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Textos preparatorios
Una rara neutralidad

Por Mauricio Tarrab

Noche preparatoria de la Jornada de la EOL –Más allá de la neutralidad analítica-
Buenos Aires 3 de setiembre de 2003

En la Noche del mes pasado,en la discusión,Graciela Musachi planteó que el título de nuestra Jornada "Más allá de la neutralidad analítica" es un título "cazabobos".Y estoy de acuerdo con ella. Además esa noche -quizás por las referencias que se hicieron a F.Cheng,y otras- me fui pensando que además de un cazabobos, este título era un Koan.

Un Koan, como esas fórmulas imposibles que los maestros Zen aportan hasta la exasperación a sus discípulos: "si hablas te golpearé,si callas te golpearé igualmente" o "la luz no tiene reverso" o …

Este título es un cazabobos ya que nos tiene capturados, al menos hasta diciembre.Pero es un koan porque nos hace interpretar. Así que eso es lo que hice… y es ese además el espíritu con que tomamos la cuestión en la Comisión científica de la que formo parte junto a Graciela Musachi y Samuel Basz. Es lo que nos llevó a no hacer un texto de presentación doctrinario sobre el tema –como se hace todos los años— y preferimos promover la argumentación de cada uno.

Les propongo la mia:

¿Qué quiere sugerir el título de la Jornada? ¿quiere sugerirnos que acaso la práctica lacaniana, "liberada" de benevolencia y del standard, es una práctica que está más allá de la neutralidad analítica?

Los más allá proliferan en el psicoanálisis.Para tomar solo uno,puedo mencionar cuando ,más allá de los standares J.Lacan nos arenga : "yo decido sobre mi oráculo unico amo en mi barco,libre siempre del momento y el número de mis intervenciones"… Son formulaciones que exaltan la autonomía del acto del analista sobre las regulaciones impuestas a su práctica, pero que no deben hacerle olvidar lo que Lacan indicará dos renglones más abajo,diciendo que esa libertad del analista está enajenada en cuanto a su estrategia y que hay una política que regula la acción del analista, que la limita, que la encamina; una política respecto de la cual el analista no es libre.

¿Quiere decirnos este título que el acto analítico, del que hacemos marca registrada del lacanismo, se coloca más allá de la neutralidad que Freud impuso en la práctica?

Si una interpretación apresurada del título sugiere tal cosa, quiero resaltar los riesgos de una interpetación semejante.

Recuerdo, para orientarme, aquella patinada acerca de las "virtudes del acting-out", que muchos ensalzaban en aquella Jornada ya prehistórica, hasta que J.A.Miller vino a recordarnos que su única virtud destacable era la de informar que el analista no estaba ubicado donde convenía.

Me parece que ahora corremos el riesgo sugerir con nuestro título un "más allá de la neutralidad analítica" un ideal, que es a mi juicio cuestionable.

Es cierto que la nuestra no es una práctica neutral. Imaginamos –nos gusta imaginar— que la práctica de Lacan no lo era, así como no era neutral su posición en el Psicoanálisis mismo.

No hubo que esperar a Lacan, ni a nosotros para conocer en el psicoanálisis posiciones no neutrales en cuanto al hacer del analista,posiciones no neutrales claro que muy diferentes a la posición de Lacan.

Posiciones que llevaron a Freud a advertir contra ese más allá de la neutralidad, o más bien forjar ese término –neutralidad- casi sobre la tumba de Ferenczi –como lo recordaba Samuel Basz la Noche anterior.

Pero de Ferenczi a la actualidad -a la actualidad de un Kohut por ejemplo- para situar solo dos desarrollos de gran consistencia,y para no distraernos ni con los canallas, ni con los chantas, hay una amplia gama que va del salvajismo de la interpretación transferencial a la pretendida "comunicación de inconsciente a inconsciente", que hizo de la contratransferencia la brújula de la práctica donde florece ese más allá de la neutralidad –y hay que recordar que en eso el Psicoanálisis en la Argentina fue un prolífico jardín—. Un más allá que no me parece para nada recomendable.

