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6 de Agosto de 2019 | 20:00 hs.
Noche de Preparatoria
Cuarta noche apasionada rumbo al IX ENAPOL Odio, cólera, indignación. Desafíos para el psicoanálisis “Cuerpo de las pasiones: Una mirada desde el arte”

Reseña de Nora Cappelletti

Reseña de la cuarta Noche Apasionada rumbo al IX ENAPOL

El martes 6/8 se llevó a cabo la cuarta Noche Apasionada rumbo al IX ENAPOL. Su título: Cuerpo de las pasiones: Una mirada desde el arte.

Primera escena: El Auditorio transformado en un “teatro” anticipaba una Noche especial: la “sala” a oscuras, apenas iluminado con dos focos alrededor del “escenario” y la “platea” en círculo, alrededor del mismo. Un silencio espectral…y la aparición de Otelo en versión femenina destilando la pasión de los celos coléricos…Un cuerpo afectado, afectando otros cuerpos, los nuestros: espectadores sorprendidos y maravillados por el despliegue actoral de Paula Boero.

Segunda escena: una mesa con cuatro artistas: Leonel Luna, Jorge Zuzulich, Eduardo Médici, Paula Boero, quienes conversaron con Andrea Zelaya (coordinadora de la Noche), y también con el público.

A. Zelaya abrió la Mesa hablando de la pasión en tanto efecto- en el cuerpo -del lenguaje, y retomando a Lacan en el Seminario 22 (clase del 21-1-75) nombró ese efecto como pathema: la pasión del cuerpo. Recordó asimismo que Germán García en su curso La clínica y el lenguaje de las pasiones lo nombra como unidad mínima pasional. Abriendo el debate, planteó algunos interrogantes los cuales se ubicaron en torno a la incidencia de las pasiones en el proceso creativo; al lugar que ocupa el cuerpo del artista como así también el cuerpo del espectador.

Estas cuestiones fueron retomadas desde distintos lugares por cada uno de los artistas:

J. Zuzulich destacó el gesto del artista que- sobre la tela en blanco- ve toda la historia del arte, y cómo el gesto singular, creativo, consistiría en vaciar todo ese bagaje, poder así liberar a la tela y desde allí producir su marca propia…Esto no es sin la irrupción violenta del cuerpo. A la vez que la obra- la que merece llamarse tal- es la signada por lo pasional, la que logra romper con la lógica racional. Asimismo, retomando a Adorno sostuvo que la función del arte es incomodar, desestabilizar. La performance (punto que fuera destacado por A. Zelaya) queda ligado a la ruptura de lo convencional, aleja de la representación y acerca el cuerpo…

L. Luna habló de la obra como enunciación y no como representación. Situó un punto en torno al público, diferenciando la receptividad de la obra cuando la ve en un espacio convencional (galería/ museo privado) en el cual puede apreciar obras que podrían no gustarle, pero las acepta; a diferencia de esas mismas obras cuando se presentan en un espacio público- estatal: destacaba que allí suele producirse- respecto de dichas obras- un efecto de indignación. Pudimos apreciar un recorrido de parte de su obra en la cual confluyen la emergencia de emociones/ contextos que afectan/ y él (Luna) como protagonista en las mismas. Distintas obras de la pintura universal reciben una intervención y tratamiento singular. Y se emplazan en otra época, en otro contexto…y resuenan.

E. Médici subrayó la necesidad y urgencia que siente el artista frente a la tela, y es esa urgencia la que hace aparecer la obra. Destacó que no se sabe nada antes del momento del acto creativo, que si uno sabe qué hacer, es mejor no hacerlo. Las pasiones atraviesan y se interponen entre el artista y la tela, y pueden dar lugar al odio, la cólera, el amor…No hay posibilidad de habitar el acto creativo sin violencia: el cuerpo del artista pasa al cuerpo de la tela. Trazó un paralelismo entre artista y analista: el no saber antes del acto; el no saber respecto de las consecuencias de ese acto…El estar afuera y adentro. Y además…que no se es ni artista ni analista todo el tiempo.

Paula Boero subrayó el lugar del cuerpo como central en la escenificación, situando al cuerpo como caja de resonancia en el artista pero también en el espectador…

Un intercambio entusiasta se produjo entre la mesa y el público.

Flory Kruger cerró esta hermosa velada destacando cómo el arte interpreta a los psicoanalistas. No se trata para nosotros de interpretar las obras, llenarlas de sentido, sino de aprender de los artistas en sus distintas versiones, en tanto nos llevan la delantera. Es lo que pudimos vivir y apreciar en esta Noche apasionada y apasionante.


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