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Colofón
Número 20
 
Editorial

Por Judith Miller

Esta entrega de Colofón es de una cualidad particular, que concierne a la psicosis.

En el momento en que se prepara el XII Encuentro Internacional del Campo Freudiano, radicalmente nuevo respecto de los precedentes, es preciso subrayar cuán oportuno resulta este tema.

Propondré, pues, un primer hilo conductor de lectura de este número recordando que el tema sobre el que trabajan todas las secciones clínicas, colegios y antenas existentes en el país del Campo Freudiano, para julio de 2002, en la simultaneidad (en tres salas) que les corresponde en este XII Encuentro, es "El amor en la psicosis".

No soy clínica y no podría explicitar mejor este hilo conductor que reproduciendo el argumento que Miquel Bassols elaboró para circunscribir lo que está en juego de este asunto, que constituirá el objeto de la Conversación animada por Jacques-Alain Miller los días 16 y 17 de febrero de 2002, en Barcelona.

"La nueva Conversación Clínica del ICF versará este año sobre el amor en la psicosis, tanto en la vertiente clínica como en los diversos fenómenos de la vida cotidiana que dan testimonio de su experiencia.

¿Qué particularidades entraña la experiencia del amor en la psicosis? El problema ya fue planteado por Freud como uno de los núcleos de su teoría libidinal y del dualismo pulsional inherente a ella. Existe la libido del yo y la libido de objeto, existe una elección de objeto de amor a partir de la propia imagen y una elección de objeto que toma su apoyo en el Otro primordial. El amor, siempre recíproco, sería la promesa de la unidad del sujeto con su objeto, promesa de hacer Uno con el Otro. La clínica de las psicosis, de la esquizofrenia en particular, plantea sin embargo a Freud el problema del destino de la libido cuando esta ha sido sustraída de los objetos. Si, por una parte, toda la libido parece haber sido retrotraída al cuerpo del sujeto, por otra parte la presencia del Otro en el amor del sujeto psicótico no es menos fundamental, hasta encontrar en la erotomanía una de sus formas paradigmáticas. Estas dos vertientes insisten en la clínica como dos vías de derivación libidinal en el amor.

"Jacques Lacan, en su Seminario sobre las psicosis, de 1955, señala que 'puede parecer un curioso y singular rodeo recurrir a una teoría medieval del amor para introducir la cuestión de la psicosis; es sin embargo imposible, si no, concebir la naturaleza de la locura'. El recurso a los estudios de Pierre Rousselot sobre la diferencia entre el amor físico y el amor extático en la Edad Media parece entonces de interés para entender la experiencia particular del amor del sujeto psicótico: la dualidad irreductible del sujeto y del objeto de amor, la mortificación del sujeto en su locura razonante, la experiencia de su beatitud extrema, la deslocalización del goce en el cuerpo, la certeza erotomaníaca, son fenómenos que encontramos en la clínica y que ya pueden ser ordenados del lado extático en un caso princeps como lo es el del presidente Schreber.

"Por su parte, desde el caso Aimée hasta el seminario sobre Joyce, el problema de las condiciones del amor estará en el centro de la clínica de Lacan sobre las psicosis. Si, al decir de Freud, el sujeto psicótico parece amar a su delirio más que a sí mismo, al decir de Lacan la experiencia del amor lo confronta a una relación con el Otro absoluto, allí donde signo de amor y signo de goce parecen superponerse en una conjuncion imposible.

"Para nosotros, se tratará en esta Conversación de volver en el detalle del caso por caso a esta clínica particular del amor en las psicosis siguiendo las consecuencias de estos desarrollos."

Miquel Bassols decía en el magnífico Coloquio Jacques Lacan 2001 que tuvo lugar en Barcelona que, con el trabajo de Dominique Laurent sobre el caso Aimée, gozábamos del beneficio de un segundo caso Aimée. Es verdad, es lo, que ocurre sin duda con todos los casos princeps, para aquellos que saben leerlos.