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Interpretación y poesía

Por Silvia Geller

"Porque ahora veo todavía más claramente el peligro: la lengua de nuestra conversación destruye continuamente la posibilidad de decir aquello de lo que hablamos."

M Heidegger. De camino al habla

Hacia el final del seminario de Los Cuatro Conceptos Lacan se refiere a la dimensión escondida del poema. "Más escondida de lo que piensan -dice-, pues no basta con que yo haga surgir la guadaña que usa Júpiter para inundar la tierra con la sangre de Cronos."[1] Como diría Macedonio Fernández, "como si una lectura acerca de bananas ocasionara resbalones"[2].

¿Qué es lo que queda escondido, tan oculto que no se puede revelar? La dimensión a la que se refiere es a la metáfora y a su creación de sentido. ¿Qué es la poesía en sí misma sino la creación, la invención de un nuevo sentido? ¿No es acaso la poesía la que nos transporta a un mundo inédito de significaciones, que no están escritas más que en los intersticios del encadenamiento de palabras y su distribución en un espacio?

Estas preguntas, que están presentadas al modo de una retórica, pretenden ser la apertura al siguiente problema: ¿a qué apunta la interpretación en psicoanálisis?, y ¿qué articulación hay entre la poesía y la interpretación'?

Freud oponía el saber de los poetas al saber de los filósofos a los que situaba del lado de la ciencia. En este punto recordemos la comparación que establece entre unos y otros. Celebra el testimonio que nos ofrecen los poetas porque, tal como lo formula Shakespeare, citado por Freud, "suelen saber de una multitud de cosas entre cielo y tierra" que se hallan muy lejos de la sabiduría académica. En esta referencia a una escena del Hamlet [3] Freud revela algo de la na­turaleza de la filosofía, considerando a la vez que los poetas pueden dar un paso más allá de ese saber.

En la Traumdeutung Freud dice que la elaboración secundaria procede de manera semejante a los filósofos porque el sueño pierde su aspecto absurdo e incoherente, su carácter de contradicción, adquiriendo así la "contextura de una conclusión no paradójica". En este punto recuerda la alusión al filósofo del poeta Heine con los siguientes versos: con retazos y harapos tapa las lagunas en el edificio del sueño. El resultado es que estos sueños parecen poseer un sentido, pero este sentido se halla "a mil leguas de su verdadera significación"[4]. Tenemos parece, en este punto, el ombligo del sueño, que queda clausurado cuando el trabajo de elaboración interviene.

Lacan compara el escrito de Schreber con muchos de los sistemas filosóficos de nuestra época diciendo que uno es tan coherente como los otros, en los cuales por ejemplo, a un señor le pica de golpe no sé qué bicho que le hace descubrir que el bovarismo (bovarysme [6]) y la duración son la clave del mundo, y reconstruye todo el mundo alrededor de esa noción, sin que uno sepa por qué escogió esa y no otra.

"Podemos resumir -dice Lacan respecto de Schreber- la posi­ción en la que estamos respecto a su discurso cuando lo conocemos, diciendo que es sin duda escritor mas no poeta. Schreber no nos in­troduce a una nueva dimensión de la experiencia. Hay poesía cada vez que un escrito nos introduce en un mundo diferente al nuestro, y (...) lo hace nuestro también. La poesía hace que no podamos dudar de la autenticidad de la experiencia de San Juan de la Cruz, ni de Proust, ni de Gérard de Nerval. La poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo. No hay nada parecido en las Memorias de Schreber." Esta referencia es bastante ilustrativa para distinguir la función del significante en la neurosis y en la psicosis. El escrito de Schreber parece responder más bien a algo objetivado, es decir que no hay ningún significante que lo represente como sujeto. Todo lo contrario si pensamos en el poeta, quizás, donde la creación que resulta de un modo de decir propio revela la presencia de un sujeto atravesado por el significante.

