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De Noches de la Orientación Lacaniana - Índice de textos
La erótica en el tiempo lógico

Por Graciela Brodsky

Debo agradecerle a Mario Goldenberg y a Luis Erneta haberme invitado para esta noche de presentación de lo que va a ser el ciclo de La orientación lacaniana de este año.

Mario decía que yo había propuesto el tema. En cierta medida es así, en cierta medida es totalmente contingente la elección del tema. Se trata de que no hay un seminario de Miller terminado de establecer como hemos tenido hasta ahora, y aunque habrá uno nuevo calculo dentro de dos meses, no podíamos empezar porque no teníamos un seminario. Me acordé entonces que habían circulando algunas clases de un seminario de Miller y que Florencia Dassen había recogido en La erótica del tiempo* las dos conferencias que él dio en Río de Janeiro, creo en abril del 2000, tengo ese recuerdo. Y que venía bien trabajar el tema del tiempo, si teníamos en el horizonte el Congreso del 2004 sobre los principios de la práctica; siendo que el tiempo, o al menos nuestra peculiar forma de utilizar el tiempo en la práctica, merecía ser estudiada. ¿Qué principios nos autorizan a hacer ese uso del tiempo que no es común con el uso del tiempo que hacen otros psicoanalistas de otra orientación. Y este tema venía bien, permitía seguir una misma orientación.

Así que la coyuntura de estas conferencias es el seminario de Miller del 99-2000 que se llama “Les us du laps”, “Los usos del lapso”. De los seminarios de Miller de los últimos tiempos es sin lugar a dudas el más difícil de leer. Es un seminario eminentemente de lógica, y tiene tres grandes articuladores de los cuales uno ocupa buena parte del seminario, es la manera como Miller retrabaja el sofisma de los tres prisioneros. Un nuevo sofisma es el texto de Lacan, recuerdan que es dónde Lacan introduce la noción de tiempo lógico con el instante de ve,r el tiempo para comprender y el momento de concluir.

El contexto del seminario, el curso de Miller, es la preparación del Congreso del 2000 en Buenos Aires, es el Congreso sobre la sesión analítica. Es decir que toda la referencia al sofisma de los prisioneros, que tienen que identificar el disco que llevan en su espalda sin conocerlo y que a partir de esa deducción se precipitan a la salida, es la manera como Miller elabora nuestro concepto de la sesión, de la duración de la sesión.

La consideración de la lógica en el curso no es accesoria, no es algo de lo cual se pueda prescindir en la lectura del curso, porque es precisamente lo que se podría argumentar como demostración para fundar cuál es el principio de nuestro manejo peculiar del tiempo en la sesión analítica.

Tiene una segunda articulación ya no con el Congreso del 2000 sobre la sesión analítica, sino con un Congreso anterior que fue sobre la Conclusión de la cura.

El sofisma de los prisioneros es utilizado, y Miller retoma en los mismo términos en el curso, para referirse no sólo al uso del tiempo en la sesión, sino a lo que llama el desencadenamiento del final del análisis, usando precisamente el sofisma y el momento en que hay que salir. Ubica, - y hay una serie de textos que estudiamos en su momento cuando habla del desencadenamiento, de cómo sale del análisis Dora, cómo sale del análisis la Jóven homosexual, etc -,. precisamente eso, el momento de la salida del análisis como un momento de precipitación que sigue a un momento de detención.

El curso y los textos en castellano de los que disponemos, basculan todo el tiempo entre la distinción de la lógica del tiempo y la erótica del tiempo.

Dos o tres palabras sobre la lógica del tiempo. Simplemente porque es una noche preparatoria, quiero hacer un mapa de la cuestión, no voy a entrar en el detalle que es lo que van a hacer en la noche siguiente.

Sobre la lógica del tiempo Miller explora tres esquemas.

El primero es el esquema de la retroacción, que supone una objeción al tiempo como continuidad lineal. El esquema de la retroacción supone que hay un tiempo 1 que va, por decirlo así, en una dirección y un tiempo 2 que va en la dirección contraria.

