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El padre, lo femenino y el obstáculo en la elaboración freudiana [ 4 ]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tal como sitúa en el Seminario 11 el deseo del analista, permite captar en qué sentido el deseo de Freud es culpable, ya que hay contigüidad entre como se piensa la dirección de la cura y la organización institucional en la medida en que, "según Lacan, el deseo de Freud, está vinculado al poder, porque está vinculado al nombre del padre".

CAPITULO TERCERO

Punto I: Construcción y R.T.N.

Planteo de la cuestión

Construcción y R.T.N., dos términos freudianos.

Uno refiere a un modo de intervención por parte del analista, el segundo a una de las resistencias mayores respecto al fin de la cura.

Ambos, constan con antecedentes en el desarrollo de la doctrina.

El Primero: re-elaboración, con el sentido que tiene en el último párrafo de "Recordar, repetir y re-elaborar".

La R.T.N., en "Los nuevos caminos de la terapia analítica": "Cuando es conmovida la condición de enfermo, el paciente busca reemplazar la satisfacción sintomática perdida a través de alguna situación penosa".

A su vez, los dos términos hallan su lugar preciso en la teoría a partir del giro de 1920. Esto es, la introducción de la pulsión de muerte y la formalización de la segunda tópica. La construcción marca, en palabras de S. Cottet, la declinación de la interpretación. La R.T.N., la presencia de un goce no elaborable y reducible por la interpretación.

La construcción tuvo un doble destino:

I. Apóyense en la referencia freudiana, estos delirios construccionistas quedaron referidos a hallar y comunicar, la fantasía latente de cada síntoma, un sentido a develar.

II. En Lacan, a un que-hacer por parte del analizante en relación al fantasma

La R.T.N. también tuvo un doble destino:

I. Desde Joan Riviene, Fidias Cesio la llamó objeto aletargado, a partir del fracaso yoico de proyectar los instintos de muerte: "Lo malo no pudo separarse de lo bueno y el yo para defenderse de la carga destructiva que contiene ese objeto bueno-malo, lo paralizó y proyectó intrapsíquicamente, quedando así constituido el objeto aletargado".

II. Miller, siguiendo la conceptualización de Lacan respecto al superó, la articula con el masoquismo moral, como presencia de la voz del Otro (un Otro completado por la voz) que indica la resistencia misma de la operación analítica, como "engullimiento del sujeto en su goce".

En Freud, la construcción equivale a lo que no se puede recordar, y es más, viene al lugar de esa falta. Se trata de llenar la laguna del recuerdo, como recubrimiento de la represión primaria. Es un equivalente de lo que nunca podría retornar como recuerdo.

Para Freud, la R.T.N. indica el aferramiento al padecimiento, ligado al factor moral, que halla su satisfacción en el sufrimiento; no queriendo renunciar al castigo de padecer, como la posición más fuerte de la ventaja de la enfermedad.

El beneficio primario del síntoma, por lo tanto, se presenta en la transferencia como R.T.N., y lo nombra el límite de la interpretación.

Hay un sólo lugar en la obra de Freud en que ambos términos aparecen articulados. Precisamente: ·Construcciones en psicoanálisis" y es de este modo: "Uno de los efectos de la comunicación de la construcción, es el empeoramiento de los síntomas, precisamente cuando el sujeto está atravesando un momento de R.T.N.".

Bien, la R.T.N. ya está instalada y la comunicación de la construcción la refuerza.

¿Cuál es la relación de un término y del otro? ¿Porqué una refuerza a la otra?

El partenaire de R.T.N. es el analista como personaje extraño que dirige duras y crueles palabras.

La construcción intenta llenar con saber de amo una falta primaria en el recuerdo.

Recordemos en este punto que Freud, en "Análisis terminable e interminable", llama al analista "sustituto paterno", precisamente al referirse al tope roca de la castración en la protesta masculina. No deberle al padre la curación, y el predicador en el vacío respecto a la femineidad.

Y en el "Esquema", el nombre del analista es pedagogo y nuevo superyó.

Es en "El yo y el ello", donde Freud realiza la articulación: R.T.N. - necesidad de castigo - superyó.

Finalmente: sentimiento inconsciente de culpa articulado a un resto de ligadura erótica, en la misma línea que "Tótem y tabú".

Recordemos aquí que "La necesidad de castigo, es una parte del impulso a la destrucción interna que posee el yo, y que utiliza para establecer un vínculo erótico con el superyó".

Punto II: el deseo de Freud

Freud, en 1936, a los 80 años, le envía como regalo de cumpleaños a Romain Rolland un pequeño escrito conocido por nosotros como "Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis", donde analiza un episodio que le ocurrió en 1904, a punto de publicar su texto mayor "La interpretación de los sueños", texto que funda un nuevo campo y que hace corte con sus maestros.

Lo que Freud nos dice en esa maravillosa carta, es que lo que empañaba el goce del viaje era una moción de piedad hacia el padre y la afirmación más fuerte y compleja del texto: "Parece como si lo esencial en el éxito fuera haber llegado más lejos que el padre, y como si continuara prohibido querer sobrepasar al padre".

Nos ilustra Miller en su conferencia en ocasión de la Fundación de la escuela Brasileña, el modo en que el episodio del Acrópolis se presenta al padre como figura de censura sobre el goce de la imagen, acompañando el sentimiento de irrealidad.

Lacan, en el Seminario 11, no considera que su expulsión de la Internacional, sea un error o un malentendido, sino que esto pone en cuestión el deseo mismo de Freud y es lo primero que aborda, precisamente, luego de interrumpir el Seminario sobre los Nombres del Padre que iba a dictar.