En el campo del lenguaje jugamos constantemente con la metáfora y la metonimia, pero la poesía no se agota en esto pues, es precisamente a través de éstas -metáfora y metonimia- que siempre se presenta un sentido y un sin-sentido. En la interpretación también se trata de la vinculación de un significante con otro, y es un "vínculo" tal como lo formula Lacan "sin pie ni cabeza", lo cual es bastante elocuente para definir que la interpretación como tal no tiene ningún sentido. Por lo tanto tenemos una vertiente de la interpretación en la cual se produce, o debiera producirse, tal como lo formula Jacques-Alain Miller, la "castración del sentido"[7]. Sin embargo, no se agota aquí el problema de la interpretación ya que también contamos con el campo del goce, "hay una interpretación que apunta al "ser de goce".

Hay quienes distinguen en la tradición griega el trabajo del escritor como poiesis -acción- y su resultado el poiema -acto, obra. La raíz poe significa crear. Y poema, del griego poieo, remite a una producción basada en imágenes resultantes de relaciones descubiertas por la imaginación y por el lenguaje. Hay una peculiar relación entre imaginario, simbólico y real, se podría decir, en cuanto que las relaciones descubiertas por la imaginación denuncian la inexistencia de una sustancia de imágenes, y se trata de un vacío que el poeta sabe como cerrar. Entonces, ¿en qué puede aproximarnos la poesía al problema de la interpretación en el psicoanálisis? Cuando habla­mos de sujeto, decimos sujeto de la enunciación; decimos también que en la experiencia analítica -y para que no sea interminable- se debe construir un decir, que hay un decir propio de cada sujeto, en este punto interviene precisamente la interpretación como una operación cuyo efecto es la producción de un saber, un saber sobre la división. Lacan se pregunta, ¿a qué nivel son recibidos los efectos de la interpretación?, y responde que estimulan "'la inventiva del sujeto" refiriéndose aquí a la poesía". En efecto, es la interpretación la que puede poner el límite a la serie de los dichos.

¿Acaso la interpretación no apunta precisamente a producir cada vez el sujeto? En el Seminario 24 Lacan afirma que el sujeto es impotente para justificar que se produce del significante, del S1, y se toma por Dios, y ese S1 lo representa junto a otro significante, siendo que finalmente por ahí pasan todos los efectos de sentido que se tapan inmediatamente. "La astucia del hombre es atiborrar todo eso (...) con la poesía, que es efecto de sentido, pero también efecto de agujero". El doble sentido del significante, la duplicidad del significante es homologable al doble sentido que encontramos en la poesía. La poesía es la que realiza una violencia en el uso de la lengua, a diferencia de la filosofía, que tal como Lacan lo indica, hace todo para cerrarla. Esto es lo que distingue al psicoanálisis de cualquier teoría del conocimiento, y lo que separa a la interpretación en psicoanálisis de la tradición hermenéutica, o de la exégesis, camino que tomaron los post-freudianos, ya que terminaron haciendo de la interpretación un producto de la palabra del analista, en una voluntad de significar.

"No hay más que la poesía, se los he dicho, que permita la interpretación. Es por eso que yo no llego a más, en mi técnica, a lo que ella sostiene. Yo no soy bastante poâte". El "bastante poeta" parece encontrarse con frecuencia cuando se recorren los escritos de los poetas como Girri, Ponge, Borges, hasta Rimbaud en su Je est un autre [9] (Yo es otro) –frase que se destaca por lo antigramatical-, aludiendo siempre a un desconocimiento de su propia escritura o de su propia producción, algo escribe en ellos, o bien, por ejemplo en el caso de Rimbaud que lo utiliza también especialmente en su franca crítica a los románticos. Ese "Yo" que se tiende a confundir con el sujeto, "sujeto en posición de determinativo o instrumental de la acción"[10]. Este "Yo es otro" alude más bien a la idea de un desdoblamiento y no al sujeto en su división. En este punto cabe citar la siguiente pregunta que se hace Lacan: "¿no es el yo el que se borra para dar lugar al punto-sujeto de la interpretación?"[11]. ¿A qué apunta la interpretación sino a producir cada vez la división del sujeto? Ahora bien, ¿qué es ese sujeto en posición de determinativo o instrumental de la acción? El sujeto que determina sus objetos de referencia, es decir el sujeto contrario al sujeto "lacaniano", que es sujeto de deseo. El sujeto lacaniano es el sujeto causado por su deseo, es el sujeto del discurso analítico cuya causa está en el objeto a, que es una letra. En el piso de arriba del discurso analítico leemos: a -> $

El "yo no soy bastante "poâte", es también quizás la licencia que Lacan se toma para producir un uso particular de las palabras, "un retorcimiento –como diría Jorge Alemán-, que produce un efecto operatorio, al modo de la sideración de sentido del chiste"[12].

