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Kryptonita: tu nombre es mujer [ 2 ]

 

 

 

 

 

 

 

 

"Ella, la soledad, en ruptura con el saber, no solamente puede escribirse, sino que además es lo que se escribe por excelencia, pues es lo que de una ruptura del ser deja huella."

 

 

 

 

 

 

 

 

"Cada uno tiene su propia kryptonita" como cada uno tiene sus ratones, sus lobos, hasta su tos, para hacerse del nombre del que se carece. La letra precisa de una superficie, un soporte, un hypokeimenon, donde escribir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando encontramos la letra como sustancia gozante que apela al desciframiento debemos llevar en cuenta que es imposible que el Uno sea solo letra, sin síntoma, sin nombre, sin inconsciente, sin marca en el cuerpo. Este es el pasaje del nudo de tres de la ciencia al nudo de cuatro del psicoanálisis. El decir se escribe fallando.

 

 

Lacan imaginaba el psicoanálisis como pulmón artificial en el planeta irrespirable, pulmón, para hacer lazo hasta con las piedras.

Recordemos también el respeto de Freud por las piedras: "Saxa loquuntur" dice, piedras locuaces, su Gradiva y sus objetos de colección.

Palabra de lalengua de Superman, ésta letra fija un goce singular y necesario que no cesa de escribirse, constituyendo al mineral contingente surgido de la explosión en trauma que no cesa de repetirse.

Obedeciendo a una lógica implacable, construye la llamada "Fortaleza de la soledad" donde alojar su objeto. [Como todo buen americano, Superman es un individuo respetuoso de su muro]. Vale la pena recordar aquí la definición de falo como mueble del cuerpo. En ese verdadero templo del Uno, él se encierra con su bien en primer grado para gozar del desciframiento, desenterrar el pasado que lo convoca, permanecer cautivo de su fantasma. El número atómico, 36, el peso 83.30, 3d10 4s24p6, las letras de la valencia se multiplican y Superman no sosiega en cifrar y descifrar. La proximidad de lo que quiere mantener distante es su estrategia. Cito Lacan en Encore, "Ella, la soledad, en ruptura con el saber, no solamente puede escribirse, sino que además es lo que se escribe por excelencia, pues es lo que de una ruptura del ser deja huella." [8]

Esta excelencia puede ser encontrada en la escritura del británico pakistaní Hanif Kureishi, en su ultimo y feroz romance Intimidad, y en Partículas elementales de Michel Houllebecq, ambos toques de lo real por medio de la letra que feminiza -ambos registran el nombre de Lacan entre sus letras.

Por otro lado, ¿qué malabarismos refinados [9] Superman acciona para continuar a ser el amante cortés de Luisa Lane, ella quien justamente lo nombra? Cuanto más se presta él a que ella lo confunda con Dios, menos ama, menos es, y obviamente, menos sale de su fortaleza, única opción para los actos de amor, de amuro, del hombre de acero.

Más conocida todavía es su capacidad de vaciar el amor de sentido sexual por medio del modelo de amor al prójimo que nos presenta, SuperRoosevelt. Debo, con pesar, dejar los suculentos detalles del mito para otra ocasión, nada fue dicho de su desdoblamiento en Clark Kent, hombre estilo pequeño Hans como inventa J.-A.Miller en "Buen día sabiduría", ni del valor erótico de las ropas, ni del goce fálico de Luisa, la periodista, mujer del postizo.

Imagino que, inspirados por el "más fuerte que yo", la mayoría debe haber visto Unbreakable, última película del hindú de moda, M. Night Shyamalan. Haciendo un aporte a la serie inaugurada por Freud oímos decir por boca del doble frágil del yo fuerte: "Cada uno tiene su propia kryptonita" como cada uno tiene sus ratones, sus lobos, hasta su tos, para hacerse del nombre del que se carece. La letra precisa de una superficie, un soporte, un hypokeimenon, donde escribir. En el principio fué la piedra.

La letra como objeto material que inscribe sus efectos sobre otro objeto material, funde el cuerpo de acero, hace función de fetiche, de metonimia y no de metáfora.

