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Comenzar
una indagación sobre lo que es más fuerte que yo, cuando
se nos atribuye el sexo débil, parece ofrecer una ventaja
considerable. Tomando la siempre disponible lógica fálica,
la tentación primera es afirmar que Todo es más fuerte
que yo. La muerte, el dolor, las exigencias del síntoma,
dicen los franceses, que parecen haber gustado del tema;...
el amor, el goce, vos... se supone que cualquier elemento
de la sopa del lenguaje sirve para que el sentido fluya copiosamente
y con él el tedio de toda enumeración. [Lacan hacía del ennui
el anagrama del Unien uniano].
Escribir
puede ser el modo de hacerlo callar. Lacan quiere apresar
con la mano la economía del goce, y es su falta y su interés
que lo conducen, encore, a construir lo real con base
tres - su nudo para hacer el goce chillar - y
una dicha-mansión topológica para el cuerpo, para que podamos
recoger la miel de la experiencia. Lacan impone una única
condición a la lectura del Seminario20, "...no aturdirse con
una supuesta naturaleza anti-fálica". Partimos de una condición
y de una serie de límites. Por ejemplo, esa mesa de la letra
transforma la letra como tema, en un límite. Por otro lado:
nadie se siente aquí que no sea, que no se crea por lo menos,
fémina! -más un límite. Después está el límite de Encore
como texto base para este encuentro, nuestra bibliografía,
y éste es un límite especialmente desgarrador porque, darse
el límite de ocho páginas para escribir sobre Encore
es palpar la demostración de su inaccesibilidad, él se transforma
en un escrito para no ser leído. Lacan es rotundo en su Ética:
"Un límite es lo que no se puede atravesar y la única
organización en la que participa es la de la inaccesibilidad
del objeto." [1]
Si
me atrevo a ignorar el límite bibliográfico es porque ese
seminario es pareja de Encore, le partenaire symptome
de Encore, pues aun allí se lamenta de no haberlo escrito.
Finalmente,
nos confrontamos con el límite que Lacan impone con su propio
concepto de lectura: "La condición de una lectura es evidentemente
imponerse límites." [2]
Un límite se escribe, es letra, litoral que hace borde y crea
un lado de afuera. Podemos pensarlo como frontera donde se
escribe la conjunción/disyunción de campos heterogéneos (S/R
por ejemplo, a la altura del Seminario 11) o como litoral,
borde ("Lituraterre") donde se agrega la dimensión
de continuidad al límite intransponible. No se atraviesa de
la misma manera una frontera que un borde que separa campos
homogéneos como el mar y su arena. El deseo del analista puede
funcionar como soporte del paso del litoral a lo literal.
Del sujeto transgresor a la hormiga moebiana.
El
mito
Me
gustaría partir de un mito de la época que Lacan supo llamar
de "era del yo" [3],
tiempo que participa de la obsesión posmoderna por la Cosa,
el mito del hombre más fuerte que todos y su pero, su encore.
Se
trata de un fragmento, un mineral, que retorna desde otros
tiempos y otro espacio para poner en jaque la fuerza de Superman,
parodia hollywoodeana del héroe nietzscheano, creado el mismo
año en que Freud escribía "La escisión del yo en el proceso
de defensa". La cualidad de super proviene de ser la
excepción viva de un planeta irrespirable como consecuencia
del discurso de la ciencia; el nombre le es dado por una mujer.
Por gracia del deseo de sus padres, el niño Kar-El es salvado
de la destrucción de Krypton y junto con él -fuera del cálculo
del padre, mas como efecto de estructura- se salva también
la temida Kryptonita, fragmento sobreviviente. Como memoria
indestructible de la destrucción, ese resto de la infancia
nunca suficientemente perdida, ese bug del deseo de
sus padres, es un objeto capaz de retirar la fuerza del hombre
más fuerte de todos, marca de la muerte en la vida. Positividad
que sólo se inscribe allí donde hubo castración, con el matema
a/phi.
Como
consecuencia tenemos al héroe dividido en dos, plural que
se realiza en Clark Kent, fóbico periodista. Freud decía que
"...en comparación con el sueño, el mito y el fantasma son
paranoicos; descomponen en lugar de condensar y, por esa razón,
a menudo contienen dobles"[4].
Como
objeto significante, la Kryptonita posee la fuerza del aura
inventada por Walter Benjamin [5]
y la de la metáfora de lo extraño que Gilles Deleuze llamaba
fósil radioactivo [6].
