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Two to tango [ 2 ]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tanto el self, como el libre albedrío, la conciencia, la creatividad, la capacidad de anticición o rebelión (bastión que Dawkins no abandona) son ilusiones creadas por los complejos de memes que luchan entre ellos y se seleccionan sin que nadie vigile. De este estado de cosas se deduce una “terapia”, ya que sólo se trata de abandonar la idea de un self y las decisiones se tomarán solas como producto de la historia genética y memética en un medio dado, las esperanzas y los deseos desaparecerán si no hay nadie a quien se refieran.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si estamos en el debate de las Luces es porque el retorno de la concepción del hombre como máquina con resto o sin resto esta en el centro de la escena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es con el rasgo de la ingenuidad que Reik capta el rechazo del inconsciente norteamericano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es verdad que, como lo ha señalado Jacques-Alain Miller, lo real producido por el discurso psicoanalítico “no está asentado” del mismo modo que lo real de la ciencia.

Unweaving the Rainbow III

Para ejemplificar lo que es un mem, Dawkins es casi Pierre Menard ya que, al modo de Theodor Reik en Variaciones psicoanalíticas sobre un tema de Mahler, nos cuenta sorprendido que él y su esposa sufren ocasionalmente de insomnio; en tales ocasiones sus mentes son atrapadas por una tonada que se repite incansablemente “y sin piedad” en sus cabezas, por ejemplo la canción “Masochism Tango” cuyos méritos musicales pone en duda aunque sus palabras rimen brillantemente. Ambos han hecho un pacto: no cantarán o silbarán estas terribles melodías durante el día por temor “of infecting the other”. Una tonada que esta en un cerebro y puede “infectar” otro es precisamente un mem.

El otro ejemplo está extraído de Dennett en Darwin’s Dangerous Idea; Dennett se sorprende a sí mismo tarareando una melodía, ni Haydn ni Brahams ni Charlie Parker, ni siquiera Bob Dylan sino “It takes two to Tango!” un “horrible virus musical”, un robusto mem que, explica Dawkins, es “una frase sin significado obvio, sólo un fragmento de lenguaje” para cuya elección Dawkins no encuentra explicación: ¿tiene el ritmo de tango algo insidioso? No es evidente pero algunos memes son más infecciosos que otros por sus propiedades inherentes para ser copiados de cerebro en cerebro y, así, el mundo será invadido por ellos que son los que sobrevivirán en una cultura. Por lo tanto, los tangos sobreviven en los cerebros e infectan otros por razones de pura efectividad parasitaria; la ecuación gen-hardware/mem, software ya puede funcionar aunque no sepamos –todavía– el modo en que se aloja el meme en el cerebro. Susan Blackmore (a Senior Lecturer en Psicología de la Universidad de West of England, Bristol) y Daniel Dennett van todo lo lejos que se puede ir con la teoría de los memes. Un molesto virus tuvo en cama durante meses a la Dra. Blackmore: así nació su libro The meme machine que alude a lo que, como humanos, es nuestro ser. Tanto el self, como el libre albedrío, la conciencia, la creatividad, la capacidad de anticición o rebelión (bastión que Dawkins no abandona) son ilusiones creadas por los complejos de memes que luchan entre ellos y se seleccionan sin que nadie vigile. De este estado de cosas se deduce una “terapia”, ya que sólo se trata de abandonar la idea de un self y las decisiones se tomarán solas como producto de la historia genética y memética en un medio dado, las esperanzas y los deseos desaparecerán si no hay nadie a quien se refieran; así, las acciones serán más espontáneas cuanto apropiadas, la moralidad –sin un self culpable, vergonzoso, temeroso que inflige sus deseos al mundo– gana un buen vecino que sabe qué es cuerpo, cerebro y memes en su interjuego con el medio. La desaparición de la culpa hace al sujeto más moral y la desaparición del self arrastra consigo todo el problema del significado. En el mismo sentido va Dennett cuando sostiene que la mente independiente que lucha para protegerse de memes peligrosos y extraños es un mito ya que la mente misma es un lecho de memes e incluso una creación de los memes, concepto que permite evitar la explicación de la conciencia como un hombrecito detrás de la cabeza.

Estas unidades autoreplicantes de cultura que tienen vida propia son, podría arriesgarse, la cosa americana misma que comienza cada vez una reflexión para la que no reconoce antecedentes fuera de sus fronteras y que es eficaz para imponer sus significantes amos; una cultura cuya capacidad darwiniana de sobrevivencia a la par que su rechazo del inconsciente son proverbiales y donde reconocemos la juntura del protestantismo con el discurso capitalista suficientemente desarrollado. Digamos al pasar que este rasgo, unido por lógica a su preminencia en la era digital, produce sus propios síntomas en los corto-circuitos de la palabra.

