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Diario de las Jornadas - N° 41
Jueves 15 de octubre 2009

"Estructura del hijo de papá…"
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www.causefreudienne.org

En la escuela de Bibi Fricotin
por Jacques-Alain Miller
Las Jornadas extraordinarias, destinadas a prolongar y a concluir las Jornadas de noviembre se realizarán en Rennes, el 10 y 11 de julio próximo. Anoche recibí el presupuesto previsto establecido por Sophie Marret, se lo envié enseguida a Gil Caroz que había establecido el de Bruselas. Esta mañana a las 9,30 hs. me respondió: "Rennes". Les recuerdo que Bruselas recibirá a PIPOL en el 2011.

Laurent Ottavi me había indicado previamente, en un mail a las 7, 27 hs, que la Universidad de Rennes-2, mediante de su Presidente, el Sr Gontard y de su Vice presidente, el Sr Gombert, "se compromete decididamente a realizar el proyecto". Ottavi, Profesor de psicopatología del Departamento de Psicología, me escribe: "piensan dedicar todos los recursos disponibles de la Universidad a fin de que este Encuentro salga bien". Le ruego, querido Ottavi, les comunique a los Srs. Gontard y Gombert nuestra decisión en favor de Rennes, mi gran agradecimiento por el compromiso de la Universidad en la realización de las Jornadas extraordinarias, y les asegure que yo mismo me ocuparé de la preparación del evento. Por favor, dígales también que me sentiré muy honrado en tener la oportunidad de conocerlos cuando viaje a Rennes en el 2010, para conocer el lugar.

La mayor parte de la tarea de organización, como se estila, estará a cargo de una comisión del lugar creada ad hoc, cuya integración Sophie Marret y Laurent Ottavi tendrán la amabilidad de proponerme en los plazos más convenientes: pienso anunciarlo al final de las Jornadas de Noviembre.

Estoy seguro que solicitarán la participación de los colegas de Angers, de Nantes, y que se apoyarán en la vasta Asociación de la Causa Freudiana (ACF) Val de Loire-Bretagne (VLB).

Tengo razones para pensar que el próximo Directorio querrá funcionar como comisión LSD, con la participación de colegas de VLB.

1
Espíritus malignos querían persuadirse de que las Jornadas que había anunciado serían la serie B de las Jornadas de Noviembre. Corre por cuenta de ellos.

Las Jornadas de julio se inscribirán, como su punto de basta, en el proceso de renovación institucional desencadenado por este Diario, y que incitó a la mayoría de los candidatos al Consejo de la Escuela a referirse a los nuevos aires que soplan desde septiembre, para desear que inflen también las velas de la Escuela de la Causa freudiana. Es también lo que leeremos en el mensaje, que se difundirá mañana, de Jean-Daniel Matet, cuyo deseo de ser presidente de la Escuela parece no tener oposiciones.

Imagino, anhelo y haré todo lo posible para que las Jornadas de Rennes inciten a que la Escuela retome la serie, interrumpida durante demasiado tiempo, de sus Jornadas llamadas de primavera. Quisiera, en esas Jornadas, crear automatas capaces de cambiar decididamente el estilo y la manera de nuestras Jornadas de estudio.

2
A fin que nuestras Jornadas sigan teniendo el carácter de acontecimiento, es importante no sobrecargar, ni centralizar, su "preparación". Ésta deberá estar a cargo de las iniciativas locales. El interés de los organizadores se desplazará del período anterior al período posterior.

La función de selección de los trabajos será enteramente reconfigurada. Ya no se tratará más de un "si, lo aceptamos", o de un "no, no lo aceptamos" y punto. Se tratará de que colegas aptos para hacerlo, aporten, durante un tiempo, su ayuda a otros colegas, contemporáneos suyos, pero sobre todo a los jóvenes, para que avancen en el ejercicio del bien decir la experiencia analítica.

