sedes.
Entonces,
a partir de esta nueva realidad, ¿cuáles son
las expectativas?
Por un lado una ampliación en todo aquello que atañe
a la formación del analista. Siendo parte de algo mucho
más grande y teniendo una organización de Escuela,
podemos trabajar más a fondo la temática de
la formación con la gente que ya lo veníamos
haciendo previamente en el grupo Logos. En ese grupo yo era
la única que pertenecía a la AMP, lo que hacía
difícil llevar a cabo esa tarea. Es necesario que haya
una pluralidad, y esto es lo que la NEL nos provee, poniéndonos
en contacto con otros colegas o, por ejemplo, permitiéndonos
presentar trabajos en jornadas. Hace poco se realizó
en Guayaquil una serie de presentaciones, una por cada sede,
que permitió un intercambio entre los asistentes, una
conversación sobre la formación, etc. En Lima,
a fin de año, vamos a tener una nueva oportunidad de
encuentro. Estamos construyendo esta Escuela entre varios
países, y aun están por inventarse nuevas formas
de trabajo en común que posibiliten un mayor intercambio.
Es complicado porque habrá que viajar mucho, vamos
a tener que estar en un avión todo el tiempo, pero
vale la pena.
La
perspectiva es muy interesante, porque hay una diversidad,
ya que cada sede tiene su propia problemática, y esto
significa un aporte, por ejemplo, respecto a la problemática
de los síntomas sociales, infantiles, etc. Pero a la
vez descubrimos lo que tenemos en común. Hasta ahora
cada reunión ha sido realmente muy enriquecedora.
|