APP EOL para móvilesAPP EOL para iOSAPP EOL para Android
Prensa
América

2017
2016
2014
2013
2012
2011
2010
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
1999
Página/12 | 26 de Febrero de 2004
Anorexia y capitalismo
 

Por Silvia Ons [*]

La anorexia surge generalmente durante la adolescencia, en el sexo femenino, y se ha incrementado en los últimos años en los países capitalistas. De hecho, en África Negra no hay anorexia y, los miembros de estas etnias pueden eventualmente desarrollarla, al ser transplantados a países civilizados. Casuística que invita a la indagación sobre la relación existente entre esta afección, la sexualidad femenina en la adolescencia, y el capitalismo.

En el Manuscrito G, dice Freud: "La famosa anorexia nerviosa de las niñas jóvenes me parece una melancolía en presencia de una sexualidad no desarrollada"... Pérdida de apetito en lo sexual, pérdida de libido". Freud no acentúa tanto la oralidad en sí misma, sino la melancolía ante sexualidad incipiente. Lo perturbador es el sexo.

El factor desencadenante puede aislarse con bastante precisión y se recorta en torno a una frase, proveniente en general de una hombre que exalta el nuevo cuerpo de la púber. Tal exclamación pone en evidencia el valor de goce de las pletóricas carnes, hiere el pudor, quiebra los velos. A diferencia del piropo, que viste al cuerpo de metáforas, las denominadas "groserías " lo desnudan. El epíteto resalta el lugar de la joven como objeto sin la mediación del "verso amoroso". El desenlace sigue una secuencia regular, en lo sucesivo la muchacha intentará hacer desaparecer las turgencias del cuerpo que provocaron esa manifestación de goce.

Freud considera que hasta la pubertad no surge una clara diferenciación entre el carácter femenino y el masculino, ya que "la mujercita es un varoncito". En ese momento emerge un goce que traspasa la antigua identificación, y que, como dice, Laurent emparenta esta etapa con el "carnaval de la vida". La sexualidad más que hacer sentido, hace agujero en lo real y él se presentifica en el tiempo de la pubertad. Un defecto en la inscripción simbólica, desnuda, de manera dramática esta coyuntura. Los desencadenamientos en la adolescencia, testimonian que, el estatuto mismo de la infancia, protege al sujeto de las eclosiones. Amparado en el Otro, el niño puede sostenerse en una identificación al ideal parental. Freud sostiene que esta dimensión tiene más relevancia en las niñas -juiciosas y complacientes- que en los niños. La identificación al falo resguarda de los fantasmas orales. ¿No nos dice acaso Lacan que esta prótesis es la que impide que el cocodrilo cierre la boca?

En la pubertad el cuerpo fálico no diferenciado se quebranta, y se reviven los fantasmas de devoración con relación a la madre, frente a los que la identificación al falo en la infancia, operaba como defensa.

La dimensión estragante de la devoración adquiere tal consistencia en la medida en que en la relación con el partenaire masculino, el goce esta desanudado del amor. Este anudamiento es fundamental para que la mujer consienta en ubicarse como objeto causa del deseo de un hombre.

En "Introducción del narcisismo", Freud destaca que para la mujer hay una relación entre el ser amada y la investidura fálica los caracteres sexuales secundarios.

El relieve de la imagen corporal es solidaria de la falta fálica y dependiente del Otro. Lacan afirma que es por lo que ella no es, que espera ser deseada, al mismo tiempo que amada. El investimiento de los caracteres sexuales secundarios, es el encuentro con el semblante anudado al deseo del Otro como velo de la nada. El amor es pieza clave en la medida en la que suple la ausencia de relación sexual.

Si Freud dice que para la mujer, el temor a la pérdida de amor equivale a la castración, es porque su falta hace desfallecer a los semblantes que la velaban. Ellos, en su carácter de aquello que se inscribe en lo real, allí donde no hay saber, fracasan en la anorexia. Esto permite explicar porqué no hay anorexia en África Negra. Es que el mito, como enunciado de lo imposible, se liga íntimamente con los ritos iniciáticos para intentar cubrir lo real del goce con lo simbólico. Ellos marcan el momento de separación del medio habitual y brindan acceso a una lengua secreta, hecha de enigmas y de fórmulas que imponen la ligazón con las leyes de los ancestros. Legitiman el pasaje de la infancia a la vida adulta, alejando al sujeto de su madre. En cambio, el adolescente de nuestras sociedades, lejos de hallar este tránsito, se confronta con el imperativo de consumo del discurso capitalista.