No sólo es porque la práctica de la escritura tiene sus propias exigencias, sino que el acto de escritura tiene una estructura distinta del acto analítico. Se sabe que hay excelentes clínicos que redactan mal, así como hay quienes no son clínicos y escriben notablemente bien, es lo que se da, no sé si lo notaron, en la casi totalidad de la literatura francesa, si ampliamos mucho el sentido de "clínico". Proust, por ejemplo, es sin ninguna duda un clínico, en un sentido amplio, o también Sade, por qué no, y forzando un poco, La Bruyère.

Ahora bien, es un hecho que ciertos colegas saben corregir, rewriter, darle más valor al texto ajeno. Algunos hasta saben dirigir los trabajos de otros, introducirlos en la lógica del acto de escribir; lo que jamás va de suyo cuando se trata de la experiencia analítica.

Dicho de otro modo, la selección no es un terminus ad quem, sino un terminus a quo lo que significa: "no es más que un comienzo, continuemos el combate… con la lengua".

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La Escuela tiene múltiples dimensiones. Pero su misión esencial es el efecto de formación, es la misión que justifica su nombre.

Formación del analista, se entiende (sabemos que a la misma palabra: "formación" hay que tomarla con bemoles) mediante, claro está, las formaciones del inconsciente, el análisis y el control. Pero también, el psicoanálisis no progresará y no prosperará en el siglo XXI sino a condición que una parte al menos de esta enorme cantidad de saber que, en el Campo freudiano se elabora y se intercambia con la palabra, se deposite también en la escritura. ¿De qué manera la Escuela, salvo si falla en su misión, podría hacer como Poncio Pilatos, y lavarse las manos respecto a esta operación de tanta importancia: la transformación de nuestro saber oral en saber escrito?, ¿del saber –para-nosotros en saber para todos–?

Si la Escuela no se volviera…una escuela, su acción estaría destinada al fracaso, así de simple, una verdadera "universidad popular", para sus miembros sin duda, pero sobre todo para los que aspiran a serlo, y lo hacen seriamente, quiero decir que se analizan y se ocupan en perfeccionarse en el matema y en el arte analítico.

No es seguro que, en el pasado, la Escuela haya tenido todos los medios para equipararse a su concepto. En todo caso dejó que en su seno desfalleciera el pase, tras unos comienzos con toda pompa ¿Qué proceso, que no me puedo explicar, nos llevó hasta allí? Los trabajos del "Colegio del pase", que se reúne actualmente, seguramente nos instruirán. Las Jornadas de Rennes destinarán un lugar importante a este tema, y a las conclusiones a las que habrá llegado el Colegio.

En cambio, hasta ahora la Escuela no tocó nunca el tema de la función del mentor de escritura y de investigación. Lo que no significa que esta función no haya sido asumida. No, lo era en el Departamento de psicoanálisis de Paris 8, por ejemplo, o en el Departamento de psicología de Rennes 2, precisamente, bajo el impulso de Jean-Claude Maleval, o además a través de ciertos miembros de la redacción de las revistas que abundan en el Campo freudiano y que producen un capital intelectual quizás inigualado en psicoanálisis. Llegó sin duda el momento de pensar, de formalizar y organizar esta función.

¿Habrá que crear una instancia específica de la asociación con el fin de confiarle esta tarea? ¿Habrá que confiársela a una instancia legalmente independiente, sin dejar de estar articulada a ella? No tengo una posición tomada al respecto. Hay que tener en cuenta otros factores: las incidencias de la reforma universitaria en curso, poniendo en apuros a las "ciencias humanas"; los persistentes manejos de los cognitivistas, con el objeto de reducir y en último término erradicar la psicología clínica, que actualmente es la carrera universitaria de numerosos colegas; las aperturas del decreto de aplicación de la ley Accoyer, recientemente modificada por el Parlamento, que podrían adecuar el psicoanálisis en un sentido que no nos es desfavorable.

El problema es complicado, nosotros no manejamos todos datos, pero no dudo que, aplicando nuestra inteligencia para plantearlo en todas sus dimensiones, y, a condición de tomar las cosas por "el extremo derecho de la razón", como decía Ruoletabille, le encontraremos una solución que nos hará entrar decididamente en nuestra época.

