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Kryptonita: tu nombre es mujer
Por Marcela Antelo
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Marcela Antelo es psicoanalista, miembro de la Escuela Brasilera de Psicoanálisis y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

 

Kamarante
[Ana Casanova]
1998 - Papel sobre tela
0,50 x 0,40

 

 

 

"Un límite es lo que no se puede atravesar y la única organización en la que participa es la de la inaccesibilidad del objeto."

 

 

 

 

 

 

Me gustaría partir de un mito de la época que Lacan supo llamar de "era del yo", tiempo que participa de la obsesión posmoderna por la Cosa, el mito del hombre más fuerte que todos y su pero, su encore.

En la presentación de un mito de la "era del yo", el mito del hombre más fuerte que todos y su pero, su encore, hay un recorrido -no por fuera de los efectos que produce el discurso científico-, que parte de una condición y que confronta con los límites: la letra, la lectura, el síntoma.

Cada uno tiene su propia kryptonita.
(Unbreakable) M. Night Shyamalan.
Frailty, thy name is woman!
(Hamlet, Acto I, Escena II) W. Shakespeare

Comenzar una indagación sobre lo que es más fuerte que yo, cuando se nos atribuye el sexo débil, parece ofrecer una ventaja considerable. Tomando la siempre disponible lógica fálica, la tentación primera es afirmar que Todo es más fuerte que yo. La muerte, el dolor, las exigencias del síntoma, dicen los franceses, que parecen haber gustado del tema;... el amor, el goce, vos...  se supone que cualquier elemento de la sopa del lenguaje sirve para que el sentido fluya copiosamente y con él el tedio de toda enumeración. [Lacan hacía del ennui el anagrama del Unien uniano].

Escribir puede ser el modo de hacerlo callar. Lacan quiere  apresar con la mano la economía del goce, y es su falta y su interés que lo conducen, encore, a construir lo real con base tres - su nudo para hacer el goce chillar - y una dicha-mansión topológica para el cuerpo, para que podamos recoger la miel de la experiencia. Lacan impone una única condición a la lectura del Seminario20, "...no aturdirse con una supuesta naturaleza anti-fálica". Partimos de una condición y de una serie de límites. Por ejemplo, esa mesa de la letra transforma la letra como tema, en un límite. Por otro lado: nadie se siente aquí que no sea, que no se crea por lo menos, fémina! -más un límite. Después está el límite de Encore como texto base para este encuentro, nuestra bibliografía, y éste es un límite especialmente desgarrador porque, darse el límite de ocho páginas para escribir sobre Encore es palpar la demostración de su inaccesibilidad,  él se transforma en un escrito para no ser leído. Lacan es rotundo en su Ética: "Un límite es lo que no se puede atravesar y la única organización en la que participa es la de la inaccesibilidad del objeto." [1]

Si me atrevo a ignorar el límite bibliográfico es porque ese seminario es pareja de Encore, le partenaire symptome de Encore, pues aun allí se lamenta de no haberlo escrito.

Finalmente, nos confrontamos con el límite que Lacan impone con su propio concepto de lectura: "La condición de una lectura es evidentemente imponerse límites." [2] Un límite se escribe, es letra, litoral que hace borde y crea un lado de afuera. Podemos pensarlo como frontera donde se escribe la conjunción/disyunción de campos heterogéneos (S/R por ejemplo, a la altura del Seminario 11) o como litoral, borde ("Lituraterre") donde se agrega la dimensión de continuidad al límite intransponible. No se atraviesa de la misma manera una frontera que un borde que separa campos homogéneos como el mar y su arena. El deseo del analista puede funcionar como soporte del paso del litoral a lo literal. Del sujeto transgresor a la hormiga moebiana.

El mito

Me gustaría partir de un mito de la época que Lacan supo llamar de "era del yo" [3], tiempo que participa de la obsesión posmoderna por la Cosa, el mito del hombre más fuerte que todos y su pero, su encore.

Se trata de un fragmento, un mineral, que retorna desde otros tiempos y otro espacio para poner en jaque la fuerza de Superman, parodia hollywoodeana del héroe nietzscheano, creado el mismo año en que Freud escribía "La escisión del yo en el proceso de defensa". La cualidad de super proviene de ser la excepción viva de un planeta irrespirable como consecuencia del discurso de la ciencia; el nombre le es dado por una mujer. Por gracia del deseo de sus padres, el niño Kar-El es salvado de la destrucción de Krypton y junto con él -fuera del cálculo del padre, mas como efecto de estructura- se salva también la temida Kryptonita, fragmento sobreviviente. Como memoria indestructible de la destrucción, ese resto de la infancia nunca suficientemente perdida, ese bug del deseo de sus padres, es un objeto capaz de retirar la fuerza del hombre más fuerte de todos, marca de la muerte en la vida. Positividad que sólo se inscribe allí donde hubo castración, con el matema a/phi.

