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Trauma

La serie, lo serio

El Trauma, el psicoanalista y su acto

Acerca del traumatismo y la letra[1]
Valeria Orlandoni

Escribir sobre trauma, me evoca a ciertas frases pronunciadas por el Otro social, en el ámbito de una institución pública, en la cual ejerzo mi práctica con adolescentes. Diversos decires, acerca de lo que puede ser o no traumático para un sujeto.

Sabemos que para el psicoanálisis, lo traumático, el trauma, tiene otro estatuto. En los inicios, para Freud, está asociado a la primera teoría del trauma, donde el abuso sexual y la experiencia pasiva o activa de seducción se hallan en la base de toda neurosis. Siendo dicho trauma, universal, inevitable e inasimilable.

Así y todo, para Lacan, el trauma, también está en el inicio. Está antes del Otro, en el Uno, es el encuentro con la lalengua. En la clase del 19/04/77, Lacan refiere: “Freud delira ahí justo lo que es preciso […] pues él imagina que lo verdadero es el núcleo traumático”[2], estableciendo que lo traumático, no tiene que ver con un episodio acontecido realmente, sino con el traumatismo de. Esa lalengua que ronronea, no hace lazo y que solo aporta goce al cuerpo. De esta manera, lalengua, no es una transmisión vacía, nos la enseñan Otros, siendo allí, donde subyacen las huellas y resonancias de los goces de la familia. Nos llega entonces, con esas impurezas y trazos de goce, que contingentemente impactan en cada uno.

Si pese a la indicación del analista, a que el analizante hable libremente, siempre termina hablando de lo que “sus parientes próximos le han enseñado lalengua”[3], de los que lo han traumatizado con sus marcas de goce, se tratará entonces, de leer en cada parletre, como un desafío cada vez, con quien está emparentado por lalengua. Esa lengua de familia y sus efectos.

Ahora bien, si el psicoanalista depende de la lectura que hace de su analizante, lo propio del analista no solo será cuestión de escucha, sino también de lectura. Lectura que bien sabemos, será del orden de lo ilegible, y que Lacan formula como “lo escrito no- para- leer”[4], como aquello que no quiere decir nada y donde en un sentido estricto, podemos situar a la letra.Letra que describe como S1, significante aislado, que está por fuera del discurso articulado.

Pero en definitiva, si de lo que se trata, es que el analista pueda “leer-de-otro-modo”[5], posibilitando una falta, una pausa, a esa pendiente de las palabras del analizante, en la medida en que ello suceda, habrá lugar para que aparezca el sinthome de cada quien. Sinthome que como refiere Miller, “es del orden de la letra”[6].

Agradecemos la imagen a la artista Alicia Leloutre

BIBLIOGRAFÍA

NOTAS

  1. Cartel fulgurante: “Trauma y extimidad”. Cartelizantes: Ivanna Masso, Valeria Orlandoni, Patricia Pena y Ana Setton. Más Uno: Luis Darío Salamone
  2. Lacan; J., El Seminario 24 “L’ Insu que Sait de L’ Une –Bévue S’ Aile Mourre”, clase 19/04/77, p.41, inédito.
  3. Ibidem, p.42
  4. Lacan, J., “Epílogo”, El seminario 11. Los cuatro conceptos del psicoanálisis, .p.288, Bs. As.: Ed. Paidós, 2016.
  5. Lacan, J., El Seminario 25. El momento de concluir, clase 10/01/78,p.24, inédito.
  6. Miller, J.-A., “La teoría del escabel”, Piezas sueltas. Los cursos psicoanalíticos de Jaques--Alain Miller, p.82, Bs. As.: Paidós, 2013.