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CAPITULO
TERCERO
Punto
I: Construcción y R.T.N.
Planteo
de la cuestión
Construcción
y R.T.N., dos términos freudianos.
Uno
refiere a un modo de intervención por parte del analista,
el segundo a una de las resistencias mayores respecto al fin
de la cura.
Ambos,
constan con antecedentes en el desarrollo de la doctrina.
El
Primero: re-elaboración, con el sentido que tiene en el último
párrafo de "Recordar, repetir y re-elaborar".
La
R.T.N., en "Los nuevos caminos de la terapia analítica": "Cuando
es conmovida la condición de enfermo, el paciente busca reemplazar
la satisfacción sintomática perdida a través de alguna situación
penosa".
A
su vez, los dos términos hallan su lugar preciso en la teoría
a partir del giro de 1920. Esto es, la introducción de la
pulsión de muerte y la formalización de la segunda tópica.
La construcción marca, en palabras de S. Cottet, la declinación
de la interpretación. La R.T.N., la presencia de un goce no
elaborable y reducible por la interpretación.
La
construcción tuvo un doble destino:
I.
Apóyense en la referencia freudiana, estos delirios construccionistas
quedaron referidos a hallar y comunicar, la fantasía latente
de cada síntoma, un sentido a develar.
II.
En Lacan, a un que-hacer por parte del analizante en relación
al fantasma
La
R.T.N. también tuvo un doble destino:
I.
Desde Joan Riviene, Fidias Cesio la llamó objeto aletargado,
a partir del fracaso yoico de proyectar los instintos de muerte:
"Lo malo no pudo separarse de lo bueno y el yo para defenderse
de la carga destructiva que contiene ese objeto bueno-malo,
lo paralizó y proyectó intrapsíquicamente, quedando así constituido
el objeto aletargado".
II.
Miller, siguiendo la conceptualización de Lacan respecto al
superó, la articula con el masoquismo moral, como presencia
de la voz del Otro (un Otro completado por la voz) que indica
la resistencia misma de la operación analítica, como "engullimiento
del sujeto en su goce".
En
Freud, la construcción equivale a lo que no se puede recordar,
y es más, viene al lugar de esa falta. Se trata de llenar
la laguna del recuerdo, como recubrimiento de la represión
primaria. Es un equivalente de lo que nunca podría retornar
como recuerdo.
Para
Freud, la R.T.N. indica el aferramiento al padecimiento, ligado
al factor moral, que halla su satisfacción en el sufrimiento;
no queriendo renunciar al castigo de padecer, como la posición
más fuerte de la ventaja de la enfermedad.
El
beneficio primario del síntoma, por lo tanto, se presenta
en la transferencia como R.T.N., y lo nombra el límite de
la interpretación.
Hay
un sólo lugar en la obra de Freud en que ambos términos aparecen
articulados. Precisamente: ·Construcciones en psicoanálisis"
y es de este modo: "Uno de los efectos de la comunicación
de la construcción, es el empeoramiento de los síntomas, precisamente
cuando el sujeto está atravesando un momento de R.T.N.".
Bien,
la R.T.N. ya está instalada y la comunicación de la construcción
la refuerza.
¿Cuál
es la relación de un término y del otro? ¿Porqué una refuerza
a la otra?
El
partenaire de R.T.N. es el analista como personaje
extraño que dirige duras y crueles palabras.
La
construcción intenta llenar con saber de amo una falta primaria
en el recuerdo.
Recordemos
en este punto que Freud, en "Análisis terminable e interminable",
llama al analista "sustituto paterno", precisamente al referirse
al tope roca de la castración en la protesta masculina. No
deberle al padre la curación, y el predicador en el vacío
respecto a la femineidad.
Y
en el "Esquema", el nombre del analista es pedagogo y nuevo
superyó.
Es
en "El yo y el ello", donde Freud realiza la articulación:
R.T.N. - necesidad de castigo - superyó.
Finalmente:
sentimiento inconsciente de culpa articulado a un resto de
ligadura erótica, en la misma línea que "Tótem y tabú".
Recordemos
aquí que "La necesidad de castigo, es una parte del impulso
a la destrucción interna que posee el yo, y que utiliza para
establecer un vínculo erótico con el superyó".
Punto
II: el deseo de Freud
Freud,
en 1936, a los 80 años, le envía como regalo de cumpleaños
a Romain Rolland un pequeño escrito conocido por nosotros
como "Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis", donde
analiza un episodio que le ocurrió en 1904, a punto de publicar
su texto mayor "La interpretación de los sueños", texto que
funda un nuevo campo y que hace corte con sus maestros.
Lo
que Freud nos dice en esa maravillosa carta, es que lo que
empañaba el goce del viaje era una moción de piedad hacia
el padre y la afirmación más fuerte y compleja del texto:
"Parece como si lo esencial en el éxito fuera haber llegado
más lejos que el padre, y como si continuara prohibido querer
sobrepasar al padre".
Nos
ilustra Miller en su conferencia en ocasión de la Fundación
de la escuela Brasileña, el modo en que el episodio del Acrópolis
se presenta al padre como figura de censura sobre el goce
de la imagen, acompañando el sentimiento de irrealidad.
Lacan,
en el Seminario 11, no considera que su expulsión de la Internacional,
sea un error o un malentendido, sino que esto pone en cuestión
el deseo mismo de Freud y es lo primero que aborda, precisamente,
luego de interrumpir el Seminario sobre los Nombres del Padre
que iba a dictar.