Si para ejemplificar tomamos a Kohut, tan popular entre los analistas de la IPA, encontramos en la empatía, un más allá de la neutralidad, considerada la clave misma del psicoanálisis. Un ábrete sésamo de la cura que empieza con una pretensión de neutralidad,pero ….

Es una herramienta de observación neutral una "introspección vicaria". Es el intento de una persona de vivenciar la vida interior de otra pero manteniendo la postura de observador objetivo.

En el fondo esta "percepción empática" es una forma de comprensión donde el analista alcanza a vivenciar el estado emocional del paciente.(Kohut)

Una forma de Erlebnis que Lacan rechaza enérgicamente para la praxis freudiana.

Pero la empatía no es solo un recurso terapéutico,sino que está en el fundamento de lo que constituye la fuerza impulsora de un psicoanálisis : "la búsqueda renovada, por parte del si-mismo lesionado de respuestas provenientes de un objeto adecuadamente empático" […]. sin cuyas respuestas el paciente se enfrenta a "la frialdad e indiferencia de lo no-humano".(Kohut)

La pretensión de neutralidad se trasmuta bruscamente al definir la tarea del analista en dar a su paciente "esa oportunidad de recibir aquello que no le fue brindado en grado suficiente en la infancia" .Se podría decir Kohut con Ferenczi…

La empatía lleva al analista a ofrecerse como dador de una satisfacción para el desamparo estructural.La abstinencia hace que en la transferencia se reemplace la satisfacción directa por el lazo empático.

Es un aggiornamiento singular de la contratransferencia…un avance hacia más allá de la neutralidad… un avance para atrás!!. O también una nueva fórmula de la bondad en el psicoanálisis. Una generosidad nada neutral.

Muy lejos está Kohut del "analista como envoltorio de la nada". Las consecuencias son implacablemente lógicas: en el final, en la meta, en la salida del análisis ,Kohut no ubica la caida del Otro, sino un Otro que consuela de la soledad y el desamparo.

Luego de esta excursión por un "más allá de la neutralidad" ,diré que nosotros mismos no estamos a salvo de que detrás de nuestras teorizaciones más sofisticadamente lacanianas, nuestro acto se regule --quizás no por el deseo de bondad humana ,como el de Kohut--, sino por el más singular de nuestro propio fantasma articulado a la práctica.

Lacan dedujo el de Abraham, como el de ser una madre nutricia.Se podría preguntar al analista lacaniano preocupado por el tema de la neutralidad y por los principios de su práctica: ¿con qué fantasma analiza ud?.

El deseo del analista debería ser un poco neutral respecto de esas raíces imborrables,que se hunden en el propio fantasma de cada quien.

Sobre la Neutralidad

Tenemos los ejemplos patéticos de la neutralidad cadavérica de Meltzer, hecha un instructivo para principiantes.Tenemos también esas pretensiones ridículas como las normas que indicaban qué cuadros se pueden poner en los consultorios de los analistas "oficiales".

Podemos, con Lacan plantear la neutralidad, de la forma irónica en que la plantea en La ciencia y la verdad.:

"En cuanto a nosotros, sobre este punto delicado, en el que algunos pensarían en advertirnos de la neutralidad analítica, hacemos prevalecer el principio de que ser amigo de todo el mundo no basta para preservar el lugar desde donde debe operarse".

Pero no podemos quedarnos con eso… Hay muchas otras indicaciones de Lacan respecto de la neutralidad y tomaré solo algunas para situar mi punto de vista.

Creo que hay tres términos respecto de los cuales uno puede orientarse,cuando se sale de la intersubjetividad en el psicoanálisis, para pensar la neutralidad analítica.

Estos tres términos tienen su causa en un deseo impuro,que está marcado por el fantasma y el goce sintomático del analista. Con eso cada analista debe saber hacer algo, para operar de una manera más o menos sensata en las curas que dirige.

