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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

Contingencia y efecto de formación[1]
Natalia Antelo

La propuesta de trabajar en torno al tema: control y trauma, tuvo un efecto retorno… a los inicios de mi práctica. En aquel entonces se produjo lo que considero un acontecimiento que tuvo un efecto de formación.

Me interesa poner al trabajo el punto de impasse que surge en un tratamiento que lleva al practicante al control. Entiendo este impasse, relacionado al acontecimiento, como un encuentro contingente que da cuenta de un real.

Es en la práctica del control que constato el efecto de intervenir en lo real. Sólo por esta vía es posible que entre en el terreno del análisis la dimensión del goce. Algo se conmueve en la propia posición del analista, a partir de esta constatación.

En los inicios de mi práctica con niños (fue allí donde esto se puso más en evidencia, quizás por haber menos simbolización), solía apelar a lo que en aquel entonces escuchaba a mi alrededor como “prestar significantes”. Le hablaba al niño, en un afán de comprensión. No fue hasta encontrarme con el punto de imposibilidad, un punto de ¡Basta! que me llevó a controlar, que la orientación de mi práctica se vio conmovida.

Las resonancias del encuentro con un grupo clínico con el que compartimos espacio de control produjeron un reencuentro con los efectos de aquella experiencia de los inicios. Lo traumático. Esta vez, pudiendo ubicar, en algún caso, la dimensión de la voz del analista como duplicación de lo insoportable. Y haciéndose clara, para mí, la separación de lo traumático del analista y del analizante.

Respecto de la posición del analista, cabe preguntarse cómo escuchar el “basta” pero así y todo sostenerse en un deseo. “No, basta” del todo.

En cada caso, en cada uno de los integrantes del mencionado grupo, se ha jugado la dimensión del trauma de un modo singular. En mi caso toma forma a partir de poder ubicar un interrogante que aprés -coup puedo encontrarlo en todo un recorrido desde el inicio de mi práctica. Se trata del modo de sostenerse en un deseo cuando se ubica un real como límite. ¿Cómo pensar ahí el deseo del analista?, ¿y la posición que de él es efecto? Pienso al control como lugar privilegiado donde diferenciar: por un lado, un impasse en la dirección de una cura, por otro, lo imposible por estructura y el modo en que esto tiene efecto en la formación de un analista.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Cartel: “Control y trauma”. Cartelizantes: Natalia Antelo, María Micale, Daniela Detta, Ivanna Masso. Más Uno: Silvia Baudini.