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El pase
El Pase: su presente y su porvenir

Edición de la IX Conversación de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis
Madrid, 5 de mayo de 2007
 
El pase y la formación del analista

Nº 1 | 15 de mayo de 2007 | Moderación: f.rueda@euskalnet.net

Sumario
Presentación de TLC
Presentación de la IX Conversación de la ELP, Xavier Esqué
La demanda de pase: eso a lo que "nada obliga", Shula Eldar
El pasador en el pase sinthoma, Vilma Coccoz
El pase sinthome y la nueva clínica, Lucia D’Angelo

 

Presentación de TLC
Tres Semanas Previas se transforma en Tras la Conversación, TLC. Este nuevo boletín on-line, editará en los próximos días las ponencias que fueron presentadas el pasado 5 de mayo en Madrid en la IX Conversación de la ELP.

Este primer número de TCL, incluye la Presentación de la IX Conversación de la ELP que realizó el Presidente de la Escuela: Xavier Esqué y los textos de la primera plenaria, que agrupados bajo el título: El pase sinthome o cómo actualizar la experiencia del pase en la Escuela, presentaron en este orden Shula Eldar, Vilma Coccoz y Lucía D’Ángelo.

Félix Rueda

 

Presentación de la IX Conversación de la ELP
El pase y la formación del analista
Xavier Esqué

Tengo la alegría de poder iniciar la IX Conversación de la Escuela sobre “El pase y la formación del analista”, de iniciarla en vivo y en directo porque, como ustedes saben, la conversación on line se puso en marcha hace tres semanas, el tiempo en el que ésta nos viene ya trabajando. Nos acompañan el Delegado General de la AMP, Eric Laurent, y el Presidente de la EEP, Pierre-Gilles Guéguen, a quienes agradezco su presencia y su excelente disposición para trabajar, como siempre y una vez más, con nosotros. La sala como pueden ver está llena, abarrotada, como en las grandes ocasiones, llena de miembros de la Escuela, así como de un número considerable de socios de sede y también de participantes del Instituto del Campo Freudiano. Cada uno de nosotros ha llegado hasta aquí, a Madrid, en este día de mayo, para participar de una conversación de Escuela, una conversación que va a girar alrededor de lo que hemos denominado pase-sinthome.

De esta manera la ELP se inscribe en el tiempo de reflexión abierto por la AMP en Roma que culminará en el VI Congreso de Buenos Aires, en abril de 2008. Una reflexión sobre la actualidad del pase se ha venido realizando ya en buena parte de las Comunidades de la ELP, esto quiere decir que una elaboración colectiva está en marcha, todo indica que es un excelente momento para conversar al respecto.

El sintagma, pase-sinthome, nos coloca de pleno frente a la nueva clínica, es decir, ante la incidencia que la última enseñanza de Lacan tiene sobre la práctica analítica, sobre los análisis y, fundamentalmente, sobre sus finales. El pase- sinthome también nos lleva a reflexionar acerca de los usos posibles y actuales del pase. Sabemos que en todo ello nos jugamos el futuro del psicoanálisis.

Con el pase, además del pasante, es el psicoanálisis mismo el que pasa examen, es decir, que por la prueba del pase pasan la doctrina, la práctica y hasta la profesión analítica. ¿Cómo no podríamos interesarnos por ello? ¿Qué miembro de la Escuela, qué analista lacaniano podría decir que el tema no es de su incumbencia? ¿Cómo concebir la práctica lacaniana, la transmisión del psicoanálisis, la experiencia de la Escuela sin el horizonte del final de análisis y el pase? El pase y la formación del analista vienen a ser, de este modo, la garantía de que el psicoanálisis no se diluya en la terapéutica, ni que la Escuela no se convierta en una sociedad.

La disponibilidad de los miembros de la ELP, ante la convocatoria del Consejo de poner el pase y la formación del analista en el centro de la Escuela y de conversar sobre ello, es grande; existe una lógica preocupación, pero también un renovado interés y, fundamentalmente, un nuevo impulso que se ha empezado a sentir a través del boletín 3SP, el debate on line, que con especial cuidado y atención ha moderado Félix Rueda.

¿Cómo terminan hoy los análisis?
La disyunción entre final de análisis y pase
¿Renovar el dispositivo del pase?
El nudo psicoanálisis puro y aplicado
Autorizarse de la práctica, autorizarse de sí mismo
El pase a la luz de la última enseñanza de Lacan
El post-analítico
Etc.

