Artículos de este número Más artículos
 
 
Download
Un lazo social inédito
Por Mauricio Tarrab
[ 1 ]

Mauricio Tarrab es psicoanalista, AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL), de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), e integrante del Comité de Acción de la Escuela Una.

 

Cielito lindo
[Ana Casanova]
1999 - Papel pintado sobre tela
1,60 x 1,50

 

 

 

 

De “un lazo social inédito” me propuso mi amigo Romildo que hablara hoy. Inédito en el nivel de la cultura por lo que en ese nivel constituyó el acontecimiento Freud. Inédito porque propone al sujeto una novedad inquietante para tratar su miseria neurótica, ya que lo inédito puede ser esperado como efecto de embarcarse en esa empresa. La espera de lo nuevo, de que lo escrito pero aún no editado, encuentre una nueva inscripción, de que lo aún no escrito pueda escribirse de un modo nuevo para salir del infierno de la repetición.

 

 

 

 

 

Se podría decir que casi lo primero que uno aprende en Lacan, es que el psicoanálisis, planteado como un nuevo lazo social, es el campo donde se despliega una política de la cura que regula la acción del analista, que la limita, que la encamina. Una política respecto de la cual el analista no es libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El darwinismo social aparece de la mano de la genética, con las realizaciones racistas pueden esperarse a partir de encontrar las bases genéticas del comportamiento social y modificarlo: “...esto anticipa los tratamientos posibles del autismo y la esquizofrenia. Y puede ayudarnos a un mejor manejo sobre algunos niños antisociales”. Retornos siniestros al nivel del lazo social y de la subjetividad del progreso de la ciencia. Coyuntura contemporánea que hace de contexto en el que se inscribe el lazo social analítico.

En ocasión de las Jornadas de Río de Janeiro realizadas en diciembre de 2000, acerca del lazo analítico y el tejido de la cultura, este trabajo planteó la particularidad del psicoanálisis, que al ser un saber advertido de la pulsión de muerte, lo incluye en el cálculo que el lazo analítico, en tanto que social, propone al sujeto, ubicando en otro lado la causa de los comportamientos, las contingencias de los encuentros, los enigmas de la subjetividad y el deseo; lazo que en esa misma particularidad y eficacia, está en competencia con los remedios de goce de nuestra civilización. Mientras la cultura contemporánea de la mano de la ciencia escapa del sentido, buscando la elucidación genética de los comportamientos, la supresión química de los padecimientos, o bien los retornos religiosos ponen en manos del Otro el sentido que colmará el vacío de la subjetividad, el psicoanálisis hace evidente en su práctica cómo es el sentido mismo el que se escapa.

I. Introducción

J. Lacan dice que “un discurso no puede sostenerse por uno solo”. Uno entonces, en tanto tomado por un discurso está abierto al otro; depende del otro. Es mi punto de partida.

Ese discurso que llamo analítico –dice también J. Lacan– es el lazo social determinado por la práctica de un análisis. Práctica, lazo y discurso se entrelazan de un modo preciso en esta frase.

La práctica de lo que llamamos un psicoanálisis determina un lazo que se hace discurso. Y por esa misma vía se incluye la dimensión social de dicho lazo. Desde que uno está en posición de analista –dice J.-A. Miller en su curso El banquete de los analistas— entra en un lazo social.

La dimensión social nunca fue descuidada por J. Lacan en su larga indagación sobre los aspectos clínicos, epistémicos o políticos del psicoanálisis. Dos referencias básicas separadas por casi 30 años de su enseñanza lo demuestran. Al principio, en “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”, nos convoca a unir el horizonte de nuestra práctica al de la época, o a renunciar a esa práctica. En el otro extremo, al final, en el Seminario 24, presenta las cosas con sencillez, al decir: “...a pesar de todo, hay que ser sensatos y darse cuenta que la neurosis se sostiene en las relaciones sociales”.

De “un lazo social inédito” me propuso mi amigo Romildo que hablara hoy. Inédito en el nivel de la cultura por lo que en ese nivel constituyó el acontecimiento Freud. Inédito porque propone al sujeto una novedad inquietante para tratar su miseria neurótica, ya que lo inédito puede ser esperado como efecto de embarcarse en esa empresa. La espera de lo nuevo, de que lo escrito pero aún no editado, encuentre una nueva inscripción, de que lo aún no escrito pueda escribirse de un modo nuevo para salir del infierno de la repetición.

La repetición demanda lo nuevo y es a partir de eso que operamos para producir lo inédito para el sujeto, de responsabilizarse de su posición de sujeto y de situarse de otro modo frente a sus condiciones de goce. Convocar lo inédito, lo aún por venir, lo que debe advenir por efecto de este discurso nuevo en la cultura.

Poner en relación lo inédito con lo no-realizado, tal como redefine Lacan al inconsciente freudiano, es plantear lo que esperamos del encuentro con un analista. La dimensión ética del lazo social inédito que el psicoanálisis propone se apoya en lo aún por venir para cada sujeto, una apuesta contra la condena del escepticismo, la depresión y el cinismo del mundo contemporáneo. Empezaré por ahí.

