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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

Placer exquisito [1]
Roxana Chiatti

En la Conferencia de Baltimore dictada por Jacques Lacan en 1966, sitúa la marca, el rasgo unario como teniendo un efecto de borramiento dando la clave de lo que pasa en el sujeto del inconsciente donde se repite algo peculiarmente significativo.[2]

El sujeto está aquí, por ejemplo, en esta cosa oscura que llamamos en algunos casos trauma o placer exquisito.[3] Me sirvo de esta última cita, que localizo como epígrafe en uno de los testimonios de Débora Rabinovich.

Allí sitúa el trauma en relación a lo imposible y lo necesario. Pero, lo que quiero destacar es esta vía: “El trauma me interesaba. Sin embargo, a mí no me había tocado. Buscaba algo terrible, una efracción al estilo de una bomba… Algo que hubiese inquietado, alertado a mí misma o a mi entorno. Me creía sin trauma. Buscaba el mío y no lo encontraba. Recién acercándome al final, lo supe”[4].

La escena del trauma, jamás olvidada, pero sin encontrar su justo lugar, fue ubicada por el analista deviniendo el camino hacia el final del análisis. Algo oscuro que, aunque ordinario, no ingresaba en el saber. Fue necesario un empalme producido por la operatoria de la presencia del analista.

“Al fin y al cabo, un psicoanálisis ¿qué es?, es la localización de lo oscurecido que se comprende […] debido a un significante que marcó el cuerpo”[5] .La posición del analista en la medida en que converja en un significante que emerja de ella, ordena, “según el discurso cuyos efectos produjeron al sujeto. Se trata de reproducirlo […] a partir de lo que fue su florecimiento”.[6]

Analista trauma que muy bien localiza el testimonio de Débora: en circunstancias dolorosas, pide al analista llamarlo por teléfono. Hablar con él por teléfono… a través de ese aparato, en contacto con la voz que salía de allí evoca por segunda vez la escena del trauma.

Ese aparato que vehiculizó la voz, según nos dice, iba y venía con ella a donde quiera que esté. “Y si, esa cosa oscura que el analista llamó trauma, tiene todos los condimentos del placer exquisito”[7] ¿Cómo es que el trauma puede tener estos condimentos? ¿Podemos pensar con esto en un efecto vivificante del trauma?

Localizar la causa real de los efectos traumáticos de la palabra y su percusión en el cuerpo no es sin consecuencias de vida, por su esclarecimiento.

El testimonio de Débora me enseña, a modo de oxímoron, que el trauma implica dolor, dificultad, y al mismo tiempo produce la repetición de algo peculiarmente significativo que trae consigo una satisfacción que no se extingue desde su florecimiento. El florecimiento de algo peculiarmente significativo bien puede llamarse placer exquisito.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Dupla: Camila Candioti- Gustavo Slatopolsky (responsables)
  2. Lacan, Jacques. ‘“Conferencia de Baltimore’’, El Psicoanálisis, Revista de la ELP N° 35, http://elpsicoanalisis.elp.org.es
  3. Ídem anterior
  4. Rabinovich, D., “Lo necesario y lo imposible’’, Revista Mediodicho N° 41, pp. 124-125, Córdoba: Publicación de la EOL Sección Córdoba, 2015
  5. Lacan, J.. ’’Cuestión de Unos’’. El Seminario Libro 19 ‘’…O peor’’, pp. 149-150, Bs. As.: Ed. Paidós, 2012.
  6. Ídem
  7. Rabinovich, D., op cit