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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

Sueño despertador [1]
Analia Rodriguez

“Sueño despertador” fue el rasgo que me orientó en las vueltas dadas en el cartel. Me serví de la pregunta: ¿Cómo hacer del sueño un despertador?

El rasgo sonó en el cartel, como un reloj despertador, señalado por Uno de los cinco engranajes de este dispositivo. El cartel suena- hace ruido como aquello que molesta, incomoda, perturba pero que al mismo tiempo nos permite iniciar nuestra marcha.

Inicié mi marcha con sueño y despertador, palabras opuestas y contradictorias, en las que descubro que juntas implican de entrada un sentido nuevo, se trata de otra cosa. No se trata del dormir y el despertar. El despertador suena, se hace oír, provoca y perturba. Toca el cuerpo- Hacer uso de él orienta y despierta. En mi práctica con niños advierto sueños vinculados a la sexualidad y la muerte, que irrumpen en el cuerpo traspasando la barrera del dormir.

Despertar del sueño del sentido al sin sentido del trauma
Sueño despertador alude a mí entender al deseo del psicoanalista. J.-A. Miller señala en su texto “Despertar” que se trata de inspirar a un analizante algo de la impaciencia. Inspirarle el duro deseo de despertar que nada tiene de natural. “El deseo del analista es el deseo de despertar, pero sólo en tanto que él testimonia con su presencia”[2]. Despertar aquello que lo hizo dormir, es decir aquello por lo cual sueña. Pero ¿Cómo hace el analista para despertar y despertarse del sueño del sentido?

Despertadores
Pienso la utilización de diferentes despertadores que el analista deberá saber utilizar de la contingencia y el azar para no amodorrarse junto al analizante. El uso del Witz implica algo nuevo en el decir. La interpretación analítica implica el trabajo del analizante de contar los sueños, el analizante se esfuerza en hacer poesía y el analista corta, el analista zanja. El tono y la jaculación resuenan en el cuerpo provocando un efecto despertador. “El despertar al que nos convoca Lacan hace del sueño un instrumento de despertar. Es decir que permite articular de manera novedosa el deseo y lo que le es incompatible, el goce (…) Los pequeños despertares, parciales, despiertan al hecho que son franqueamientos de la homeostasis” [3].

Encontré esas pistas con las que voy a seguir soñando, ya de otra manera, a partir de haber experimentado cierto despertar en el cartel. Mi sueño despertador, devino motor.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Cartel: “Sueños en análisis. Lo que adormece y lo que despierta”. Cartelizantes: Griselda Lozano, Yasmina Romano, Analía Rodriguez, Ricardo Seldes. Más Uno: Manuel Carrasco Quintana
  2. Miller J.-A., “Despertar”, Matemas, p.120, Bs. As.. Manantial, 1987.
  3. Laurent, E., “El despertar del sueño o el esp de un sue”, textos de orientación del Congreso de la AMP El sueño, su interpretación y su uso en la cura lacaniana, p. 2, .