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1° CONVERSACIÓN: "¿Cómo se forman los psicoanalistas en la EOL 20 años después"
Sábado 13 de agosto de 2011 de 9 a 14 hs

Boletín N°7

Carlos Rossi, La necesidad del control
Transferencia de trabajo, Déborah Lazzeri
Adriana Laión, Algunas puntuaciones sobre la formación del analista
José Matusevich, 20 años después
Carmen González Taboas, La invención de la prudencia
Roxana Chiatti, Admisión

Estamos a una semana de la 1°Conversación. Muchos colegas ya han planteado por medio del Boletín algunas ideas para discutir, otros las expondrán en el próximo boletín. Muchos han comprometido su intervención el sábado.

¿En qué movimiento quiere inscribirse esta Conversación?. En principio intentar, a 30 años de la muerte de Lacan, mantener abierta la transferencia de trabajo que nos trajo hasta acá. Reinterrogando la Escuela, como concepto y como realidad efectiva, esta vez alrededor de la formación analítica.

¿Y cual es la perspectiva que se abre con esta Conversación en el momento actual de nuestra Escuela?. Queremos que con ella iniciemos el movimiento que nos llevará hacia fin de año a la XX Jornada de la EOL donde discutiremos y presentaremos a la comunidad lo que pensamos alrededor de la praxis lacaniana. Obvio es decirlo, la praxis lacaniana, la formación analítica y la Escuela deberían estar enlazadas estrechamente. O al menos ese lazo debería estar esclarecido para nosotros. En principio porque pensamos que la Escuela como tal se sostiene alrededor de la pregunta siempre renovada de qué es un analista. Pero en especial porque tenemos que tener siempre en cuenta la aporía que constituye el hecho de que según Lacan uno no se vuelve analista porque estudia y practica el psicoanálisis, con mayor o menor habilidad clínica, sino porque lleva su análisis, el propio, hasta el final.

Entonces la relación entre formación analítica y praxis se torna menos evidente y sujeta a variaciones , confusiones, extravíos. Lo mismo vale, claro, para pensar el lugar y el valor de los dispositivos de enseñanza y formación que sostenemos. Y el lugar del Pase, por supuesto.

Una perspectiva institucional resuelve las cosas con un programa de formación o capacitación. Cuando se toma la perspectiva de la Escuela la formación analítica se torna más radical y al mismo tiempo más dificil de aprehender.

Además, conversar sobre el punto en que estamos hoy luego de 20 años, será la oportunidad también de proyectarnos un paso más allá de nuestra Escuela. Un paso más allá, hacia el VIII Congreso de la AMP del año próximo cuya interrogación sobre el Orden simbólico y las consecuencias para la cura, implicará también pensar el lugar del analista, pero también, qué analista para el siglo XXI.

MT

* los textos deben ser enviados a mauriciotarrab@arnet.com.ar y adrianatesta@arnet.com.ar

 

La necesidad del Control
Conversando con Jorge Chamorro sobre la necesidad del control en lo referente a la formación del analista él me decía que un efecto de haber intentado diferenciarnos de la rígida estructura de la IPA, que obliga a sus practicantes a un número determinado de supervisiones para "moldear" (no encuentro un término mejor) a sus aspirantes, es probable (es una hipótesis que propongo a la discusión) que en el Campo Freudiano hayamos caído en una cierta laxitud sobre la necesidad permanente de esa práctica.

En tensión con lo anterior, Graciela Brodsky en su Conferencia en la ECF sobre el efecto de formación de los analistas sostiene que "Así pues en la Escuela de Lacan, no hay didactas ni oficiales ni oficiosos, no hay listas de docentes ni de controles, no hay acuerdo sobre el número fijo de las sesiones semanales, ni de los controles, ni sobre la duración estándar de las sesiones, incluso la de los análisis"

La pregunta que quiero dejar formulada es, si no hay lista de controles, entonces que lugar darle a esta frase de Lacan que extraigo de nuestros estatutos: "Ya desde el comienzo, y en todo caso, se atenderá a que el practicante en formación en nuestra Escuela disponga, dentro de ese marco, de una supervisión calificada", Jacques Lacan, acto de fundación, 21 de junio de 1964

Es un modo que propongo para entender la relación entre la formación, el control y la transmisión del psicoanálisis que no se realiza de un sujeto a otro sino "por los caminos de una transferencia de trabajo"

 

Tranferencia de trabajo
¿Cómo será para los que hoy llegan a la Escuela? Me resuena la pregunta de Gustavo Sobal. A medida que el análisis fue haciendo inconsistir al Otro, bordear el agujero empujaba a una salida, atravesar la angustia, dejar caer cierto cinismo y apartar la sombra de la soledad. Fue por aquella época y no hace tanto, tal vez tres años, que a pesar de estar en contacto con la Escuela desde hace doce años, concurrir a Jornadas, Congresos, Encuentros, Carteles, dar clases en IOM, etc., la desición de la entrada que finalmente se produjo hace menos de dos años, tuvo que ver con lo que era y es Transferencia de Trabajo. Miller nos dice que la Transferencia de Trabajo es el fundamento del concepto de Escuela ya que no concierne al analista en cuanto amo sino como trabajador y eso se transformó en desición, trabajar para la Escuela, trabajar en la transmisión de la enseñanza del psicoanálisis lacaniano y en el horizonte , el pase.