No se trata de un objeto inerte y mudo, sino revestido de
semblante, suposición de ser, sustancia episódica, fruto de
la sed de sentido del lector americano que reconoce en él
un Super Roosevelt. El género comic, la literatura
dibujada como decía Oscar Masotta apoya la proliferación
de sentidos pues se escribe a varias manos, a lo largo del
tiempo en que se escriba, y siempre continuará....
Hay
también en Superman, sucesión de paradigmas, 6 paradigmas
de los modos de goce bautizados con las substancias oro, plata,
cobre, estaño, fluído, etc. Por ejemplo, en 1997 Superman
tuvo su DNA alterado. En el 2001 Nicholas Cage se vestirá
de efectos especiales.
Como
dice Benjamín, los objetos auráticos, siempre nos ofrecen
una satisfacción incompleta y sólo nos resultan aprehensibles
por medio del shock, del mal encuentro. Objetos que nos hablan
resistiendo a ser descifrados, como el cuerpo extraño de fabulosa
imprecisión, como dijo Lacan respecto de la libido. Hay cinco
tipos diferentes de Kryptonita: verde, roja, oro, azul y blanca,
pero sólo las tres primeras son tóxicas, desestabilizadoras.
Como sabemos, solamente la Kryptonita verde es letal para
Superman. Comienza induciéndole laxitud e inercia, para finalmente
darle la muerte anunciada si no es retirada inmediatamente
de su presencia.
Dada
nuestra política del síntoma, no puedo privarme de abundar
en la descripción de los signos de los que él goza. Veamos
lo que la Kryptonita roja hace con lo más fuerte de la época;
ella infringe síntomas temporarios bizarros e imprevisibles,
se registran por ejemplo: la escisión de Un Superman en dos
mellizos, su transformación en indefenso infans de
pañales o lo más kafkiano, Superman metamorfoseado en hormiga
gigante. La Kryptonita dorada es menos rebuscada, simplemente
lo priva para siempre de sus super-poderes. Cuando el color
no es especificado, siempre se trata de la verde.
Tramada
por la erosión del lenguaje, podemos leer en esta letra-Kryptonita,
el enigma, el críptico, la cripta habitada que hace que la
muerte le retorne desde el futuro. Kryptos -oculto, escondido-
significa que el acceso a la significación se presenta no
mediado por el significante, inmediato, sólo restando al Superhombre
gozar de la letra, del saber real inscripto en algún lado:
"... no confundan las palabras con las letras, ya que no es
sino de letras que se funda lo necesario [7]".
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La mesa en la que esta ponencia fue presentada fue
informalmente llamada "mesa de las mujeres"
en oposición a otra, de los hombres. Dos
plenarias del encuentro decididas por el sexo de
sus participantes. |
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| [1] |
Lacan,
Jacques. Le séminaire, Livre 7, Paris: Seuil.
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| [2] |
Lacan,
Jacques. El seminario 20, Aún. Paidós: 1981,
(pág |
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| [3] |
Lacan,
Jacques. Escritos: "Función y campo de la
palabra y el lenguaje en el inconciente",
Buenos Aires: Siglo Veinte, (pág 272). |
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| [4] |
Freud,
Sigmund. Les premiers psychanalystes, Minutes
(II)de la Societé Psy. de Vienne, Paris: Gallimard,
1978. |
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| [5] |
Benjamin,
Walter. Illuminations. "On some motifs
in Baudelaire". New York: Shocken.Trans. Harry
Zohn. [Benjamin escribió que el aura es la cualidad
de un objeto que hace con que la relación con él
sea como la relación con outro ser humano. Él, el
objeto, parece mirarnos, como la vieja lata de sardinas
de Lacan]. |
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| [6] |
Deleuze,
Gilles. Cinema 2, The Time-Image. Minneapolis: Unversity
of Minnesota Press,1989. |
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| [7] |
Lacan,
Jacques Sem. 21. Les noms dupes errent, inédito,
"Es lo que me propongo este año: que ustedes
no confundan las palabras con las letras, ya que
no es sino de letras que se funda lo necesario,
como lo imposible, en una articulación que es la
de la lógica. Si mi manera de situar el modo es
correcta, a saber, que lo que no deja de escribirse,
lo necesario, es lo que necesita el encuentro de
lo imposible, es decir, lo que no deja de no escribirse,
lo que no puede abordarse sino por las letras (8/1/76). |
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