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¿Cómo se presentaba y cómo se presenta?

Por Jorge Chamorro

Es un hecho que no sólo en el campo del Psicoanálisis se presentan casos. En el campo médico, por ejemplo, hay lo que se llaman ateneos donde se discuten casos. Los arquitectos presentan y publican sus casos, los acentos de estas presentaciones según la disciplina son diversos, y van desde la decisión terapéutica, hasta el prestigio personal y la enseñanza.

¿Por qué los psicoanalistas presentan casos? No hay una respuesta unívoca y además no siempre presentan casos, no todos presentan casos y otros no dejan de presentar casos.

La presentación es una intersección múltiple de diversos elementos.
a) Cómo se concibe una práctica.
b) La relación entre teoría y práctica.
c) El lugar del agente de la práctica.
d) La comunidad a la que se presenta.

¿Qué se presenta en un caso?
Esto está sujeto a diferentes elementos: 1) Depende de cómo se concibe la historia y la memoria y consecuentemente la dirección de la cura. Si la historia y la memoria correspondiente es una historia y una memoria de "hechos", el caso será una narración de hechos de la vida del sujeto en cuestión la inserción de estos hechos en el análisis y su modificación consecuente. 2) Si para nosotros los hechos son dichos el caso es una articulación de dichos y el tema aquí es cómo se construye el armazón de esos dichos.

En conclusión, para unos el problema es cómo articular hechos y a los otros dichos.
Pero ninguna de estas cosas agota el problema.

El Experimento o cómo se construye un analista.
José Bleger [1] define el encuadre como "un no proceso en el sentido de que son las constantes dentro de cuyo marco se da el proceso" y agregará: "La situación analítica puede ser así estudiada desde el punto de vista de la metodología que ella significa, correspondiendo el encuadre a las constantes de un fenómeno, un método o una técnica, y el proceso al conjunto de las variables". Como lógica consecuencia de esta concepción del acto analítico sostenido en algunas condiciones de las ciencias experimentales, la práctica verifica la teoría y además es su ilustración.

Es por esto que resulta casi natural decir [2]: "Deseo ilustrar esta descripción que hice del encuadre con el ejemplo de un paciente....".[2]

O bien el estudio de un tema en un paciente, por ejemplo, las relaciones de dependencia e independencia. Con lo cual se produce el efecto que todo lo que relata el paciente que pueda ser traducido en estos términos lo será.

El paciente dice: "quedo hecho una criatura"; esto es traducido en términos de dependencia y la interpretación seguirá consecuentemente en términos de esta idea a priori. Es decir, el tema se va sustituyendo naturalmente a la asociación del paciente a lo que llamamos el inconsciente en ejercicio. El paciente dice: "mis padres no aceptan el noviazgo" y el autor traduce dependencia. El lugar del analista como saber expuesto crece y la presentación da cuenta finalmente de lo siguiente, una construcción que hace el analista en la cura. Todo lo anterior supone también que el analista parte de un valor, la independencia es mejor que la dependencia. La presentación ejemplifica cómo se hace esta traducción que desarrolla el avance de la teoría psicoanalítica sobre el discurso del paciente, las ideas que de ella se hace el analista y los valores del analista. Finalmente la presentación no sólo ilustra en general sino que ilustra este desarrollo, que dibuja al analista "sobre" el paciente, es decir, el sentido articula los hechos.

La construcción de un caso o cómo se agota un analista.
La presencia de la enseñanza de Jacques Lacan producirá como sabemos múltiples incidencias entre ellas en la presentación de casos.

El primer efecto general lo ubicamos en la presencia del discurso del paciente. a) Del hecho al dicho: las consecuencias de esta formulación es que la presentación se convierte en una construcción, cuyos fundamentos deben ser precisados. Sabemos que "irrealizar el referente", implicar articular los dichos en una perspectiva lógica y abrir el campo a un nuevo referente que tiene solo consistencia lógica.

El lugar de la teoría es totalmente diferente. Los conceptos hacen posible la construcción de una ficción cuyos fundamentos son complejos.

Estos dichos con los que se construye una presentación no son sin más los dichos del analizante sino que incluyen cuando la presentación es lograda la interpretación del analista, en la medida que son dichos recortados es decir interpretados.

Los primeros síntomas, la práctica vuelve a ilustrar la teoría.
La presencia teórica de Jacques Lacan y su captación por el mundo intelectual puso en un lugar especial "la clínica".