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Afirmo que nada lo hubiera alegrado más a Lacan que el ver a su Escuela hacerse digna del nombre que le había dado, evidentemente birlada a la querida y vieja "Escuela Normal Superior", de la que se había traído un pedazo, su "trozo de Oulm y sus Cahiers pour l’analyse" (Autres écrits, p. 268).

Era su ambición, su deseo. Incesantemente contrariado por la nulidad, la pereza o la malevolencia, de la mayoría de los capitostes de la Escuela freudiana de Paris. Ni mi querido Leclaire, me apresuro en decirlo, ni Solange Faladé o Piera Aulagnier, o Christian Simatos, formaban parte de ellos, pero no tampoco llevaban la voz cantante.

¿Quién la llevaba? Un personaje del que Lacan diría, tras la Disolución de 1980, que era "un verdugo", y que me rodeó con un odio que después de treinta años, no perdió ninguno, si puedo expresarme así, de los "pliegues de su vestido púrpura". Sin embargo, por un extraño error de criterio, o quizás debido a un refinado uso del empleo inusual, Lacan lo había designado… como el responsable de la enseñanza en la Escuela freudiana. El resultado fue el que tenía que ser.

La disolución no llegó demasiado temprano. Le dejó el campo libre a la "contra experiencia" de la Escuela freudiana, como lo fue, en sus comienzos, la Escuela de la Causa freudiana.

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Sí, la ECF fue el bote salvavidas de la Meduse, o el arca de Noé, en el que encontraron refugio los rescatados del desastre.

Hoy es el paquebote que conocemos, acompañado por una flotilla innumerable: las ACF, las Secciones clínicas, los grupos del Campo freudiano, el Forum de los psi, los CPCT… Y otros seis paquebotes, construidos en base al mismo modelo, bogando ya por el mundo.

En cuanto al trozo de Oulm, está siempre allí, siempre acá y allí, y terriblemente lacaniano: Jean-Claude Milner, François Regnault, y su servidor.

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Entonces, desde 1981 la ECF prosperó más de lo que se podía prever.

Ya tuvo dos mutaciones, a principios de los años noventa, y luego, muy recientemente, tras el reconocimiento de su utilidad pública, conforme al anhelo de Lacan. Sufrió dos escisiones, la última hace diez años, que no frenaron su impulso, que más bien le quitaron de encima el peso que representaban colegas ciertamente de mérito, pero cuya sensibilidad, la relación al inconsciente, al saber, al deseo, eran totalmente diferentes.

La generación de los "jóvenes turcos" que condujeron a la Escuela, bebé, a la pira bautismal, hoy, cargada de honores, experimentada, solvente, trabaja a su gusto, en gran cantidad.

La demografía del Campo freudiano cambió: allí, como en todas partes, la profesión psi se feminiza, a tal punto que los varones entre nosotros parecen una especie en extinción, que se debe proteger, suscitando en dicha especie reacciones afectivas, como la del famoso Abel –que no soy yo– ¿será necesario que monte en cólera para que me crean? ¿ o que lo decida a Abel a que arroje la máscara?

Desde hace cinco años, los jóvenes acuden nuevamente a las puertas de la Escuela. Pueblan los CPCT, las Secciones clínicas, están impacientes por ocupar a su vez un lugar en la aventura psicoanalítica. No es difícil darse cuenta que, como aquí mismo nos lo señaló alegremente Raquel Cors Ulloa desde Caracas, claro, esta juventud es nuestro futuro, y es ella y no nosotros, las eminencias de hoy, quien llevará más adelante el psicoanálisis en el siglo "cuando nuestros mayores no estarán más", como dice La Marseillaise.

Pero, ¿hace falta realmente que los jóvenes esperen para "entrar en la carrera" que hayan muerto sus analistas, esos infatigables de los años 68? M e parece que la orientación acertada es muy diferente: es la que llamamos la amalgama, o sea la fusión de las tropas aguerridas y los conscriptos.

Este método constituyó la fuerza de los ejércitos de la Revolución y del Imperio.

