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La elaboración del testimonio [ 2 ]

 

 

 

 

 

Me inclino por sostener que si el deseo del analista es lo que en última instancia opera en el psicoanálisis, opera en sus tres dimensiones: clínica, política y epistémica, y queda planteado el cómo operar con este límite que es el de “no dominio de lo real”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay una diferencia entre la enunciación de los significantes bajo trasferencia, es decir dentro del marco de la sesión analítica, y el testimonio ante los pasadores, donde se retoman esos significantes y esas formulaciones por fuera de la trasferencia al analista y bajo la trasferencia al psicoanálisis.

 

 

 

 

 

Partiendo de la afirmación de que ningún texto posibilita reducir el agujero estructural, esto nos plantea un límite en el testimonio y podemos así pensar –en la línea de las comparaciones– si la nominación de Analista de la Escuela (AE) es equiparable a la idea de autor.

III. La elaboración del testimonio

Subrayar la elaboración sobre el testimonio en relación a la idea manifiesta de Lacan de ubicar el pase como investigación colectiva, nos permite presentar una matriz de apoyo: Investigación-Elaboración-Colectivo (comunidad).

Con respecto al par "elaboración-investigación" en relación al testimonio, me parece muy adecuado el límite –que hemos tomado– señalado por J.-A. Miller en relación a la práctica, al decir que no tenemos un completo dominio sobre ella, ya que no se puede tener un completo dominio sobre lo real [12]. Sumo a la afirmación recién señalada lo que he sostenido en diferentes momentos del testimonio con respecto al deseo del analista, así como las elaboraciones de los carteles del pase [13]. Y desde estas conjunciones me inclino por sostener que si el deseo del analista es lo que en última instancia opera en el psicoanálisis [14], opera en sus tres dimensiones: clínica, política y epistémica, y queda planteado el cómo operar con este límite que es el de “no dominio de lo real”.

El testimonio dice de la manera de operar con el no dominio de lo real, con lo imposible, y cada testimonio dice de la manera en que se llegó al límite. Un decir que se inscribe en lo colectivo y que lo implica en la investigación de los resultados del pase. Pero también, esta dialéctica se encuentra con ese límite que es el no dominio de lo real, y el trabajo mismo de la Escuela se presenta como el tratamiento del mismo.

IV. Perspectivas

1. Si bien he tomado para la noción posible de testimonio la idea referida al testimonio del psicótico –testimonio abierto– no sostengo que el testimonio implique la última palabra.

2. Pero, si bien no es la última palabra, no podemos desprendernos de la vía de la palabra. Asimismo, el dispositivo del pase la privilegia en toda su estructura a través del testimonio dado los pasadores y de éstos al cartel.

3. Ahora bien, como pasante, uno puede llegar con una elaboración ya realizada sobre su fórmula subjetiva realizada en el análisis mismo. En mi experiencia –ya lo he señalado–, es a través del encuentro con los pasadores que construyo el testimonio y las posibilidades de abordar por la palabra la conclusión de la cura. Estaba la conclusión y, luego, la elaboración sobre una conclusión; elaboración que el procedimiento del pase posibilita.

Varias posibilidades se desprenden de esta cuestión; por ejemplo, una –que he encontrado en testimonios de otros colegas de la AMP–, es que justamente hay una diferencia entre la enunciación de los significantes bajo trasferencia, es decir dentro del marco de la sesión analítica, y el testimonio ante los pasadores, donde se retoman esos significantes y esas formulaciones por fuera de la trasferencia al analista y bajo la trasferencia al psicoanálisis. Sin embargo, una vez nominado, y en relación a la comunidad, ¿qué tipo de ordenamiento tenemos de la palabra? En el testimonio a la comunidad es también de trasferencia al psicoanálisis, y es también de encuentro. Pero el posible ordenamiento no necesariamente tiene que ser igual al dado ante los pasadores; el destinatario es el conjunto Escuela que lo recibe, no ya de los pasadores, sino del pasante.

4. La responsabilidad de lo dicho está del lado del que testimonia; pero, por la experiencia misma del pase como investigación colectiva, me inclino a pensar que uno se puede atribuir y asumir la responsabilidad, pero no la absoluta autoría de la elaboración, en tanto esta es provocada en el encuentro con los pasadores, también con la respuesta del cartel, y hay una elaboración con los efectos del testimonio a la comunidad. En síntesis: hay una elaboración en y con lo colectivo.

5. Partiendo de la afirmación de que ningún texto posibilita reducir el agujero estructural, esto nos plantea un límite en el testimonio y podemos así pensar –en la línea de las comparaciones– si la nominación de Analista de la Escuela (AE) es equiparable a la idea de autor. ¿Uno es autor de su propio testimonio? Así como Lejeune habla del "espacio autobiográfico" donde incluye los textos no biográficos del autor, nosotros podríamos hablar de un espacio testimonial, que no sólo incluye los textos del nominado, el antes y el después, sino también los textos y reflexiones sobre el pase, los testimonios de los otros AE, las enseñanzas de los carteles, la orientación de J.-A. Miller, la proposición de Lacan, las diferentes experiencias en la realización del pase. En síntesis, la historia del pase pero en el sentido de extraer los principios de la política del pase.

6. Una prueba de hecho, una simple constatación con respecto a la recepción de los testimonios: no he visto que los que escuchan se alteren, por ejemplo, ante una incoherencia en la cronología, mientras que el más mínimo fallo en la lógica de lo expuesto sí llama la atención. Una simple prueba de que prima el orden lógico y no la cronología.

7. Genette propone considerar relatos como La Odisea o En busca del tiempo perdido, como la expansión monstruosa de una frase inicial, por ejemplo: "Ulises llega a Itaca", o "Marcel se convierte en escritor". En esta línea Lejeune propone que un relato autobiográfico es la expansión de una frase que sería algo así: "Me he convertido en yo mismo". Nosotros podríamos considerar la elaboración del testimonio, también como la explosión de una frase. Frase que bordea lo real, frase que designa el fantasma, frase que limita el sentido, frase que da cuenta de la insignia (S1 y a) del sujeto. Y el testimonio necesita del desarrollo de la frase por la vía de la palabra, cuestión que hemos situado en la relación entre estilo y lógica en el marco del lenguaje y del matema.

8. Si insisto en la perspectiva del testimonio como parte de la investigación colectiva, no hago otra cosa que sostenerme con Lacan, por ejemplo: "El pase –siempre es en Scilicet, por donde anda eso, resulta el lugar indicado–, cuando digo que el pase se malogra, no quiere decir que no se hayan ofrecido a la experiencia del pase" [15], o cuando Lacan ubica el posible testimonio de lo real como la dispersión que hace el serhablante de lo imposible por la vía de la palabra [16]. También en la afirmación de Lacan sobre la dimensión de saber que toca en los bordes de lo real, y que ha de ser captado. [17]

Texto que con ligeras variaciones se encuentra en el libro Documentos del Dispositivo del Pase en la Escuela de la Orientación Lacaniana.

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[12] Miller, Jacques-A.: “Conferencia de fundación del ICBA”.
 
[13] Torres, Mónica: "El encuentro con el psicoanálisis", en El psicoanalista y sus síntomas, Paidós.
 
[14] Lacan, J.: "El Trieb de Freud y el deseo del analista", en Escritos.
 
[15] Lacan, J.:  El saber del psicoanalista, inédito,10 de junio de 1972.
 
[16] Lacan, J.: "O… peor",  Inédito, 10 de mayo de 1972.
 
[17] Lacan, J.: "Los no Incautos...", inédito, 21 de mayo de 1971.
 
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