Para suscribirse a EOL postal escribir a gretastechereolpostal@gmail.com
Publicaciones
On line

Virtualia
Entrelibros
Cuatro+Uno
El Caldero Online
EOL Blog
Boletín Discontinuidad
Lacan Quotidien | Lacan Cotidiano
Referencias en la obra de Lacan
e-textos
Otras publicaciones on line
e-Textos
 
Sobre el Cartel
¿Qué forma el cartel?

Por Ana Meyer

La convocatoria al Coloquio de Carteles permite pensar algunas cuestiones entre el cartel, su forma y la formación del analista.

Comenzaremos diciendo que en la Escuela de Lacan aparecen claramente implicados en su estructura, dos significantes, ellos son: psicoanalista de la Escuela y cartel.

Sabemos que la Escuela tiene como órgano de base al cartel, que ve la luz con la fundación de la Escuela Freudiana de Paris en 1964 e involucra a cada uno de los analistas y no analistas que apuestan a ella, se trata del compromiso de cada uno con la Escuela.

El cartel hace posible la extensión del psicoanálisis, con su trabajo de lectura de textos y su posterior discusión entre sus integrantes, por lo que la formación es tanto individual como estructurada en su interior.

En la Proposición de octubre, sobre el psicoanalista de la Escuela, se habla de tres momentos, "tres puntos de fuga en perspectiva" que nos conducen al psicoanálisis en extensión y su anudamiento con el psicoanális en intensión; uno simbólico, que habla del mito edípico, donde Lacan propone "restaurar lo radical de la experiencia"; otro, imaginario, acerca del tipo existente de la unidad, representado por la comunidad analítica internacional en su relación con la iglesia y el ejército; finalmente, el real, cuando se refiere a "campo de concentración"

Estos tres modos de legado comprometen al analista en su política, en lo que hace a sus intervenciones en lo real. Se trata del acto analítico, acto que autoriza la presencia del analista.

Por otro lado, en el documento del Comité de Acción de la Escuela-Una, los autores declaran: "(…) el comentario contínuo del acto por el analista(…)" y continúan: "(…)el control como parte de la formación, es una responsabilidad que cada uno debe asumir (…)"

También cartel y control van de la mano desde 1964. El saber del que habla Lacan en dicha oportunidad, guarda realación con el saber que se obtiene de la experiencia analítica, por lo que cartel y control conducen a un trabajo de escuela que conlleva a la formación.

Aquello que enseña el inconsciente al analista en la soledad del consultorio adquirirá estatuto de formación en la medida que esté sometido a un control en el marco de la Escuela. En su intensión este control es solidario con la extimidad del cartel en la formación que éste transmite.

De este modo, la experiencia que la clínica enseña, así como lo producido en los carteles, se transmitirá a través de presentaciones clínicas o trabajos a cielo abierto o bien trabajos concluidos. Esto permite que la formación vía el control y el trabajo cartelizado se apoyen en una "política de Escuela".

Por lo tanto, si el síntoma es lo real de la clínica y su transmisión, lo que la clínica muestra, diremos que, en ese sentido, no se tratará de una regulación sino de una formalización de la clínica, de una política que garantice dicha transmisión, mostrando el acto del analista, lo real en juego. Esto se extenderá a los carteles como una forma de hacer posible el camino que reduzca la imposibilidad del real de la transmisión del saber inconsciente, como una forma de operar lo pulsional en relación a la transmisión.

Para finalizar diré que el cartel hace nudo con la Escuela y la clínica, a través del analista que da cuenta de su acto, ahí donde la forma del cartel anuda el uno por uno con Escuela.