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Queridos colegas, con sus estatutos de utilidad pública ha comenzado la ECF 3.

Sus comienzos llevan la impronta de sus dos primeros presidentes, Lilia Majoub y F. Hugo Freda, a continuación de los cuales sin dudas Jean-Daniel Matet inscribirá su nombre.

Estas dos primeras exploraciones le sirvieron a la Escuela, cada una con su propio estilo. Tuvieron el mérito de ser los primeros en sufrir algunas situaciones difíciles. Nuestros colegas presidentes, nuevos Champlain, abrieron sin timidez senderos marítimos vírgenes aún. Gracias a ellos podemos ahora tomar una distancia suficiente para darle a nuestra práctica institucional el giro más favorable a la navegación de la Escuela y de su "flotilla" en los peligrosos mares del siglo 21.

Como en el apólogo del "barco de Oto", del que hablé hace tiempo, no tenemos la posibilidad de llevar el navío al astillero el tiempo necesario para proceder a las operaciones de mantenimiento y renovación que son necesarias. Y la nave va…como dice Fellini. Sin romper el "continum" asociativo, procederemos a la refacción del navío, para darle el perfil más apto para surcar las olas, y para que nos lleve, lo digo con sencillez, al primer rango del psicoanálisis en el mundo.

Remontamos bien las páginas de Google con el decidido impulso de un Philippe Benichou.

Esa es al menos la ambición que les propongo asumir. En vista del camino recorrido desde hace treinta años, no me parece que sea una humorada.

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Ahora las tareas inmediatas.
Hay agitación, entre los 229. Recibo mails. Los más audaces, o nerviosos, me llaman o me interpelan. Algunos, que, hay pocos, esperan sin chistar, de tal o tal instancia de la Escuela, una respuesta que a veces puede tardar meses, años, o que no llega nunca, ahora consideran insoportable tener que esperar una semana. "¡Y que salte, M. Miller! ¡Lambin! ¡Clampin! ¡Bachi-Bouzouk! Ó Cap. Haddock"

Claro que nadie me dice eso, seguro, pero igual lo oigo gracias a mi tercera oreja Ó Th. Reik. Y me congratulo. Quiere decir que ahora se espera otra cosa de la Escuela. No se confunde a la ECF con una burocracia tan intimidatoria como ineficaz. No hay temor en llamar directamente al poderoso del día, su ira no espanta. Usamos Internet, el teléfono, ya no estamos paralizados por su silencio, pensamos que tenemos derechos, y el derecho de hacerlos valer, queremos todo, enseguida.

Todo eso está muy bien. ¡Claro! ¡Hay que protestar! Claro, ¡no hay que dejarse llevar! Claro, ¡hay que quererlo todo y rápido! Si no acosamos a nuestros amos, que no nos sorprenda que se vuelvan unos gordos, que siempre retruquen: "Tú no, acá no ahora no" (esta construcción figura en un artículo que tiempo atrás había escrito con Milner, alrededor de 1968-69).

¡Que su histeria sirva para algo! ¡Aprenda el arte de que sea útil! (cf. Autres écrits, p.424). ¡Aguijonee, pellizque, muerda! es un gusto. Simplemente le pido que no lo haga solo conmigo porque siente que, bajo un aspecto a veces arisco, soy de hecho complaciente. No abusen de mi debilidad, de mi inclinación por la estructura incurable que notan y de mi exagerado sentido de la justicia y de la verdad que, a pesar de los análisis que pude tener, todavía me persigue algunas veces. Machaquen los oídos, tiranicen, jueguen a la Castafiore! Con todos los responsables de la Escuela y del Campo freudiano. Están para eso, es el precio de la gloria. Húndanme, húndanles palillos en las orejas.

Este apólogo significa que a los sádicos hay que quitarles las ganas de dirigir la Escuela, y reservar los cargos directivos para los masoquistas exclusivamente.

Es una manera de hablar, claro está, Sade, en la vida fue Justine y no Juliette.