Es una topología impensada para esta dialéctica del afuera y del adentro del cerebro la que afirma en Lacan que el inconsciente es Baltimore a tal hora. Esta hora es también la hora del “fenómeno latino” en el país de los memes, como lo anuncia el número del Time siguiente al ya citado. Es indudablemente un fenómeno de lenguaje en el que la lengua castellana se entrevera con el inglés y un fenómeno de escritura musical que también es imposición de un ritmo (Dawkins evocaba el mantra en la melodía que se repite). Así, ese cuerpo extraño, peligroso, obsesionante, horrible, insidioso, rechazado, retorna invertido, por el cálculo de un edén recuperado para el mercado, en una plus-valía que segregará para algunos un plus de goce con el que hacer partenaire bajo la fórmula final que escribe Unweaving the Rainbow: A Keats and a Newton, listening to each other, might hear the galaxies sing”.

Estas promesas de “las mañanas que cantan” apaciguan lo real del Otro sexo pero no dejamos de notar que la que dice dejarse llevar por la máquina dejando todo en el camino es una mujer pues ella ha constatado que la moderna sexualidad está casi enteramente determinada por complejos de memes y no de genes. En esa estábamos cuando la significación le retorna a Blackmore como un plus de segregación: la selección memética lleva a un progreso en la espiritualidad porque son los memes que mejor se reproducen y un hombre pobre y horrible puede ser elegido (por la histérica, agregamos) por ser un “great meme spreader –but just how much ugliness could one get away with?”. Sólo por el Otro se sitúa el goce.

Por otra parte, en esa ficción, el que se reserva algo para sí (la rebelión ante el determinismo gen/mem) es un hombre que ha pactado con su síntoma que el cielo está habitado. Su ética de la good poetry lo protege positiva y lógicamente de convertir semejanzas sin significado en lo que Keats llama huge cloudy symbols of a high romance.

Unweaving the Rainbow IV

Si estamos en el debate de las Luces es porque el retorno de la concepción del hombre como máquina con resto o sin resto está en el centro de la escena. Aunque en las bibliografías de Dawkins o de Blackmore no aparezca el nombre de Quine o, incluso, el de Chomsky, las ideas de co-evolución de los genes y los memes es herencia cartesiana que se plasma en la teoría mind-body de Dennett. El perfeccionamiento darwiniano de estos complejos mem-gen implica un modo directo de “conocer” operativamente la naturaleza, con lo cual podríamos extraer la interesante conclusión de que este progreso nos retornaría a algún tipo de saber instintual perdido por el lenguaje.

La idea del self como engaño producido por los complejos meméticos que es un tópico de la filosofía occidental a partir de determinado momento (recordamos al pasar la radicalidad y la gracia de un Schopenhauer descorriendo el velo de Maya) es un nuevo descubrimiento de la América cognitiva para deshabitar un cuerpo reducido al organismo. Quíne, con su inescrutabilidad de la referencia del yo ha contribuido a ello.

El darwinismo que aquí opera no es ciertamente el de Rorty (como se verá): un supuesto acuerdo palabra-vida que desoye los efectos insidiosos de la palabra en un ser para quien esos efectos son evocados al ritmo de un “Masochism Tango”. Reik –él era sensible a eso, le había señalado Freud [5]– escribe sus variaciones en New York en 1953 y muestra como esa “Haunting melody” ponía en juego toda su vida. Claro que su certeza era freudiana: en esa repetición “tenía que haber una significación secreta” que se convertiría en un obstáculo de más de veinticinco años para escribir un estudio sobre su admirado y rechazado Mahler; esa significación no podía reducirse del todo al duelo por la muerte de su amigo y analista Karl Abraham, duelo que sirvió de ocasión para el surgimiento de los obsesionantes primeros compases del coro del último movimiento de la Segunda Sinfonía de Mahler. La significación, en su máxima simplicidad, es “una clara llamada hacia mí", una llamada de su padre devenido superyó, una llamada que puede desoír cuando lo despierta de ese goce masoquista, al cabo de los años, el grito del rey de Prusia a sus cobardes granaderos: “¡Perros!, ¿queréis vivir eternamente?”. La ciencia psicoanalítica le hizo saber de su finitud.