Son las preguntas que nos han traído hasta aquí. Subjetivar la Escuela, interrogar el pase y la garantía, abordar el real en juego en la formación del analista, explorar la juntura íntima entre psicoanálisis puro y aplicado son tareas que como analistas tenemos la responsabilidad de trabajar continuamente para asegurar el futuro del psicoanálisis y mantener viva nuestra transferencia de trabajo. Nuestra transferencia de trabajo sería insostenible sin una renovación continuada de la hiancia en el saber. Trataremos, entonces, en el día de hoy, de ejercitarnos en ello.

El real en juego en la formación del analista nos divide a cada uno de los que estamos aquí, esta conversación es, entonces, una invitación a participar del compromiso en la tarea por nombrarlo, es una invitación a participar del compromiso de empujar el decir hasta cernir algo de ese real y subjetivarlo. Así cada uno podrá encontrar la buena manera de identificarse al grupo, no como desengañado sino como incauto de lo real. La identificación al grupo del analista lacaniano no se sostiene por la vía del ideal, tampoco desde el cinismo.

Entonces, como dice el espacio de enseñanzas sobre el pase de Madrid, hablemos del pase, hablemos porque el pase en la Escuela tiene un lugar central, puesto que es el lugar propicio donde inscribir el fracaso del psicoanálisis en liberar al sujeto de lo real.

¿Qué es lo mejor que se puede esperar de un análisis? Como señala Jacques-Alain Miller esto Lacan lo vio, paradójicamente, en Joyce, alguien que nunca se analizó. Lo mejor está en el sinthome, porque en el sinthome ya no está en juego la letra como semblante (letter) sino que lo que está en juego es la letra como deshecho, como resto (litter). Se trata de lo que queda del significante una vez que la palabra, el sentido, ha sido abolido. De ahí que la nueva relación a la letra propia del sinthome produzca el desabonamiento del inconsciente, el corte entre S1 y S2. Sólo así el síntoma adquiere la dimensión operativa, instrumental, del sinthome, que implica el savoir y faire avec, el arreglárselas con, o sea, que lo que está en juego es la dimensión de lo practicable.

Trabajemos, entonces, por el pase practicable

 

La demanda de pase: eso a lo que "nada obliga"
Shula Eldar

I

Para dar título a esta breve intervención tomé una expresión de la Nota italiana, bien conocida, que puede servir como punto de partida. Cito: "El analista dicho de la Escuela, AE, se recluta a partir de ahora al someterse a la prueba del pase a la cual, sin embargo, nada lo obliga…." (1).

Me parece oportuno subrayarla ya que estamos reunidos aquí y ahora, "hic et nunc", para cuestionarnos acerca de la situación del pase en 2007, en la ELP.

Las preguntas que nos haremos giran alrededor del análisis didáctico que es preciso abordar desde diversas perspectivas: por ejemplo, la del didáctico como condición de la relación a la causa analítica y, asimismo, a lo que subsiste cuando este lazo entre condición y causa se desarticula; es decir lo post-analítico (2).

Si sitúo la cuestión en el tiempo, digo situación en 2007, es para dar peso a lo que, me parece, esta conversación pone en juego: un deseo lacaniano que conlleva una lógica de la anticipación (3). Tal lógica permite incluir el futuro, - y me refiero concretamente a la renovación del psicoanálisis en la orientación de la última enseñanza de Lacan -, en el presente.

Lacan, que produjo una verdadera subversión de la teoría y la práctica, hizo depender la renovación del psicoanálisis de aquellos cuya relación con el acto analítico no es ambigua. Aquellos, que por esa misma razón serían en principio, tomémoslo como un wunsch de Lacan, capaces de funcionar en la realidad (autorizarse a la práctica precede casi en todos los casos a la prueba del pase) así como de abordar puntos de impasse; problemas cruciales. Miller, clase V. (La meprise)

II

Ahora bien, respecto a la situación en el presente. Me refiero al presente como el tiempo que es real, el tiempo que hace síntoma.

