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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

El brujo enmascarado[1]
Mariella Lorenzi

El analista es bifaz, como dice Miller[2], tiene una cara previsible, al modo del Dios de Descartes, y otra que aterroriza como el Dios del texto bíblico, atormentado, caprichoso e impredecible. Aquel semblante de paz regia, ese Otro que no se mueve demasiado, en determinado momento puede empezar a hacer trampas, provocando tanto el temor como el temblor.

En la primera clase del Seminario La angustia, Lacan hace referencia a "la máscara animal con que se cubre el brujo de la gruta llamada de los Tres Hermanos"[3].  Dicha gruta se halla en los Pirineos franceses, cuenta con cientos de esculturas, pinturas y grabados que datan del 13.000 a. C. Fue descubierta por los tres hijos del conde Bégouen en 1914, y de allí su nombre. El arqueólogo Breuil, la hizo célebre por haber interpretado un hecho inédito para el arte rupestre, ya que además de los búfalos, jabalíes, caballos y leones, hay una figura antropomórfica que se destaca: “el hechicero”.  Este enigmático personaje, se halla situado a 4 m de altura, dominando el espacio a su alrededor. Se cree que podría ser un brujo practicando un rito mágico, o el Dios de la caza, o un chamán. Lo que lo vuelve más interesante aún, es que porta una máscara hecha con cuernos de ciervo, pelos de león como bigotes, colmillos de jabalí, y pieles diversas que adornan su cuerpo, es decir partes de los mismos animales a los que buscaba atraer para luego cazar y terminar comiéndolos. Lacan emparenta esta expresión del arte paleolítico con la fábula de la mantis religiosa.

Esas partes del cuerpo, verdaderas piezas sueltas, funcionan porque atraen resultando familiares (heimlich), hasta que rápidamente pueden tornarse siniestras (umheimlich) dejando al sujeto concernido por lo más íntimo de su goce.

Graciela Brodsky en su testimonio[4], relata que en ocasión de una fiesta, ve a su analista en la pista de baile “animado por un goce” que la divide, el analista habiendo sido “investido con los saberes” que siempre se le atribuyó, de pronto se vuelve traumático, inquietante encarnando “un goce que resiste a la nominación”, goce con que el que se las tuvo que ver siempre, aunque “haya procurado aplastarlo”. El analista reinstala con su presencia ese goce imposible de simbolizar, que estaba allí a la espera de ser convocado por algún brujo enmascarado.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Cartel fulgurante: “El orden del trauma”. Cartelizantes: Paula Carassatorre, Virginia Baroli, María Adela Pérez Duhalde, Ana Simonetti, Antonela Garbet, Mariella Lorenzi. Más Uno: Angélica Marchesini.
  2. Miller, J.-A., “La teoría del partenaire”, Revista Lacaniana de Psicoanálisis de la EOL N°19, p. 36- 37,  Bs. As.: Ed. Grama, 2015,.
  3. Lacan, J., El seminario, Libro 10, La angustia, p.14, Bs. As.: Ed. Paidós, 2006,
  4. Brodsky, G., “Après coup”, Revista Lacaniana de Psicoanálisis de la EOL  N° 18, p. 83, Bs. As.: Ed. Grama, 2015.