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Neutralidad

Por Graciela Brodsky

La palabra neutralidad, que viene de neutro, proviene del latín ne-uter, que primero se escribía separado y después todo junto neuter, y significa "ni lo uno ni lo otro".

Sus principales usos provienen del vocabulario diplomático, donde tener una posición neutral o ser un país neutral, quiere decir no tomar partido por ninguno de los dos bandos en contienda.

La otra referencia fuerte del término neutralidad proviene de la física: supone los dos polos, el polo positivo, el polo negativo y el que no es ni uno ni otro, el polo neutro.

Se pueden encontrar el término en el vocabulrio de la química, por ejemplo, lo que no es ni ácido ni básico es neutro. Como verán, son recorridos de diccionario, donde otro empleo interesante que es el que proviene de la zoología: el principal ejemplo de neutralidad en el mundo animal son las abejas obreras por que no tienen ni un sexo ni el otro.

En varios textos de Lacan eso aparece de una manera o de otra, por ejemplo, en El psicoanálisis y su enseñanza, donde Lacan toma como referencia el eje a - a' su indicación es que el analista no debería operar desde en ninguno de estos dos lugares , sino desde A mayúscula.

Si se toma por ejemplo la referencia de Subversión del sujeto, la referencia de la vacilación calculada de la neutralidad, la indicación de Lacan es, ni padre muerto ni amo del deseo, en lugar de esto, deseo del analista o una posición del analista que llama vacilación calculada de la neutralidad, y que es todo lo contrario a la posición del muerto o a la posición del amo porque, es hacer gala de su no saber, mostrar básicamente el deseo, lo cual lo acerca al Sujeto tachado. Preservar para el analista la dimensión imaginaria de su no dominio, de su necesaria imperfección, de su falta de saber.

Si se toma por ejemplo la referencia que trabaja en el Seminario del Acto, el lugar que le corresponde al analista, ya no es ni el lugar del sujeto ni el lugar del gran Otro, el ni - ni va cambiando, y alli indica que el lugar que le corresponde al analista es el lugar del término medio que equipara al objeto a.

Si yo tuviera que decir de entrada qué es lo que entiendo por más allá de la neutralidad diría que se trata de tomar partido, que cualquier forma que se quiera dar a la idea de ir más allá de la neutralidad supone que el analista tiene que tomar partido. Por ejemplo, si se comparan analistas de orientaciones distintas se ve que el punto sobre el que incide la interpretación no es equivalente, no está dado en el discurso mismo del paciente, y eso hace que aún en el nivel más elemental de la experiencia hay un tomar partido. Igualmente, el corte de la sesión es un tomar partido y en su dimensión más general, el mas allá de la neutralidad supone un tomar partido en las cuestiones de la ciudad.

Durante muchos años los psicoanalistas lacanianaos han sido neutros en lo que hace a la participación en las cuestiones de la ciudad.

Así, el tema de la neutralidad es una invitación a reflexionar sobre cómo tomar partido cada vez que se toma a alguien en análisis (podría no tomárselo), cómo se toma partido cada vez que secorta una sesión o que se interpreta y cómo se toma partido cada vez que se decide participar o no participar, alentar o no alentar, intervenir o no intervenir, responder o no responder en cuestiones que exceden al campo específico de la práctica del psicoanálisis.

Lacan concebía al discurso analítico como el revés del discurso del Amo y en función de esta concepción, Lacan podía pensar a la escuela como un refugio contra el malestar en la cultura. Esta idea de la Escuela como refugio llevó a cierta neutralidad del analista, pero la coyuntura actual y la transformación del estatuto del amo mismo hace difícil concebir el estado actual del psicoanálisis como el revés del discurso del amo porque el discurso del amo en su versión del amo capitalista no es un discurso que tenga un revés, es un discurso circular, que carece de la conexión imposible que permite el cambio de dicurso, que gira en redondo.

Dicho esto, pienso que si se retoma la neutralidad a partir de Freud, lo que se impone es distinguir neutralidad, abstinencia y atención flotante.

De la atención flotante encontré una definición lindísima de Lacan, que va en la dirección del párrafo tan comentado de L'insu: "qué es la neutralidad del analista sino justamente esa subversión del sentido". Y en esta referencia que voy a leer, que es de Los nombre del padre (Les non-dupes errent) Lacan dice: "hay algo que nos permite operar en el análisis, ponernos en ese estado que se ha llamado púdicamente atención flotante, que justamente permite que cuando el analizante emite un pensamiento nosotros podemos tener otro muy diferente. Es una feliz casualidad de la que brota un relámpago. Y justamente es ahí que puede producirse la interpretación"

La cuestión es de dónde proviene el pensamiento del analista, si se trata de que entre el pensamiento del analizante y el pensamiento del analista hay algún vaso comunicante, una comunicación de inconsciente a inconsciente que abre todo el asunto de la contratransferencia.

Sigo entonces con la cita: "es decir, que debido a que tenemos una atención flotante oímos lo que el analizante ha dicho. Lo oímos a veces simplemente debido a una especie de equívoco, es decir, de una equivalencia material. Nos percatamos, porque lo padecemos, de que lo que ha dicho podría ser oído completamente al revés. Y es justamente al oírlo todo al revés que le permitimos advertir de dónde emergen sus pensamientos, su semiótica pura. Ella no emerge de otra cosa que de la ex-sistencia de la lengua. La lengua ex-siste, existe en otra parte que en lo que él cree que es su mundo".

