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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

Trauma y demanda de análisis[1]
Valeria Casali

Para Freud el trauma es una pérdida fundamental frente a la que el inconsciente mismo es respuesta. Con Lacan, lo pensamos en términos de malentendido, mordedura de lalangue, acontecimiento cuya topología siempre incluye un agujero, respecto del que síntoma y fantasma son respuestas.

Fantasma como pantalla que intenta recubrirlo. Síntoma con su dimensión de envoltura formal, y también su punto de real imposible de reabsorber en lo simbólico.

Síntoma y fantasma entonces, inscriben en la singularidad de cada sujeto el trauma, son marca y la vez invención frente a la inmersión insensata en lalengua; la singularidad de cada quien para arreglárselas con la no relación sexual.

Me intereso por la conexión entre trauma y demanda de análisis. ¿Qué empuja a un sujeto a dirigirse a un analista, a hacer una demanda? Una vía para pensarlo es que las significaciones habituales se desgarren, lo que llamamos vacilación fantasmática. Otra vía es pensar que, en el anudamiento, el arreglo que se había conseguido, algo se desarregla.

Si “en el análisis se va de la necesidad fálica que no cesa de escribirse hacia la contingencia reencontrada del encuentro con lo real: lo que hizo trauma para un sujeto”[2]; la brújula del psicoanalista, desde el inicio, se orienta por escuchar en esa contingencia, la emergencia de un real traumático, que pone de relieve ese punto exterior a lo simbólico, ese real como imposible de soportar frente al que, señala Miller, “recurrir al analista es introducir un partenaire suplementario”[3].

Esta contingencia reencontrada introduce la temporalidad del trauma en su dimensión de urgencia, modalidad temporal que mueve al sujeto a hacer su demanda.

Con esta orientación, el movimiento de apertura de un análisis implica una lectura y construcción de la inscripción del trauma en la particularidad inconsciente del sujeto[4], y apuesta a conectar la emergencia de un real traumático en la demanda de análisis con el inconsciente transferencial, en tanto la entrada en análisis implica la puesta en forma del síntoma vía un decir. Síntoma, más transferencia.

Si las cosas marchan, un decir, un bien decir abre el camino, equivocando los mitos subjetivos, agujereando el sentido construido, hacia esa una-equivocación, borde de la irrupción de goce que hace agujero, para encontrar un nuevo arreglo, invención, tejido.

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

NOTAS

  1. Cartel: El trauma en la clínica. Cartelizantes: Marcela Más, Valeria Casali, Paula Ferder, Adriana Fanjul. Más Uno: Luis Tudanca.
  2. Brousse, M. H., Posición sexual y fin de análisis, Bs. As.: Tres Haches, 2003
  3. Miller, J.-A., “La teoría del Partenaire”, El Otro que no existe y sus comités de ética, Bs. As.: Paidós, 2005.
  4. Laurent, E., “El revés del trauma”, Virtualia VI, 2002. http://www.revistavirtualia.com/ediciones/6