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I.
Introducción
J.
Lacan dice que “un discurso no puede sostenerse por uno solo”.
Uno entonces, en tanto tomado por un discurso está abierto
al otro; depende del otro. Es mi punto de partida.
Ese
discurso que llamo analítico –dice también J. Lacan– es
el lazo social determinado por la práctica de un análisis.
Práctica, lazo y discurso se entrelazan de un modo preciso en
esta frase.
La
práctica de lo que llamamos un psicoanálisis determina un
lazo que se hace discurso. Y por esa misma vía se incluye
la dimensión social de dicho lazo. Desde que uno está en posición
de analista –dice J.-A. Miller en su curso El banquete
de los analistas— entra en un lazo social.
La
dimensión social nunca fue descuidada por J. Lacan en su larga
indagación sobre los aspectos clínicos, epistémicos o políticos
del psicoanálisis. Dos referencias básicas separadas por casi
30 años de su enseñanza lo demuestran. Al principio, en “Función
y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”, nos
convoca a unir el horizonte de nuestra práctica al de la época,
o a renunciar a esa práctica. En el otro extremo, al final,
en el Seminario 24, presenta las cosas con sencillez, al decir:
“...a pesar de todo, hay que ser sensatos y darse cuenta que
la neurosis se sostiene en las relaciones sociales”.
De
“un lazo social inédito” me propuso mi amigo Romildo que hablara
hoy. Inédito en el nivel de la cultura por lo que en ese nivel
constituyó el acontecimiento Freud. Inédito porque propone
al sujeto una novedad inquietante para tratar su miseria neurótica,
ya que lo inédito puede ser esperado como efecto de embarcarse
en esa empresa. La espera de lo nuevo, de que lo escrito pero
aún no editado, encuentre una nueva inscripción, de que lo
aún no escrito pueda escribirse de un modo nuevo para salir
del infierno de la repetición.
La
repetición demanda lo nuevo y es a partir de eso que operamos
para producir lo inédito para el sujeto, de responsabilizarse
de su posición de sujeto y de situarse de otro modo frente
a sus condiciones de goce. Convocar lo inédito, lo aún por
venir, lo que debe advenir por efecto de este discurso
nuevo en la cultura.
Poner
en relación lo inédito con lo no-realizado, tal como redefine
Lacan al inconsciente freudiano, es plantear lo que esperamos
del encuentro con un analista. La dimensión ética del lazo
social inédito que el psicoanálisis propone se apoya en lo
aún por venir para cada sujeto, una apuesta contra
la condena del escepticismo, la depresión y el cinismo del
mundo contemporáneo. Empezaré por ahí.
II.
El marco contemporáneo del lazo analítico
Comenzaré
entonces por donde la comisión organizadora de la Jornada
lo sugiere: lazo analítico y tejido de la cultura. Hay para
nosotros una relación inseparable entre clínica y política
en el psicoanálisis de la orientación lacaniana, que debemos
considerar al reflexionar sobre el lazo social que llamamos
psicoanálisis.
•
En primer lugar: No hay que ir muy lejos en Lacan para toparse
con las múltiples indicaciones al respecto. Es más, se podría
decir que casi lo primero que uno aprende en Lacan, es que
el psicoanálisis, planteado como un nuevo lazo social,
es el campo donde se despliega una política de la cura
que regula la acción del analista, que la limita, que la encamina.
Una política respecto de la cual el analista no es libre.
La dirección de la cura es donde se encarna en un hacer preciso
esa política –que es su orientación desde el comienzo mismo–
a lo real. Hay entonces ahí una relación inseparable entre
la clínica y la política de la cura.
•
En segundo lugar: Así como hay una relación entre la estructura
de la Escuela y la enseñanza de Lacan como su agalma,
hay una relación que se pone en evidencia entre clínica y
política del psicoanálisis, como consecuencia de aquélla.
a)
Clínica y política: La clínica orientada por una
política de la cura –su orientación a lo real– produce, llevada
hasta el final, un psicoanalista definido como tal desde entonces
por su análisis y no por su práctica. El nudo entre clínica
y política queda apretado y el dispositivo del pase será el
punto de cruce fundamental entre clínica y política del psicoanálisis.
