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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

La memoria, el analista y el tiempo[1]
Lilián Trejo

El trauma y la huella que deja, ¿se inscribirá en la memoria?, ¿se trata de las marcas en la historia del sujeto? El trauma es huella, en tanto ésta es afecto; presentado como un exceso de excitación que mantiene en el cuerpo y en la psique un desequilibrio permanente. Aquello que no se deja reabsorber, y que se impone como insistencia. De ese modo Freud[2], hace referencia a la huella que ha dejado, un acontecimiento tras de sí, en el sujeto, al que considera como un cuerpo habitado por afecto.

Ese acontecimiento no implica un hecho, sino más bien un encuentro inesperado. Su tesis será que el encuentro con la sexualidad y la agresividad serán marca traumática, a lo que sumará, la incidencia de la herencia de un tiempo primordial. Aquello visto y oído, que sólo más tarde presente efectos, será planteado desde sus inicios.

Miller señalará[3], que no será la seducción, ni la amenaza de castración, ni la pérdida de amor. Que el acontecimiento que deja huella, será en primera instancia, la relación del sujeto con la lengua, y el goce que esto conlleva.

Sin embargo, lo que se inscribe, no lo hace todo del mismo modo. Luego de la incidencia de lalengua como primera, habrá en la vida del parletre aquellos acontecimientos de cuerpo que no encuentran asimilación y se presentan en piezas sueltas, irrumpiendo en una iteración, casi como una primera vez.

Distingue Miller[4] que se trata siempre de acontecimientos discursivos, que dejan marcas en el cuerpo. Que lo perturban y producen síntomas en él; pero solo en la medida en que el sujeto en cuestión sea apto para leerlas, habiendo entonces, una elección y una responsabilidad en juego.

El concepto de fijación, no solo aporta un fundamento a la huella, sino que también da cuenta de que el trauma escapa a la cronología del tiempo. Por lo que, si hay un tiempo a considerar, será siempre en un apres coup, y en tanto que real, será siempre presente. El recuerdo encubridor, el síntoma y lo real del fantasma pueden dar cuenta de esto. Y será la presencia del analista, una de las posibilidades de que quede develado.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Cartel: “Trauma y urgencia”. Cartelizantes: Claudia Gambardella, María Paz Varela, Lilian Trejo, Omar Buamden. Más Uno: Ricardo Seldes.
  2. Freud, S., “Angustia y vida pulsional”. C.32. Nuevas Conf. de introducción al psicoanálisis, Obras Completas XXII , Bs. As.: Amorrortu editores, 1978.
  3. Miller, J.-A., La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, p.378, Bs. As.: Paidós, 2003.
  4. Ibidem p. 373