Trabajar para la Escuela como una manera de inventar, "un saber-hacer con el resto, siempre singular" (Paula Vallejo), con ese vacío central que la vuelve constituyente de la formación de los analistas, tal como nos dice Gustavo Sobal y "tal vez porque el trabajo de Escuela vuelve más soportable esa inconsistencia" como sostiene Silvia Salman.

Entonces, la Escuela es un nuevo Otro que nos impide volvernos locos y que no es sin otros.

Deborah Lazzeri

 

Algunas puntuaciones sobre la formación del analista
Retomo aquí un trabajo presentado en la EOL-Sección Córdoba en mayo del corriente año en una noche en la que participó Marie-Hélene Brousse y en la que conversamos acerca del "Porvenir del psicoanálisis en el siglo XXI"

Orientada por el clásico trípode freudiano puedo interpretar:
1-Análisis hay, hace falta tiempo para la formación y fundamentalmente para la incidencia de nuestra formación en la formación de futuros analistas, lo que podríamos llamar las nuevas generaciones.
2-Episteme, el cartel es el lazo asociativo preferido, el movimiento para la fundación de la Sección se produjo a través de los llamados carteles de borde, por lo cual interpreto que el cartel tiene un agalma especial para formarse, conversar sobre política, clínica, etc. He verificado los efectos de formación propios y de aquellos que han tomado la palabra para enseñar.

3-Control, ¿hay práctica del control? He escuchado a jóvenes practicantes del CIEC, un lazo al control mas frecuente, particularmente cuando atienden en el Hospital Neuropsiquiátrico o en el Instituto, necesitan autorizarse en Otro, y orientar las curas.

En la Escuela, particularmente en la Red algunos miembros dicen de su control antes de presentar un caso, o sea que el pasaje de lo privado a lo publico conlleva una responsabilidad y una orientación que parece necesaria pasarla por Otro antes.

4-Pase, interpreto que en Córdoba hay interés y entusiasmo por escuchar a los AE, sus testimonios de pase son trabajados en carteles y en las noches. Hay fuertes transferencias con ellos, se puede escuchar en los pedidos de análisis realizados.

5-Autoridad analítica, ¿Gradus (me refiero puntualmente al AME) y/o transferencia? ¿Dónde se la reconoce?

6-La Escuela, la formación se verifica por el trabajo en diferentes dispositivos, hay uno que ha sido en su tiempo de formación privilegiado para algunos, el paso por la gestión.

Pienso que la orientación política es una responsabilidad de los más formados, en el sentido de una transmisión en acto.

Adriana Laión

 

20 años después
Ya van a ser los veinte años de la creación de nuestra escuela, el trabajo realizado fue mucho, estuvo al servicio de la enseñanza del psicoanálisis y su difusión. Pero sobre todo a dar lugar a la gran apuesta de Lacan: el pase. Y no sólo le dio lugar, sino también se mostró permeable a lo real de esa experiencia transmitiendo los impases teóricos y clínicos que de ella surgían.

Recordemos, en un comienzo ella daba luz sobre el fantasma la caída del sujeto supuesto saber, el axioma fantasmático, del objeto a y el surgimiento del deseo del analista, el saldo de saber, etc. El segundo momento la nominación del goce fue nuestra meta. Casi todo lo anterior podía ponerse en continuidad, pero a partir de lo que Jacques Alain Miller llama la última enseñanza de Lacan, pasamos al "reveso de Lacan".

Miller llama ahora al pase Outrepase, lo introduce con ese nombre en el seminario de este año El Ser y Lo Uno. Lo Uno es lo opuesto a nuestra ontología, opuesto al deseo de ser que animó nuestros desvelos, opuesto a la falta con la que leímos el goce, y como contrapartida lo real como la relación del Uno y el goce.

En el último encuentro en Río de Janeiro Eric Laurent, interrogó a los A.E sobre el acontecimiento en el cuerpo, situando así el camino de nuestras futuras reflexiones, en relación a la novedad. Estamos en un momento fascinante, quizás todos lo fueron pero creo que este marcara los próximos años de nuestra Escuela

José Matusevich

 

La invención de la prudencia
20 años. La Escuela es para el Pase, el Pase es para que la práctica analítica no sea degradada. La Escuela del Pase, para resistir a la burocratización y al sueño.