•
En tercer lugar: La preocupación permanente de J. Lacan por
el estudio de las lógicas colectivas y su advertencia al psicoanalista
por venir –es decir a nosotros– respecto de las consecuencias
de políticas que articulan el ideal científico y sus efectos
tecnológicos al mercado, con sus resultados de supresión del
sujeto y rechazo del inconsciente, son fundamentales al articular
el discurso analítico con su marco. El psicoanálisis no puede
desentenderse de la implicación que la política a secas tiene
sobre la clínica, y de las condiciones sociales que tiene
sobre su práctica. Esto me lleva al segundo punto:
b)
Tres coyunturas sociales contemporáneas del lazo analítico:
La palabra coyuntura tiene acepciones en español que hacen
un eco especial, por lo que la he elegido. Debo entonces trasmitirles
algunos de sus sentidos para que nos entendamos. Significa
una combinación de factores que son importantes para una sociedad;
algo no estructural sino coyuntural. Es también un momento
propicio, una oportunidad, el momento donde se aprovecha una
oportunidad. Por último, una coyuntura es la articulación
entre dos huesos.
Voy
a plantearles tres coyunturas sociales contemporáneas para
pensar cómo podemos ubicar por allí el lugar del psicoanálisis
como discurso. La primera es la coyuntura como hecho social,
aun político. Y esta primera coyuntura será pensar que:
1.
Lo real de la ciencia incide en el presente e incidirá
en el futuro de la subjetividad y el lazo social.
Voy
a comentar un artículo del diario Clarín; su titular
es: Con un gen modifican la conducta de los ratones.
Se trata de un experimento genético, extraído de una revista
del prestigio científico de Nature.
“...un
ratón poco simpático y promiscuo, pasó a ser, por la fuerza
de un gen inyectado, un animalito más sociable y fiel, una
modificación del comportamiento social (esto es fundamental),
de un mamífero, fue lograda por primera vez”.
Estos
investigadores han demostrado que puede haber una cierta comprensión
y manipulación de las bases genéticas de los comportamientos
sociales. Trabajan con dos tipos de ratones, un ratón al que
llaman montañés –y que para esta ocasión en Río llamaré
ratón do morro– y otro al que denominan ratón campestre
–que rebautizaré como ratón da praia. El ratón da
praia siempre se ha destacado por su fidelidad; es monógamo,
ayuda a crecer a sus hijos y gasta buena parte (ya que no
de su dinero) de su tiempo con su única pareja. Mientras que
su primo, el ratón do morro, vive recluido en los morros,
y cada tanto sale a buscar pareja, claro que la conservan
por un tiempo limitado.
Proceden
a sacarle un gen al ratón da praia, y se lo inyectan
al embrión de un ratón do morro y obtienen la
modificación del comportamiento social del pobre ratón. Es
decir que el agresivo, polígamo y despreocupado por la familia,
siempre de carnaval, ese ratón do morro crecerá gracias
a la intrusión genética como un tranquilo, fiel, monógamo,
y preocupado padre de familia.
Nuevos
ratones, transgénicos, más sociables que sus antecesores han
sido producidos. Nuevos lazos sociales inéditos son prometidos
por la ciencia.
El
darwinismo social aparece de la mano de la genética, con las
realizaciones racistas pueden esperarse a partir de encontrar
las bases genéticas del comportamiento social y modificarlo:
“...esto anticipa los tratamientos posibles del autismo y
la esquizofrenia. Y puede ayudarnos a un mejor manejo sobre
algunos niños antisociales”. Retornos siniestros al nivel
del lazo social y de la subjetividad del progreso de la ciencia.
Coyuntura contemporánea que hace de contexto en el que se
inscribe el lazo social analítico.
El
psicoanálisis es un saber advertido de la pulsión de muerte.
Y esto está incluido en el cálculo que el lazo analítico,
en tanto que social, propone al sujeto, al ubicar en otro
lado la causa de los comportamientos, las contingencias de
los encuentros, los enigmas de la subjetividad y el deseo.
Es
por eso también que podemos decir que Lacan llamó al discurso
analítico el envés de la vida contemporánea.
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