El aplica fundamentalmente este esquema que utiliza a lo largo del curso, la distinción en dos niveles del tiempo, el tiempo uno y el tiempo dos, especialmente para dar cuenta de un fenómeno de la estructura de la práctica analítica, que es el hecho de que a medida que se avanza en la asociación libre, a medida que se producen esos destellos de verdad, que se inscriben en la línea progrediente del discurso, en la línea del tiempo 1, del tiempo que avanza, a medida que eso se produce, se genera la suposición de que eso ya estaba escrito desde antes, que no es algo nuevo, que no es algo que se encuentra en el camino, sino que es algo que se reencuentra y que ya estaba allí.

Esta actualización del pasado en el presente Miller la ubica como la invención misma del inconsciente y la invención misma del Sujeto supuesto Saber, que crea por una curiosa inversión, la idea de que todo lo que se dice ya estaba desde antes ahí. Es lo que en otras corrientes es la Psicología de las profundidades, suponer que estaba escondido y que se trata de ir a encontrarlo, que estaba escondido significa que estaba desde antes y que todo encuentro no es mas que un reencuentro.

Precisamente la idea de Lacan no es esa. La idea de Lacan es que no hay nada que ya estaba escrito y es que el inconsciente se construye en el análisis, no estaba desde antes. Y que es la producción de un efecto de verdad, con el saber que de eso se deduce o se desprende, un nuevo efecto de verdad y el saber que de eso se desprende, un nuevo efecto de verdad y es que esta acumulación de efectos de verdad que requieren del tiempo para producirse porque un efecto de verdad no alcanza, tienen que acumularse los efectos de verdad, se transforman en la suposición de un saber ya ahí. Es para lo que utiliza en el curso la distinción de los dos niveles del tiempo, T1 y T2.

El segundo recurso de la lógica del tiempo al que recurre es al del punto al infinito. En el libro de La erótica del tiempo lo encuentran en la página 28. No se puede seguir si no se lo ve en tres dimensiones. Yo les recomiendo porque me dediqué durante la tarde a buscar algo de esto, entrar a una página de internet que es http://users.libero.it/prof.lazzarini/geometria. Si ustedes entran en esa página, entran en un apartado que se llama la geometría no euclidiana, van a encontrar un subcapítulo que se llama: la geometría de la esfera, y ahí van a ver el punto al infinito en acción.

Solamente se puede ver porque lo interesante del punto al infinito, punto al infinito es una recta, una recta que la atraviesa, es

decir una secante y que empieza a desplazarse, a girar. Para que no sea una coincidencia se pone un punto arriba, gira sobre ese punto hasta que quedan paralelas. Lo que se demuestra es que una vez que quedan paralelas empieza a girar en sentido contrario. La demostración así no tiene ninguna gracia, tiene gracia si se la ve en internet, porque es un punto que va sobre una recta. Hay un punto que se llama el punto Q en esta demostración que va sobre la recta, el punto va rápido sobre la recta, el desplazamiento del punto son todos los puntos en los cuales la recta secante corta la recta horizontal, se va desplazando el punto y en un momento el punto desaparece. Es el momento en que las dos rectas quedan horizontales, e inmediatamente después, cuando desaparece, uno se pregunta dónde está el punto, milagro, aparece del otro lado.

El profesor Lazzarini lo explica muy bien, yo no. La gracia de la cuestión es precisamente el aspecto cinético, es decir el movimiento, que es lo que no se puede hacer con el pizarrón.

Es una línea, se traza un punto, por ese punto se traza una tangente o una secante y se empieza a desplazar la segunda línea, se la empieza a desplazar pivotando sobre este punto, es decir que la línea va quedando así, así (hace el diagrama en el pizarrón) hasta que queda paralela. En cada una de estas líneas va tocando un punto, ese es el punto que en la pantalla se ve que se desliza a toda velocidad sobre la recta. Va deslizándose y cuando las rectas quedan paralelas el punto no se ve más, e inmediatamente en lugar de seguir la dirección progrediente en la que iba, el punto aparece del otro lado.

