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Noches

Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

Trauma, sueño, fantasma[1]
Marisol Díaz

Desde Freud el estatuto del sueño es ser la vía regia de acceso al inconsciente, como una realización de deseo, como un límite a lo simbólico cuando habla del ombligo del sueño. Para Lacan el texto del sueño en el Seminario 20 “se lee en lo que se dice de él, y se podrá avanzar si se toman sus equívocos”.[2]

Los sueños producen un saber y cumplen una función en los distintos tramos de la experiencia analítica. El analizante puede dar cuenta del uso que le da a ese saber, la lectura posible de los sueños en su análisis, a partir de la interpretación del analista sobre dicha formación del inconsciente.

En su testimonio Gustavo Stigliz, relata un sueño que consiste en una frase escrita en el aire: ud. es un delincuente”[3]. La interpretación analítica señala las letras u-d. La asociación se dirige a: uno y dos, uno y otro. El analista corta la sesión justo en la imagen del sueño que hace separación del sujeto y el ideal. La operación analítica reinventa el inconsciente como tratamiento de una fijación de goce enraizado en lo imaginario.

En su construcción fantasmática delincuente[4] era un nombre que su padre ponía a los que no compartían su estilo ni gustos, y el hijo simpatizaba con los delincuentes. En tanto, la rinitis que padecía quedaba asociada a su padre, será a partir de la maniobra analítica que se abrirá una perspectiva más allá de lo imaginario y se convierte en síntoma analítico. Las palabras introducidas “Schwater cutter”[5] son pieza clave para el despliegue significante de gato negro”.[6] en la lengua familiar y apodo del padre que queda asociado al corte negro”[7] para tocar algo de lo real y se produzca un acontecimiento de cuerpo.

El testimonio muestra la función y el uso singular que tuvo el sueño por vía de la interpretación del analista, tras lograr efectuarse un doble corte. Uno por el lado del analista cuando en el corte de la sesión produce un vacío entre las letras, y como efecto, aparece el sujeto y logra separar lo imaginario de lo real para deshacerse de la inscripción del goce en el cuerpo e ir más allá del sentido.

El sueño en este testimonio enseña que se ha localizado un núcleo de real inconsciente y que el analista va más allá del sentido y extrae una letra de goce. Analista traumático que traumatiza el sentido común, haciendo uso del sueño.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Cartel: “Trauma y sueño”. Cartelizantes: Cintia Guisti, Marisol Díaz, Soledad Gallardo, Renata García. Más Uno: Zulema Buendia.
  2. Lacan, J., El Seminario Libro 20, Aún, p. 116, Bs. As.: Ed. Paidós, 2010.
  3. Stigliz, G., “Acá hay gato encerrado”, Revista Freudiana Nº 61, Barcelona: Publicación de la ELP-Catalunya, 2011.
  4. Ibidem
  5. Ibidem
  6. Ibidem
  7. Ibidem.