Como consecuencia tenemos al héroe dividido en dos, plural que se realiza en Clark Kent, fóbico periodista. Freud decía que "...en comparación con el sueño, el mito y el fantasma son paranoicos; descomponen en lugar de condensar y, por esa razón, a menudo contienen dobles"[4].

Como objeto significante, la Kryptonita posee la fuerza del aura inventada por Walter Benjamin [5] y la de la metáfora de lo extraño que Gilles Deleuze llamaba  fósil radioactivo [6]. No se trata de un objeto inerte y mudo, sino revestido de semblante, suposición de ser, sustancia episódica, fruto de la sed de sentido del lector americano que reconoce en él un Super Roosevelt. El género comic, la literatura dibujada como decía Oscar Masotta apoya la proliferación de sentidos pues se escribe a varias manos, a lo largo del tiempo en que se escriba, y siempre continuará....

Hay también en Superman, sucesión de paradigmas, 6 paradigmas de los modos de goce bautizados con las substancias oro, plata, cobre, estaño, fluído, etc. Por ejemplo, en 1997 Superman tuvo su DNA alterado. En el 2001 Nicholas Cage se vestirá de efectos especiales.

Como dice Benjamín, los objetos auráticos, siempre nos ofrecen una satisfacción incompleta y sólo nos resultan aprehensibles por medio del shock, del mal encuentro. Objetos que nos hablan resistiendo a ser descifrados, como el cuerpo extraño de fabulosa imprecisión, como dijo Lacan respecto de la libido. Hay cinco tipos diferentes de Kryptonita: verde, roja, oro, azul y blanca, pero sólo las tres primeras son tóxicas, desestabilizadoras. Como sabemos, solamente la Kryptonita verde es letal para Superman. Comienza induciéndole laxitud e inercia, para finalmente darle la muerte anunciada si no es retirada inmediatamente de su presencia.

Dada nuestra política del síntoma, no puedo privarme de abundar en la descripción de los signos de los que él goza. Veamos lo que la Kryptonita roja hace con lo más fuerte de la época; ella infringe síntomas temporarios bizarros e imprevisibles, se registran por ejemplo: la escisión de Un Superman en dos mellizos, su transformación en indefenso infans de pañales o lo más kafkiano, Superman metamorfoseado en hormiga gigante. La Kryptonita dorada es menos rebuscada, simplemente lo priva para siempre de sus super-poderes. Cuando el color no es especificado, siempre se trata de la verde.

Tramada por la erosión del lenguaje, podemos leer en esta letra-Kryptonita, el enigma, el críptico, la cripta habitada que hace que la muerte le retorne desde el futuro. Kryptos -oculto, escondido- significa que el acceso a la significación se presenta no mediado por el significante, inmediato, sólo restando al Superhombre gozar de la letra, del saber real inscripto en algún lado: "... no confundan las palabras con las letras, ya que no es sino de letras que se funda lo necesario [7]".

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* La mesa en la que esta ponencia fue presentada fue informalmente llamada "mesa de las mujeres" en oposición a otra, de los hombres. Dos plenarias del encuentro decididas por el sexo de sus participantes.
 
[1] Lacan, Jacques. Le séminaire, Livre 7, Paris: Seuil.
 
[2] Lacan, Jacques. El seminario 20, Aún. Paidós: 1981, (pág
 
[3] Lacan, Jacques. Escritos: "Función y campo de la palabra y el lenguaje en el inconciente", Buenos Aires: Siglo Veinte, (pág 272).
 
[4] Freud, Sigmund. Les premiers psychanalystes, Minutes (II)de la Societé Psy. de Vienne, Paris: Gallimard, 1978.
 
[5] Benjamin, Walter. Illuminations. "On some motifs in Baudelaire". New York: Shocken.Trans. Harry Zohn. [Benjamin escribió que el aura es la cualidad de un objeto que hace con que la relación con él sea como la relación con outro ser humano. Él, el objeto, parece mirarnos, como la vieja lata de sardinas de Lacan].
 
[6] Deleuze, Gilles. Cinema 2, The Time-Image. Minneapolis: Unversity of Minnesota Press,1989.
 
[7] Lacan, Jacques Sem. 21. Les noms dupes errent, inédito, "Es lo que me propongo este año: que ustedes no confundan las palabras con las letras, ya que no es sino de letras que se funda lo necesario, como lo imposible, en una articulación que es la de la lógica. Si mi manera de situar el modo es correcta, a saber, que lo que no deja de escribirse, lo necesario, es lo que necesita el encuentro de lo imposible, es decir, lo que no deja de no escribirse, lo que no puede abordarse sino por las letras (8/1/76).
 
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