Lo interesante del fenómeno es que primero la cruza por el este y después por el oeste. Lo interesante del salto al límite es este efecto cinético del momento en que el punto desaparece yendo hacia el este y aparece por el oeste. Y el profesor Lazzarini dice, “qué hermoso sería si existiera un punto en el infinito que permitiera suponer que estas paralelas se unen en un punto en el infinito”. En ese caso se demostraría que la ilusión de las paralelas no es más que una ilusión y que se trata de una...finalmente queda dibujado un círculo si se sigue el desplazamiento.

Es más complejo pero es la referencia de la página 29, “Hagamos que esa primera línea que se dirige hacia el infinito, sea atravesada por un vector orientado de arriba hacia abajo. Si continuamos el movimiento rotativo más allá de la posición paralela ¿qué se produce en la línea A? Vemos aparecer desde el infinito la línea que llega hasta allí pero ahora orientada en sentido contrario”.

Esto que puede parecer un divertimento de geometría no euclidiana no es tal, porque es lo que le permite a Miller decir en la página 30 y 31 “Consideremos la sesión analítica bajo el aspecto de la duración, es decir bajo el aspecto de la línea temporal al infinito que se prolonga sin límite”. Imaginen el vector bajo la línea que se prolonga sin límites. “Si uno se queda en el tiempo homogéneo sólo podrá practicar el final del análisis desde un punto de vista cuantitativo, esto es, según un criterio exterior. Ocurrirá de manera diferente si consideramos que la sesión analítica está dotada de un punto al infinito...considero la sesión lacaniana como un lapso de tiempo con un suplemento de infinito. Es lo que permite pensar los fenómenos de atravesamiento; pensar el término de la sesión como punto de basta, pensarla como un punto singular con una estructura diferente de la de los demás puntos. De otro modo, el problema de la duración de la sesión es insoluble. Siempre será demasiado corta o demasiado larga.

Por lo tanto la cuestión es traer para la sesión un elemento suplementario, equivalente al punto al infinito y que permite ese efecto de la inversión de la orientación que demostramos aquí: el cambio de puntuación, de sentido y de modalidad lógica.”

Se entiende para qué le sirve esa inversión de la orientación, en algo que va en una dirección.

“Nuestros colegas de la IPA califican de cortas nuestras sesiones, piensan que ellos practican sesiones normales. Los que quieren ser obedientes lacanianos dicen: “No hacemos sesiones cortas, sino sesiones de tiempo variable.” Ahora bien, la cuestión no es que hagamos sesiones cortas sino que hacemos sesiones infinitas, sesiones que comportan la maniobra del punto al infinito.”

No hago la demostración, simplemente indico que las articulaciones, lo que Miller articula en la lógica del tiempo con el esquema de la retroacción, Tiempo 1 y Tiempo 2, con el esquema del punto al límite y con el desarrollo larguísimo, varias clases seguidas que hace del sofisma de los 3 prisioneros, es para dar cuenta de la existencia misma del inconsciente como SsS, de la duración de la sesión, de lo que permite el atravesamiento, con todas las connotaciones que tiene para nosotros el término de atravesamiento, y lo que permite no solamente resolver la cuestión de la duración de la sesión sino resolver la cuestión de la duración del análisis mismo y su salida. No son accesorios, son el corazón mismo de la cuestión.

Esto es sobre la función de la lógica del tiempo en el curso.

El curso explora de diversas maneras la paradoja que hay entre tomar el tiempo como un continuo y tomar la lógica del instante.

Tomar el tiempo según la lógica del instante, representándolo en una recta, produce el mismo abismo que produce pensar cuanto hay entre uno y dos, es decir que entre uno y dos ustedes saben que hay un medio, un octavo, un treinta y seis, la demostración de Lacan en el Seminario 20, es lo infinitamente pequeño. No hay modo de saltar del uno al dos si no es por un salto al límite, que es otro término matemático.