A mi modo de ver es quizás la referencia más clara a la contratransferencia.

Entonces, retomo. Si se toma la cuestión en Freud, hay que hacer la distinción entre neutralidad, abstinencia y atención flotante, hay que preguntarse en qué momento de la historia del psicoanálisis -eso habría que recorrerlo- en qué momento de la historia del psicoanálisis la neutralidad analítica pasó a ser equivalente a la caricatura de un Meltzer (el tipo con el mismo traje, el mismo consultorio...) En qué momento? Nada en la obra de Freud podría llevar a eso. En qué momento se produce este salto que confunde en primer lugar neutralidad con abstinencia y en segundo lugar abstinencia con abstenerse de toda manifestación. Cuando ni la neutralidad es la ceremonia y el uniforme ni la abstinencia es otra cosa que lo que se lee en las Puntualizaciones sobre el amor de transferencia, que el análisis debe realizarse en abstinencia, es decir, frustrando la demanda.

Estoo para seguir la pista del concepto en Freud.

Para seguirlo en Lacan me oriento en tres momentos.

En el primero, lo que hay que neutralizar en el análisis es el yo del analista.

La segunda manera de orientarme en Lacan es a partir de las pasiones (Seminario 17) y el acto: "de las tres pasiones de las cuales se le recomienda purificarse: amor, odio e ignorancia, el analista no carece de ninguna. Pues bien, el único sentido que podríamos darle a la neutralidad analítica es no participar de esas pasiones.

En el seminario del acto la orientación es más o menos la misma. Allí ubica al psicoanalista a nivel de la producción y se pregunta qué clase de producto es el analista. Respuesta: "es una clase de sujeto que puede abordar las consecuencias del discurso de una forma tan pura como para no ver en lo que dice el analizante nada que esté más allá de lo que designo el S tachado, el a minúscula, el A mayúscula, el I (A) El psicoanalista es el que es capaz de mantenerse en ese nivel, de no ver sino el punto donde está el sujeto en esa tarea cuyo término es la caída del objeto a. Ser de esa especie quiere decir ser capaz de no dejarse afectar en absoluto por nada de lo que en cualquier actividad donde el ser humando se relaciona con su semejante, se llama amor". Luego Lacan hace una aclaración: no solamente hay amor en la relación entre los hombres, hay también gusto y estima, quizás una sea la contraria del otro, porque "me gusta" no es necesariamente equivalente a "lo estimo", incluso puede ser que me guste exactamente lo que menos estimo, como lo demuestra la degradación de la vida amorosa. Entonces, va mas lejos: "en esa relación [el analista] es capaz de no dejarse afectar en absoluto por eso que se llama el amor, el gusto, la estima, fundamentalmente el "tú me gustas o "tú me desagradas".

De qué está hecho el "tú me gustas"? Lacan responde de esa dosis, de eso que hace que en una proporción exacta e irremplazable, el soporte que el sujeto encuentra en el objeto a hace resonar en ustedes lo que hace falta para que eso les guste. Es gracias a eso, , a esa resonancia, a que el objeto a en el que uno se apoya hace resonar algo en el otro, que hay encuentro en las relaciones humanas, y es el corazón de todo lo que en nuestra epoca se articuló sobre las relaciones humanas. Precisamente de eso se distingue el analista no recurriendo nunca dentro del psicoanálisis a ese inexpresable, a ese término que da soporte a la realidad del Otro, a ese "tú me agradas", "tú me desagradas".

"He aquí algo original que sin embargo no es tan nuevo, aunque se haya articulado de una forma que puede parecerles impactante. Porque qué es lo que quiere decir cuando se le pide al psicoanalista no hacer jugar en el análisis lo que se llama contratransferencia? Los desafío a darle otro sentido que éste, que no coloque allí ni el 'tú me gustas' ni el 'tú me desagradas' después de haberlo definido como lo hice, es decir la resonancia del objeto a.".

La resonancia del objeto a del analizante en el fantasma del analista es entonces la segunda manera como me oriento en el tema de la neutralidad.

La tercera manera es la subversión del sentido, tal como figura en L’insu.

Qué es lo que se neutraliza? En el primer caso se neutraliza el yo.

En el segundo se neutraliza al analista como sujeto, es la formula de la contratrasferencia, se neutraliza el fantasma del analista. Es todo el caldo de cultivo de la contratransferencia. Se neutraliza finalmente la atribución de sentido.

Qué hay más allá de la neutralidad. Más allá de la neutralidad equivale a tomar partido. Si se quiere buscar en las referencias de Lacan, pienso que hay tres direcciones: el deseo del analista, el acto analítico, ambas son maneras de pensar el más allá de la neutralidad a partir del deseo. Por ejemplo en el Seminario II Lacan habla de las matemáticas y dice: "la neutralidad aparente de ese campo oculta la presencia del deseo como tal". Es decir que si uno toma la vertiente del deseo del analista o del acto del analista lo que está tomando es la vertiente del deseo para pensar más allá de la neutralidad.

Finalmente la última indicación que quiero hacer esta noche es que otra manera de tomar el más allá de la neutralidad sea tomar la dimensión del semblante, lo que reubica el comentario de la vacilación calculada de la neutralidad y supone orientarse ya no tanto por el deseo sino más bien por el goce, y por el sin sentido.