II. El marco contemporáneo del lazo analítico

Comenzaré entonces por donde la comisión organizadora de la Jornada lo sugiere: lazo analítico y tejido de la cultura. Hay para nosotros una relación inseparable entre clínica y política en el psicoanálisis de la orientación lacaniana, que debemos considerar al reflexionar sobre el lazo social que llamamos psicoanálisis.

• En primer lugar: No hay que ir muy lejos en Lacan para toparse con las múltiples indicaciones al respecto. Es más, se podría decir que casi lo primero que uno aprende en Lacan, es que el psicoanálisis, planteado como un nuevo lazo social, es el campo donde se despliega una política de la cura que regula la acción del analista, que la limita, que la encamina. Una política respecto de la cual el analista no es libre. La dirección de la cura es donde se encarna en un hacer preciso esa política –que es su orientación desde el comienzo mismo– a lo real. Hay entonces ahí una relación inseparable entre la clínica y la política de la cura.

• En segundo lugar: Así como hay una relación entre la estructura de la Escuela y la enseñanza de Lacan como su agalma, hay una relación que se pone en evidencia entre clínica y política del psicoanálisis, como consecuencia de aquélla.

a) Clínica y política: La clínica orientada por una política de la cura –su orientación a lo real– produce, llevada hasta el final, un psicoanalista definido como tal desde entonces por su análisis y no por su práctica. El nudo entre clínica y política queda apretado y el dispositivo del pase será el punto de cruce fundamental entre clínica y política del psicoanálisis.

• En tercer lugar: La preocupación permanente de J. Lacan por el estudio de las lógicas colectivas y su advertencia al psicoanalista por venir –es decir a nosotros– respecto de las consecuencias de políticas que articulan el ideal científico y sus efectos tecnológicos al mercado, con sus resultados de supresión del sujeto y rechazo del inconsciente, son fundamentales al articular el discurso analítico con su marco. El psicoanálisis no puede desentenderse de la implicación que la política a secas tiene sobre la clínica, y de las condiciones sociales que tiene sobre su práctica. Esto me lleva al segundo punto:

b) Tres coyunturas sociales contemporáneas del lazo analítico: La palabra coyuntura tiene acepciones en español que hacen un eco especial, por lo que la he elegido. Debo entonces trasmitirles algunos de sus sentidos para que nos entendamos. Significa una combinación de factores que son importantes para una sociedad; algo no estructural sino coyuntural. Es también un momento propicio, una oportunidad, el momento donde se aprovecha una oportunidad. Por último, una coyuntura es la articulación entre dos huesos.

Voy a plantearles tres coyunturas sociales contemporáneas para pensar cómo podemos ubicar por allí el lugar del psicoanálisis como discurso. La primera es la coyuntura como hecho social, aun político. Y esta primera coyuntura será pensar que:

1. Lo real de la ciencia incide en el presente e incidirá en el futuro de la subjetividad y el lazo social.

Voy a comentar un artículo del diario Clarín; su titular es: Con un gen modifican la conducta de los ratones. Se trata de un experimento genético, extraído de una revista del prestigio científico de Nature.

“...un ratón poco simpático y promiscuo, pasó a ser, por la fuerza de un gen inyectado, un animalito más sociable y fiel, una modificación del comportamiento social (esto es fundamental), de un mamífero, fue lograda por primera vez”.

Estos investigadores han demostrado que puede haber una cierta comprensión y manipulación de las bases genéticas de los comportamientos sociales. Trabajan con dos tipos de ratones, un ratón al que llaman montañés –y que para esta ocasión en Río llamaré ratón do morro– y otro al que denominan ratón campestre –que rebautizaré como ratón da praia. El ratón da praia siempre se ha destacado por su fidelidad; es monógamo, ayuda a crecer a sus hijos y gasta buena parte (ya que no de su dinero) de su tiempo con su única pareja. Mientras que su primo, el ratón do morro, vive recluido en los morros, y cada tanto sale a buscar pareja, claro que la conservan por un tiempo limitado.

Proceden a sacarle un gen al ratón da praia, y se lo inyectan al embrión de un ratón do morro y obtienen la modificación del comportamiento social del pobre ratón. Es decir que el agresivo, polígamo y despreocupado por la familia, siempre de carnaval, ese ratón do morro crecerá gracias a la intrusión genética como un tranquilo, fiel, monógamo, y preocupado padre de familia.

Nuevos ratones, transgénicos, más sociables que sus antecesores han sido producidos. Nuevos lazos sociales inéditos son prometidos por la ciencia.

El darwinismo social aparece de la mano de la genética, con las realizaciones racistas pueden esperarse a partir de encontrar las bases genéticas del comportamiento social y modificarlo: “...esto anticipa los tratamientos posibles del autismo y la esquizofrenia. Y puede ayudarnos a un mejor manejo sobre algunos niños antisociales”. Retornos siniestros al nivel del lazo social y de la subjetividad del progreso de la ciencia. Coyuntura contemporánea que hace de contexto en el que se inscribe el lazo social analítico.

El psicoanálisis es un saber advertido de la pulsión de muerte. Y esto está incluido en el cálculo que el lazo analítico, en tanto que social, propone al sujeto, al ubicar en otro lado la causa de los comportamientos, las contingencias de los encuentros, los enigmas de la subjetividad y el deseo.

Es por eso también que podemos decir que Lacan llamó al discurso analítico el envés de la vida contemporánea.

  siguiente
 
arriba