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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

Deslocalización de la analista ¿Un trauma?[1]
Claudia Cefalo

“El analista es un lugar, y en ese lugar se establece un lazo”.
J.-A. Miller [2]

La irrupción de la pandemia vino a poner en cruz algo de mi práctica analítica. Confundiendo sitio con lugar, parlêtre y analista practicante han quedado solapadas. El trabajo intenta reflexionar sobre si ello puede ser considerado (o no) un trauma.

Si concebimos al trauma como “agujero en el interior de lo simbólico[3], el sujeto no puede responder a lo real si no es por la vía de la formación del síntoma.

Frente a la intromisión de un real sin ley que perfora el orden simbólico – armazón y referencia de la que me servía –, sobrevino una deslocalización de goce en el cuerpo que vino a juntar dos elementos que deben mantenerse disyuntos para que la operación analítica advenga, a saber: la distancia entre parlêtre y analista practicante. El resultado: la deslocalización.

El retorno fulgurante del síntoma de la neurosis infantil, permitió verificar en esta vuelta, que la vieja solución sintomática ya no responde a las coordenadas simbólicas conocidas. La respuesta fantasmática comenzó a vacilar.

Lo que me conduce a otra versión del trauma: “hay simbólico en lo real… y esto es el lenguaje”[4]. Aquí la palabrasufre un rebajamiento de sentido y potencia su valor de “parásito, de epidemia, de salpicadura” [5].

El lenguaje en sí mismo, como portador de un virus produjo una disyunción entre goce y sentido. Algo de esta pérdida de la referencia simbólica deja al descubierto que lo real es sin ley, es fuera-de-sentido y esto, ¡deslocaliza!

La deslocalización del consultorio y con ella la modificación del encuadre del dispositivo analítico me hizo perder de vista que la analista es en sí misma un lugar.

Regirme bajo una lógica binaria del lugar ¡con los peligros que ello conlleva! ha dejado mi lugar de analista practicante trastocado.

Reinventar al psicoanálisis en tiempos pandémicos no será sin “…concebir al psicoanalista como objeto nómada y al psicoanálisis como una instalación móvil, susceptible de desplazarse a nuevos contextos”.[6]

Si la analista es concebida un objeto nómada, ¿puede ser en sí misma/ir al lugar de un objeto topológico? Pregunta que me invita a abordar la última enseñanza de Lacan para alcanzar otra concepción del topos que rompa con la lógica binaria del lugar y me permita cambiar de geometría.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Cartel: “Pandemia, Trauma y Práctica Analítica”Cartelizantes: C. Medina, C. Rebellón y D. . Virgilí, C. Cefalo. Más Una: Florencia Dassen
  2. Miller, J.- A., “La tentación del psicoanalista”, El lugar y el lazo, p. 15, Bs. As.. Paidós, 2019.
  3. Laurent, E., “El revés del trauma”. Virtualia N° 6, Revista digital de la EOL, Año II,2002.
  4. Ibidem
  5. Miller, J.- A., op. cit., p. 145.
  6. Miller, J.- A., Hacia PIPOL 4, 2009.