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Relativos a la AMP - AMP Delegada
Entrevista a Graciela Brodsky

SG: “Cuando los significantes que la Escuela confiere son muy escasos o están desvalorizados, lo que ocurre es la creación de grupos que compensen tal desidentificación, allí donde la Escuela no logra obtener tal compensación."Esta es una frase de su texto "Comentario sobre los desidentificados". La EBP-SP en su funcionamiento testimonia lo que está articulado allí. En su opinión ¿sería necesaria una política propia de la AMP para revalorizar estos significantes?

Graciela Brodsky: Veo que mi texto sobre los desidentificados hizo su camino y llegó hasta usted. Eso me alegra, porque cuando los textos circulan por Internet siempre se siente el vértigo de la falta de respuesta del Otro. Recibir el propio mensaje en forma invertida tranquiliza, y usted le sacó provecho a ese texto que recoge una intervención en las noches del EOL sobre el curso El banquete de los analistas, de J.-A. Miller.

En esa ocasión, la pregunta que servía de telón de fondo era: ¿Qué nos une? ¿Qué sostiene el lazo entre los analistas?

Para Freud eso se explicaba con la psicología de las masas, que funda el lazo social en la identificación imaginaria. En cambio, en esa noche al argumento era: si el análisis sacude las identificaciones, entonces el estatuto más acorde con su final ¿no sería acaso es el del analista "independiente"? Sin embargo, es un hecho que muchos escogen otra cosa que la soledad del consultorio y se vuelcan a la Escuela. Esta se ofrece entonces al desidentificado como un partenaire que viene al lugar que dejó vacante el propio analista.

Así, el lazo con la Escuela es una continuación de la transferencia bajo otro rostro. No se trata solo de la transferencia de trabajo, que da cuenta del lazo epistémico con la Escuela, sino de un lazo eminentemente libidinal. Por eso personificamos a la Escuela, la amamos, la odiamos, esperamos algo de ella, nos decepciona, nos premia. La Escuela es un gran condensador de la libido que va dejando disponible el análisis.

Ahora bien, ubicar a la Escuela en un lugar homólogo al del analista supone además que la Escuela también debe responder. Normalmente, su respuesta es oracular en un doble sentido: hay que descifrarla, pero además -como en Delfos-, hace falta alguien de carne y hueso que le preste su voz. Por eso tenemos comisiones, consejos, asambleas, instancias varias que hablan por ella, la hacen existir, encarnan durante un tiempo el espíritu de la Escuela, bastante esquivo por cierto.

Como en el análisis, cuando la Escuela habla demasiado, aburre; cuando habla poco, intriga; si no dice nada, inquieta (a condición, claro está, de que se le suponga un saber) .

Tomemos por ejemplo el título de AME, lo que me dará la ocasión de responder también a Margareth Ferraz, que tuvo la gentileza de interrogarme hace unos meses.

Las últimas nominaciones datan del 2000. En ese momento solo existían dos Comisiones de la Garantía en la AMP: en la ECF y en la EOL.

Treinta y tres años atrás -y aunque se burlara un poco de su cifra irónica- cuando Lacan nombraba un AME eso quería decir algo, hablaba del nominado, lo distinguía (sin duda porque este ya se distinguía de antemano). Ahora en cambio no es evidente que se pueda obtener el mismo efecto. En los últimos tiempos, la nominación de un AME hacía hablar más de la Comisión que lo nominaba que del propio AME. La prudencia llevó entonces al silencio y ahora el título falta en toda la AMP.

