Para suscribirse a EOL postal escribir a equipoeolpostal@gmail.com
Congresos y encuentros
Congresos

Gran Conversación Virtual Internacional de la AMP 2022
Congresos anteriores
Congreso 2010
Congreso AMP Paris 2010 | "Semblante y sinthome"
 
El Debate de la Escuela Una en la EOL N°4
 

La ella, la inatrapable
Carmen González Táboas

Leo en el texto enviado por Flory Kruger: "Cuando un miembro de la EOL se presenta en público, fuera de la EOL, lo hace como miembro de la EOL y de la AMP, no lo hace como miembro de la Escuela Una, lo cual nos hace pensar que se trata, en primer lugar, de un significante que sólo podemos compartir en el interior mismo de nuestras Escuelas."

Por un lado, sin duda es un significante de nuestro ámbito; por otro, cuando un miembro de la EOL circula, como tal, por el mundo, en la medida que sirva a la causa analítica extiende los efectos de la Escuela Una, que lleva consigo.

Esa es, me parece, la lógica de la Escuela Una, la ella, la mendiga, tan inatrapable, como el discurso analítico en los otros discursos, a los que agujerea, inconsiste, abre.

El 27/01/2000, en una entrevista,[1] le preguntaron a Jacques-Alain Miller si la Escuela Una tenía precedentes en la cultura; a lo que respondió: "De manera incisiva digo: ¡Gioachino da Fiore!, ¡Thélème!, ¡Charles Fourier!" Fui a interrogar eso,[2] porque no se podía pensar que era vana retórica. Y me parece que sería el momento de aprovechar una referencia tan… incisiva, y tan olvidada.

Da Fiore: monje y vidente calabrés del siglo XII, era un hereje, un inadaptado, un autoexpulsado del Otro, un místico de la Cábala y de la Trinidad cristiana a la vez.

Fourier: socialista utópico, un poco chiflado, enemigo de la tiranía eclesiástica y de la burocracia, las ganancias abusivas, la opresión del matrimonio y la familia. Mejor vivir en pequeños falansterios, que no excluían la discordia, y aseguraban las libertades particulares.

Télemo: es la abadía rabelesiana autorizada por Gargantúa, "al revés de todas las abadías", sin murallas, "pues donde hay murallas hay conspiración". No tendrá relojes ni cuadrantes, y las tareas se repartirán al azar de la ocasión. Ellos y ellas, "alegres y no dormidos" tendrían una regla: "haz lo que deseas".

La Escuela Una ¿no es la Una, la no toda, la pobre, la mendiga del Campo freudiano? Si es así, la Escuela Una se nutre de la transferencia de trabajo, habita en los inatrapables efectos de goce de los significantes de la AMP, de las Escuelas, de los dispositivos de Escuela, del Cartel al Pase, en cada analizante practicante que, -como sujeto causado por el psicoanálisis,- transita las vías que le permite su Sinthome.

La Escuela Una rehúsa las definiciones, sigue la lógica del no todo, anda por los intersticios; es el goce que resiste a la burocratización, al sueño, al mutualismo, al congelamiento, al bienestar. Incluye a los sujetos raros, particulares, diferentes, un poco chiflados tal vez, separados por la soledad del goce, reunidos por una Orientación. Leonardo Gorostiza habló de la extimidad que hace de límite al ímpetu mediador/unificador de lo Uniano. Mucho antes, Jacques-Alain Miller había preguntado: La Escuela Una, "¿podrá reglarse con la lógica del discurso analítico, sin concesiones?"[3]

Pienso que es la pregunta que puede orientar el debate.

En ese caso, pensar en "carteles de la Escuela Una", o en otras maneras de hacer girar los efectos para hacerlos causa de un trabajo, sitúa a esos trabajos en el nudo clínico, epistémico y político que anuda a las Escuelas de la AMP. Pero la Escuela Una no está ahí. Ella, inatrapable, pertenece a otra dit mensión, la que introduce el parlêtre, uno por uno. Por eso, ella, éxtima, acompaña todo lo que hacemos como su sombra.[4]

Hace poco Jacques-Alain Miller recordaba que cuando Lacan fundó la Escuela freudiana de Paris no se refirió a la Universidad, "tumba de los saberes," sino a las Escuelas filosóficas de la antigüedad. Hace diez años, en los días de la declaración de la Escuela Una, Miller se refirió a Gioachino da Fiore, Thélème, Charles Fourier. "Conviene prestar atención a las analogías, y por qué no, a las constantes."

 
Notas
1- Diez preguntas a Jacques-Alain Miller, por Natalie Georges, París, 27/01/2000.
2- En El Caldero, Nº 76 (mayo, 2000), las "Diez preguntas", p. 44, y mi nota, p. 46.
3- Jacques-Alain Miller, en la entrevista citada antes.
4- Leonardo Gorostiza muestra en su contribución que la extimidad sigue a la mediación como su sombra.