Si bien hicieron presentes los significantes y su peso constitutivo, por ejemplo "el rótulo de estrangulador, precede a su primer intento de estrangulamiento", no dejaron de desplazar la clínica psicoanalítica a un lugar subalterno o bien ilustraron los conceptos con ciertos fenómenos clínicos. Oscar Masotta lo registraba así: "Ginette Raimbault me decía, y no sin una punta de sorna, que en el directorio de l' Ecole de París se opinaba que la Escuela de Buenos Aires era demasiado teórica. ¿Qué pasaba con nuestra clínica?". [3] En este sentido parece paradigmático las respuestas diferentes a la pregunta: ¿Qué es la clínica?. Jacques Lacan dirá: "No es algo complicado. Tiene una base es lo que se dice en un psicoanálisis" y la otra que habla nítidamente del momento dice: "La clínica consiste en interrogar lo que Freud ha dicho."[4]

Noten que dicho de esta forma, ya ni siquiera se trata de la clínica de Freud, sino del texto de Freud como referencia, no es extraño en este contexto que alguien vociferará sin pudor "yo me analizo con el texto de Lacan" hoy por lo menos hemos conseguido el pudor.

Sin embargo en el mismo contexto Oscar Masotta decía: "pensar como está expuesta la teoría en cada uno de los casos.... y entrever... que siempre habla de las ideas que se hace sobre la práctica psicoanalítica. Nunca habla de otra cosa". [5] "La escritura de los casos es tramposa". "Lo que tenemos en el relato de los casos no es el tratamiento sino las ideas sobre el mismo". Es evidente que las llamadas ideas son nuestra construcción y efectivamente en ella algo se sustrae, es el referente. "Hablar de los casos clínicos no quiere decir armar todo un aparato teórico para explicar un objeto que es el neurótico". Es exactamente lo que ocurría, donde el objeto neurótico finalmente desaparecía para dar lugar a los neuróticos de Freud.

¿Cómo construimos hoy nuestros casos?
Pasamos de la práctica como ilustración, verificación, a la construcción. Los conceptos son aquí los ordenadores de la construcción.

a) Los conceptos como guía: es obvio que tanto la dirección de la cura como la presentación de un caso reciben el peso del concepto. Si a la entrada del análisis hablamos de la formalización del síntoma y de la histerización del sujeto, estos nos plantea dos cuestiones, la primera es ordenar la presentación de un caso de entrada en el marco de ambos conceptos, y segundo precisar como estos se articulan al fenómeno clínico. Si a esto agregamos que el síntoma es un síntoma dicho, deberemos precisar donde concretamente del discurso el dicho hace síntoma. La construcción dependerá entonces de si en nuestra práctica miramos, comprendemos el referente o si escuchamos los dichos como manifestaciones del sujeto y no como tentativas descriptivas de la conciencia lúcida.

b) La selección de los dichos como fundamento de la construcción. En el discurso analizante no todos los dichos tienen el mismo valor. Debemos distinguir los dichos de alto valor referencial, es decir descriptivos, los significantes repetidos, los dichos metafóricos y los dichos que transmiten una autointerpretación del sujeto. En todo discurso hay enunciados que expresan la voluntad de decir, y los que transgreden dicha voluntad, es decir elementos que son a pesar de lo que se pretende decir, es allí donde leemos el inconsciente.

¿Qué ocurre cuando un caso es construido sobre el texto referencial? No se produce una construcción sino una sobreimpresión de conceptos sobre el textos. En cambio, en la otra zona, los conceptos pueden no estar visibles y dejan su lugar a la articulación de los fenómenos que, recordémoslo, no son otra cosa que fenómenos dichos.

Lo que he denominado la sobreimpresión de conceptos, es la nueva versión de la práctica ilustra la teoría que se hace también notable cuando a partir de un concepto se construye un caso.

Podríamos decir, una vocación teoricista que inscribe las enseñanzas de J. Lacan en el discurso universitario, que da en la práctica metalenguaje y que se lee en los testimonios del pase como ordenamiento conceptual de la lógica de la cura.

La ilustración en sus dos variantes, más allá de los ideales que reivindican, por ejemplo, la particularidad y la singularidad, universalizan y aplastan esta condición esencial de nuestro pensamiento.

Conclusión: Qué función para la construcción.
a) Los conceptos se verifican por su función en esta construcción y no por el experimento, es decir, subordinan su universalidad a la construcción particular que se llama invención de saber.
b) La presentación-construcción refleja el estado constructivo de la lógica de la cura, al mismo tiempo introduce en la práctica su ordenamiento lógico.
c) Transmite a la comunidad cómo cada analista piensa el psicoanálisis con todas las consecuencias de esta transmisión.

 
 
Notas
1- Bleger, José, Simbiosis y ambigüedad, Cap. VI, Paidós, Buenos Aires, 1967.
2- Bleger, José, Revista de Psicoanálisis, Tomo XXIV, nº 2, Buenos Aires, 1967.
3- Masotta, Oscar, Correspondencia, año 1977.
4- Cuadernos de Psicoanálisis, año X nº 1, Buenos Aires, 1980, pp.17 y 23.
5- Masotta, Oscar, Cuadernos de Psicoanálisis. "Historiar la histeria", Buenos Aires, año 1980, pág. 187.