Pero, ¿porqué no hay más que la poesía como lo que permite la interpretación? ¿Se puede pensar a la interpretación como el momento inaugural de un decir, la ocasión, que funda un antes y un después? ¿Cómo opera la interpretación si tomamos la vía del significante y la vía del objeto, es decir si pensamos en términos del campo del lenguaje y el campo del goce? ¿Cómo se articula la interpretación en su carácter poético con el problema del saber en el psicoanálisis? No es mi intención responder aquí a todas estas cuestiones. Sin embargo, cuando Lacan nos orienta hacia el campo de la poesía para intervenir como psicoanalistas denuncia a la vez la insuficiencia de la lingüística. En efecto, la metáfora y la metonimia sólo alcanzan para la interpretación en tanto y en cuanto pueden hacer ‘función de otra cosa’, se trata de la intervención del sonido y el sentido. No obstante la orientación hacia la poesía no se opone en absoluto a la lógica. Lacan se encarga de subrayarlo. Es así que la interpretación funda un momento inaugural de un decir, un poema quizás, a partir del cual el sujeto ya no es el mismo. A la vez es la ocasión para la producción de ‘un significante nuevo que no tendría ninguna especia de sentido. ¿Porqué uno no intentaría formular un significante que, contrariamente al uso que se hace de él actualmente, tendría un efecto?"[13]. Quizás se podría decir que esta es la razón de la interpretación.

Para concluir sólo me queda por agregar que este trabajo no pretende cerrar ninguna de las cuestiones planteadas, sino más bien abrirlas a la discusión y eventualmente poder dar un paso más en esta investigación.

 
 
Notas
1- Lacan J El Seminario Libro 11 Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis. Ed. Paidós. Buenos Aires. 1986, p. 255-6.
2- Fernández. M "Prólogo al que se debe lectura recompensando a un autor que no dejar entrar al muchacho en la novela". en 0. C.. Tomo VI. Museo de la Novela Eterna (Primera Novela buena) Ed. Corregidor. Buenos Aires. 1975, p. 109.
3- Freud. S.. "El delirio y los sueños en la ‘Gradiva’ de W. Jensen" [1907]. en Obras Completas, Amorrortu 2da. edición., Buenos Aires, 1984, Vol. IX, p. 8. Es una cita que hace Freud de Hamlet de W. Shakespeare, en una llamada al pie se cita el texto en el original, en inglés: There are more things in heaven and earth, Horatio/ Than are dreamt of your philosophy."
4- Freud, S.. "La interpretación de los sueños". en 0. C., Vol.V. Amorrortu ed., Buenos Aires. 2da. edición., 1984.
5- Lacan J.. El Seminario, Libro 3. Las Psicosis. Ed. Paidós, Buenos Aires, 1984, p. 84.
6- bovarysme: de Mme. Bovary (Flaubert): Insatisfacción novelesca: ‘pouvoir qu’a l’homme de se concevoir autre qu’il n’est (J. De Gaultier). Dictionnaire de la langue francaise, Petit Robert I
7- Miller J-A., "Acerca de las interpretaciones". en Escansión No 1, Ed. Paidós, Buenos Aires. 1984.
8- Lacan. J., El Seminario Libro 15, E1 Acto Psicoanalítico, clase del 29 -11. inédito.
9- Frase de Arthur Rimbaud, citada por Jacques Lacan en "Variantes de la cura-tipo". en Escritos 1. Siglo XXI ed., 14ava. ed. en español, 1985. p. 110.
10- Lacan J., en Escritos 1, "Variantes de la cura-tipo", Siglo XXI ed., 14ava. ed. en español. 1985. p. 110.
11- Ibíd. ant.
12- Alemán J., "Poâte". en la Revista Emboscaduras No 3. Ediciones Extimas, Madrid.
13- Lacan, J., El Seminario, Libro 24, L'insu qui sait de l’une-bevue s’aile a mourre, clase del 17/ 5 / 77. inédito.