El problema de la representación del tiempo sobre la recta, lo que se llama la flecha del tiempo, es que presenta el mismo problema, en un sentido es una flecha continua, en otro sentido es una sucesión de instantes y cada uno de esos instantes no permite entender de que manera se pasa al instante siguiente.

Es la idea del presente absoluto, sólo hay presente, cada uno de esos instantes es presente y en la página 46 lee mas de cerca la teoría del tiempo y dice que la dificultad es que el tiempo no es un ser, no se le puede predicar el ser al tiempo. El pasado no es un ser, ya pasó, el futuro no es un ser, todavía no llegó, el pasado y el futuro por lo tanto son nadas, es el presente el que aparece como refugio del ser. Pero ¿cuánto dura ese presente?

E indica que la reflexión acerca de cuánto dura el presente, es la reflexión de Aristóteles en la Física. Lo llama Aristóteles al presente “el ahora”.

“No es fácil percibir, dice Aristóteles, si el ahora permanece siempre uno e idéntico o si es continuamente otro. El ahora es un ser que aparece y desaparece continuamente, que siempre existe como tal, pero un ahora cede inmediatamente su lugar para un otro ahora. El mismo ahora no dura para siempre”. (pág 47)

Si ustedes piensan en esta idea de esta temporalidad que es la temporalidad del instante, que basta con que se lo formule y ya es pasado, que es de una fugacidad tal, seguramente inmediatamente tienen el recuerdo, la referencia de qué es lo que Lacan explota de ésto, es en el Seminario 11 y su referencia al sujeto del inconsciente como el sujeto de esa temporalidad, sujeto que antes de emerger ya desapareció. Y Lacan recogió y lo manejamos todos los días cuando decimos que el sujeto está entre los significantes, se representa exactamente en ese intervalo evanescente, imposible de ponerle la mano encima. Es decir que toda la reflexión, puedo leer: el S tachado es como el ahora de Aristóteles. Es el concepto del presente instantáneo, un presente del cual se sustrajo toda duración, con la paradoja evidente de que sólo podemos pensar el tiempo a partir de un instante sin duración, es decir de un presente infinitamente estrecho, siempre a punto de deslizarse hacia el pasado, hacia el futuro. Esta es una manera de pensar el presente, pensarlo bajo la forma de un instante, hasta puede decirse que se trata de una construcción significante.

Traigo esto para indicar que toda la reflexión por el lado de la lógica del tiempo, además de las indicaciones que di recién sobre la incidencia de eso a nivel de la práctica, la duración de la sesión , la conclusión de la cura, la constitución del SsS y el inconsciente mismo como suposición, toda la construcción de la lógica del tiempo desemboca en S tachado.

Se puede decir que nuestro concepto del sujeto como S tachado es una referencia eminentemente temporal, que tiene esa temporalidad de la fugacidad, del instante, un instante más y ya no estaba ahí.

Es esta idea, esta manera de pensar el sujeto, como Lacan va a trabajar la famosa referencia freudiana de “el inconsciente no conoce el tiempo”. Y lo que Miller va a decir es, si el inconsciente no conoce el tiempo, podemos acordar con eso, que no se adecúa mas que a la referencia de la fugacidad del presente, del instante, la libido por el contrario conoce muy bien el tiempo.

La libido se instala en el tiempo y es a partir de esta distinción entre el carácter de la fugacidad del S tachado y la densidad del objeto a, que se produce en el curso la distinción entre la lógica del tiempo y la erótica del tiempo.