Tal como sitúa en el Seminario 11 el deseo del analista, permite captar en qué sentido el deseo de Freud es culpable, ya que hay contigüidad entre como se piensa la dirección de la cura y la organización institucional en la medida en que, "según Lacan, el deseo de Freud, está vinculado al poder, porque está vinculado al nombre del padre".

El nombre de esta vinculación se presenta bajo el término "mecanismo de defensa", soporte, como saldo lamentablemente de lo no analizado, del ejercicio del poder, hostilidad y el partidismo.

Efectivamente, Lacan al retomar el proyecto freudiano al revés en el Seminario 17, lo hace tomando como punto de partida a la pulsión de muerte, y ubicando al complejo de Edipo como un sueño de la neurosis de Freud, respecto al cual la carta a Rolland es testimonio.

Ir más lejos que el padre, desde la ambición de triunfar sobre él, sólo puede indicar una referencia atormentadora de rivalidad y culpa, y no un lugar "desde el que es posible construir una diferencia".

Punto III: conclusiones

1. No tiene el mismo estatuto el episodio del Acrópolis, que la lectura que Freud realiza de él.

El episodio se refiere a su osada intromisión: el psicoanálisis. Perturbación como efecto de la conmoción de la realidad psíquica como anudamiento. Despertar.

A su vez el relato reconstituye al padre del fantasma neurótico al servicio del sueño edípico.

2. El gran aporte freudiano de denunciar lo que la religión había velado, esto es la cara del goce del padre, no obtiene consecuencia al llamar al analista "sustituto paterno".

3. La R.T.N. marcaría lo real del síntoma para Freud, al quedar en confluencia goce martirizante y masoquismo como límite de la estructura.

4. La R.T.N. puede denunciar, al modo del sufrimiento neurótico como empeoramiento sintomático, del valor del goce superyoico que conlleva el "empeño terapéutico". En la medida que este "empeño terapéutico" al estar sostenido en el Ideal, implica una caída de la regla de abstinencia.

5. Podría existir correspondencia entre el saldo lamentable del análisis del analista llamado mecanismo de defensa y la R.T.N. como respuesta de sufrimiento en la transferencia.

6. Freud nombra tres efectos de la comunicación de la construcción. Cada uno de ellos posee distinto estatuto.

Uno, es el ya situado como empeoramiento. El segundo, refiere al relanzamiento de la cadena significante: emergencia de formaciones del inconsciente que confirman la justeza de la intervención analítica.

El tercer efecto, implica la emergencia de lo hipernítido, de algo que el niño vio y oyó en la época en que apenas era capaz de lenguaje.

Restos visuales y auditivos que retornan "alucinatoriamente". Suspensión del ciframiento inconsciente, del principio del placer, de la autointerpretación.

Las fantasías son construcciones defensivas respecto de las cosas vistas y oídas e implican en Freud, una combinación de lo vivenciado con lo visto y oído en relación a la escena primaria. Los recuerdos hipernítidos de aquellas huellas mnémicas, sostenidos en la pulsión emergente al comunicarse la construcción, hablan de la conmoción de los antepórticos psíquicos. Esta pulsión emergente, nombra a los "restos pulsionales oscuros no ligados al superyó". Lo irreductible llamado "injerencia de un fragmento de agresión libre"

Separación del goce mortificante y lo real pulsional como verdadero límite.

7. Si el analista forma parte del concepto de inconsciente y la transferencia es una modalidad de la interpretación por parte del sujeto, la R.T.N. podría quedar articulada en Freud a la resistencia del superyó en el sustituto paterno-predicador; y es por esto que en su pluma puede presentarse como límite, como incurable.

8. La interpretación que opera por el sentido, conduce a la religión (que siempre es del padre) y alimenta el síntoma neurótico.

El sentido hace existir al Otro, como Otro de lo real, otro completado por la voz -tal como se manifiesta en la R.T.N.

9. J.-A. Miller nos recuerda que Lacan dijo claramente que el analista no debe comunicar las construcciones. Considero que esto implica la abstención de la sugestión que la construcción porta.

10. Una intervención "correcta o que aporta una aproximación a la verdad" en términos freudianos, desde una posición analítica correspondiente al objeto a, puede producir empeoramiento de los síntomas, a partir de ser alcanzado el fundamento de la capacidad de desear del sujeto en su soporte fantasmático.

Aquí, lo "desligado" puede articularse como respuesta en la "ligadura" superyoica. "Urgencia del sujeto ante la emergencia de una falla en el saber".

BIBLIOGRAFÍA

Freud, Sigmund: "Carta a R. Rolland / Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis". Obras completas, Amorrortu ediciones.
-, "El tabú de la virginidad", Ob. Cit.
-,  "Análisis terminable e interminable", Ob. Cit.
-, "Construcciones en Psicoanálisis", Ob. Cit.
-, "El yo y el ello", Ob. Cit.
Lacan, Jacques: El seminario, Libro 17, El envés del psicoanálisis. Paidós
-, El seminario, Libro 11, Aun, Paidós.
Miller, Jacques-Alain: Las cárceles del goce. Imágenes y miradas. Ed. Col.
-, "Comentario del Seminario Inexistente".
-, Curso: Síntoma y Fantasma.
-, El deseo de Lacan. Atuel-Anáfora.
Soler, Colette: "¿Existe el narcisismo femenino?. Posición masoquista, posición femenina".

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