9
Bueno, con seriedad, es acá donde estamos.

Pierre Naveau distinguió tres grandes grupos: 77 "satisfactorios", 85 "medianos", 52 "para rehacer", más 15 "en suspenso", pero más bien "no a punto". Entonces: 77, 85, y unos 60.

Naveau trabajó mucho, lo hizo muy rápido, lo hizo con una precisión notable. Ahora tengo que ocuparme, con el "grupo de los Siete", de los mil asuntos referentes al desarrollo de las Jornadas, desde la confección de las credenciales hasta la medida de la pantalla en la que se proyectarán las diapositivas de Jacques Stern y el documental de Gérard Miller, pasando por los "drops" que balizarán el camino de los congresistas, ocupados por el deber, y sobre todo por el placer de sacar este blog cotidiano, y bien, todavía no pude, a pesar de mis buenas intenciones, entrar en la LSD, lo digo francamente.

Prometo ocuparme el sábado a la mañana, y no parar hasta haber acabado con los 229 trabajos, más 1 (el de Ana Lucia), y ver delinearse el programa de noviembre así como las perspectivas para julio.

Mi punto de partida serán las listas de Naveau, pero la decisión final será mía. Sabrán a quién tendrán que lanzar sus rotten apples.

No les pido que confíen en mí. Me río de vuestra confianza. Vuestra confianza va y viene. Los contentos me encontrarán lúcido y pertinente, los demás… ¿Qué voy a hacer? Como dice Goetz en el final de El Diablo y el buen Dios, me gusta esta frase de guerrero reticente, pero aplicado, me habla: "hay que hacer una guerra y la haré". En esta ocasión la guerra es confeccionar una lista de 108 trabajos, que no va a ser del gusto de todos. Cuídense! Vuelvo a leer Blaise de Monluc, que pienso leer en la rue Huysmans, el 5 de noviembre, acompañado por Irina Solano. Masoquista, puede que lo sea, pero sí soy decidido.

Me tengo confianza, es más que suficiente. Más exactamente, igualándome al Dios de Leibniz, confío en mi talento para calcular lo mejor para el conjunto. Todavía más loco, estoy persuadido de que puedo determinar lo mejor para cada uno, uno por uno: si un texto se beneficiará al ser retrabajado con tranquilidad con tal mentor, lo diré sin vueltas; si un texto es malo, al menos para mí, le será comunicado al interesado amablemente, pero con firmeza.

Habrá lágrimas, amenazas veladas, y alusiones injustas? Diré, como le dijo a Harpagón su hijo, frente a su maldición: "No tengo nada que ver con tus dones".

10
"Decirle a cada uno lo que debe hacer", es, según Nathalie Jaudel (el JJ de ayer), un rasgo característico de Bibi Fricotin.

Y bien, lo asumo.

Al menos durante el tiempo de terminar este asunto de las Jornadas.

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Para no retrasar más el envío de este número, dejo para mañana la publicación de muchas y excelentes contribuciones que recibí ayer, y que pensaba difundir hoy. Igualmente voy a difundir acá abajo las reacciones a mi misiva.

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19h 28: ¡y sigue! No sólo tendré que conversar mañana a la tarde con la encantadora Bárbara Schulz, lo que será un placer, sino también hablar del destino de la mujer que abandonó el ministro, lo que ya será más complicado, pero hete aquí que otro llamado de France2 me comunica que tendría que participar en un debate con: Nathalie Kosciusko-Morizet, una mujer muy inteligente, y con una soberbia cabellera rubia veneciano que hace soñar, es secretaria de Estado en "economía numérica"; el temible J. F. Kah; el dulce Stephan Bern, ¿quizás otros, sobre quién, sobre qué? La respuesta del millón es: sobre Sarkosy junior, lo que es francamente riesgoso, ya que Carla verá el programa. Dije que sí, lógicamente. Acá estoy, entre la espada y la pared para producir un sofisma cómico, capaz de torcer los argumentos convencionales a favor y en contra. Calcémonos unas sandalias aladas.

Figura de Bibi Fricotin
Bibi Fricotin

 
Traducción Gabriela Roth