Al tratar de situar la neutralidad analítica, en la práctica lacaniana, no imagino ningún ideal de neutralidad impecable.El afiche de nuestra Jornada me evocaba la figura de un equilibrista siempre en riesgo de caer en las fauces de su propio fantasma, extrayendo de eso un goce inapropiado a la dignidad de su acto y de su paciente.

Trateré brevemente estos tres términos en referencia a los que sitúo la neutralidad analítica:

1 . La neutralidad analítica y el Significante cualquiera

Hay una neutralidad que se deduce de la puesta en forma de la transferencia: es lo que se escribe en el algoritmo como Sq ,significante cualquiera.

Hacer pasar la transferencia,de su dimensión fenoménica a su estructura interpretativa, implica cierta neutralidad. Una neutralidad que Freud ya indicaba y con la que no podemos estar en desacuerdo después de 100 años.

En la operación de hacer pasar la transferencia del fenómeno del amor, al amor al saber,se produce una primera destitución a la que el analista se ofrece, al ofrecerse en función de un Significante cualquiera.Es lo que permite que se ponga en marcha la siginficación de saber inconsciente de la que el SSS será su soporte de ahí en adelante.

Esa " respuesta peculiar del analista" (J.A.Miller) a las consecuencias del dispositivo freudiano, es un aspecto de su neutralidad.

Un Significante cualquiera, abrirá la danza de máscaras de la transferencia ,de las representaciones del Otro,del Otro del saber,de la historia, etc etc etc.

Como lo dice J.Lacan en El psicoanálisis y su enseñanza

"Es a ese Otro más allá del otro al que el analista deja lugar por medio de la neutralidad, con la cual se hace no ser ne-uter, ni el uno ni el otro de los dos que están allí, y si se calla, es para dejarle la palabra"

"…se hace ne-uter",significante cualquiera.

2. La neutralidad analítica y el analista como objeto a

El segundo término es el aspecto de la transferencia que se refiere al objeto a, pero también correlativamente, al acto analítico.

Creo que hay en Lacan una neutralidad radical, articulada a la posición que considera conveniente para el analista y desde la que el analista debería operar.

Es la que consiste en que el psicoanalista en el psicoanálisis no es sujeto y que su acto, que se sitúa por referencia a la posición de objeto que ocupa en la cura, se deduce que opera por "no pensar". Parafraseo así la indicación de Lacan, que se puede encontrar en la Reseña de enseñanza del Seminario El acto analítico, donde examina los lindes del sujeto de la ciencia y la posición del psicoanalista .

El no-actuar era en Función y Campo –como lo recordó Samuel Basz la vez pasada- por donde Lacan trataba de sacar al psicoanalisis de la intersubjetividad, planteando la alternativa : O el no actuar del analista o la relación fantasmática "donde dos abismos se rozan".

Más tarde esto se tornará en esta posición del analista que consiente hacer ,de la estructura de ficción de la trasnferencia, la producción de su propia destitución.

El analista se ubica en la cura como objeto de una demanda de satisfacción.Al hacerlo,y al mantenerla en la abstinencia (del paciente y la suya propia), pasa de ser el representante del Otro, a ser "la encarnación de un goce que no se puede simbolizar".

Ahí la posición de objeto y el "no pienso" se cruzan.

Por otro lado, el analista debe saber que eso que se le pide en la transferencia,más allá del saber, él no lo tiene, y que además eso no existe.Eso permite ubicar lo que para Lacan es un punto de neutralidad.Una neutralidad que opera contra el engaño que aleja al sujeto --y que lo ha alejado al mismo analista como sujeto-- de confrontarse a su vacío y al vacío del Otro.

El "analista como envoltorio de la nada", como lo define Lacan,muestra que la transferencia misma es un engaño necesario,engaño que debe ser finalmente despejado para el analizante. Creo que se puede decir que "el analista como envoltorio de la nada" se puede poner en relación con "encarnar el vacío mediador", referencia que en la Noche pasada, trabajó Mónica Torres para articularlo a la neutralidad analítica.

3. La neutralidad analítica y la sopa del sentido

Hay también una neutralidad del analista lacaniano respecto del sentido.