La mujer, ingresa en la función fálica de manera contingente: "ella puede tener relación con " -dice Lacan. Contingencia solidaria al de un encuentro en el que ella se ubica como objeto causa del deseo de un hombre. La palabra de amor le permite consentir en ser este semblante para el lado macho y responder así a la irrupción de goce. El hombre sirve de relevo para que la mujer se convierta en ese Otro para sí misma, como lo es para él. Encuentro, que, amarrándola al goce fálico divide su goce entre éste y aquel que lo trasciende. Esta es la manera en la que se ubicará como objeto causa del deseo de un hombre, encontrando por esta vía un semblante como respuesta a la irrupción de goce.

Esta función del amor no opera en la anorexia y, ante la emergencia de goce a falta de responder como objeto causa del deseo del Otro, ella hará aflorar la negatividad del deseo. Deseo puro, deseo de nada, deseo de muerte.

Lacan considera que el Otro de la anoréxica confunde el don de su amor, con el don de sus cuidados. Lejos de dar lo que no tiene, suministra lo que posee y por ello, la papilla deviene asfixiante.

Considero que las modificaciones producidas en el lugar del amo, inciden en la sintomatología histérica. Ese sitio es ocupado cada vez más por el discurso capitalista, en el que la apropiación del plus de gozar, no está obstaculizada por barrera alguna. El saber se consuma en la producción del objeto para obturar la división subjetiva.

Pienso a la anorexia de hoy en día, como la respuesta de algunas jóvenes histéricas, a este imperativo: el sujeto insiste en afirmar su división subjetiva, rechazando al objeto que pretende colmarla. Se afana en albergar la nada, espacio del deseo puro.

Dice Lacan que lo que caracteriza al discurso capitalista es el rechazo del amor y de la castración. Notablemente esto se vincula con lo que señala acerca de la madre de la anoréxica: aquella que confunde el don de su amor con el don de sus cuidados. ¿No son acaso los objetos de consumo profusamente disponibles, los equivalentes de la "papilla asfixiante"? ¿No ha quedado ella mas expuesta a este estrago en la medida en que el padre ha fallado en anudar el goce al amor? A falta de esta función el Otro de la anoréxica es el discurso capitalista y ella mostrara la verdad de ese discurso: el sujeto bajo el imperativo del consumo, se consume.

Las mujeres son mucho más proclives a la anorexia que los hombres, por el valor del amor en su sexualidad. Gracias a él puede el goce condescender al deseo, y éste vivificarse como impuro. De lo contrario, resta el deseo como puro deseo de muerte. Cabe aquí recordar el diálogo el "Filebo" de Platón y evocar el curioso ejemplo de Platón: el deseo puro del placer puro de la pura blancura. Esa pura blancura es el blanco sobre el que nada aparece, ningún rasgo, ningún atractivo, ninguna figura. El deseo puro es el deseo blanco, es decir, aquel que rechaza el color que- para los chinos- es la sexualidad misma.

 
 
Notas
* Silvia Ons, Analista miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.
 
Bibliografía
Freud, S., "Manuscrito G. Melancolía", en: Obras completas, Amorrortu editores, tomo I, 1976.
Freud, S., "33ª conferencia. La feminidad". "Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis", en: Obras completas, Amorrortu editores, tomo XXII, 1976.
Freud, S., "Introducción del narcisismo", en: Obras completas, Amorrortu editores, tomo XIV, 1976.
Introducción al texto de CH. Lasègue sobre la anorexia histérica. Vertex. Rev. Argentina de Psiquiatría N 2, diciembre 1991.
Entrevista a G. Raimbault sobre el libro "Las indomables figuras de la anorexia" Vertex Nº 2, diciembre 1991.
Soria, N., "La sexuación virtual", en: Revista de psicoanálisis. Dispar Nº 2. La elección del sexo. Editorial Tres Haches.
Lacan, J., "La dirección de la cura y los principios de su poder", en: Escritos II, Siglo veintiuno editores, 1985, Argentina.
Lacan, J., "La significación del falo", en: Escritos II, Siglo veintiuno editores, 1985, Argentina.
Laurent, E., Carte Blanche. Letterina Nº 22, 1999. Publication de l’ACF-Normandie, France.
Miller, J.-A., L’expérience du réel dans la cure analytique. Clase 25 de nov de 1998. Inédito.
Miller, J.-A., L’Autre qui n’existe pas et ses comités d’éthique. Clase Nº 18, 21/5/97.
Miller, J.-A., El hueso de un análisis, Editorial Tres Haches, 1998.