En la realidad del inconsciente, Lacan localiza la escritura del síntoma como repetición de una letra de goce. El soporte es una sustancia que él inventa, desbaratando el binarismo de Descartes, por otro lado, padre primordial de la era del yo. El seminario 20 sella el ocaso del dos que no da cuenta ni de la diferencia sexual, ni del mind and body problem.

Sustancia gozante.

Ahora bien, ¿Qué hay más allá de un mito que nos sea verdaderamente accesible a la experiencia? [10] Lacan lo sabe y se sorprende con que nadie más quiera saber nada de eso: la sustancia gozante, que introducida en el Seminario 20 precisa de nuestra transgresión más una vez e ir hasta el seminario siguiente para luego significar. No haré otra cosa ahora que lo que Lacan temía: tornar comestible Aristóteles [11], apenas abordar el preciso relevo que Lacan toma para construir su sustancia gozante.

Lacan invita a leer el escrito de Aristóteles tramado por la erosión del lenguaje, y como dice el colega Andrea Schimmenti, lo hace de manera estrictamente técnica; esto es, lo lee en griego y no filtrado por la escolástica. Porque Lacan no lee Aristóteles a partir de Descartes y su res, propone situar la sustancia gozante en el concepto de Hypokeimenon y no en la Ousia, esencia que podemos reservar para el modo de goce. La sustancia es potencialidad, el modo como actualización. O hypokeimenon no existe en sí y si como soporte, como tensión/aspiración para conseguir determinada forma. Aristóteles elabora el concepto en el libro I de la Física para confrontar Parménides y el movimiento imposible. Una Usia, unión de materia y forma, sólo puede venir a ser otra cosa si un tercer término, traducido como privación (stéresis) actúa sobre ella. El hipokeimenon toma forma con la condición de privarse de Otra forma. [Sufro cuando me deforman, decía la escritura femenina de W. Gombrowicz]. Los equívocos en la traducción medieval pueden paradojalmente complicarnos la clínica de hoy. El equívoco parte de la coincidencia que el mismo Aristóteles produce en su teoría de las categorías donde ousia se dice de diferentes formas al tiempo que presentía, dice Lacan, el nudo borromeano.

Cuando encontramos la letra como sustancia gozante que apela al desciframiento debemos llevar en cuenta que es imposible que el Uno sea solo letra, sin síntoma, sin nombre, sin inconsciente, sin marca en el cuerpo. Este es el pasaje del nudo de tres de la ciencia al nudo de cuatro del psicoanálisis. El decir se escribe fallando [12].

Ontologías monovalentes y lógicas bivalentes se revelan absolutamente incapaces de describir híbridos o bífidos como la mujer y la letra. De resto, sigamos la inspiración de Lacan: sólo hablar de las mujeres cuando se tenga más de 70 años.

Lacan imaginaba el psicoanálisis como pulmón artificial en el planeta irrespirable, pulmón, para hacer lazo hasta con las piedras.

* La mesa en la que esta ponencia fue presentada fue informalmente llamada "mesa de las mujeres" en oposición a otra, de los hombres. Dos plenarias del encuentro decididas por el sexo de sus participantes.

XI Encontro Brasileiro do Campo Freudiano. "O mais forte que eu".
São Paulo, julho 2001

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[8] Lacan, J Seminario 20: (pág.145).
 
[9] Lacan, J Seminario 20: "Es una manera muy refinada de suplir la ausencia de relación sexual fingiendo ser nosotros los que la obstaculizamos". (pág.85).
 
[10] Lacan, Jacques Sem. 21 Les noms dupes errent, inédito, 21/1/76. "Si hay algo que se puede definir como un cuerpo, no es la vida...la definición misma de cuerpo es que sea una sustancia gozante, -cómo es que nunca nadie  lo enunció? Es la única cosa fuera de un mito verdaderamente accesible a la experiencia".
 
[11] Aristotele. Aristotle in 23 Volumes. Cambridge, MA, Harvard University Press; London, William Heinemann Ltd. 1933, 1989. http://www.perseus.tufts.edu/cgi-bin/ptext?lookup=Aristot.+Met.+1041b
 
[12] Aramburu, Javier. Sobre Encore em El deseo del analista, Tres haches, Buenos Aires: 2000.
 
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