Lacan la plantea ya en el Seminario 3. Lo hace como una advertencia y como una indicación al practicante que escucha al psicótico y hace de ella una "disposición primera en la entrada de la clínica":

"Partan del malentendido fundamental. El momento en que han comprendido, en que se han precipitado a tapar el caso con una comprensión, siempre es el momento en que han dejado pasar la interpretación que convenía hacer o no hacer"

Más tarde,en otro contexto conceptual que no es ya el de su disputa conceptual con Jaspers, en otro momento de su enseñanza, en Juventud de Gide, distinguirá ya los ejes de la práctica en tanto el psicoanálisis se aplica a un sujeto que habla y oye y que el método que aplica el psicoanalista que consiste en tomar los significante sin tomar en cuenta su significación.

No hago sino apuntar referencias obvias,hay muchísimas más por supuesto .

Solo agregaré una tercera referencia ya tardía, pero muy precisa que Lacan hace en el Semianrio 24,en Palabras sobre la histeria.Da allí una definición de la neutralidad

"Que es la neutralidad del analista sino es justamente eso,esa subversión del sentido…"

Entre una y otra cita ha pasado muchísimo y no voy a pretender que digan lo mismo.Pero no puedo dejar de encontrar allí una cierta aspiración por la neutralidad respecto del sentido. Una neutralidad que se espera del analista respecto del sentido. Una neutralidad que es en el final –de su enseñanaza y en el final del análisis- una subversión del sentido.

Si la advertencia inicial de Lacan implicaba la entrada en una clínica lacaniana, la última referencia supone una operación del analista que lleva el psicoanáslisis a contramano de aquello que lo inició y lo mantiene funcionando.El hacer propio del psicoanalista es poner en acto al sujeto en un psicoanálisis y eso es sumergirse en el sentido.Al ocntrario la subversión del sentido –si hacemos de eso la definición de la neutralidad analítica— lleva no a la institución sino a su destitución del sujeto.

Claro que esa neutralidad frente a la proliferación de sentido está hecha de brusquedades, de sorpresas, de sinsentido… intervenciones que pueden parecer poco neutrales. Es la paradoja que veo en juntar neutralidad con subversión. Es a lo que llamo una rara neutralidad.

Una neutralidad frente al sentido y a las promesas de la verdad, que debería situar al analizante ante lo irremediable de la fuga del sentido.Una neutralidad que exige del analista una cierta neutralización no ya solo de sus pensamientos, sino una cierta neutralización respecto del reino del mito edípico y de su operación, que el mismo analista haya obtenido de su propio análisis

Se trata de que el analista debe haber dado al menos algún paso para apreciar el sentido del sentido de su práctica; si lo definimos como lo hace Lacan cuando dice éste se capta por el hecho de que el sentido se fuga. (J.Lacan Introducción a la edición Alemana de los Escritos)

Se requiere cierta neutralidad respecto de los propios amores con la verdad y el sentido, para no esperar ya de la palabra, la cifra que resuelva el síntoma.

Cuando en el Psicoanálisis se trataba de la intersubjetividad, teníamos la contratrasferencia y la empatía para situar la práctica "más allá de la neutralidad" bajo el esquema de la comunicación.

Más tarde la operación de Lacan resituó los partenaires de la escena analítica, a partir de la disparidad a la que obliga el muro del discurso.

Finalmente tenemos la sopa del sentido, donde analizante y analista pueden muy gustosamente ser cocinados y revueltos, sesión por sesión en sus goces del blá blá blá, cada uno por su lado –aunque el analista hable solo para decir hasta la próxima- con standard o sin standard…!! Allí la referencia que nos guia es la del monólogo, es decir que se habla para gozar.

Se requiere también del analista en nuestra práctica, una cierta neutralidad respecto de ese goce del bla bla blá, para que pueda hacerlo evidente y subvertirlo.

Pero para eso se requiere tener una orientación, y paradojicamente tener una orientación es siempre estar, al menos un poco,más allá de la neutralidad.