Uno. Leo con gusto lo que mis colegas escriben. Tomo el sesgo del porvenir de la Escuela (el porvenir es hoy) declarada de bien público. Declarada así la ECF, Jacques-Alain Miller escribió (1) "El público espera de los psicoanalistas más saber y más lucidez, menos altanería y fatuidad, y conocimiento y respeto a la ley." Son las "condiciones mínimas" para que ellos sean de bien público, "de lo contrario son nocivos." A su vez leo la "Nota editorial" del último Colofón. Pienso: las "condiciones mínimas" nos orientan en lo público, frente a lo que el kantiano imperativo categórico "ha cercenado."(2) Ha cercenado la prudencia aristotélica,(3) la que sabía que para orientarse en la acción no basta la razón, sino que se necesita el juicio práctico o moral.

Dos. El imperativo kantiano es sadeano.(4) El primero expulsa las vicisitudes de la pulsión. Sé autónomo, sin Otro y sin deseo. El imperativo sadeano "es más honesto",(5) por mostrar el doblez del sujeto; el Otro viene a encarnarse en cualquiera. "Cualquiera tiene derecho a decirme ejerceré sobre ti las exacciones que me vengan en gana." De golpe estamos en el corazón del presente; el orden simbólico no es lo que era.

Tres. Lacan(6) ilumina ahí dos vías. Una se abre con la pluralización de los nombres del Padre: cualquiera ordena pero yo respondo con mi síntoma; mi juicio no excluye mi deseo. La otra, sin salida, es la ley de hierro de cualquiera injertando sus imperativos, y la respuesta sin juicio, o automática, o adictiva, o ciega. La prudencia aristotélica, que dejaba un margen al deseo, no es de estos tiempos; el discurso analítico sí. En la clínica y en la ciudad se orienta hacia "la relación salubre del deseo con el acto".

Carmen González Táboas
1- Miller, Jacques-Alain, Carta clara como el día por los veinte años de la muerte de Jacques Lacan para la opinión ilustrada, París, 9/9/2001, p. 17.
2- Miller, Judith, "Editorial", en Revista Colofón, Barcelona, núm.31 (mayo 2011), p. 5.
3- Varela, Luis, "La prudencia en Aristóteles: un saber hacer sobre las cosas humanas", en Revista Colofón, op. cit., p. 7.
4- Lacan, Jacques, "Kant con Sade" en Escritos, Bs. As.: Siglo XXI, 1975, p. 744. Lacan dice: "el imperativo sadeano da la verdad de la Crítica".
5- Ídem, p. 749.
6- Lacan, Jacques, Seminaire XXI, Les non-dupes-errent, inédito, (19/03/1974).

 

Admisión
Desde mi ingreso a la Escuela , el tema de la admisión me interesa particularmente, tanto hoy como entonces.Traigo a la memoria el escrito que Leonardo Gorostiza aportara durante el debate de la Escuela Una en el año 2010: "la desmasificación de la enunciación" puesta en marcha por Miller, no es sino la puesta en acto de una política animada por el deseo del psicoanalista: se opone al deseo de dominar y no quiere producir semejantes, "le repugna proceder por identificación" y por ello mismo "tiene horror al confort de los grupos".…"Apunta a que cada uno, a través del Uno de la orientación se sitúe en relación a su real".

Propongo aplicar esa referencia, no a la política de admisión, sino a su dispositivo. Sabemos que el deseo del psicoanalista proviene de nuestro más común deseo neurótico y como tal es pasible de cierta impureza. Se hace necesario entonces, cada vez, "un tratamiento de la tendencia natural de cada Escuela – en tanto sujeto-hacia la tendencia a la identificación".

¿Qué califica a un miembro? Sabemos que esa calificación se modifica, a tono con el devenir de la época y su incidencia en las políticas de la Escuela.

El funcionamiento actual del dispositivo de admisión, deslocalizado, desdoblado, descompletante, entiendo, ha tenido su efecto a favor. Lo celebro. Ahora bien, respecto de esa calificación, adhiero a que es preciso que el candidato esté en el camino de la formación, claro que es preciso una relación a la causa que " vaya un poco mas allá que el deseo de incluirse en un anuario"(1).

Aún con eso en la cuenta, pienso que, en ese dispositivo, y me arriesgo a decir, que en casi todos, se trata de un encuentro en torno a un real, que, como tal, es contingente…si lo hay o no dependerá de lo que allí pase…

Roxana Chiatti
1- J. A. Miller. JJ nº 78