Es con el rasgo de la ingenuidad que Reik capta el rechazo del inconsciente norteamericano: “Tenía yo entonces la ingenu­idad –excelente cualidad que compartía con algunos de los más sofisticados e inteligentes psicoanalistas de New York– de creer que era cosa fácil vencer una inhibición y superar un temor obsesivo una vez entendidos sus orígenes y motivaciones”. La “ingenuidad” de Rorty la vemos reformularse en el artí­culo mencionado, en términos de memes y de genes: si una cul­tura triunfa sobre otra es porque, de la lucha de genes y me­mes, ha triunfado tal conjunto de memes lo cual no indica ninguna virtud ni ninguna teleología inmanente. El argumento le viene de perillas para sostener su concepción de la cultu­ra como semblant, pero su posición no es la de Blackmore ya que advierte que al filósofo, aunque no es el metalenguaje de las prácticas sociales, le cabe una toma de posición para “a­gudizar los temas conflictivos un poco”. Esa posición respecto de la ciencia matematizada sigue a Dewey quien no ignoraba que un nuevo medio de tratamiento de lo real como la ciencia, crea nuevos problemas, nuevas y más insidiosas maneras de crueldad e intolerancia y, por lo tanto, no hay que apoyarse en la ciencia para la construcción de una sociedad democrática sino que hay que mirar al modelo tradicional del arte griego el cual no es sirviente de la religión, su humanismo está sostenido en la función de la palabra; es el poeta, legislador desconocido del mundo quien, como personaje del romanticismo, hace retornar al sujeto forcluido por la ciencia. Como es de esperar, no le va en esto a Rorty (al igual que a Lacan) ninguna nostalgia. Su preferencia por “compromisos pequeños y concretos antes que por grandes síntesis teóricas” muestra otra afinidad que alienta también nuestra conversación, aunque él se haya mostrado renuente con Lacan. Pero aquí se trata de la “ingenuidad” de Rorty a la que hacía mención Reik: lo real psicoanalítico se reduce en una narración consensuada (las resistencias a la cura, ha dicho, las deja para una reflexión futura) y en eso, Rorty participa del corte que la ciencia ha realizado entre los semblantes y lo real sin aceptar que lo real es algo producido por un discurso al que ex-iste. Es verdad que, como lo ha señalado Jacques-Alain Miller, lo real producido por el discurso psicoanalítico “no está asentado” del mismo modo que lo real de la ciencia.

“El arco iris es eso”

Para Lacan, el asunto del arco iris no está totalmente resuelto por la ciencia y, en tanto fenómeno ejemplar de la inconsistencia del Otro en su dimensión significante, “vamos a dedicarnos a él hasta el cansancio” pues lo que lo hace subsistir es el hecho mismo de la nominación, de haber sido nombrado pero, además, tiene el privilegio junto a otros meteoros de decir sin ambages su condición de semblant. Claro que, a la serie que continúa Voltaire con Rorty y Dawkins, no deja de planteársele la elección forzada según Lacan que, en palabras de Miller en la “Pequeña digresión...”, es: “O todo no es más que teatro de sombras, ópera buffa, escenografía de semblantes, o hay real”. Y así como Voltaire ha sabido que es imposible no contar con eso, también lo saben Rorty y Dawkins, a su pesar.

“Dedicarse al arco iris hasta el cansancio”. Puede ser la fórmula de la repetición o del goce del bla-bla-bla. Ineliminables en el pacto matrimonial del sujeto y su Otro y –quizás– chance del psicoanálisis en la era digital conjugada con el pragmatismo; en ella, el deseo del analista se pone a prueba en el uso que se sepa hacer de él sin por ello estar en deuda con Rorty ya que es la escritura del discurso analítico la que obliga a hacer uso del semblante en cada ocasión en que el objeto exige responder adecuadamente... para dedicarse a eso ya no hasta el cansancio sino hasta su conclusión lógica en un análisis. O, para poner las cosas en la chance de su comienzo, hasta que ese cansancio pueda ser objeto del psicoanálisis.

Bibliografía

Blackmore, Susan: The Meme machine, Oxford University Press, Oxford, 1999.
Buruma, Ian: Voltaire’s Coconuts or Anglomanía in Europe, Wei­denffeld & Nicholson, 1999.
Dawkins, Richard: Unweaving the Rainbow, Houghton Mifflin Company Boston-New York, 1998.
Lacan, Jacques: El Seminario, Libro 3, Las psicosis, Cap. XXV, Paidós, Buenos Aires, 1984.
Lacan, Jacques: Seminario XVIII, "De un discurso que no sería du semblant". Inédito. Clases del 20/1/71 y 10/2/71.
Laurent, Eric: Las paradojas de la identificación, Paidós, Buenos Aires, 1999.
Miller, Jacques-Alain y Laurent, Eric: El Otro que no existe y sus comités de ética. Curso inédito 1996-1997.
Miller, Jacques-Alain: "Al fin y al cabo". Conferencia en el Centro Descartes. Buenos Aires, 4/11/99.
—, "Pequeña digresión sobre la ‘Pequeña digresión’ de Voltaire" en Masuno Nº 2, EOL, Buenos Aires, 1997.
Reik, Theodor: Variaciones psicoanalíticas sobre un tema de Mahler, Taurus. Buenos Aires, 1975.
Rorty, Richard: Pragmatismo y política, Paidós, Barcelona, 1998.
Saintout, Florencia: Los estudios de recepción en América latina, Ediciones de Periodismo y Comunicación UNLP. La Plata 1998.

anterior  
[5] Véase, por ejemplo, "El masoquismo en el hombre moderno".
 
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