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La transferencia: vía de una transmisión
Por Gabriela D'Argenton
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Es así que pienso que el pase es un destino posible del amor de transferencia en tanto que vacío, sin Otro, que al mismo tiempo enlaza al sujeto al nuevo partenaire: la Escuela.

2. Tres puntuaciones de Lacan sobre el amor
Voy a referirme a tres momentos de la enseñanza de Lacan sobre el amor para proponerles que ellos en su articulación dan cuenta de su estado en el sujeto durante la cura y en su conclusión. Ellos son: El amor como pasión del ser; el amor en su vertiente de engaño; el amor, una significación vacía.

El amor como pasión, lo plantea Lacan en "La dirección de la cura". Allí señala la relación estricta entre lo más íntimo de la experiencia analítica y el campo del despliegue de la pasión neurótica. El ser del sujeto lo es aquí del lenguaje, por lo tanto al mismo tiempo en que su fundamento es la carencia de ser, se dirige al Otro, dice Lacan, queriendo justificar esa existencia para encontrar allí su estatuto. La pasión amorosa encuentra allí una doble dirección: por un lado, notemos su fundamento de afectación, de pérdida producida por el lenguaje sobre el cuerpo; y por el otro, su ubicación de respuesta a esto mismo. Es allí que se articula a la ignorancia, como ignorancia del deseo que la anima y también al odio en tanto que rechazo del ser.

Al comienzo de la experiencia analítica la pasión amorosa inscribe un lleno en el sujeto, pero que esta vez va a vincularse con un partenaire nuevo, el psicoanalista, quien, por ubicarse en el lugar del semblante, hará posible la producción de la dimensión más esencial del amor: la dimensión del encuentro. Un encuentro con quien "hará reinar allí al objeto a" a partir del cual "podrá interrogar como saber lo tocante a la verdad" (13). Se anuda allí el amor al saber, abriéndose al mismo tiempo, la vertiente engañosa del amor, su costado imaginario. El sujeto se presenta como amable de modo que resplandezca para él, el punto de perspectiva desde el que quiere ser visto, y de este modo se hace el analista objeto de la demanda de amor por contener esa piedra preciosa, absolutamente evanescente: el agalma, es decir, la idealización del objeto.

Así, el sujeto se apalabra en la experiencia, apuntando su amor al ser al mismo tiempo que ignorando su condición, esto es, su naturaleza de semblante, sus vestiduras. Y cuanto más y más se trenza, más el amor segrega lo que comporta: el goce. De este modo el análisis traza en una sola dirección, su dirección hacia lo real, la huella de sus dos líneas de fuerza: la del saber -que la suposición ha hecho pivotear- a partir de la repetición por la demanda hasta reducirla a su marca memorable, el trazo unario; y la otra, la invariante del modo singular de goce que es éxtimo al sujeto y que lo lleva, más allá del padre, a habitar la pulsión. Para esto sin embargo es preciso que el psicoanalista, habiendo permitido reducir la idealización del padre separando siempre las emboscadas del Ideal de las del resto que envuelve y encarna, empuje el análisis más allá, lo cual hará posible su finitud. Es posible que una contingencia, un encuentro, se escriba a partir del cual un trozo de real se pone en juego, ya que como lo dice Lacan en su seminario del 74: "el amor no es otra cosa que un decir en tanto que acontecimiento" (14).

La destitución subjetiva que se opera al fin de la cura en el vector del saber, se anuda y se soporta en este encuentro, cuya consecuencia es el descubrimiento de la imposibilidad, de ese real que Lacan enuncia "no hay relación sexual". Es decir, el modo en que se conserva la marca de la imposibilidad que el lenguaje y no el padre dejó como agujero.

Aquí entonces ubico la tercer puntuación sobre el amor que he tomado del Seminario del 15/03/77, "L'insu que sait...", donde dice: "El amor es una significación (y esto es) un término vacío. El deseo tiene un sentido (...) pero el amor es vacío" (15). Estamos en la otra costa del lleno del principio. La desuposición de saber y la inconsistencia del Otro deducida de la contingencia, hacen del vínculo amoroso con el partenaire la real-ización del amor como vacío. Vacío no es liquidado, sino descubierto en su más radical vertiente, lo real que lo funda. Así entiendo lo que J.-A. Miller nos dice en El hueso de un análisis, refiriéndose al segundo momento posible de reducción de goce propiamente dicho. Cito: "...allí se inscribe el acto analítico y se juega su destino. Exactamente, en el margen, entre la reducción significante y la reducción cuantitativa. Allí se inscribe el pase a título de posibilidad" (16).

3. Conclusiones: al fin... la Escuela y un estilo
Si la transferencia ha sido definida por Lacan como la verdad del amor y éste ha sido la investidura de la suposición de saber que resta vacía -como lo señalé más arriba- les propongo pensar que es este mismo vacío del que toma su fuerza la posibilidad de transferir a la Escuela, ese saber que la travesía analítica ordenó. La Escuela hace su oferta de vacío a través del dispositivo del pase, para que cada quien, que así lo quiera, tenga la oportunidad de verificar por la demostración, lo que presidió aquel acontecimiento. Es así que pienso que el pase es un destino posible del amor de transferencia en tanto que vacío, sin Otro, que al mismo tiempo enlaza al sujeto al nuevo partenaire: la Escuela. Es decir que el Otro que la Escuela constituye entra en el circuito del sujeto, permitiendo contarlo al nivel -no ya del espejismo narcisista- sino de la causa del deseo, lo que entiendo que J.-A. Miller nos enseña cuando nos habla de una ética de las consecuencias (17).

Del lado del sujeto pienso que lo irreductible, lo ineliminable de la pasión amorosa, es lo que llamamos estilo, eso que Lacan define como el objeto a, por lo tanto resto de un análisis y trazo, huella de una diferencia, marca singular e indeleble que se inscribe a partir de la escritura de cada sujeto por la experiencia analítica, en las vías de una transmisión que se llama transferencia.

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[13] Lacan, Jacques, El Seminario, Libro 11, Aún. Buenos Aires, Paidós (2ª reimpresión) 1992, págs. 115-116.
 
[14] Lacan, Jacques, "Los desengañados se engañan o los nombre del padre". Ficha inédita, clase del 19/03/74.
 
[15] Lacan, Jacques, "L' insu que sait (...)", ficha inédita. Clase del 15/03/77.
 
[16] Miller, Jacques-Alain, El hueso de un análisis. Buenos Aires, Tres Haches, 1998, pág. 46.
 
[17] Miller, Jacques-Alain, Política lacaniana. Buenos Aires, Colección Diva, 1998.
 
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