Los datos que el Secretariado del pase transmitió en las últimas Asambleas ponen en evidencia, objetivamente, que ya desde hace algunos años las demandas de pase en la ELP son más que escasas. Si bien se trata de un fenómeno que es más o menos común a todas las Escuelas parecería que entre nosotros se manifiesta de una manera más contundente. Conviene, pues, hacerle frente.

Esto quiere decir que si bien no faltan analizantes en formación y si bien hay entre ellos también analizantes que acaban o dicen haber acabado sus análisis aunque éstos sean largos (tomo en cuenta la distinción entre final de análisis y pase), de ese conjunto muy pocos, o casi ninguno, se convierten en pasantes.

Y, precisamente, el lugar del pasante se sitúa en el après-coup del momento que plantea su demanda aunque la demanda en sí misma tiene mucho de lo instantáneo, nuevamente una cuestión de tiempo. Lacan lo señaló: "…al analista hay que tomarlo tal como es en la demanda" (4).

Está claro que no se trata de establecer un "para todos" porque el pase no es una ley que se pueda imponer como algo ordinario.

Si Lacan dice en la Nota italiana que nada obliga a someterse a esa prueba es para indicar la heteridad del pase que no hay que confundir con un "laisser passer". "Nada lo obliga", no es un salvoconducto que permite mantenerse bajo la reserva del silencio.

"Nada obliga", por paradójico que parezca no da lugar a ningún malentendido. Es una frase que hay que tomar de manera literal.

Indica que el analizante está ahí solo, que se pone en juego sin el Otro, en el ejercicio de un deber, en una decisión íntima y solitaria; en un acto. Una soledad que se ejerce y a la que, también, se está dispuesto a renunciar, como lo afirma Lacan, en el momento en que uno se dispone a una tarea de transmisión. Eso es lo que el pase explora y si hay buena suerte es lo que atrapa antes de que el momento pase y la experiencia se escabulla.

Un deber es, en teoría, una elección que no se puede eludir aunque está claro, también,"que no es suficiente la evidencia de un deber para cumplirlo" (5).

Cuando un pasante lo asume y se arriesga a hablar sabe que su decisión lo llevará a sobrepasar los límites de la utilidad privada de su experiencia; es decir, "los beneficios de la curiosa fabulación que se llama análisis personal" (6), para contribuir, cuando esto es posible, a hacer el pase del psicoanálisis mismo lo que quiere decir introducirlo en el futuro. La utilidad privada se transforma, entonces, en "utilidad pública", para beneficio de todos. Así, el desgarro del saber adquirido contribuye al avance doctrinal conduciendo a que el psicoanálisis se disponga, también, a responder al espíritu del tiempo.

Responder implica por sí mismo un real del tiempo.

Esta es la finalidad que tiene la puesta en funcionamiento del dispositivo.

La demanda de pase es la llave que lo pone en marcha.

Sin demanda de pase éste queda en suspenso; podemos escuchar el ru-run de su motor pero el dispositivo "epure non si muove".

Y entonces, el secretariado del pase no puede abrir la puerta de entrada; ni los pasadores pueden ejercer su función, -ellos son, precisamente, el gozne de la transmisión-, con lo cual la designación de pasadores queda en entredicho, suspendida o no; ni el cartel puede juzgar que "hay del analista", ni la experiencia puede ponerse en serie, -el uno por uno no se contradice con la serie.

Como consecuencia de ello quedan en reserva tanto la cuestión del deseo del analista como la pregunta sobre la cura que se espera de él. Se corre el riesgo como lo señalaba J. A. Miller (7) de convertir al psicoanálisis en una práctica cuyo campo de responsabilidad se reduzca a los fenómenos, (autorización a la práctica, profesión, etc.) y con ello el deber de analizar hasta llegar al lugar de la causa ("psicoanálisis puro" es como lo llamamos), en vez de tomar un nuevo impulso puede perder elasticidad y desinflarse. Si lo real no se muestra, lo real puede establecerse en una posición que lo convierte en un mero semblante, un hecho de discurso (8).

Cito a JAM: "Lo que está en causa (en el pase) es el deseo del analista. Es por ello que no reniego del aspecto sermón que hay en lo que pude haber dicho aunque más no fuera para que eso pudiera sostener el deseo del analista y sostenerlo por la idea de deber" (9).