En Bruselas, la cuestión se jugó en los términos siguientes: ¿qué Comisión podrá encarnar la suposición de saber qué es un AME cuando en realidad no hay doctrina del AME, cuando Lacan se limitó a indicaciones del tipo: “es al que se le tiene confianza”, o “es al que se le mandan los casos difíciles”? Solo tenemos una mínima indicación de su parte cuando en el grafo ubica al AME en el lugar del significado del Otro. La consecuencia es evidente: si cambia el Otro, cambia el significado. Entonces ¡cambiemos el Otro! A falta de un dispositivo que sancione una performance como en el pase, a falta de un saber expuesto como en el pase, solo queda confiar en la prudencia de un nuevo tipo de Comisión y en lo que esta pueda demostrar a posteriori, porque al AME no se le pide que demuestre nada; cuando es nombrado es porque ya lo demostró. El AME está enteramente en el registro de la verdad: su nominación es creíble o no. En un momento Lacan se preguntaba : la verdad, ¿despierta? Y respondía: depende del tono con que sea dicha. Parafraseándolo, se puede decir: ¿la nominación de un AME es creíble? Respuesta: depende de quien la haga.

En consecuencia, la política de la AMP fue crear dos Comisiones de la garantía, en Europa y en América, apostando a la credibilidad de sus integrantes y a la diversidad de su proveniencia. Punto.

El resto está por verse.

Ahora cambio de registro. Todo lo anterior es la política de la AMP hacia adentro, hacia sus miembros, hacia sus Escuelas: a quienes distingue y quienes le creen. Pero si pasamos al plano "macro", la cosa es distinta: ¿Qué significa ser de la AMP para el Otro social ? Formulémoslo de otra manera ¿Qué significa ser miembro de la IPA para el Otro social?

¿Leyó usted la Newsletter de marzo? ¿Conoce el “London affaire”? La British Society, componente de la IPA, pretende reservar el uso del título de psicoanalista en toda Gran Bretaña para los egresados de su instituto. Y según parece, podría llegar a conseguirlo. Nos opondremos, por supuesto, pero, ¿cuál es la lógica del asunto?

La formación de la IPA es completamente acorde con el amo contemporáneo: número de sesiones, duración de las sesiones, número de seminarios, de controles, etc. Si se cumple con esto, se es psicoanalista. Vea la pagina web de la British Society, allí ellos definen muy bien el setting. Así que usted puede saber, con solo consultarla, cómo se formó su analista y si lo que hace con él (o con ella, para ser políticamente correctos) es o no un psicoanálisis. Eso implica entre otras cosas cinco sesiones semanales de cincuenta minutos que el analista debe empezar y terminar a la hora exacta. Nos reímos, pero se trata de algo que todo el mundo entiende.

Un AME, el mejor, el mas indiscutible AME de la AMP, que significaría, llegado el caso, para el Registration Board londinense?

Por supuesto, numerosos analistas de la AMP significan mucho para el Otro social; son conocidos, son respetados, son consultados, tienen un nombre. Pero ese es el punto precisamente: no es por el título que se los distingue sino por el nombre. Nada de eso es acorde con los nuevos paradigmas de la ciencia, que suponen el borramiento de toda referencia al nombre propio. Para el DSM IV, por ejemplo, un paranoico debe ser comparable con otro paranoico (si la categoría existiera allí). Para nosotros, el paradigma es Schreber.

Para el Otro social es fácil entender que un psicoanalista es el que completó el trainning. Pero nosotros, los que no tenemos estándar pero si principios, ¿cómo vamos a hacer valer nuestros títulos ante el Otro?

Como ve, las Comisiones de la Garantía, si llegan a ponerse en marcha, tendrán un doble trabajo, hacia adentro y hacia afuera. Sin esta segunda dimensión, seremos en poco tiempo una rareza.

Lacan podía ser exótico. Nosotros no podemos ser marginales.

Permítame una pregunta antes de pasar a otro tema: ¿por qué cree usted que cada vez hay más analistas de la AMP haciendo posgrados en universidades reconocidas?