Densidad. En esta dirección de la erótica del tiempo se instala lo que comentó anteriormente tanto Mario como Luis, en todo caso la idea de la erótica del tiempo supone ya un fenómeno que puede considerarse un fenómeno clínico, no es un fenómeno de la lógica, no es un fenómeno del profesor Lazzarini, no se ve en internet, es el hecho de que el tiempo afecta al cuerpo. Desde la perspectiva de la lógica del tiempo, el tiempo no afecta el cuerpo, pero desde la perspectiva de la erótica del tiempo es la verificación de que en el análisis, el tiempo hace síntoma, como dice el título de la revista de la Escuela de la Causa de hace algunos años. Eso permite ver que hay una clínica del tiempo y Miller hace el recorrido de cómo se maneja la histeria con el tiempo y lo describe muy lindo, dice, es siempre un juego entre el deseo y el goce, “es alejar en el tiempo siempre el deseo para suspender el goce”. Trabaja la posición obsesiva respecto del tiempo, la procrastinación, por otro lado el no suspender el goce como la histeria sino gozar de la suspensión del goce, hacer de la suspensión un goce mismo.

Por supuesto el tiempo en la fobia, el tiempo en la manía, la precipitación del tiempo en la manía, el tiempo en la melancolía, la eternización del tiempo en la melancolía, eternización en la que el sujeto ya está muerto.

Después hay toda una serie de fenómenos que pertenecen a otra forma en la que el tiempo afecta el cuerpo. La espera, se sabe que el que espera desespera, la espera introduce una dimensión de máximas palpitaciones, se sabe lo que es esperar una llamada telefónica, lo que es esperar que alguien llegue, lo que es encontrarse con alguien que uno no pensaba encontrarse, la dimensión antagónica entre la espera y el encuentro, son todas dimensiones temporales, son todas variaciones sobre la erótica del tiempo, o en todo caso cómo la lógica toca el cuerpo.

La sorpresa, la retención propia del erotismo anal, la suspensión, el suspenso (explotado en el cine), la lógica fálica con todo su ciclo, el amor –hay un comentario de un colega brasileño que cita un poema, un trozo de un poema de Vinicius de Moraes, que dice “el amor es eterno mientras dura”- y por supuesto el desencuentro entre los sexos –recuerdan esos problemas de matemáticas que nos hacían, infernales, dos trenes salen uno de la estación A el otro de la estación B a tantos kilómetros por hora ¿cuándo se encuentran?- es la idea del hombre y la mujer que salen al mismo tiempo ¿cuándo se encuentran? y se cruzan por un momento, es esa idea, son todas referencias al tiempo, es interesante ver por momentos uno se pregunta si algo de lo que es nuestra clínica está por fuera de lo que son las referencias al tiempo, parece que domina preponderantemente la clínica psicoanalítica más que el espacio.

Termino con una promesa que por supuesto no voy a desarrollar porque no sabría cómo hacerla pero que podría ser lo que habría que conseguir encontrar y demostrar a lo largo del ciclo que se inicia hoy: es lo que dice Miller en la página 53, después de hablar del pathos del tiempo, de la función eminente del tiempo en la música, dice, “Demostraría ahora, aunque no puedo hacerlo, como el objeto a se esconde en el seno del tiempo lógico, tal como Lacan lo articuló en un sofisma temporal.”

Termino con esto que me parece una invitación, no está desarrollado acá, habría que rastrearlo en el curso, para quienes puedan leerlo en francés, no se, porque marqué la dirección de lo que es la lógica del tiempo, la dirección de lo que es la erótica del tiempo y esta frase final que sería para decirlo: la erótica del tiempo, es decir el objeto a, anida en el tiempo lógico. No son dos vertientes, sino que el tiempo lógico incluye, como decirlo, de contrabando, sin que se note, el sofisma de los tres prisioneros, gira en torno del objeto a, cosa que yo no sabía hasta ahora y que tampoco sé, no sabría cómo decirlo pero supongo que en el transcurso de las noches permitirán dar una idea y supongo que por eso ustedes eligieron como título: La erótica en el tiempo lógico es precisamente la transcripción de este párrafo final de la última conferencia de Miller en Brasil. Gracias.

 
Miller, J.-A. La erótica del tiempo. Editorial Tres Haches, Bs.As, mayo 2001 | Desgrabación: Viviana Cammilli