Esta observación me hizo pensar en el valor actual de cierto sermoneo, de cierta insistencia, ya que como señalaba Eric Laurent en Roma, sucede una cosa curiosa: el entusiasmo por el pase parece no haberse extinguido, aunque la demanda escasee. Debemos sacar partido a este hecho sin darle un valor tácito, usar el obstáculo como palanca para dirigir un mensaje a las próximas generaciones.

Esta Conversación, por decisión del Consejo y por esa razón, no se limita a los miembros de la Escuela, es abierta.

La renovación generacional nos concierne como Escuela y hay que encontrar la vía que nos permita dirigirnos a los jóvenes que Lacan llamó analistas en esperanza en una ocasión, en otra "bachilleres" animándolos a no mantenerse "al margen del lugar en el cual adviene el analista" (10).

III

Estamos ante un impasse-sintomático. Estamos un poco embrollados.

Pero, el momento de fallar forma parte del tiempo para comprender.

Vale la pena recordar lo que repetimos una y otra vez: que el pase hace nudo con la Escuela, con la formación del analista, con el psicoanálisis.

Sabemos lo que sucede en el nudo si se suelta uno.

La Escuela ha de poner a la formación del analista "al abrigo de los efectos de mercado" (11). Entendiendo por ello, por ejemplo, hacer contra a las evaluaciones, mantener la diferencia entre grado y jerarquía, etc... Y, es por todo eso que el pase no puede ser negociable.

Veremos que resulta de nuestra conversación.

 

Referencias
1 - Jacques Lacan. Note italienne. En Autres Ecrits, Seuil. P. 307.
2 - Ver la elaboración de J. A. Miller en la clase del 16/5/2001 del curso Le lieu et le lien sobre la relación entre condición y causa.
3 - Shula Eldar. Un deseo lacaniano. En: El pase. Colección de la ELP, Nº 7. Madrid, 2002.
4 - Jacques Lacan. Discours a l’EFP. En. Autres Ecrits. OP. Cit., p. 266.]
5 - Jacques Lacan. Proposition sur le psychanalyste de l’Ecole. En: Autres Ecrits. Op. Cit. p. 252.
6 - Jacques Lacan - Del sujeto por fin cuestionado. En: Escritos 1. Siglo XXI. P. 222.
7 - Jacques Alain Miller. Le lieu et le lien. Clase del 22/11/2000. (Inédito)
8 - Ibid. Clase del 13/12/2000.
9 - Ibid. Clase del 15/11/2000.
10 - Jacques Lacan. Introduction de "Scilicet". En: Scilicet Nº 1, Seuil, 1968. P. 12.
11 - Ibid. P. 10.

 

El pasador en el pase sinthoma
Vilma Coccoz

La Escuela es una construcción en torno a un agujero: No existe EL ANALISTA y es razón de la existencia del dispositivo del pase destinado a recibir los testimonios del paso lógico de analizante a analista. ¿Qué empuja a aquél que ha sido informado de la experiencia en "sus propias carnes, en su propio pellejo", a querer ocupar la posición de resto de la operación?

El contexto del pase-sínthoma está dado por la perspectiva borromea, de cuyas últimas elaboraciones Miller ha destacado la distinción de inconsciente transferencial y real. El segundo se experimenta con el límite del primero. En el inconsciente real impera el autismo del goce, sostén del monólogo. En esta dimensión se comprueba que se habla siempre de lo mismo y sólo para sí. Experiencia singular de la soledad que atraviesa el analizante y que puede resolverse en una dirección nuevamente transferencial, hacia la Escuela. Es el pase bis, siendo el primero el pase netamente clínico.

El principio el analista sólo se autoriza de sí mismo recibe con ello nuevos fundamentos. La concepción del sínthoma, el cuarto nudo, la invención de un nombre nuevo para un goce antiguo, permite su uso satisfactorio por fuera del sentido, más allá del padre. El Edipo se ha demostrado como una vía en extinción para la solución al problema del deseo. Pero cuando el orden paterno carece de sostén, lo que se propone para ocupar su lugar es una ley de hierro, la que ordena el "ser nombrado para". La Escuela de Lacan enseña que nadie puede esperar "ser nombrado para el psicoanálisis". (El orden férreo mata el deseo, esencia y sostén del discurso analítico). Pero, también, que la identificación tiene patas cortas cuando se trata de ocupar la posición de semblante, agente del discurso. La vía del pase-sínthoma se afianza en la operatividad de otro tipo de nominación. Los pasadores son mensajeros del pasante, de viva voz. ¿Qué esperamos que puedan captar y transmitir en el momento actual de la Escuela?

