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Una
ética del consentimiento: del diagnóstico “diferencial” al
síntoma “cualquiera”
Es
muy difícil pensar que Lacan no fuera sensible a las resonancias
del significante "cualquiera" (quelconque);
es decir que cuando él ubica en la "Proposición del 67",
en la fórmula de la transferencia, al significante q (significante
cualquiera), tiene en cuenta que el cualquiera no es solamente
el no importa cual, lo indiferente. Quelconque viene
del latín qualisqumque (de cualquier clase que, cualquiera,
como quiera, quien quiera) y de qualislibet (cualquiera).
Giorgio
Agamben (2)
al hacer un análisis de la enumeración escolástica de los
trascendentales (quodlibet ens est unum, verum, bonum seu
perfectum - cualquiera ente es uno, verdadero, bueno o
perfecto) dice que "el término que condiciona el significado
de todos los demás es el adjetivo quodlibet. La traducción
habitual en el sentido de 'no importa cual', 'indiferentemente',
es desde luego correcta, pero formalmente expresa justo lo
contrario del latín: quodlibet ens no es el 'ser no
importa cual', sino 'el ser tal que, sea cual sea, importa';
este término contiene por otra parte un reenvío a la voluntad
(libet): el ser cualquiera está en relación con el
deseo".
El
sujeto que está en cuestión en el análisis no toma la singularidad
en su indiferencia respecto a una propiedad común (a un concepto,
por ejemplo: ser neurótico, perverso, psicótico), sino que
toma su singularidad en su ser de goce.
Con
ello la singularidad se libera del falso dilema que obliga
a elegir entre la particularidad del individuo y la inteligibilidad
del universal.
Pues
en el psicoanálisis, en tanto se trata de lo textual como
enunciación, lo que se escucha se hace lectura de un texto
que no es ni el universal ni el individual, en cuanto comprendido
en una serie, sino la singularidad del síntoma cualquiera
sea como modo de gozar del inconsciente.
En
esta singularidad cualquiera, el ser como ser de goce esta
recobrado fuera de su tener ésta o aquella propiedad, que
identifique su pertenencia a éste o aquel conjunto (los neuróticos,
los psicóticos, los perversos); el ser retomado en el síntoma
no lo es respecto de otra clase (tal o cual de los discursos),
ni lo es respecto de la ausencia genérica de toda pertenencia
(fuera de discurso); sino que el ser retomado en el síntoma
lo es respecto de su ser cualquiera como ser del lenguaje.
El
sujeto formado en psicoanálisis es esencialmente un sujeto
que consiente al síntoma cualquiera como resultado de su
propio análisis y por eso está preparado para ubicarse
como objeto. Consentir al síntoma cualquiera como resultado
de su análisis es entender a la identificación al
síntoma como una posición subjetiva, en este caso una
posición subjetiva propia del fin de análisis. Se puede ver
la diferencia con la otra posición subjetiva, la del analizante,
que es la de la creencia. En este caso la creencia en el síntoma
como significación necesaria a venir. El procedimiento del
pase es la invención de Lacan que permite explorar el alcance
de este cambio de la creencia a la identificación.
La
identificación al síntoma entendida como posición subjetiva
predispone a situar, más radicalmente a provocar la contingencia:
el que está concernido por la formación analítica sabrá
hacer precisamente donde el sufrimiento del sujeto quiere
hacerse escuchar.
Es
propio de su acto provocar una doble operación por la que,
al tiempo que se liberan del sujeto los significantes por
los que se encarnan sus desgracias del ser, se efectúa un
sentido que le concierne, es decir se deposita un saber en
disyunción del significante amo.
Por
eso puede actuar limando el sentido repetidamente necesario
del síntoma y abrir las condiciones de su posible consentimiento.
La
caracterización diferencial del síntoma en la perspectiva
del diagnóstico, no tiene porqué impedir la distinción con
lo que propongo como síntoma cualquiera. Se podrá advertir
que este último está íntimamente implicado en la noción de
Sinthome, pero el Sinthome no se refiere necesariamente
a un resultado del análisis, rasgo este último que define
al síntoma cualquiera.
El
uso del diagnóstico basado en el síntoma al comienzo, no impide
la perspectiva de su transformación en el análisis y la dimensión
del síntoma cualquiera como un resultado.
El
corte retroactivo que instala el pase en este proceso afirma
la diferencia entre el psicoanálisis aplicado a la terapéutica
y el psicoanálisis puro.
La
interrupción de este proceso confirma, en general, su carácter
de aplicado. Es lo que enseña el pase cuando el pasante ya
no está en análisis, y se presenta al pase no conclusivo referido
a una interrupción y advertido de que no constata su fin.
Es, entre otras, una de las más fuertes razones que aconsejan
la permanencia en análisis para la consideración de pase de
entrada a la Escuela.
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