Tal
como sitúa en el Seminario 11 el deseo del analista, permite
captar en qué sentido el deseo de Freud es culpable, ya que
hay contigüidad entre como se piensa la dirección de la cura
y la organización institucional en la medida en que, "según
Lacan, el deseo de Freud, está vinculado al poder, porque
está vinculado al nombre del padre".
El
nombre de esta vinculación se presenta bajo el término "mecanismo
de defensa", soporte, como saldo lamentablemente de lo no
analizado, del ejercicio del poder, hostilidad y el partidismo.
Efectivamente,
Lacan al retomar el proyecto freudiano al revés en el Seminario
17, lo hace tomando como punto de partida a la pulsión de
muerte, y ubicando al complejo de Edipo como un sueño de la
neurosis de Freud, respecto al cual la carta a Rolland es
testimonio.
Ir
más lejos que el padre, desde la ambición de triunfar sobre
él, sólo puede indicar una referencia atormentadora de rivalidad
y culpa, y no un lugar "desde el que es posible construir
una diferencia".
Punto
III: conclusiones
1.
No tiene el mismo estatuto el episodio del Acrópolis, que
la lectura que Freud realiza de él.
El
episodio se refiere a su osada intromisión: el psicoanálisis.
Perturbación como efecto de la conmoción de la realidad psíquica
como anudamiento. Despertar.
A
su vez el relato reconstituye al padre del fantasma neurótico
al servicio del sueño edípico.
2.
El gran aporte freudiano de denunciar lo que la religión había
velado, esto es la cara del goce del padre, no obtiene consecuencia
al llamar al analista "sustituto paterno".
3.
La R.T.N. marcaría lo real del síntoma para Freud, al quedar
en confluencia goce martirizante y masoquismo como límite
de la estructura.
4.
La R.T.N. puede denunciar, al modo del sufrimiento neurótico
como empeoramiento sintomático, del valor del goce superyoico
que conlleva el "empeño terapéutico". En la medida que este
"empeño terapéutico" al estar sostenido en el Ideal, implica
una caída de la regla de abstinencia.
5.
Podría existir correspondencia entre el saldo lamentable del
análisis del analista llamado mecanismo de defensa y la R.T.N.
como respuesta de sufrimiento en la transferencia.
6.
Freud nombra tres efectos de la comunicación de la construcción.
Cada uno de ellos posee distinto estatuto.
Uno,
es el ya situado como empeoramiento. El segundo, refiere al
relanzamiento de la cadena significante: emergencia de formaciones
del inconsciente que confirman la justeza de la intervención
analítica.
El
tercer efecto, implica la emergencia de lo hipernítido, de
algo que el niño vio y oyó en la época en que apenas era capaz
de lenguaje.
Restos
visuales y auditivos que retornan "alucinatoriamente". Suspensión
del ciframiento inconsciente, del principio del placer, de
la autointerpretación.
Las
fantasías son construcciones defensivas respecto de las cosas
vistas y oídas e implican en Freud, una combinación de lo
vivenciado con lo visto y oído en relación a la escena primaria.
Los recuerdos hipernítidos de aquellas huellas mnémicas, sostenidos
en la pulsión emergente al comunicarse la construcción, hablan
de la conmoción de los antepórticos psíquicos. Esta pulsión
emergente, nombra a los "restos pulsionales oscuros no ligados
al superyó". Lo irreductible llamado "injerencia de un fragmento
de agresión libre"
Separación
del goce mortificante y lo real pulsional como verdadero límite.
7.
Si el analista forma parte del concepto de inconsciente y
la transferencia es una modalidad de la interpretación por
parte del sujeto, la R.T.N. podría quedar articulada en Freud
a la resistencia del superyó en el sustituto paterno-predicador;
y es por esto que en su pluma puede presentarse como límite,
como incurable.
8.
La interpretación que opera por el sentido, conduce a la religión
(que siempre es del padre) y alimenta el síntoma neurótico.
El
sentido hace existir al Otro, como Otro de lo real, otro completado
por la voz -tal como se manifiesta en la R.T.N.
9.
J.-A. Miller nos recuerda que Lacan dijo claramente que el
analista no debe comunicar las construcciones. Considero que
esto implica la abstención de la sugestión que la construcción
porta.
10.
Una intervención "correcta o que aporta una aproximación a
la verdad" en términos freudianos, desde una posición analítica
correspondiente al objeto a, puede producir empeoramiento
de los síntomas, a partir de ser alcanzado el fundamento de
la capacidad de desear del sujeto en su soporte fantasmático.
Aquí,
lo "desligado" puede articularse como respuesta en la "ligadura"
superyoica. "Urgencia del sujeto ante la emergencia de una
falla en el saber".
BIBLIOGRAFÍA
Freud,
Sigmund: "Carta a R. Rolland / Una perturbación del recuerdo
en la Acrópolis". Obras completas, Amorrortu ediciones.
-,
"El tabú de la virginidad", Ob. Cit.
-,
"Análisis terminable e interminable", Ob. Cit.
-,
"Construcciones en Psicoanálisis", Ob. Cit.
-,
"El yo y el ello", Ob. Cit.
Lacan,
Jacques: El seminario, Libro 17, El envés del psicoanálisis.
Paidós
-,
El seminario, Libro 11, Aun, Paidós.
Miller,
Jacques-Alain: Las cárceles del goce. Imágenes y miradas.
Ed. Col.
-,
"Comentario del Seminario Inexistente".
-,
Curso: Síntoma y Fantasma.
-,
El deseo de Lacan. Atuel-Anáfora.
Soler,
Colette: "¿Existe el narcisismo femenino?. Posición masoquista,
posición femenina".
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