Lacan consideró que sólo de quienes estuvieran atravesando el momento clínico del pase podría esperarse un testimonio justo. Afirma que el pasador es el pase, por estar en la vía de la resolución de su problema y por ello es sensible al hallazgo de otro. "No es algo con lo que uno pueda darse aires si uno no está allí". No se puede hacer "como si" se estuviera en el momento del pase. Se trata de una posición en el discurso, no de un saber hacer el rol. Lacan lo nombra como un oficio. Dado que la articulación trinitaria del dispositivo se inscribe la lógica del discurso, en cada lugar se preservan las sombras, no todo puede verse, pero el pasador es la bisagra, el mediador entre las luces y las sombras. Tal es la dimensión de su responsabilidad que Lacan decidió que fueran dos. Sin ser un fotógrafo, el pasador es una placa sensible en la que debe imprimirse el testimonio, pero, a la vez, es un lector que logra captar la "identidad sinthomal" del pasante, a través de la hystorización, del paso del inconsciente transferencial al real, con la conclusión satisfactoria por la vía del acto. La elección de los pasadores se rige por la lógica del discurso, no se trata de una promoción sino de confiarles una tarea. El momento clínico del pase es un tiempo de suspensión en que se reconoce lo real verdadero en la experiencia personal. Los pasadores "están vinculados al desenlace, los que están en ese pase o han vuelto a él". Por lo tanto, la responsabilidad de su designación no es poca cosa.

De una manera un tanto irónica Lacan dice rendir homenaje al discurso analítico por ser el único de los cuatro discursos en el que la canallada (1) acaba necesariamente en la estupidez. No se trata de una consideración moral sino política y epistémica: "si supiéramos enseguida cuando alguien viene a demandar un análisis didáctico que se trata de un canalla lo desanimaríamos. Olvídelo, usted se volverá tonto de capirote. Pero está cuidadosamente disimulado, y lo descubrimos pasado un tiempo. Porque siendo la canallada no hereditaria, sino propia del deseo del Otro en el que el interesado ha surgido, y si el deseo en el que se ha nacido es un deseo canalla, lo será sin remisión. Dice no haber visto excepciones, aún tratándose de analizantes suyos. No hacía nada por retener a quienes se alejaban de su enseñanza, en la seguridad de que se volverían tarados. En el marco de esta apreciación política de la figura del canalla encontramos un consejo técnico muy preciso, no se trata de insuflarle la ética analítica, sino de mantener a estas personas en una dimensión terapéutica, dejándole la dosis necesaria de canallada para que puedan sobrevivir. Incluso, concluye, puede que llegado el caso alguien estúpido practique el psicoanálisis, porque incluso un tonto puede sostener la posición de objeto a. El único riesgo es en el psicoanálisis didáctico, porque nos arriesgamos a tener psicoanalistas estúpidos. Y ahí hay que ser prudentes. ¿Podríamos poner en conexión esta reflexión de Lacan con el último curso de Miller y encontrar ahí un criterio negativo de la elección de pasadores? ¿Se podría decir que el canalla-tonto es aquél que nunca podrá franquear el paso al inconsciente real? Siguiendo esa idea, ¿le estaría vedada la identificación al sínthoma? ¿Se volvería estúpido en el discurso analítico por quedar enredado en el deseo del Otro, intentando sacar partido con sus astucias, ocupado en la estrechez de sus miras? La solución del pase puede ser precaria pero es necesaria para que el psicoanálisis sobreviva. Y para ello es preciso crear las condiciones de esta supervivencia. Cuidar de la elección de los pasadores es cuidar por aquellos que están llamados a participar en la solución de las soledades analíticas.

En la fatídica época de la Francia ocupada, se confiaba en el passeur para conseguir franquear la frontera a partir de la cual la vida podía ser posible para los perseguidos. Se depositaba en su hacer una confianza sin garantías. Algo de la significación de esta noble misión retornaría en la dimensión política del pase en la escuela borromea. Si el pasador está vinculado a la vida, entendemos que Lacan haya podido decir que él estaba pasando siempre, siempre entre la soledad y el Otro, siempre entre el sentido y el sin sentido, siempre intentando atrapar lo vivo, lo poético de una práctica que no podrá programarse nunca, en ninguna máquina, porque no puede cerrarse en una solución acabada y sistemática. El psicoanálisis, sus conceptos, la Escuela, el pase, dependen de nosotros, de lo que estemos dispuestos a arriesgar para que siga siendo la experiencia única que consiguió despertarnos.