S.G.: La EBP cuenta con varios Miembros de la Sección que aún se encuentran en un "limbo" en relación con el pedido para volverse Miembros de la AMP. La Sección San Pablo tiene 7 miembros en esa situación. Podríamos pensar que la AMP no reconoce el deseo de saber que surge de estas palabras, "el deseo no pide significante, pide, por lo menos, reconocimiento? ¿Qué tienen que ver la AMP y la EBP-SP con esa situación? A su entender, como podría la EBP-SP colaborar o promover algo para que ese deseo fuese más reconocible, en tanto que la transferencia de trabajo, incluso en sus propios términos, no apunta a transferir los resultados, las conclusiones y sí un estilo?

G.B. Ser miembro de la EBP es ser miembro de la AMP. Es natural que la AMP escoja cuidadosamente sus miembros. A falta de estándar, como dije antes, sólo tenemos la calidad de nuestros miembros para ocupar un lugar en el mundo. ¿Conocemos a todos los posibles miembros? Por supuesto que no. Para ser miembro de la AMP no basta con ser conocido en su ciudad, por los colegas más próximos. Hay que darse a conocer; hay que trascender el círculo de los íntimos.

Además, la AMP debe calcular el afecto de cada nuevo miembro en el conjunto de las escuelas, etc. En fin... hace tres años que se repite esta argumentación. Fue a partir del momento en que se puso de manifiesto que ser tomado como miembro equivalía a una garantía implícita, más prestigiosa, más codiciada que el propio título de AME.

Pienso que en nuestras Escuelas se produjo un desplazamiento del agalma desde los títulos analíticos hacia las categorías societarias. O tal vez se creó la idea de que a falta de estándar los analistas de la AMP entran en carrera: primero adherentes, después miembros, más tarde AME...

En mi discurso a la Asamblea dije que no existe la definición establecida de “miembro”, que se trata de una definición por el uso. En un momento necesitábamos trabajadores decididos, luego eso no fue suficiente.

Usted dice que algunos miembros de la Sección San Pablo están en el limbo. Espero conocerlos en mayo, pero además, ¿quién sabe qué viene después del limbo? Puede ser el paraíso o puede ser el infierno, y por cierto nada asegura cuál es peor de los dos.

S.G.. Si consideramos la topología lacaniana, ¿dónde podríamos situar la Sección (una parate de) San Palbo en ralción con la AMP-América?

G.B. No soy experta en topología. Es un terreno en el que ando con pies de plomo, como se dice. Prefiero responderle con mis rudimentos de lógica: la Sección San Pablo dentro de la AMP-América es el elemento omega de la paradoja de Russell

S.G.. Usted asumió la función de Delegada General de la AMP en un momento de“working through” de las cuestiones relativas a la masificación, tanto en el ámbito clínico (psicoanálisis y psicoterapia), como de la formación del analista. La política de escoger temas comunes para ser trabajados por la comunidad como un todo, como, por ejemplo el Encuentro Brasileño, que reproduce en el seno de su trabajo el mismo tema de otras Escuelas, ¿esa coincidencia no intensificaría los efectos identificatorios, la repetición y la masificación, tan criticados y cuestionados entre nosotros? O sería un ": tratamiento del mal por el mal" (expresión utilizada por Jacques-Alain Miller en su curso del dia 13/11/02 al referirse al psicoanálisis)?

G.B. No estoy tan convencida de que la época sea de masificación. Para la masificación hace falta el Ideal del yo, hace falta el Nombre del Padre, la lógica del todo y la excepción. Para mi lo apasionante del curso de Miller del 2002 fue haber explicado el estado actual de la civilización con la lógica del “no todo”, de los Unos en serie que no forman un conjunto. No es la masa, es la dispersión.

En este estado de cosas un tema en común es quizá lo mínimo que podemos tener para encontrarnos una vez al año a conversar. Fuera de esto, cada sección tiene sus temas, sus actividades, sus jornadas, incluso su rasgo propio, su estilo para tratar ese mínimo punto de convergencia. Un tema en común es la condición de la conversación. Si lo eliminamos ¡la AMP será la Cità delle donne!

Gracias por sus agudas preguntas.