 
Notas
1. Le savoir du psychanalyste
 

El pase sinthome y la nueva clínica
Lucia D’Angelo

Esta conversación intenta solventar el prejuicio de que el pase sólo incumbe a los pasadores, a los pasantes, a los Carteles del pase, a los AE.

Se trata de un dispositivo institucional, la Escuela, que está fundado en la doctrina analítica. En ese sentido, está destinado, a ser problematizado, revisado, actualizado e interpretado en cada momento histórico.

Desde la instauración del pase en la Escuela, Lacan propone tener en cuenta este anudamiento, en la medida, que el pase modifica la noción de la cura analítica, no sólo en lo que concierne al final del análisis, sino y también, a la demanda misma de análisis, con fines de formación.

De esta forma, actualizar los principios del pase, en el nivel clínico y en el nivel epistémico es necesario porque es actualizar la doctrina psicoanalítica, que orienta a la Escuela en el horizonte político y a la formación que ella dispensa.

Proponemos para la conversación, el pase sinthome, como el modo actual de tomar en cuenta las elaboraciones de la última enseñanza de Lacan, para dar testimonio de las dificultades actuales, para cernir lo real que nos concierne y que produce su propio desconocimiento; para poder tratarlo y reorientar el horizonte del porvenir.

Las dificultades actuales no se deben al dispositivo del pase mismo, sino a la dificultad de abordar los análisis, desde el inicio hasta el final, desde una nueva perspectiva clínica que tenga en cuenta los desplazamientos doctrinales del concepto del inconsciente, no sólo el de Freud, sino el de Lacan mismo.

Tomemos como perspectiva la actualización de la doctrina sobre el final del análisis y partamos de una premisa: el analista forma parte del concepto de inconsciente.

Actualizar esta dupla conceptual, implica hacer converger nuevas concepciones del Inconsciente - analista, en la medida que el pase, implica justamente, el paso, el viraje, de la posición de analizante a la posición del analista: el psicoanalista solo puede concebirse como un sinthome (1).

El analista sinthome, producido por el pase sinthome, es la forma de practicar el nudo con la Escuela, teniendo en cuenta los nuevos efectos de formación suscitados por la clínica, producidos en los lugares y prácticas diversas acordes a nuestra actualidad. Nos da la oportunidad, por consecuencia, de cernir el real que nos concierne y de reinventar los nuevos usos que podemos practicar del pase en lo que concierne a la producción del analista y de su formación.

La clínica lacaniana, no retrocede frente a lo real, más aún, le hace la contra. Por el contrario, intenta cernirlo para cada uno y para cada contingencia de época, por el tratamiento privilegiado que hace del goce, que implica entre otras cosas, la reelaboración del concepto de lo inconsciente.

Por el lado del objeto, como he propuesto en un trabajo anterior (2), es preciso subrayar, que para el analista orientado por el pase, la dirección de la cura llevada hasta su conclusión, implica para cada ocasión, tomar partido en su posición, teniendo en cuenta los dos valores del objeto a: hacer semblante del objeto en el lugar del Otro, tanto como, encarnar el vacío topológico, el agujero, que aloja el objeto a, como causa última del deseo. O más precisamente, practicar con el analizante el nudo desde el registro del Otro al sinthome que apunta a la soledad del Uno, sin el Otro.

El cambio paradigmático de la teoría del goce en la última enseñanza de Lacan consigna que a partir del nudo borromeo y de la redefinición del síntoma por el de sinthome, como anudamiento del goce, Lacan da lugar a una perspectiva más pragmática del final del análisis, del saber hacer allí, cuando ello aparece, saber arreglárselas con el sinthoma: "saber hacer allí - arreglárselas con su síntoma - ese es el final de análisis. Hay que reconocer que esto es corto, verdaderamente no va lejos" (3). Es decir, un final del análisis, sin punto de capitón.

En este sentido, el pase nos enseña que el tema del final del análisis debe siempre ser abordado en una cierta perspectiva.

Pero en este anudamiento de los tres registros que intenta cernir lo real no es lo mismo lo simbólicamente real que lo realmente simbólico (4). Lo realmente simbólico, lo simbólico incluido en lo real es la mentira del síntoma, es decir, que conserva un sentido en lo real. Es por ello que el analista puede, si tiene la oportunidad, intervenir simbólicamente, para disolverlo en lo real (5). Ello marca que la interpretación analítica encuentra un límite.

Por el lado de lo inconsciente, las últimas elucidaciones de J.A. Miller, sobre el Sinthome de Lacan, nos hacen volver la mirada sobre su concepto: el inconsciente puede ser tomado como real.

Es la razón, por la cual, J.A. Miller, propone que al binomio, Inconsciente Transferencial - Inconsciente Real, es necesario agregar un tercer término: el Pase.

De esta forma, dará cuenta del pasaje que implica la posición de analizante a analista, del Inconsciente Transferencial al Inconsciente Real, como un nuevo modo de anudar al analista producido con la causa analítica, cuando el Otro no existe para el sujeto. Desplazar el psicoanálisis al registro del Uno es acceder a la consistencia singular del sinthome, y de esta forma es la otra lectura que puede hacerse del identificarse con su sinthoma, es decir, reconocer su ser de sentido gozado y saber arreglárselas con ello.

Poner el acento en el campo del goce para definir el final del análisis a partir del sinthome, produce efectos en la relación que éste tiene con el Inconsciente, del goce del Inconsciente y de allí la marca del final de la cura por la vía de la satisfacción.

Es el momento donde se inscribe de manera más clara cuando el espacio del lapsus, la formación del Inconsciente, no lleva a la interpretación de ningún sentido. Se trata de elaborar cómo en un análisis, se ha llegado al sentido en lo real.

El cartel del pase interroga la multiplicidad de soluciones encontradas en aquellos que han llegado al Inconsciente Real, es decir a aquellos que han llegado a elaborar lo simbólico incluido en lo real, que es la verdad mentirosa del síntoma. Y que consienten a dirigirse al Otro de la Escuela para recomponer un partenaire que acoja la soledad del autismo del goce.

En ese sentido es que podemos decir que hay final del análisis cuando hay una transformación del síntoma del sufrimiento, a la satisfacción del sinthome.

 
Notas
1. Lacan, J.: El sinthome (1975-1976), Libro 23, Paidós, Buenos Aires, 2006. p. 133
2. D’Angelo, L.: "Hacerle la contra a lo real", en Freudiana nº 48 , ELP-Comunidad de Cataluña, Barcelona, 2007.
3. Lacan, J.: L’insú…, Seminario XXIV, inédito, clase del 16/11/76.
4. Miller, J.A.: "Seminario sobre las vías de formación de los síntomas" (1996), en Introducción a la clínica lacaniana, RBA, Barcelona, 2006.
5. Lacan, J.: "Lo no sabido que se sabe"…, inédito, clase del 15/3/77.
 

La IX CONVERSACIÓN DE LA ELP: El pase y la formación del analista se celebró en Madrid el 5 de mayo de 2007 y fue animada por Éric Laurent. Delegado General de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, participando también en ella Pierre-Gilles Guéguen. Presidente de la Escuela Europea de Psicoanálisis.

 

EL PROGRAMA FUE:

9.30 h. Recepción

10 a 10.15 h. Presentación. Xavier Esqué, Presidente de la ELP

10.15 a 12 h. El pase sinthome o cómo actualizar la experiencia del pase en la Escuela
Vilma Coccoz, Lucía D’Ángelo, Shula Eldar

12 a 12.15 h. Pausa café

12.15 a 14 h. El pase sinthome y el nudo psicoanálisis puro - psicoanálisis aplicado
Andrés Borderías, Hilario Cid, Estela Paskvan, Montserrat Puig

14 a 15.30 h. Pausa comida

15.30 a 15.45 h. Intervención de Pierre-Gilles Guéguen, Presidente de la EEP

15.45 a 18 h. El pase sinthome y el post-analítico
Marta Davidovich, Vicente Palomera, Hebe Tizio

FORMARON LA COMISIÓN DE ORGANIZACIÓN
Margarita Álvarez, Carmen Cuñat, Xavier Esqué y Victoria Vicente